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Fecha: marzo, 2015
CITA EN CORNELLANA
Luis Arias Argüelles-Meres 30-03-2015 | 1:29 | 0

Cita con la historia. Cita con la geografía y la arquitectura del abandono. Cita con los incumplimientos de obras presupuestadas que nunca se llevaron a afecto. Cita con la ciudadanía, desde la asociación que se creó en noviembre de 2013 para lanzar un SOS ante el derrumbe anunciado del Monasterio de Cornellana.

Tras el desfile de representantes políticos de todas las administraciones, que se hicieron la foto para la prensa, prometiendo y comprometiéndose, se habilitó una solución de urgencia, la de rehacer la cubierta del monasterio, obra que en este momento ya está en marcha. La batalla que ahora toca librar es la de que se destinen dineros del 1, 5% cultural a rehabilitar el monasterio.

Cita en Cornellana, digo. Mesopotamia astur, cruce de caminos, parada y fonda del Camino de Santiago, fertilidad de unas vegas cada vez más abandonadas, potencialidad de un río como el Narcea cada vez más castigado, con pueblos ribereños sin saneamiento.

Cita en Cornellana con la geografía del abandono, con el enclave que mejor explica lo que pudo haber sido y no fue, desde los restos de una ruta ferroviaria, que nunca llegó a concluirse, entre San Esteban de Pravia y Cangas del Narcea, hasta las pilastras de los tramos paralizados de la autovía de la Espina, entre Doriga y Cornellana. Entre Cornellana y Salas.

Cita en Cornellana. Imagine el lector por un momento un enclave en el que se juntan la potencialidad del río Narcea, una joya arquitectónica del calibre del Monasterio de Cornellana, la fertilidad de unas vegas que llamaron la atención del mismísimo Jovellanos cuando pasó por estas tierras, la cercanía al centro de Asturias, al aeropuerto y a la costa, la belleza del paisaje. Pregúntese el lector por un momento cómo es posible que, con toda esta potencialidad, nos encontremos con un bajón demográfico tan creciente como inquietante, con obras de infraestructuras inconclusas, algunas recientes, otras, como la ferroviaria, que se quedó así hace décadas. Con el monasterio en ruinas. Con decadencia. Con marasmo. Y, eso sí, con ruido y furia, en lo político.

Hablaba el otro día el director general de Patrimonio de Asturias del grado de responsabilidad en esta ruina de todas las administraciones, sin excluir también a la sociedad. Lo que, genéricamente, es cierto. Dicho esto, nunca me cansaré de insistir en el abandono de estas comarcas no sólo desde el ámbito estatal, sino también autonómico.

Cita en Cornellana que certifica que el patrimonio histórico es, además de otras muchas cosas, una herramienta cargada de futuro. Su abandono es una forma segura de hipotecar lo venidero. Y es también incurrir en lo imperdonable, cosa que viene sucediendo por estos lares desde hace décadas.

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Viga azul: Cumpleaños en familia
Luis Arias Argüelles-Meres 30-03-2015 | 10:58 | 0

El Langreo cumplió el guion de ser el pariente incómodo en una fiesta de cumpleaños del homenajeado. Le tocaba al equipo de la cuenca incordiar sólo con su presencia, tal y como sucede en muchos ceremoniales en los que resulta imposible evitar la presencia de familiares que acumulan un considerable inventario de agravios y ofensas. Pero, claro, no hay forma de hacerlos invisibles y mudos.

Tan incómodo fue el invitado que consiguió que el Oviedo no serenase su juego ni siquiera durante un instante para afrontar lo que le tocaba hacer, esto es, alzarse con la victoria.  Un Linares con exceso de pulsaciones. Un Borja Valle que lo hacía todo menos rematar con la contundente claridad de otras veces. Un Susaeta que no lograba dar un balón diáfano a un compañero que se librase de la pegajosa presencia del marcador de turno.  El Oviedo dominó, sí, sobre todo en la segunda parte, pero sin claridad, precipitado, sin lanzar una mirada desafiante a la portería contraria que supusiese el anticipo y el aperitivo de ese gol que tantas gargantas esperaban celebrar y jalear.

Se diría que hubo un embotamiento general en el equipo azul a la hora de desmarcarse, a la hora trenzar esas jugadas destinadas a que el gol se haga realidad.

Así fue el partido del Tartiere: un evento en el que el pariente incómodo y molesto aguó la fiesta. Toca, pues, felicitar al Langreo por este resultado, así como a su entrenador, viejo conocido del oviedismo, por su sabiduría demostrada en un planteamiento del partido que les evitó una derrota casi anunciada.

Al final, el Oviedo no pudo apagar la vela a la primera. El soplido careció de potencia, precisión y puntería.

¡Ay, la familia!

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¿Previsible PP astur? (Carta abierta a Mercedes Fernández)
Luis Arias Argüelles-Meres 28-03-2015 | 3:26 | 1

Doña Mercedes Fernández, haciendo gala una vez más de su retórica barnizada, declara en EL COMERCIO que, bajo ningún concepto, son extrapolables los resultados de las elecciones andaluzas a Asturias y afirma a continuación que las huestes del PP astur son «previsibles».

