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Fecha: abril, 2016
Desde la Sala: La Asturias del “duopolio”
Luis Arias Argüelles-Meres 28-04-2016 | 10:38 | 0

Dos consejerías implicadas en el ‘caso Renedo’. Dos empresas omnipresentes en la trama. Si el pasado lunes el principal protagonismo lo tuvieron, por un lado, la señora Renedo, con sus acusaciones hacia arriba, y, por otra parte, el exconsejero Riopedre y doña María Jesús Otero, ayer la atención estaba puesta en los empresarios de Igrafo y de Almacenes Pumarín. Para la tarde quedó el interrogatorio al hijo del señor Riopedre que, como era de esperar, negó haber sido favorecido por las grandes empresas con las que más trabajaba la consejería de su padre. Como complementos circunstanciales, también tuvieron cierta presencia historias relacionadas con ciertos movimientos de tarjetas de crédito. Esto último me recordó a las cuentas de aquel rosario que se cayó en el caldo que saboreó el protagonista de ‘El Buscón’, de Quevedo.

Hay que reconocer que don Alfonso Carlos Sánchez fue el que dio más juego en su intervención, declarándose víctima de manejos políticos, manifestando que su actual situación es una consecuencia de las marrullerías de los políticos de nuestro ente autonómico. Por supuesto, no reconoció ser consciente de haber obsequiado con dádivas a nadie, por mucho que la fiscalía y las distintas acusaciones manifestasen tener datos al respecto.

Por su lado, don Víctor Manuel, ya sin ‘tarabica’ en estas sesiones, no reconoce su firma en determinadas facturas. Lo suyo no era eso. La amnesia que todo lo cura, la amnesia con sus balsámicos efectos.

Curioso ‘duopolio’ el de ambas empresas, más curioso aún el que conforman estas dos personas como cabezas visibles.

¿Cuál es la Asturias que se plasma a través de los distintos interrogatorios que hubo hasta el momento? Se diría que hablamos de una política que empleó sus mayores energías en sortear los obstáculos normativos para que pudieran hacerse obras encaminadas a intereses electoralistas. Y que, para ello, contó con empresarios que fueron su principal apoyo. Y, como siempre, entre marrullería y marrullería, supuestamente hubo compensaciones y consolaciones personales.

Escalofriante la puesta en escena de Riopedre y Otero negando lo evidente el lunes. Asombrosos los olvidos de los empresarios ayer.

Por otra parte, ¿cómo no haber reparado en la comparecencia del hijo del exconsejero de Educación? No actuó con la altivez de su padre, ni con la frialdad de Otero. Se diría que no encontraba modo de sustentar que era ajeno a todo aquello que lo llevó al banquillo de los acusados.

La Asturias del ‘duopolio’. Bipartidismo, ‘bisindicalismo’. Y, a resultas del ‘caso Renedo’, sabemos de las dos principales empresas que tanta omnipresencia tuvieron en todo lo relacionado con este asunto.

Y vuelvo al victimismo de don Alfonso Carlos; no se trató de un victimismo lastimero, al menos en su música, sino crispado y doliente. En su intervención, quedó muy claro que se siente maltratado por una Administración que no fue leal con él. Pero, claro, habló en abstracto. Se refirió al ente, al Principado, no a personas con nombres y apellidos que lo llevaron, supuestamente a la actual situación que atraviesa.

Don Alfonso Carlos, según su relato, el hombre hecho a sí mismo, cuyo proyecto empresarial malogró el Principado. No solo no ve en sí mismo ninguna responsabilidad personal, sino que además –insisto– el infierno es un ente, y no determinadas personas. Kafka, siempre, Kafka.

La Asturias del ‘duopolio’. ¿Qué pasaría si lo que se juzga en el ‘caso Renedo’ fuese más allá de dos consejerías y fuese también más allá en el tiempo? ¿Cabe temer que, cualitativamente hablando, lo de nuestra tierra sea tan vergonzoso como lo de Valencia, Madrid y Andalucía, por mucho que, allende Pajares, apenas existamos informativamente? ¡Cuántos malestares, cuántas historias sórdidas en la letra pequeña!

Tanto el lunes como ayer no puedo dejar de pensar en Cervantes. Tampoco puedo dejar de estremecerme preguntándome si las miserias con las que se encontró el autor del Quijote en su etapa de recaudador no son desdichadamente actuales, en el aquí y en el ahora de esta tierra del duopolio en la vida pública.

