El Comercio
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¿Un “nuevo” PSOE?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 19-06-2017 | 05:30

«Con el comienzo de la década de los 80, los socialistas estrenaron un nuevo lenguaje político, cuyos conceptos claves no eran ya la clase obrera como sujeto histórico, el socialismo como nueva sociedad ni la República federal como forma de Estado, sino la modernización de la Administración pública, la consolidación de la democracia y la redistribución de la riqueza». (Santos Juliá).

En el 39º Congreso del PSOE, las viejas glorias del felipismo se quedaron fuera de juego y, con ellas, Susana Díaz, que basó su candidatura a las primarias en la continuidad de las políticas que se fueron llevando a cabo en los 21 años de gobiernos socialistas. Hay otra razón más para hablar de «un nuevo» PSOE, y es el cambio generacional.

En la opinión pública, se da por hecho que el centro izquierda se quedará atrás y que se apostará, nítidamente, por políticas de izquierda. Primero, habría que ver si don Pedro tendrá la oportunidad de llevarlas a cabo. Y, en segundo lugar, no hay que perder de vista que el flamante e indiscutible ganador de las primarias se fue escorando a la izquierda tras los resultados de las pasadas elecciones generales de junio. Hasta entonces, se había venido decantando por lo políticamente correcto.

Este partido dejará de estar en manos de baronías y de notables y tendrá un protagonismo muy grande la militancia. Y hay una importante lección aprendida: hacer políticas de derechas con siglas de izquierdas es un salvoconducto a la irrelevancia, tal y como acaba de suceder en Francia.

Ante el problema catalán, que se vino incrementando desde el famoso Estatuto que tumbó el Constitucional, hace falta, sobre todo, plantear propuestas a la ciudadanía de ese territorio que, mayoritariamente, está votando a partidos independentistas. Lo que Pedro Sánchez propone es la famosa declaración de Granada. No sé si podría servir como punto de partida, pero sospecho que es momento de concreciones y no de generalidades, y que el mencionado problema les viene demasiado grande a los políticos actuales.

Cunde el escepticismo cuando se ve que entre las personas de confianza del nuevo secretario general, hay también profesionales de la política que no destacaron precisamente por discursos brillantes ni tampoco por una coherencia a prueba de hemeroteca. Sin ir más lejos, podríamos poner como ejemplo a más de una persona del PSOE de Asturias que forman parte de la nueva Ejecutiva.

Y, al final, si el PSOE quiere recuperar la credibilidad perdida y paralizar su continuo declive, no necesita extremismo alguno, sino claridad, coherencia y proyecto de país, partiendo de planteamientos irrenunciables en una formación que se reclama de izquierdas: combatir desigualdades, ahondar en derechos y libertades y redefinir la vertebración territorial de España, eliminando privilegios, también en ese sentido.

No nos confundamos, aquí no hay un nuevo ‘largocaballerismo’, sino un cambio generacional, que está por ver si cumple su misión, o si va a ser una decepción más.