El Comercio
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Todo el poder para el SOMA
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Luis Arias Argüelles-Meres | 31-05-2017 | 05:21

«Y la vida es uno mismo y uno mismo son los otros». (Juan Carlos Onetti).

Si, como en su momento se dijo, Rafael Fernández fue –mutatis mutandis- nuestro Tarradellas, Villa vendría a ser nuestro Pujol, esta vez sin herencia del abuelo como pretexto. Y nuestro mostachudo sindicalista vuelve a ser noticia a resultas de una operación llevada a cabo por la Fiscalía anticorrupción de Madrid y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Y vuelve a serlo en compañía de otros, entre ellos, del señor Postigo, cuya comparecencia en la comisión parlamentaria que pretendió investigar el caso Villa fue memorable.

¡Qué indigno y desolador resulta que un líder sindical se encuentre en el punto de mira de las fuerzas de orden público a resultas de presuntas corruptelas económicas! ¡Qué triste epígono de una organización obrera que, con sus luces y sombras, no fue concebida para el enriquecimiento de nadie, sino para y por todo lo contrario!

No obstante, con lo que está cayendo sobre Villa, no sólo hay que tener en cuenta sus presuntas trapacerías, sino que esto obliga a una catarsis a la sociedad asturiana en general. Todo el poder para Villa pareció ser el lema, no explícito, durante décadas en nuestra tierra. No sólo hablamos de quienes se lo deben casi todo en su carrera política, sino también de quienes lo elogiaron hasta el sonrojo propio y ajeno, y no sólo por parte de miembros de su partido y sindicato, sino también de sus amistades con casi todo el espectro político astur, incluidos los líderes más poderosos que tuvo la derecha llariega.

Y ahí está, con su aspecto decrépito, de juzgado en juzgado, de titular en titular. Y hablamos del personaje que tanto y tanto decidió en su partido, que tanto clientelismo atesoró, que se reclamaba de izquierdas, que se erigía en principal defensor del sector minero. Frente a ello, la realidad, con la justicia llamando a su puerta, con sus dineros que son objeto de investigación.

Todo el poder para el SOMA, todo el poder para el jefe, todo el poder para Villa.

¡Qué escalofriante resulta percatarse de que el poder político en Asturias se asentó en gran parte sobre este personaje y su demagógico y falaz discurso!