El Comercio
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Fecha: junio, 2017
¿Volver a empezar?
Luis Arias Argüelles-Meres 30-06-2017 | 12:28 | 0

En la toma de posesión de Fernando Lastra como nuevo consejero de Infraestructuras, Javier Fernández se lamentó de la mezquindad de quienes ni siquiera esperan un tiempo prudencial para valorar una gestión que aún no empezó. La duda es un beneficio que no siempre se concede. Pero, al mismo tiempo, el consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno de Asturias declara que se remitirá a las fuerzas de izquierdas del Parlamento autonómico un documento en el que se concreta esa oferta de acuerdos que planteó don Javier en el último Pleno de la Junta.

Por su parte, el coordinador de IU declara haber remitido un documento a Podemos encaminado a forzar un giro a la izquierda en las políticas del Gobierno asturiano. Lo llamativo del caso es que da la impresión de que, sobre el papel, se pretende retomar un diálogo entre las fuerzas de izquierdas que o bien no hubo hace dos años, o bien fracasó estrepitosamente.

Desde luego, nunca es tarde para alcanzar acuerdos, si bien no es fácil aventurar que todas estas iniciativas cristalicen, entre otras cosas, por la falta de sintonía y de credibilidad entre las tres fuerzas políticas de las que venimos hablando.

En el momento mismo en que se cumple la mitad de la legislatura, se diría que, aparentemente, se escenifica un ritual de «volver a empezar», del que, a priori, no cabe esperar grandes cambios con lo que vino aconteciendo hasta el momento.

Si Javier Fernández pone de manifiesto que su paciencia tiene un límite, si Llamazares proclamó «con solemnidad» su política de oposición al Gobierno autonómico, si Podemos no tiene ninguna confianza en el Ejecutivo asturiano, lo previsible es que todo esto se quede en una declaración de intenciones que, andando el tiempo, generará reproches por parte de todos.

Lo cierto es que el número de escaños que suman Podemos e IU en el Parlamento es el mismo que tiene el PSOE, y que, con esa realidad sobre la mesa, se pudo haber negociado mucho antes. Pero no hay que olvidar que tampoco hubo un gran entendimiento entre Podemos e IU en el arranque de la legislatura. De hecho, Llamazares apoyó, en segunda votación, a Javier Fernández, mientras que la formación morada se abstuvo. Y ambas fuerzas no negociaron, como ahora propone Argüelles, una postura común para ponérsela sobre la mesa al PSOE asturiano.

Y, en todo caso, declaraciones aparte, no parece fácil que ese entendimiento entre las fuerzas de la izquierda se llegue a hacer realidad.

Mientras tanto, la soledad del Gobierno de Javier Fernández es cada vez más sonora.

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¿Javier Fernández se atrinchera?
Luis Arias Argüelles-Meres 27-06-2017 | 3:45 | 0

La FSA confirma la celebración del 32 Congreso Autonómico para los días 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre

No deja de ser paradójico que Javier Fernández, al mismo tiempo que proponía un pacto de las fuerzas de izquierda basado en siete posibles acuerdos, resolviese la última dimisión de su Gobierno nombrando a uno de sus más fieles colaboradores. Y, a decir verdad, todo parece indicar que el actual Presidente de Asturias se atrinchera no sólo frente a la oposición política, sino también ante la nueva etapa que se abre en su partido tras las últimas primarias en las que se reeligió al secretario general.

Y, por otra parte, ante las semblanzas que se están escribiendo sobre la consejera dimisionaria y su sustituto, lo que más llama la atención, lisonjas aparte, es que, por un lado, no se haga balance de la gestión de doña Belén y que, por otro lado, se dedique mucho espacio a la trayectoria de Lastra que a los retos que tiene por delante su consejera. Tales ausencias pueden obedecer al hecho de que ya estamos ante el final de un periodo en el que, más que los balances, lo que en verdad tiene peso son las incertidumbres.

La ex consejera en todo momento fue fiel a sí misma y se caracterizó, sobre todo, por adoptar una postura de defensa férrea de una gestión que siempre tuvo flancos y frentes que, sin embargo, no la llevaron nunca ni a la autocrítica ni tampoco a la rectificación. Rocosa y resistente doña Belén, con decisiones muy arbitrarias y laxas en asuntos medioambientales, que hacían albergar muchos temores ante los poderes que concentraría en su persona en ese proyecto de la Asturias metropolitana.

Y, en cuanto a Fernando Lastra, a quien no se le puede negar su habilidad como buen parlamentario, así como sus capacidades organizativas, todo parece indicar que su papel será mucho más político que técnico y que su presencia en el Gobierno autonómico servirá para que don Javier se sienta más reforzado en su última etapa.

