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Durruti, un mito hecho novela
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Luis Arias Argüelles-Meres | 23-09-2016 | 23:44

Paco Álvarez ha logrado crear una excelente obra sobre un personaje que fascina

Durruti, un mito, un personaje de leyenda dentro de una historia convulsa y trágica, una muerte que presenta incógnitas e hipótesis a decir verdad, muy agrias. Durruti, la encarnación española de un anarquismo que fue, de principio a fin, de derrota en derrota, con episodios épicos que lo sobrevivieron y sobreviven. No es tarea fácil novelar la trayectoria de un personaje que fascina. Y resulta más difícil aún cuando se sabe que ni siquiera la ficción resolverá determinados interrogantes. Pero les puedo asegurar que Paco Álvarez consiguió crear una excelente novela, alternando diferentes registros narrativos, situando la acción en distintos tiempos, que van desde determinados lances vividos por el protagonista a las pesquisas mucho más cercanas en el tiempo que intentan esclarecer la muerte de Durruti.

A propósito de algunos de los episodios novelados, son ciertamente notables los logros narrativos de los que el lector puede disfrutar en “Lluvia de Agosto”. Pondré como ejemplo el antes y el después del atraco perpetrado en Gijón. Ese antes con una conversación memorable que mantiene con un mendigo cerca del Dindurra. Aquel después en el que aparece un jefe de policía que tendría perfecta cabida en las mejores novelas de Eduardo Mendoza que presentan como escenario la Barcelona en la que tanta presencia tuvo el anarquismo.

A propósito de las pesquisas para esclarecer la muerte de Durruti, es antológico el episodio en el que un testimonio de alguien que vive en la antigua Unión Soviética comparece en la novela dando cuenta no sólo de la decadencia de una revolución, sino también de un fracaso estrepitoso que parece haber sepultado a la izquierda hasta no se sabe bien cuándo.

Por otra parte, no se debe soslayar el mérito que tiene este novela en el sentido de que es muestra palpable de que en asturiano se puede contar una historia sin incurrir en bucolismo alguno, una historia que no sólo recorre la trayectoria vital de Durruti, sino que además se sitúa también en tiempos muy recientes cuando se hacen las pesquisas.

En lo que se refiere a la estructura narrativa de ‘Lluvia de agosto’, es muy notable la versatilidad que el autor demuestra a la hora de pasar de lo que es la narración de la trama novelesca propiamente dicha a lo que podríamos considerar la crónica o el reportaje que cobran vida en las páginas en las que se entrevista a personas que dan cuenta de los lances más decisivos en la vida de Durruti.

Ante un personaje histórico que cautiva, no es fácil construir una novela con oficio sin incurrir en una suerte de hagiografía. Paco Álvarez sale muy airoso de tal envite y muestra al público lector la peripecia de uno de los mitos de la historia contemporánea española de tal forma que entramos de lleno en la trama y, en ningún momento, perdemos la ternura que nos suscitan los afanes y desvelos de un revolucionario que protagonizó una utopía de muy escasa duración, pero que también marcó un hito.

El hito y el mito. El anarquismo y Durriti, envidiablemente novelados.