El Comercio
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Fecha: enero 16, 2018
Podemos en horas bajas
Luis Arias Argüelles-Meres 16-01-2018 | 4:21 | 0

Las últimas encuestas ponen de relieve una pérdida de credibilidad de la formación morada. Y, en la opinión publicada, hay un criterio casi unánime al respecto: y es que ello obedece sobre todo a la postura que adoptó el partido de Pablo Iglesias con respecto al conflicto catalán, postura ambigua y tibia que, por otro lado, denunció la propia Carolina Bescansa. No cabe ninguna duda de que Podemos nunca debió perder de vista que es un partido de ámbito estatal al que se le supone un proyecto político para España en su conjunto. Y que incurrió en un error que está muy inveterado en la izquierda española, como es considerar que la izquierda debe apoyar a los nacionalismos más radicales.

Sin embargo, tengo para mí que su tibieza en Cataluña no solo no constituye la única causa del supuesto declive de la formación morada, sino que acaso cabe pensar que no es ni siquiera el principal motivo que lleva a Podemos a su peor momento político desde su puesta en marcha en 2014.

Me atrevería a asegurar que el principal activo de Podemos, es decir, Pablo Iglesias, es, al mismo tiempo, el mayor problema de este partido, sobre todo, por su egocentrismo desmedido. Se puede argüir que dicho ‘problema’ siempre estuvo ahí, algo que es obvio. Ahora bien, desde que se cargaron a Errejón, desde que desapareció esa especie de ‘bicefalia’ en el partido, algo que tuvieron otras formaciones políticas, el egocentrismo de Iglesias vino a más de una forma tan exagerada que influyó lo suyo en esa pérdida de credibilidad.

Y, por otra parte, Podemos no logró evitar que el conflicto en Cataluña orillase otros problemas realmente importantes como la corrupción política, como el combate contra la desigualdad (también en el ámbito territorial, aunque no sólo), como los apremiantes cambios que necesita la Constitución, y así un largo etcétera.

Pero, en todo caso, hay que advertir de que, en esta crisis de credibilidad de Podemos, no solo se pone de manifiesto el delicado momento que atraviese la formación morada, sino también toda la izquierda, incluida la izquierda de siglas liderada por don Pedro Sánchez, esto es, el PSOE. Fíjense: ni Podemos sale beneficiado por la falta de presencia del PSOE en el debate público, ni el partido del que el señor Sánchez es secretario es el receptor, en hipotéticos votos, del desgaste que sufre Podemos.

Tenemos una izquierda que está más en las consignas que en el discurso, que se escandaliza y no escandaliza, que no es capaz de transmitir con claridad un proyecto de país que responda a las desigualdades y a los recortes de derechos. Tenemos una izquierda a la que, por un lado, le afecta la crisis que sufre en todo el mundo occidental, y a la que, por otro lado, la sociedad española en su conjunto no acaba de ver en ella un verdadero factor de cambio y de progreso.

A la nueva política que Podemos representa le aquejan males que afectan a toda la izquierda, y a ello se añade el egocentrismo, las purgas internas recientes, la frivolidad y la ausencia de un discurso que plantee con claridad un proyecto de país, un cambio que ilusione, un cambio en el que creer.

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