Javier Fernández, pues, se atrinchera, sabedor de que, en lo que toca a su gestión al frente del Gobierno asturiano, no le tocará sufrir embestidas por parte de las personas que están al frente del partido. Sabedor también de que tendrá que tragarse muchos sinsabores en el día a día, sinsabores que tendrán que ver con el continuo flujo de noticias acerca del “caso Hulla”, que tendrán que ver con la polvareda mediática que se levante cuando se conozcan las sentencias del llamado caso Renedo, que tendrán que ver con las planteamientos de la nueva dirección socialista que colisionan con sus convicciones más arraigadas en materia de política territorial.

Todo ello tras la convulsa etapa al frente de la gestora del PSOE, todo ello tras la caída de uno de los principales mitos de la FSA, esto es, de Maese Villa.

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¿GIRO A LA IZQUIERDA O CEREMONIA DE LOS ADIOSES?
Luis Arias Argüelles-Meres 24-06-2017 | 4:08 | 0

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¡Cuánto daría de sí un análisis perspicaz del lenguaje gestual de Javier Fernández en el último pleno de la Junta! Mientras, hacía su propuesta de «pacto de izquierdas», planteando un número de acuerdos nemotécnico, esto es, siete, faltaban pocas horas para que se hiciese pública la ‘dimisión’ de Belén Fernández y para que uno de sus hombres de máxima confianza pasase del Parlamento al Gobierno, o sea, Fernando Lastra, que se encargará de la consejería a la que le toca gestionar los asuntos medioambientales y las infraestructuras. Seguro que su pulso no temblará.

Atrás se quedó la etapa al frente de la gestora del PSOE. Atrás se quedaron también aquellos años de vino y rosas en los que en la FSA las discrepancias, como mucho, eran anecdóticas. En el momento presente, la militancia socialista asturiana se pronunció mayoritariamente en contra de la candidatura preferida de don Javier. Otro PSOE, pero, sobre todo, otro tiempo.

Y, en esa cuenta atrás nunca reconocida explícitamente, don Javier fue fiel a sí mismo, repitiendo su voluntad de pactar con las fuerzas de la izquierda asturiana, aun a sabiendas de que el entendimiento con Podemos es poco menos que imposible, aun a sabiendas de que, a pesar de la buena voluntad de Llamazares, hay cosas que la coalición de izquierdas no puede apoyar.

Vayamos, telegráficamente, a los siete pactos: presupuestos, fiscalidad, regeneración, área central, demografía, política estatal y la situación en el Ayuntamiento de Gijón. En cuanto al primero, hay una experiencia reciente de fracaso; sobre la fiscalidad, lo acordado con el PP acerca de la rebaja del impuesto de sucesiones hace difícil considerarlo viable. Sobre la llamada área central, habría que ser más ambiciosos, buscando un pacto más amplio, y no perder de vista que tal cosa no podría acarrear el abandono de las restantes comarcas. En el asunto demográfico, el declive es imparable en los últimos años y habría que concretar si existe un proyecto más allá de declaraciones retóricas. ¿Y qué decir en torno a la regeneración de la vida pública? Habría que preguntarse hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente en asuntos como las puertas giratorias, las sinecuras, los nombramientos a dedo, y un largo inventario de asuntos que, sin ser ilegales, habría serios reparos que oponer a su supuesta legitimidad.

Que Moriyón sea la regidora de Gijón es algo que no soportan ni la FSA ni el propio don Javier. ¿Pero hay argumentos para demostrar que, en lo social, sería más avanzado e igualitario un equipo de gobierno liderado por el candidato socialista? ¿Estaría dispuesto Fernández a tener la misma generosidad que demostró Taboada en Oviedo, o sea, a que gobernase la izquierda, aunque no fuese el grupo municipal de la lista más votada? O sea, una declaración de intenciones, «sin esperanza, con convencimiento», parafraseando al poeta.

Y, por otro lado, le tocó una crisis en el Gobierno autonómico, con dos consejeros dimitidos.

En medio de todo esto, declaración de intenciones que no puede ocultar una sensación de cuenta atrás con su hartazgo y agotamiento.

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A propósito del concejo de Salas
Luis Arias Argüelles-Meres 23-06-2017 | 2:31 | 0

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La presidenta del Foro Asturias, según leo en EL COMERCIO, se personó por estos parajes para anunciar una enmienda de su partido a los Presupuestos Generales del Estado encaminada a que se pongan de nuevo en marcha las obras del tramo entre Cornellana y Salas perteneciente a la autovía del Occidente. Conviene recordar que las tales obras llevan paralizadas desde julio de 2010, cuando Pepiño Blanco vino a inaugurar el tramo Grao-doriga y, de paso, mandó parar. (Entre paréntesis: nunca olvidaré que, tras el ceremonial de cortar la cinta, el entonces diputado socialista en la capital del Reino, don Álvaro Cuesta, escanciaba sidra con entusiasmo para el entonces ministro de Fomento).