Verá, doña Mercedes, tengo que confesarle que semejante aserto me produce una inquietante hilaridad. ¿Era previsible que, en su momento, doña Isabel Pérez-Espinosa se convirtiese de la noche a la mañana en la candidata del PP astur en las elecciones de 2011? ¿Era previsible que usted misma, señora Fernández, se pusiese al frente del PP astur no sólo por haber apoyado a Cascos en su intento de ser nombrado candidato del PP para gobernar Asturias, sino que además, tras la ruptura que se produjo entre el PP y don Francisco, usted se mantuvo un tiempo en silencio, atrincherada en la Sindicatura de Cuentas, hasta que aceptó ser nombrada presidenta del partido en esta tierra? No me vale argüir que le tocaba callar por su cargo, pues se había decantado claramente por el exvicepresidente de Aznar mientras ejercía en la Sindicatura, lo que, mire usted por dónde, le reprochó en su momento don Fernando Lastra, tal y como atestiguan las hemerotecas.

¿Era previsible, doña Mercedes, lo que sucedió en el congreso pepero de Gijón tras haber sido defenestrada la señora Pardo? ¿Era previsible el bochorno que nos tocó padecer a resultas de las filtraciones que se hicieron de las encomiendas tan altruistas que don Joaquín Fernández transmitía en aquellas charlas telefónicas, que no recordaban precisamente a la ética aristotélica?

¿Era previsible que Gabino de Lorenzo, tras declarar que se sentía motivado por tener que negociar con otros grupos municipales a resultas de la pérdida de la mayoría absoluta, se atrincherase en la Delegación del Gobierno?

¿Era previsible que el señor Reinares no hubiese dimitido tras conocerse la primera sentencia que lo condenó y aplazase su decisión hasta que, tras haber recurrido, se encontró con la confirmación de lo anterior?

¿Era previsible, en fin, que, a pesar de los muchos batacazos que esta tierra sufre a causa de las decisiones del Gobierno de Rajoy, que perjudican a la industria, a la ganadería, al sector minero, a la pesca, y así un largo etcétera, ustedes, desde aquí, no reclamasen a sus mandamases un poco más de consideración hacia Asturias?

Verá, doña Mercedes, bien mirado, desde el momento mismo en que se reconoce que ustedes son previsibles, lo que se pone de manifiesto es no sólo la inanidad (y a veces estulticia) de muchos de los dirigentes del PP astur, sino también la más que preocupante falta de coherencia de un partido que aspira a gobernar esta tierra.

Y es que, mire usted, alardear de haber previsibles en todo lo acontecido no constituye precisamente una buena carta de presentación ante un electorado que no puede no encontrarse atónito y molesto.

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Panorama vetustense: La plaza de toros
Luis Arias Argüelles-Meres 27-03-2015 | 9:53 | 1

Con el presente artículo, nace esta columna semanal que, por decirlo al machadiano modo, se ocupará cada viernes de lo que pasa en Oviedo. Toca dar las gracias a este periódico por brindarme la oportunidad de escribir sobre mi querida Vetusta y toca también saludar al público lector, del que imploro generosidad,  comprometiéndome a decir en todo momento lo que siento y pienso sobre la vida pública carbayona desde la obligada independencia de criterio, teniendo siempre como imperativo ineludible  la claridad en la forma y en el fondo.

En la presente semana, marcada por la resaca del resultado de las elecciones andaluzas y del trágico accidente aéreo en Francia,  lo que protagoniza la mayor polémica de esta ciudad es la plaza de toros.  Se diría que tal cosa iba en el guion. Y es que, por un lado, el Alcalde de Oviedo, en plena campaña de difusión de sus proyectos culturales, se encuentra con que el consejo Patrimonio del Principado dependiente de la Consejería de Cultura deniega retirar la protección de interés cultural de la plaza de toros de Buenavista, con lo que los planes del Ayuntamiento quedan paralizados.

Claro, como digo, este enfrentamiento iba en el guion. Tras el cierre del Antiguo HUCA, el Cristo y Buenavista perdieron gran parte de su vitalidad. Da la impresión de que, desde las instancias oficiales, no hay ningún proyecto consolidado que pueda servir de alternativa. Añádase a ello la ruina de la plaza de toros, en desuso desde 2007. ¿Qué hacer con todo ello? ¿Cómo recuperar la pujanza de una zona de la ciudad que tenía en el viejo complejo hospitalario su principal punto de referencia? ¿Qué hacer en la plaza de toros? ¿A qué dedicarla?

Wenceslao López, el candidato socialista a la Alcaldía de Oviedo, recuerda en este periódico que la plaza de toros, a resultas de la ruina de su graderío alto,  lleva cerrada desde 2007, es decir, desde el año en el que Gabino de Lorenzo, que en otra reencarnación pudo haber sido apoderado taurino, obtuvo su última mayoría absoluta.

