El Comercio
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Política y fútbol
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Luis Arias Argüelles-Meres | 22-07-2017 | 03:16

Resultado de imagen de Detención de ángel maría villar, el comercio

Hace unos cien años, don Ramón Pérez de Ayala reunió en un volumen una larga serie de artículos de asunto político que había publicado en el diario “La Nación”, de Buenos Aires. El título del libro era inequívoco: “Política y toros”. El autor de “Belarmino y Apolonio” se declaraba enemigo de la llamada fiesta nacional. Sin embargo, consideraba que resultaba obligado conocer sus pormenores, porque era un referente de primer orden para analizar la vida pública de entonces. Hay que decir también que el conjunto de esos artículos es una clave ineludible para entender la política española de principios del siglo XX.

Pues bien, estoy convencido de que, en el caso de que el gran escritor asturiano viviese hoy, titularía su libro de esta guisa: “Política y Fútbol”. Porque, miren ustedes, no sólo se está abusando hasta la extenuación de los símiles futbolísticos cuando se habla de política, sino que además no pequeña parte de los mandamases del este deporte plasman, con su catadura moral,  lo que es nuestra vida pública cada vez más deteriorada.

Cuando escribo estas líneas, tengo noticia de la detención  del señor Villar, presidente de la Real Federación española de fútbol. Por supuesto, no hay que pasar por alto la presunción de inocencia, ni es el momento de hacer juicios paralelos. Por supuesto, toda generalización es injusta, lo que no impide ver una realidad cada vez más paralela entre nuestra vida pública y gran parte de los personajes que están al frente de este deporte que, en sí mismo, (perdón por la obviedad) no es responsable de nada de esto.

Pero, dicho esto, lo significativo del caso es que la detención de marras no sorprendió prácticamente a nadie. Pero, dicho esto, estamos hablando de un personaje que lleva casi tres décadas al frente del fútbol español, que, además de no tratar muy bien al idioma, representa ese deterioro público del que venimos hablando.

Política y fútbol. Fútbol y política. No sólo los ataques al idioma y a la ortografía. No sólo la presencia de personajes en el fútbol que, en su momento, dieron el paso a la política, como fue el caso del señor Gil. No sólo el forofismo en el peor sentido del término en los discursos de personajes públicos y de algunos personajes muy concretos de la opinión publicada.

Política y fútbol. Al frente de pasiones tan grandes como las que ambos espectáculos despiertan, se encuentran dirigentes que no se caracterizan precisamente por su integridad y por sus hechuras de estadistas.

Volviendo a Pérez de Ayala, es muy significativo que, en el libro citado, hablase del conde de Romanones como el ejemplo de político que, en sus actuaciones, se dirigía con topicazos taurinos, y que aquello no daba más de sí.

Hay que reconocer que este planteamiento ayalino nos pone muy fácil hacer determinados paralelismos.

¿A que sí?

LUIS ARIAS ARGÜELLES-MERES