Así pues, de llevarse a cabo esa reanudación del tramo referido, se haría tras siete años de parálisis, tras siete años de bajón demográfico en el concejo de Salas, tras siete años de abandono no solo en la infraestructura de la que venimos hablando.

El concejo de Salas, al que, como ya tengo escrito, no se le incluye ni en eso que llaman «área metropolitana» de Asturias, ni tampoco en el plan del Suroccidente, continúa siendo el fiel reflejo de la particular geografía del abandono que viene sufriendo el Occidente de Asturias desde hace Dios sabe cuántas décadas.

Esta autovía del Occidente que, teóricamente iba a estar en servicio en 2009, era el instrumento perfecto para que, de un lado, el municipio de Salas se acercase al área central, y también para vertebrar las comunicaciones en el Occidente de Asturias. Pero, como se sabe, los retrasos no hicieron más que incrementarse, y, en el mejor de lo casos, podría estar terminada en su totalidad en 2020, o sea, once años de retraso. No me negarán que no está nada mal.

En fin, hablamos de  años y años de retraso, que, en realidad, son muchos más si se piensa en que el proyecto de esta autovía tendría que haberse puesto sobre el tapete mucho antes, lo que, sin ser la panacea para resolver todos los problemas, hubiera evitado tanta despoblación, tanto abandono y tanto declive.

Como coda, una pregunta a todos los grupos parlamentarios de la Junta: ¿Les parece de recibo a todos ustedes que el concejo de Salas, grande en extensión y en recursos, se quede en tierra de nadie, que sus habitantes sean, no ya de segunda, sino de tercera, al no estar incluido en ningún proyecto?

¿Alguien se atreverá a responder?

Prometo estar muy atento.

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¿Un “nuevo” PSOE?
Luis Arias Argüelles-Meres 19-06-2017 | 7:30 | 0

«Con el comienzo de la década de los 80, los socialistas estrenaron un nuevo lenguaje político, cuyos conceptos claves no eran ya la clase obrera como sujeto histórico, el socialismo como nueva sociedad ni la República federal como forma de Estado, sino la modernización de la Administración pública, la consolidación de la democracia y la redistribución de la riqueza». (Santos Juliá).

En el 39º Congreso del PSOE, las viejas glorias del felipismo se quedaron fuera de juego y, con ellas, Susana Díaz, que basó su candidatura a las primarias en la continuidad de las políticas que se fueron llevando a cabo en los 21 años de gobiernos socialistas. Hay otra razón más para hablar de «un nuevo» PSOE, y es el cambio generacional.

En la opinión pública, se da por hecho que el centro izquierda se quedará atrás y que se apostará, nítidamente, por políticas de izquierda. Primero, habría que ver si don Pedro tendrá la oportunidad de llevarlas a cabo. Y, en segundo lugar, no hay que perder de vista que el flamante e indiscutible ganador de las primarias se fue escorando a la izquierda tras los resultados de las pasadas elecciones generales de junio. Hasta entonces, se había venido decantando por lo políticamente correcto.

Este partido dejará de estar en manos de baronías y de notables y tendrá un protagonismo muy grande la militancia. Y hay una importante lección aprendida: hacer políticas de derechas con siglas de izquierdas es un salvoconducto a la irrelevancia, tal y como acaba de suceder en Francia.

Ante el problema catalán, que se vino incrementando desde el famoso Estatuto que tumbó el Constitucional, hace falta, sobre todo, plantear propuestas a la ciudadanía de ese territorio que, mayoritariamente, está votando a partidos independentistas. Lo que Pedro Sánchez propone es la famosa declaración de Granada. No sé si podría servir como punto de partida, pero sospecho que es momento de concreciones y no de generalidades, y que el mencionado problema les viene demasiado grande a los políticos actuales.

Cunde el escepticismo cuando se ve que entre las personas de confianza del nuevo secretario general, hay también profesionales de la política que no destacaron precisamente por discursos brillantes ni tampoco por una coherencia a prueba de hemeroteca. Sin ir más lejos, podríamos poner como ejemplo a más de una persona del PSOE de Asturias que forman parte de la nueva Ejecutiva.

Y, al final, si el PSOE quiere recuperar la credibilidad perdida y paralizar su continuo declive, no necesita extremismo alguno, sino claridad, coherencia y proyecto de país, partiendo de planteamientos irrenunciables en una formación que se reclama de izquierdas: combatir desigualdades, ahondar en derechos y libertades y redefinir la vertebración territorial de España, eliminando privilegios, también en ese sentido.

No nos confundamos, aquí no hay un nuevo ‘largocaballerismo’, sino un cambio generacional, que está por ver si cumple su misión, o si va a ser una decepción más.

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