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ENTRE LA ARENA Y SAN ESTEBAN DE PRAVIA
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Luis Arias Argüelles-Meres | 16-04-2017 | 08:56

Resultado de imagen de Plataforma entre la arena y san Esteban

Acostumbrados, que no resignados, estamos en el Occidente de Asturias a que las asignaturas pendientes, más que prolongarse, se perpetúen. Sin embargo, hay ocasiones, excepcionales, en las que la ciudadanía concernida toma la palabra y plantea sus exigencias. Es el caso de la reivindicación de que se haga ya una plataforma que comunique San Esteban de Pravia con San Juan de la Arena, algo que en su momento se había aprobado y hasta presupuestado, pero se quedó sin hacer. La referida plataforma –perdón por la obviedad– sería beneficiosa para ambas localidades, pues permitiría que se pudiesen visitar con comodidad. Estamos hablando, además, como bien se sabe, de dos villas no solo muy atractivas por su belleza, sino que además tienen distintos encantos que, mediante la referida plataforma, permitirían ser disfrutados por sus visitantes y que redundaría en la riqueza de ambas.

¿Cómo no recordar aquellas travesías en motora entre San Juan de la Arena y San Esteban durante mi infancia? ¿Cómo no tener presente la belleza de ese paraje en el que el Nalón acaba de entregarse al Cantábrico? ¿Cómo no tener en cuenta, asimismo, las estancias de Rubén Darío en ambas villas, cuando Azorín, en compañía de Pérez de Ayala, visitó al gran poeta nicaragüense? ¿Cómo no añorar aquellos tiempos en los que San Esteban de Pravia era el apeadero en el que tenía parada y fonda el mineral que tanto protagonismo tiene en la historia de Asturias? ¿Y qué decir de aquel proyecto ferroviario entre Cangas del Narcea y Pravia, que nunca llegó a hacerse, proyecto del que quedan sus restos por estas comarcas del bajo Narcea, que atestiguan, insisto una vez más, lo que pudo haber sido y no fue?

Así pues, entre tantos proyectos que nunca llegarán a concluir, la plataforma ciudadana que está reivindicando la pasarela entre San Juan de la Arena y San Esteban de Pravia, aparte de plantear algo que es muy necesario y conveniente, pone de manifiesto que, en ocasiones, la única forma de conseguir que no seamos de principio a fin una geografía del olvido es la exigencia ante las instituciones. Y –ojalá no me equivoque– esta vez la demanda ciudadana va a ser atendida, y no por una concesión magnánima de las instituciones implicadas, sino por atender a algo tan elemental como es cumplir el papel de quienes dicen representarnos.

Pasear por San Esteban de Pravia es transitar un enclave esencial de nuestra historia contemporánea, es algo muy didáctico y provechoso con su no sé qué de romanticismo. Pasear por San Juan de la Arena supone un placer para los sentidos, que buscan su encuentro con el mar. La pasarela que sirviese de abrazo entre los dos pueblos significaría un sueño cumplido no sólo para sus habitantes, sino también para quienes nos gusta visitar y disfrutar uno de los lugares con mayor encanto de Asturias.

No solo la belleza del paisaje, no solo la historia que tanto enseña. También este presente nuestro en el que la dignidad ciudadana, excepcionalmente, se hace oír.