El Comercio
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IU Y SUS SEÑAS DE IDENTIDAD
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Luis Arias Argüelles-Meres | 02-07-2017 | 03:55

Gaspar Llamazares vota en la sede de la organización en la plaza de la Catedral de Oviedo.

La militancia de IU en Asturias acaba de pronunciarse en un referéndum en el que se preguntaba si la coalición de izquierdas debería preservar sus señas de identidad.  Lo cierto es que, más que un refrendo, parece una pregunta retórica, pues, si se milita en una formación política, se da por hecho que se pretende que tenga y mantenga principios, siglas y proyectos.

En todo caso, sí que puede ser conveniente que tanto la militancia como los dirigentes de IU hagan balance y autocritica, recordando, entre otras cosas, que la referida coalición se gestó en gran parte por la oposición a la entrada en la OTAN, así como por la crisis del PCE, cuando Carrillo y Gerardo Iglesias tenían enfrentamientos continuos.

Transcurrieron desde entonces muchos años. Hubo una etapa en el que la coalición estuvo liderada por Anguita, tiempo en el que los descontentos generados por los sucesivos Gobiernos de Felipe González no repercutieron en un aumento del votos para IU, tiempo en el que a Anguita se le descalificaba considerándolo un iluminado y un dirigente fuera de su tiempo, tiempo en el que IU no fue una muleta para el PSOE.

Tras esa etapa, las cosas cambiaron mucho, y, en Asturias, IU pasaría a convertirse en una especie de muleta del PSOE. Y fue muy significativo el momento en el que, tras el estallido del caso Renedo, los consejeros de la coalición que estaban en el último Gobierno de Areces no dimitieron. Poco tiempo más tarde, en las elecciones adelantadas en 2012, volvieron a apoyar al PSOE, esta vez sin entrar en el Gobierno. Y, en 2015, en la segunda votación de investidura tras las elecciones, IU, de la mano de Llamazares, fue el pilar para que Javier Fernández pudiera formar Gobierno.

Con el 15-M y la irrupción de Podemos, a IU le tocaba elegir entre la nueva y la vieja política. Y, en el caso de Asturias, está claro que optaron por la segunda, que se entendieron mejor con Javier Fernández que con la formación morada.

La coalición electoral que se formó a nivel estatal entre Podemos e IU tuvo un difícil encaje en Asturias. Si a eso le añadimos que, llegado el momento, Javier Fernández pactó los últimos presupuestos con el PP, hay algo que no cuadra en IU, no resultando nada fácil presentar su apoyo al PSOE llariego como algo coherente.

La coalición, para sobrevivir, tiene que evitar, por una parte, ser la muleta del PSOE y, por la otra, que la fagocite Podemos. Sin duda, la encrucijada no es pequeña. Pero en esta coalición sigue habiendo dirigentes y militantes con capacidad discursiva y con proyecto. Lo que hace falta es que se les oiga y se les escuche. Y, sobre todo, que no olviden que vienen de un descontento social para el que siguen sobrando los motivos.