El Comercio
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Fecha: marzo 2, 2016
LARGO DISCURSO DE INVESTIDURA Y CORTO RECORRIDO
Luis Arias Argüelles-Meres 02-03-2016 | 7:28 | 0

Si los datos no fallan, acabamos de asistir al discurso de investidura más largo desde 1977. El récord lo tenía Felipe González en 1986, que empleó tres minutos menos que Sánchez ayer. Lo paradójico es que, mientras que el tiempo se alargó, superando a todos los anteriores, el recorrido que, salvo sorpresas, tendrá el discurso de Sánchez será nulo, al no contar con apoyos para ninguna de las dos sesiones en principio previstas.

Nos lo fían largo, don Pedro, muy largo. Y es que, más allá de continuas declaraciones de intenciones, con algunos guiños que estaban en el guion, pero que no parece que vayan a hacer efecto, hemos asistido al primer acto de una investidura fallida. Sin embargo, bien está que se haya intentado por parte del candidato socialista, entre otras cosas, porque clarifica no poco el panorama político.

Fíjense: a pesar de haber cosechado el peor resultado electoral desde 1977 a esta parte, el PSOE sigue siendo el segundo partido más votado en España. Y, en este tiempo nuevo, al que tantas veces se refirió el candidato, queda claro que el PSOE está más cerca del centro político que de la izquierda, una izquierda que, bien es cierto, no se lo puso nada fácil, sobre todo el partido que lidera el señor Iglesias, que empezó haciendo una propuesta de pacto en medio de una escenificación tan prepotente como humillante para el candidato socialista.

Fíjense: tengo para mí que Sánchez aspira en su fuero interno a ser el Suárez de este nuevo escenario político de cambio, mientras que Rajoy nos recuerda a Arias Navarro al frente del primer Gobierno tras la muerte de Franco. Pero una cosa son las aspiraciones y otra muy distinta la realidad.

Discurso largo, a pesar de haber suprimido lo concerniente a la supresión de las diputaciones. Discurso realista en lo que se refiere a la necesidad de una regeneración política que acabe con la corrupción. Lástima que el señor Sánchez no asuma que ese mal no aqueja en exclusiva a un solo partido y que el PSOE no vino siendo muy modélico al respecto, si bien es cierto que el PP lo superó.

Considero positivo que se asuma la necesidad del diálogo y que se ponga por delante el imperativo del cambio que el país necesita. Considero negativo que el PSOE no dé el paso definitivo a la hora de asumir políticas de izquierdas en enseñanza, reparto de la riqueza, libertades y forma de Gobierno, ello por no hablar de la obligación de reivindicar la soberanía de España frente a las políticas económicas de los mercados.

No ocurrió lo inesperado, y Sánchez escenificó una investidura condenada al fracaso, lo que no significa que el paso que dio haya que considerarlo erróneo. Se agradece que se hable de un tiempo nuevo en política tras haber soportado al Gobierno más reaccionario que tuvo España desde la Transición a esta parte, y que, además, aunque sea en funciones, se sigue alargando en el tiempo.

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