El Comercio
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Fecha: marzo 6, 2016
¿CÓMO SE ASUME EN ASTURIAS LA FARSA DE VILLA?
Luis Arias Argüelles-Meres 06-03-2016 | 9:30 | 0

«¡Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso!». Cervantes.

«Yo creo que Villa no es un hombre que se vaya a mantener en la sombra. Yo creo que su condición es la inversa; es decir, que necesita estar todos los días en los medios de comunicación. (…) ¡Pobre Asturias si llega José Ángel Fernández Villa a ser presidente! Yo quiero ser claro en esto: no tiene ni formación política ni la más mínima condición para ello. No tiene el don de la formación humana». (Palabras Rafael Fernández sobre Fernández Villa. Texto extraído del libro de Juan de Lillo. ‘Rafael Fernández, testigo de Asturias’. Ayalga ediciones. Salinas, 1983. Páginas 21 y 22).

Hablemos claro: no sólo estamos asistiendo al desenmascaramiento de un sindicalista que, pretextando ser el gran defensor de la minería del carbón, labró una considerable fortuna sin que, por lo visto, nadie tuviese la más mínima sospecha acerca de lo que estaba ocurriendo. La cosa es mucho más grave: estamos hablando también de un político que tuvo un enorme poder en el partido hegemónico en Asturias desde la transición a esta parte, es decir, en el PSOE. Y, por si ello fuera poco, sus relaciones personales con dirigentes conservadores como Gabino de Lorenzo y Álvarez-Cascos fueron estrechas y cordiales. ¡Todo el poder para el SOMA! ¡Larga vida al SOMA! Ya se ve en qué se tradujo este poderío: todo es decadencia, desencanto e indignación. Pero, eso sí, aquí nadie sabía nada, empezando por todos aquellos que hicieron su carrera política gracias al mostachudo sindicalista.

Por lo que dicen los informes médicos, Villa no está en condiciones de recordar con claridad ni tampoco de mantener una conversación coherente. Por lo que se ve, muchos de quienes lo alabaron y halagaron hasta el empalago nada sabían acerca de sus manejos. ¡Qué maravilla de amnesia mientras Asturias no ceja en su decadencia!

¿Cuántos dirigentes políticos llariegos habrán puesto una vela a su santo de cabecera para que nadie les restriegue delante de sus narices las hemerotecas? ¡Hasta los más insolentes se sonrojarían!

Y, por favor, no me vengan con monsergas, lo de Villa no es un caso personal al margen de todo el entramado de la vida pública. Villa es a Asturias lo que –mutatis mutandis– el clan Pujol es a Cataluña. Es el sátrapa de la vida pública asturiana durante décadas. Eso sí, a nuestro llariego modo, a lo que damos de sí, que no es mucho.

¿Pero qué tomadura de pelo es ésta a la sociedad asturiana? ¿No había una sola persona en su sindicato que pidiese explicaciones sobre el destino de los dineros que iban a parar a Maese Villa? ¿Pero qué tomadura de pelo es ésta? Cuando se publicó en libros el supuesto y presunto pasado de Villa como confidente policial, ¿nadie se tomó ni siquiera la molestia de indagar en aquello aunque sólo fuese para poner fin a tan inquietantes sospechas? ¿Pero qué tomadura de pelo es ésta? ¿Nadie tenía constancia de las compras que, según parece, hizo este buen hombre con la tarjeta de crédito del sindicato, entre ellas, un reloj de lujo? ¿Para qué lo querría? ¿Acaso para tatarear un conocido bolero? ¿Pero qué tomadura de pelo es ésta? ¿Por qué no hubo nadie que se tomase la molestia de sumar los ingresos de Maese Villa, como parlamentario llariego, como consejero de Hunosa, como senador cuando le tocó, y así un largo etc? ¿Pero qué tomadura de pelo es ésta? ¿Acaso no resulta estomagante recordar sus discursos en pro de los desfavorecidos, así como sus prédicas en Rodiezmo y ante la tumba de Manuel Llaneza?

Y es que profanar mitos traicionándolos no es menos grave que sustraer dineros públicos.

¿Y cómo no indignarnos ante la actitud generalizada de la FSA intentando hacer ver que el affaire de Villa nada tiene que ver con ellos? ¿Van a negar que esto salpica al partido? ¿Van a negar que no es un buen punto de partida haber comenzado la carrera política comiendo de su mano? ¿Van a negar la existencia de vasos comunicantes?

Vergüenza y oprobio para Asturias entera. Vergüenza y oprobio para el partido hegemónico en Asturias en el que tanto manejó este hombre que ahora padece, según informes médicos, un síndro me confusional.

¿Y qué síndrome aqueja a Asturias tras esto? Por favor, lean lo que escribió Zola acerca de la época de Napoleón III.

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