El Comercio
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Fecha: mayo 27, 2017
Francisco Blanco y su estética de la dimisión
Luis Arias Argüelles-Meres 27-05-2017 | 8:03 | 0

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Bien sabemos que las dimisiones son infrecuentes en nuestra vida pública, por muchas y clamorosas que sean las razones para ello. En este caso, se dan dos circunstancias estadísticamente atípicas. En primer término, el ya ex consejero de Empleo no dimitió a resultas de un escándalo de corrupción. En segundo lugar, tuvo la elegancia de dejar el puesto sin estridencias ni actitudes melodramáticas. Y, más allá de las razones que le pudieron mover a la decisión que tomó, que, según leo en EL COMERCIO, pueden tener mucho que ver con posibles desacuerdos con otras consejerías y también con el proceso de primarias del PSOE, cuando no hizo de palmero en los actos de Susana Díaz, lo cierto es que nunca olvidaré una intervención parlamentaria suya en la que arremetió con toda claridad contra lo que fue el proceso de privatización de las cajas de ahorro. Es más, en la susodicha intervención llegó a hablar de «expolio» hacia el patrimonio asturiano.

Pues bien, la referida intervención me sorprendió mucho, toda vez que la FSA no se opuso a aquella privatización de las cajas que fue llevada a cabo gobernando Zapatero y siendo presidente del Banco de España un señor conocido como MAFO, o sea, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Fue tocar techo en la incoherencia que se decidiese acabar con la finalidad social de las cajas de ahorro desde un partido con siglas de izquierdas. Y, desde luego, en el caso de Asturias, el partido hegemónico en nuestra tierra no se opuso a semejante medida. De modo y manera que me sorprendió gratamente aquella intervención parlamentaria del consejero de empleo que acaba de dimitir.

Y, por otra parte, si pesaron sus discrepancias a la hora de decidir su marcha, me llama mucho la atención que estemos ante un episodio que se condujo de forma opuesta al de algunos exconsejeros de Javier Fernández que, en su momento, apoyaron, al menos con su presencia, a Pedro Sánchez, porque el actual presidente del Gobierno asturiano no fue más de izquierdas en la pasada legislatura que ahora.

No es lo mismo irse por discrepar, que discrepar después de ser cesados o cesadas, que de todo hubo. Y, en este sentido, parece mucho más coherente la postura de Francisco Blanco. Además, estamos hablando de alguien cuya vida profesional no es solo la política. En este caso, se trata de un docente universitario que tiene un destino laboral al que regresar.

Sea como sea, y respetando sus silencios y discreción, lo que, ante todo, cabe poner de relieve en el caso que nos ocupa es la elegancia y la coherencia. Algo de lo que no andamos muy sobrados.

Acabamos de recibir una lección de aquello Kant dejó escrito acerca del uso público de la razón privada, aunque mucho me temo que tal cosa se ignora casi por completo en nuestra vida pública.

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