El Comercio
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Salas y el reto demográfico
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Luis Arias Argüelles-Meres | 04-03-2017 | 14:32

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Escribo desde el concejo de Salas, a orillas del Narcea, desde un territorio al que el Gobierno autonómico no incluye en el suroccidente asturiano, con el que compartimos los principales problemas de despoblación e infraestructuras paralizadas, ni tampoco en la llamada ‘área central’, de la que estamos a un paso gracias a los tramos finalizados de la autovía del occidente. Podría decirse que nos encontramos en tierra de nadie. Por tanto, quedamos a la espera de saber si el ejecutivo llariego tiene algún ‘plan’ para este concejo cuya decadencia es manifiesta.

Lo cierto es que el Gobierno asturiano planteó en su momento que iba abordar el problema de la despoblación en el suroccidente de Asturias, se dijeron generalidades, pero, que se sepa, no hay una serie de políticas concretas que, con mejores o peores resultados, esté combatiendo esa amenaza de un futuro para esas comarcas, como poco, inquietante. Lo cierto es que, con respecto al área central, se planteó la cuestión, que suscitó sus reservas, pero, hasta donde sé, el verbo concretar no se ha conjugado al respecto, pese a que contemos con una consejera de Infraestructuras tan eficaz y resolutiva.

Por otra parte, acabamos de tener noticia de una reunión muy reciente que mantuvieron doña Edelmira Barreira, que es la comisionada del Gobierno central para el reto demográfico, y el consejero de Presidencia, don Guillermo Martínez. Esperemos que la susodicha reunión vaya más allá de las declaraciones retóricas y resulte útil.

Sea como sea, falta hace que los dirigentes políticos asturianos no se ciñan al cortoplacismo y tomen conciencia de la importancia del problema demográfico que, a estas alturas, cobra una gravedad extrema en todo el territorio asturiano, pero especialmente, en el mundo rural.

Y la primera cuestión que se plantea al respecto es, al mismo tiempo, clara y compleja. Es decir, el abandono del entorno rural viene siendo constante y creciente en los últimos años. Por tanto, no cabe abordar el reto demográfico sin aplicar una serie de medidas que reviertan en que el entorno rural cuente no sólo con atractivos paisajísticos y medioambientales, sino también con posibilidades de trabajo no sólo en la agricultura y ganadería, sino también en sector de los servicios y en ese tipo de tareas que las nuevas tecnologías facilitan el trabajo desde casa. Y, sin ánimo de ser derrotista, sería casi milagroso que las condiciones mínimas para fijar población cambiasen lo suficiente y se paralizase el éxodo rural.

De todos modos, el primer paso está dado en el sentido de reconocer la existencia del problema. Pero a continuación tiene que haber algo más que vaguedades y buenos propósitos.

Y, en cuanto a este concejo en tierra de nadie, alguien tendría que levantar la voz y exigir respuestas para su futuro, tan incierto en inquietante como el resto, pero más solo que ninguno. Y, por otro lado, escenifica el parón en las infraestructuras. Conviene recordar que el tramo de la autovía entre CornellanaSalas lleva paralizado más de cinco años, y que de la segunda calzada entre Salas y La Espina nadie tiene a bien acordarse, aunque burlas no faltan, burlas que hablan de llevar a León o a Portugal esta autovía que, todavía, no llegó a Cornellana.