El Comercio
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Fecha: octubre 12, 2017
TRES DÍAS DE OCTUBRE
Luis Arias Argüelles-Meres 12-10-2017 | 7:46 | 0

Del júbilo a las lágrimas entre los independentistas

Víspera de la comparecencia del Presidente  Puigdemont en el Parlamento catalán. Toda la atención puesta en lo que ocurriría 24 horas después no sólo por la importancia del discurso anunciado, sino también por las muchas dudas que había al respecto. Porque, si bien estaba en el guion que se proclamaría la famosa DUI, los acontecimientos de los últimos días daban pie a que pudiera haber sorpresas.

En esa jornada de máxima expectación, se puso de manifiesto una vez más la mediocridad de la mal llamada clase política, acompañada de una ignorancia manifiesta en materia histórica. Verbigracia: las declaraciones del señor Casado en las que advertía a Puigdemont que podía correr la misma suerte que Companys. Claro, se refería a 1934 cuando fue detenido el entonces President de la Generalitat, pero todo el mundo recordó el fusilamiento del que fue víctima el mandatario catalán en 1940. Asimismo, desconocía el señor Casado que en el 34 lo que proclamó Companys no fue la independencia de Cataluña, sino un Estado catalán dentro de España. Un patinazo más que nos lleva a preguntarnos de nuevo si nos merecemos estos políticos.

Y, a propósito  de octubre del 34, nadie tuvo a bien recordar que en aquellos días fue detenido don Manuel Azaña, que había acudido a Barcelona al entierro de un ex ministro suyo, del señor Carner. No había prueba alguna contra don Manuel, ni tampoco se siguió un procedimiento legal. A resultas de su detención, el estadista republicano escribió un excelente libro salpicado de lúcidas reflexiones, “Mi Rebelión en Barcelona”. Su lectura provocaría asombro por la actualidad de muchos de sus planteamientos.

10 de octubre. Día D, en el que la hora H se retrasó, parece ser que como consecuencia de la falta de acuerdo entre los socios del Ejecutivo catalán. Puigdemont, tan pronto declaró la DUI, o hizo atisbos de ello, la suspendió, según sus propias palabras, para abrir el cauce a un diálogo que incluya mediación. O sea, independencia a plazos, independencia en diferido, independencia como un suspiro, también en el tiempo. Estuvo fino el señor Iceta al plantear al Presidente catalán que no se puede suspender una DUI que, al final, no se declaró formalmente.

11 de octubre. No deja se der paradójico que el destino haya querido que precisamente el señor Rajoy le exija a alguien que conjugue el verbo concretar. Al mismo tiempo, se tienen muchas dudas acerca de los derroteros que seguirá la CUP tras el desconcierto que provocó el discurso del Presidente catalán. Por cierto, fue llamativo que la portavoz de la CUP hiciese una reivindicación de la 2ª República española como punto de partida de lo que pretenden crear en Cataluña. Desde luego, no leyó a Azaña la diputada de la CUP. Por su parte, el señor Junqueras descarta que se vayan a convocar de inmediato elecciones en ese territorio.

11 de octubre. En el Parlamento español, Rajoy abre la sesión con un requerimiento a Puigdemont. Lo dicho: el propio don Mariano requiriendo que se conjugue el verbo concretar. A la espera de ello, vendría, se supone, la aplicación o no del artículo 155 de la Constitución. Farragosa intervención de la señora Robles, que escabulló las sombras del PSOE desde la transición a esta parte. Pablo Iglesias, por su parte, más moderado que nunca en el tono, incurrió en la ironía, lo que siempre se agradece, hablando de Rivera y de Aznar como hostiles, en el fondo, a Rajoy.

11 de octubre. Alguien tendría que darse cuenta de que, con el referéndum del día 1 de octubre, no se puede emprender camino alguno, entre otras cosas, porque nadie podrá reconocer que se celebró con las garantías mínimas. Alguien tendría que saber reconducir la situación también desde las instituciones estatales.

11 de Octubre, víspera de la Hispanidad. Bueno sería, incluso fantástico, que resucitase, también en las actitudes de todos, la España plural, con la Cataluña plural dentro. Desde luego, la DUI en diferido no es la desembocadura del conflicto, sino la continuidad, una continuidad que no genera menos incertidumbres que las hasta ahora existentes.

Tres días de octubre. ¿Vísperas de qué?

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