El Comercio
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La campaña electoral catalana
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Luis Arias Argüelles-Meres | 21-11-2017 | 15:23

Resultado de imagen de 21 de diciembre cataluña, el comercio

Podría decirse que ya estamos en vísperas del comienzo de la campaña electoral en Cataluña, de unos comicios autonómicos que surgen a partir de la aplicación del famoso artículo 155, que cuentan con un ex presidente de la Generalitat de Cataluña fugado en Bruselas, que cuentan también con varios exconsejeros en prisión y que, en fin, habría que añadir a todo ello las declaraciones de la señora Rovira, auténticamente explosivas, una declaraciones que se hacen sin aportar datos que muestren credibilidad.

Serán, así las cosas, las elecciones del artículo 155 y también las elecciones de la ‘posverdad’. Se puede dar por hecho que, a medida que el tiempo avance, según nos vayamos acercando al 21 de diciembre, seguirá habiendo petardazos declarativos, y habrá que ver si los candidatos que ahora están fugados o en prisión terminen por incorporarse a la campaña habiendo dejado atrás la situación actual. Todo se andará.

Y, por si todo esto fuera poco, las encuestas que vamos conociendo tampoco aclaran demasiado las cosas. No hay que descartar que vuelva a producirse una mayoría parlamentaria independentista, aunque, aun en ese caso, estaría por ver si llegan a un acuerdo todas las fuerzas políticas soberanistas. Tampoco hay que excluir la posibilidad de que, al final, se configure un Parlamento que, por falta de acuerdos en cualquiera de los frentes, haga ingobernable Cataluña y haya que repetir las elecciones. Y, en ese supuesto, el esperpento continuará.

Se puede asegurar que quienes condujeron a la actual situación no están dispuestos a hacer autocrítica. Me refiero, sobre todo, a los partidos soberanistas, pero también a Mariano Rajoy en el sentido de que el exponencial crecimiento del independentismo en Cataluña se debe, en parte, a no haberse tomado la molestia de combatir los argumentos de los partidarios de la secesión, o, al menos de haberlo intentado.

Y, por otra parte, habrá que ver cómo afrontan los independentistas su fracaso en política internacional, su DUI virtual, efímera y simbólica y su sentido de la realidad. ¿Con qué discurso se dirigirán a quienes confiaron en ellos, a quienes creyeron que su proyecto saldría adelante y sería apoyado internacionalmente?

Más que épica, lo que hay es comedia bufa. Y –lo que es aún peor– ni en las previsiones más pesimistas se podía prever que Cataluña y España, que España y Cataluña tuvieran que llegar a vivir una situación tan bochornosa que, me temo, está lejos de terminar.