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Caso Renedo: Desde la Sala: Renedo acusa, Otero se atrinchera y Riopedre se crece
Luis Arias Argüelles-Meres 26-04-2016 | 1:20 | 0

La noche del domingo al lunes fue fría en Vetusta, anticipando acaso lo heladora que resultaría la sesión judicial de hoy. En los previos, algunos tomaban notas invocando quizás un anecdotario que no tuvo lugar. Estaba en el guion que podría dar mucho de sí periodísticamente hablando la declaración de Marta Renedo. En efecto, así fue. En su relato, el protagonismo le correspondió a una Administración avezada a los chanchullos e improvisaciones. Renedo acusó: los altos cargos de las Consejerías la requerían para dar forma legal a actuaciones, en el mejor de los casos, chapuceras. ¿Cómo no haber reparado, asimismo, en sus destrezas para abrir cuentas bancarias a nombre de personas que nada sabían de ello, según plantearon desde la fiscalía y otras acusaciones?

Podría decirse, como guinda, que don Maximino Fernández, gerente de ASAC Comunicaciones, secundó a la señora Renedo cuando reconoció haber facturado obras que no se realizaron.

Por su lado, la señora Otero, haciendo alarde de un proverbial manejo del idioma, dijo algo así: “Nuestra función era que las cosas funcionasen”. Al igual que Renedo, Otero y Riopedre, sólo respondió a las preguntas de su defensa. El chaparrón de datos que se iban desplegando en las preguntas de la fiscalía y otras acusaciones acerca de los privilegios de los que disfrutaron ella y su familia no la derrumbó. En las respuestas a su defensa, quiso dar a entender sus afanes y desvelos en pro de las atenciones demandadas por los centros docentes. ¡Maravilloso! Y, por otro lado, también apuntó hacia arriba insistiendo en que ella no era la principal autoridad política a la hora de tomar decisiones. Confieso que, cuando se hablaba de viajes, de obras en propiedades suyas y de sus familiares, así como de otros episodios, me resultó difícil de entender que no mostrase su ira negándolo, o su sonrojo ante las supuestas evidencias.

 

A las seis y cuarto de la tarde, se reanudó la sesión. En el banquillo de los acusados, compareció  la persona que se mostró más frágil y vulnerable fue María Paz Rodríguez Pendás.

Y llegamos al señor Riopedre. Antes de que la sesión comenzase, me preguntaba si, en algún momento se acordaría, como Sócrates, del gallo que había que devolver a Esculapio. Me preguntaba cómo digeriría los conocimientos que atesora en materia filosófica. Pero todo fue de tejas abajo, tampoco había sitio para el imperativo categórico kantiano: se habló de obras, de sistemas de contratación, de la reivindicación permanente de las juntas directivas de los centros docentes, de su larga andadura en la Administración educativa. Por supuesto, a la hora de responder a las preguntas de su defensa, no reconoció que hubiese ni ilegalidades ni irregularidades. Su hijo, una víctima de la crisis. Espero que en algún momento haya pensado en otras personas que la sufrieron y la sufren.

Riopedre, con actitud estoica antes de que le tocase el interrogatorio. Inmóvil, con las piernas cruzadas. Más que indiferente, parecía estar en la pura ataraxia. Pero se demostró que tenía ganas de hablar. Y habló, creciéndose e intentando dejar claro que ni favoreció no fue favorecido por nadie.

En el llamado caso Renedo, dos consejerías implicadas: cultura y educación: lo que nos eleva y teóricamente nos hace mejores, lo que nos forma y nos conforma, según ciertas corrientes pedagógicas y psicológicas. Pero -¡ay!- aquí no hay sublimidad alguna, sino sofismas con el envoltorio del lenguaje más burocrático que imaginarse cabe.

En la Asturias que tiene su patrimonio histórico  acusando la falta de medios para conservarlo debidamente; en la Asturias que sufre carencias en los centros docentes públicos, sobre todo allí donde no pueden “elegir centro”, se ponen de manifiesto, en plena liturgia judicial, presuntos despilfarros, presuntos nepotismos, presuntos chanchullos. En la Asturias de hoy, el profesorado del que me enorgullece formar parte asistió a una puesta en escena judicial que nos lleva a la indignación.

Y, para mayor baldón, estamos hablando de una supuesta izquierda que tuvo cuajo para todo esto.

(Continuará).

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La magia del salmón
Luis Arias Argüelles-Meres 25-04-2016 | 7:32 | 0

Pez mágico y heroico cuyo itinerario discurre río arriba. Pez mágico y heroico que, hasta el momento, viene a ser una de las grandes enseñas de estas comarcas del bajo Narcea. Pez mágico y heroico que, como todo lo nuestro, viene padeciendo en los últimos tiempos las duras consecuencias que acarrea formar parte de una geografía del abandono.

