El Comercio
img
Fecha: marzo 14, 2016
¿TIENEN ‘SUS SEÑORÍAS’ ALGO QUE DECIR?
Luis Arias Argüelles-Meres 14-03-2016 | 7:25 | 0

«Los vencedores son estos hombres reptantes, torcidos y mañosos, inhábiles para toda creación: suyo es el poder, la fuerza política, el apoyo de las grandes oligarquías financieras, y esas enormes paletas para hacer la lluvia y el buen tiempo que llamamos la gran prensa: todo es suyo. El vencido es este hombre solitario y sin compromisos, pobre y sin embargo constructor, edificador de la conciencia patria, que desde un rincón de España, con el instrumento de su existencia pura y valerosa fabrica honor nacional. ¿Por quién os decidís?» (Ortega y Gasset).

 

Las redes sociales ardieron cuando transcendió la noticia de que doña Ana Mato, ex ministra y ex diputada, solicitaba una ayuda de 2.800 euros mensuales, al estar sin trabajo remunerado. Horas después, se supo que eran más de 60 personas las que, acogiéndose a lo mismo, correrían la misma suerte. Y, como era de esperar, en tal conglomerado hay gentes de varios partidos y, cómo no, también hay gentes de la política llariega,.

Miren, no hace falta un esfuerzo intelectual agotador para percatarse de que aquí lo de la regeneración de nuestra vida pública, que todos los partidos predican, es papel mojado. La cuantía de marras es manifiestamente superior al desempleo que puede cobrar la inmensa mayoría de las personas que pierden su trabajo.

¿Y qué dicen de esto las formaciones que representan, o dicen representar, la nueva política, esto es, Podemos y Ciudadanos? Cierto es que se los mencionados partidos no son responsables, ni siquiera por omisión, de esta medida que supone un privilegio inaceptable para la mal llamada clase política. No lo es menos que ya están tardando en solicitar la convocatoria de un Pleno en el Congreso donde se aborde este asunto, asunto que, a todas luces, pone de relieve que en momento alguno fue erróneo hablar de «la casta» política, es decir, de unas organizaciones y unas gentes que no dejaron de legislar en pro de sus intereses al margen de los ciudadanos, y que no están dispuestos a apearse de los susodichos privilegios en unos tiempos como éstos marcados por una tremenda crisis y por una desigualdad galopante.

Entre todas las medidas que deben ponerse en marcha para que la regeneración política sea algo más que retórica, acaso la más ejemplarizante de todas ellas sea la de terminar de una vez con los privilegios de la mal llamada clase política, privilegios que siguen siendo toda una provocación a una ciudadanía que se las ve y se las desea para hacerle frente a las consecuencias de una crisis que no acaba de ser combatida.

Es falaz y hasta insultante que se siga hablando de la igualdad ante la ley cuando no rige lo mismo para unos que para otros. Es inaceptable que, por el mero hecho de haber tenido un escaño, conseguido en la mayoría de las ocasiones por haber adulado al dirigente de turno que incluyó en las lista a determinadas personas, se disponga de una protección económica con la que el resto de la ciudadanía no cuenta si se ve en el amargo trance de haber perdido su empleo.

¿Tienen, pregunto, algo que decir sus señorías ante esto? ¿Es de recibo mirar hacia otro lado y enmudecer ante los clamores de indignación?

Insisto, esperando estoy que los partidos emergentes se pronuncien. Mientras tanto, exigimos que quienes aprobaron semejantes medidas no tengan la desfachatez de hablar de regeneración y de cambio.

Ver Post >