Por su parte, el actual Alcalde, inmerso, como el resto de los dirigentes políticos, en una febril precampaña, manifiesta un frenético empeño por dar uso a las viejas fábricas de la ciudad, auténticas joyas de lo que es ahora arqueología industrial de un tiempo y un país. En el lenguaje de los topicazos se trata de “incomparables marcos” para convertirlos en sedes de actividades culturales. Lo que habría que preguntarse es si no hay en todo esto un exceso de precipitación electoralista. Y, en el caso de la plaza de toros, se diría que, a todo trance, se pretende que se vea algo hecho en Buenavista, para que no todo sea parálisis. Parálisis de un tiempo de improvisaciones y derroches, que estuvieron acompañados también por abandonos imperdonables del patrimonio.

Hacer que se hace. ¿Y qué más? ¿El Calatrava y su óxido? ¿EL Calatrava y todas las operaciones ruinosas que acarreó? ¿La ruina de la plaza de toros? ¿La falta de proyectos concretos en el viejo complejo hospitalario para el momento mismo en el que inauguró el nuevo HUCA?

A consecuencia de todo lo expuesto, lo que condiciona y obsesiona es el dónde y no el qué. Y lo que nadie quiere preguntarse es el para qué.

Así está Oviedo a día de hoy. Y, bien pensado, la cuestión terminológica es cruel, porque se trata, ante todo, de sedes. De sedes con minúscula que invocan las mayúsculas y el singular.

No, no vale la amnesia ante aquello que nos trajo ruina y parálisis en Asturias y en Oviedo. Ante dos “ismos” no estéticos, sino políticos. El gabinismo y el arecismo.

De otros ismos tocará hablar en lo sucesivo.

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¿Un triunfo de la vieja política?
Luis Arias Argüelles-Meres 24-03-2015 | 8:55 | 2

Sí, venció el conservadurismo. La victoria política de Susana Díaz es innegable. Sí, el cielo andaluz no pudo ser tomado por asalto. Los centinelas estaban alerta. A Podemos le sobró triunfalismo. No vale un discurso político concebido con las hechuras retóricas del doctor Pangloos. Sí, IU sale claramente derrotada, a pesar de que al menos podrá tener grupo parlamentario propio. Sí, el PP se lleva un batacazo mayúsculo, en absoluto inmerecido. Sí, Ciudadanos acaba de cosechar un logro muy importante con vistas a arrebatar al PP el liderazgo en la derecha.

No, no emergió aquella Andalucía que en su momento se negó a aceptar ser una autonomía de segunda en aquel referéndum del que jamás olvidaremos la voz de Lauren Postigo pidiendo la postración. No, las políticas del PER y de los ERE están aún lejos de perder un gran respaldo electoral. No, ni la desigualdad ni la pobreza existentes tras 33 años de Gobierno de un partido que se reclama de izquierdas en sus siglas, salieron derrotadas. No, la corrupción del PSOE en esta tierra no pasó factura en esta última cita con las urnas.

¿Triunfó la vieja política en las elecciones andaluzas? La respuesta sólo puede ser afirmativa, lo que no obsta para que siga abierto el interrogante acerca de si seguimos estando en el principio del fin del bipartidismo, incluso en este feudo del PSOE. Tengo para mí que esto último ya está en marcha con anterioridad a las elecciones, y, en ese sentido, podría augurarse que acabamos de asistir a un canto del cisne de la vieja política, entre otras cosas, porque estos resultados no son en modo alguno extrapolables al resto de España, en los que el PSOE sigue sin recuperar intención de voto desde el difícilmente reparable daño sufrido tras el último Gobierno de Zapatero.

Lo que sí cabe preguntarse es si se puede extrapolar el batacazo del PP al resto de España, batacazo que parece estar garantizado en Cataluña, y cabría conjeturar que, en el mejor de los supuestos para este partido, el PP se quedará muy lejos de revalidar la mayoría absoluta de 2011.

Por tanto, la vieja política no debería sentirse alborozada, mientras que las llamadas fuerzas emergentes, sobre todo Podemos, debería extraer sabias conclusiones acerca de la conveniencia de no incurrir en arriesgados grandonismos.

Y, en cuanto a posibles pactos y fragmentaciones venideras, Susana Díaz tendrá la oportunidad de revalidar su triunfo si muestra capacidad negociadora y si se distancia claramente de todos aquellos que están salpicados por la corrupción.

Otras dos notas a destacar: me alegra que IU pueda formar, al menos, grupo parlamentario propio. Y me alegra también que haya un partido emergente de derechas en cuyo pedigrí no figure el haber sido fundado por exministros de Franco.

No, no triunfó la vieja política, a no ser que resistir sea vencer. Y creo, con Ortega, que no lo es: «Un hombre que insiste es un temperamento plebeyo, porque insistir es no saber triunfar ni renunciar».

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