Escribo estas líneas en el mismo día en el que Cornellana cobra protagonismo como capital salmonera. El  Narcea está lleno de pescadores, incluso horas después de que saliese el Campanu. Baja con mucho caudal nuestro río a resultas del deshielo y de la tremenda tormenta del pasado miércoles. Pero, aun así, no estando en las mejores condiciones para la pesca, los de siempre son fieles a su cita. No pueden dejar de acudir a esta fiesta del pez más mágico que da lustre a nuestro río, por lo demás, tan maltratado y olvidado, por mucho que quienes deberían ocuparse de cuidarlo y preservarlo no renuncien a estar por estos lares cuando de lo que se trata es de hacerse la foto.

¿Saben? Un somero vistazo a estas vegas del bajo Narcea, cada día más despobladas, nos lleva a incurrir en lamentaciones y tristezas. ¿Cómo no preguntarse acerca de las causas que impiden que estas comarcas desplieguen su enorme potencialidad? ¿Cómo no preguntarse hasta cuándo se seguirá aplazando la madre de todas las reconversiones en Asturias, esto es, la reconversión de la mal llamada clase política?

¿Saben? Levanta uno la vista hacia las montañas que se erigen sobre estos valles y uno se siente atrapado por la intensidad y belleza del verde que nos sirve de lujoso marco, al tiempo que se suspira por el momento, ya cercano, en el que los castaños luzcan ya sus hojas y añadan belleza y prestancia al paisaje.

¿Saben? Ponemos en marcha la memoria y sentimos impotencia, incluso rabia. ¿Cómo no indignarse recordar aquellos años en los que se pescaban al menos veinte salmones en la fiesta del Campanu en el Narcea? ¿Acaso se tomaron medidas para evitar esta situación de decadencia que, como bien sabemos, no obedece a una sola causa, pero que es consecuencia en no pequeña parte de la incompetencia de quienes deberían velar por la conservación de uno de nuestros mayores tesoros?

¿Saben? En este pueblo, en Lanio, que sigue sin saneamiento, a pesar de ser uno de los principales puntos de referencia de la ruta del salmón, cuando el entorno se ilumina con los baños de sol que caprichosamente vienen y van, mientras los pescadores entran y salen de continuo, mientras los ruteros se detienen a sacar fotos con sus móviles, se tiene memoria de los tiempos de esplendor en la pesca del salmón y en la agricultura y se sabe de la enorme potencialidad de estos parajes. Pero eso no evita el alarmante declive demográfico y todo lo que ello trae consigo. Pero eso no evita seguir formando parte de la geografía del abandono que aún puede ir a más.

¿Saben? Desde el puente de Lanio, es todo un espectáculo contemplar el río, sus rabiones, su fuerza, su empuje. Es el río que nos lleva. Es el río que, como los salmones, tiene que vencer cada día más obstáculos. Y no hablo de los que ocasionan las crecidas y las tormentas, sino de aquellos otros que tienen que ver con la ausencia de proyectos encaminados a que la magia del salmón y, con ella, la de estas comarcas, nos siga estremeciendo y emocionando.

Todo lo demás es política, baja y vieja política.

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EL QUIJOTE Y LA POLÍTICA, SEGÚN PÉREZ DE AYALA
Luis Arias Argüelles-Meres 23-04-2016 | 3:56 | 0

«Don Quijote aconsejó e instruyó a Sancho antes de que éste tomase el gobierno de la Ínsula; y así el pensamiento puro encarnó en razón práctica». (Ramón Pérez de Ayala).

En 1917, Pérez de Ayala, con su ensayo ‘Sancho en la Ínsula Barataria’, se suma al proceso de reinvención del Quijote del que en su momento habló Azorín, proceso que tiene como punto de partida la ‘Vida de don Quijote y Sancho’, de Unamuno (1905), y que concluye con ‘La invención del Quijote’, de Manuel Azaña(1930). Entre la apertura y cierre de este proceso de reinvención del Quijote hay que anotar las ‘Meditaciones del Quijote’, de Ortega, así como ‘El Pensamiento de Cervantes’, de Américo Castro, sin olvidarnos, de la ‘Guía del lector del Quijote’, de Madariaga, ni tampoco del primer Maeztu con su obra ‘Don Quijote, don Juan y la Celestina’. Toca consignar también la ‘Letanía de nuestro señor don Quijote’, de Rubén Dario (1905), que se incluye en el libro ‘Cantos de vida y esperanza’.

