El Comercio
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A propósito del concejo de Salas
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Luis Arias Argüelles-Meres | 23-06-2017 | 12:31

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La presidenta del Foro Asturias, según leo en EL COMERCIO, se personó por estos parajes para anunciar una enmienda de su partido a los Presupuestos Generales del Estado encaminada a que se pongan de nuevo en marcha las obras del tramo entre Cornellana y Salas perteneciente a la autovía del Occidente. Conviene recordar que las tales obras llevan paralizadas desde julio de 2010, cuando Pepiño Blanco vino a inaugurar el tramo Grao-doriga y, de paso, mandó parar. (Entre paréntesis: nunca olvidaré que, tras el ceremonial de cortar la cinta, el entonces diputado socialista en la capital del Reino, don Álvaro Cuesta, escanciaba sidra con entusiasmo para el entonces ministro de Fomento).

Así pues, de llevarse a cabo esa reanudación del tramo referido, se haría tras siete años de parálisis, tras siete años de bajón demográfico en el concejo de Salas, tras siete años de abandono no solo en la infraestructura de la que venimos hablando.

El concejo de Salas, al que, como ya tengo escrito, no se le incluye ni en eso que llaman «área metropolitana» de Asturias, ni tampoco en el plan del Suroccidente, continúa siendo el fiel reflejo de la particular geografía del abandono que viene sufriendo el Occidente de Asturias desde hace Dios sabe cuántas décadas.

Esta autovía del Occidente que, teóricamente iba a estar en servicio en 2009, era el instrumento perfecto para que, de un lado, el municipio de Salas se acercase al área central, y también para vertebrar las comunicaciones en el Occidente de Asturias. Pero, como se sabe, los retrasos no hicieron más que incrementarse, y, en el mejor de lo casos, podría estar terminada en su totalidad en 2020, o sea, once años de retraso. No me negarán que no está nada mal.

En fin, hablamos de  años y años de retraso, que, en realidad, son muchos más si se piensa en que el proyecto de esta autovía tendría que haberse puesto sobre el tapete mucho antes, lo que, sin ser la panacea para resolver todos los problemas, hubiera evitado tanta despoblación, tanto abandono y tanto declive.

Como coda, una pregunta a todos los grupos parlamentarios de la Junta: ¿Les parece de recibo a todos ustedes que el concejo de Salas, grande en extensión y en recursos, se quede en tierra de nadie, que sus habitantes sean, no ya de segunda, sino de tercera, al no estar incluido en ningún proyecto?

¿Alguien se atreverá a responder?

Prometo estar muy atento.