«Acaso mis lectores –escribe Ayala–, leyendo el Quijote, donde de rostro o al soslayo se trata de omne re scibili, hayan caído en la cuenta que, si bien don Quijote diserta no pocas veces y con raro tino sobre las normas de Gobierno, no es él quien llega a gobernar, sino el buen Sancho, y por cierto que mejor no cabe que como él lo hace. Sácanse del Quijote a este respecto muy hondas enseñanzas. Los pocos días que le duró el Gobierno de la Ínsula no hizo Sancho sino administrar justicia, y es que el gobierno no se inventó sino para eso».

Frente a lo que Ayala llamaba «la inteligencia abogacil», dentro de aquella plutocracia a la que fustigó tanto en sus escritos políticos compendiados en el volumen ‘Política y toros’, estaban el buen sentido, aunque ramplón, de Sancho, así como los elevados ideales quijotescos que harían del antihéroe cervantino todo un estadista en el plano puramente especulativo.

Pura especulación y razón práctica en el Quijote, que, según Ayala, no sólo no colisionan, sino que, antes al contrario, se complementan. Lecciones, pues, de alta política y también de política de andar por casa, pero guiada esta última por los ideales de justicia. Todo ello frente a la picaresca y las corruptelas que imperaban en aquella España de principios del siglo XX.

Pérez de Ayala, de un lado, se suma al proceso de reinvención del que venimos hablando y, por otra parte, hace una lectura en clave política de la obra maestra de Cervantes, soslayando lo que Unamuno había llamado «la burla ducal» y poniendo de manifiesto que el Quijote es «nuestra Biblia española».

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Solitaria y triste LOMCE
Luis Arias Argüelles-Meres 23-04-2016 | 2:18 | 0

El asunto se las trae, vaya que sí. Si, como todo parece indicar, se tienen que convocar en mayo nuevas elecciones, resulta que Rajoy se sobrevivirá a sí mismo como presidente en funciones en un país en el que no hay una sola fuerza política que no lo rechace, salvo la propia, claro. No olvidemos que no sólo estamos ante la legislatura más larga desde el 77 a esta parte, sino que además no encontramos por vez primera desde la muerte de Franco con unas Cortes que tendrán que ser disueltas a resultas de no haber sido capaces de alcanzar acuerdo alguno para que se haya podido nombrar Gobierno.

Pero resulta que Rajoy no sólo se sobrevivió a sí mismo como presidente en funciones, es que, cuando se vaya, dejará, entre otras secuelas, la LOMCE, toda vez que el próximo Gobierno, si lo hubiera tras las próximas elecciones adelantadas, se encontrará con el curso académico en marcha, por lo que difícilmente podrá suspender los libros de texto aún en vigor, así como los planes de estudio que marca la mencionada ley cuyo principal artífice fue el señor Wert.

Fíjense ustedes: salvo que el PP volviese a gobernar tras las elecciones de junio, algo que de entrada parece poco probable, la LOMCE se prolongaría, al menos durante el próximo curso académico, ayuna no sólo de apoyo social, sino también oficial.

Solitaria y triste LOMCE. Solitario y fracasado país que, por tener unos partidos políticos que no fueron capaces de pactar, se verá en la tesitura de padecer un sistema educativo que se puso e impuso a la trágala y que, sin entrar en profundidades, la susodicha ley no apuesta ni por el conocimiento ni por el esfuerzo, ni tampoco por la igualdad ni por la excelencia.

¿Qué quedó de aquella propuesta de ampliar el Bachillerato? ¿Qué decir de la merma que sufrirán materias imprescindibles en la formación ciudadana como la filosofía? ¿Se puede aceptar que la religión sea materia evaluable? ¿Es de recibo que a día de hoy no se sepa con certeza lo que tendrá que hacer el alumnado de segundo de Bachillerato para acceder a la Universidad en el próximo curso? Y cabría hacerse muchas preguntas más al respecto.

Solitaria y triste LOMCE en un tiempo y un país en el que un ciclo político languidece y agoniza dando tumbos y en el que la nueva política aún no pudo ni supo asentarse.

Solitaria y triste LOMCE que incide en muchos de los defectos del anterior sistema educativo, entre ellos, el de no fomentar una ciudadanía crítica.

Solitaria y triste LOMCE que, por otro lado, apuesta cada vez menos por una enseñanza pública de calidad, al tiempo que envía guiños a la privada.

Fíjense: hablamos de una ley que –insisto– se puso e impuso sin diálogo.

Fíjense: hablamos de una ley que el resto de los partidos políticos rechaza, pero que no son capaces de alcanzar un acuerdo de Gobierno que evite que Rajoy y su Gobierno se eternicen ejerciendo en funciones.

Solitaria y triste LOMCE.

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