El Comercio
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Fecha: febrero, 2018
Ya no podremos seguir siendo los mismos
Luis Arias Argüelles-Meres 27-02-2018 | 3:48 | 0

Resultado de imagen de Forges, el comercio

«La gente no aprecia la mañana. Se despiertan por la fuerza, con la ayuda del despertador, que destruye su sueño como un hacha y se entregan repentinamente a una lastimosa prisa». (Kundera).

Tras la muerte de Forges, nosotros, los de entonces, ya no podremos seguir siendo los mismos. Tras la muerte de Forges, este país no podrá seguir siendo el mismo ni tampoco lo mismo. Tras la muerte de Forges, la inteligencia, que necesita de la ironía como cauce de expresión, como oxígeno para respirar, sufre una orfandad inevitable.

Como antídoto a tanto ruido y a tanta furia, las viñetas de Forges siempre nos arrancaron esa sonrisa con la que nuestros días mejoraban.

Como referente de primer orden de nuestra educación sentimental, Forges siempre estuvo aquí, siempre estará con nosotros, con más de una generación.

¿Cómo no recordar aquellos «misterios» de varias cifras con los que Forges nos deleitaba a últimos de la década de los setenta y a principios de los ochenta? Los hay memorables, por ejemplo aquel en el que se decía: «El señor López Rodó pide la mano de Nadiuska». ¿Cómo no recordar que aquello que estaba al fondo era Mondoñedo?

Historias de aquí. ‘Historia de aquí’. Nuestro devenir más lejano y también más próximo contados con esa mezcla perfecta de ternura y sentido del humor, sazonado todo ello con su no sé qué de complicidad buscada con el público lector.

Se nos fue Forges con 76 años. Por tanto, está muy cerca, cronológicamente, de la generación sesentayochista, cuyo principal representante en la vida pública es Felipe González. Pero, mire usted, nada que ver. El personaje que aquí nos trae no resiste parangón con aquellos que hicieron todo un discurso continuo del desdecirse. Nada tiene que ver con abrazos aristocráticos ni con traiciones a legados morales e históricos.

A Forges, el poder no lo obnubiló. Lo que hizo fue mofarse de sus usos y abusos. A Forges, jamás le entró eso que otros llamaron realismo, que consistió en abaratar sueños y en incurrir en cinismos más o menos vomitivos.

¡Qué tristeza la nuestra al saber que no nos vamos a encontrar con sus viñetas para alegrar nuestros trabajos y nuestros días! ¡Qué orfandad la nuestra al tener noticia de que tenemos que hacernos a la idea de que su complicidad ya ha dejado de acompañarnos!

Nos queda la infinita gratitud que le debemos por habernos arrancado tantas sonrisas, por haber puesto miel eliminando la hiel. Nos queda preguntarnos cada día cómo sería la viñeta de Forges ante el episodio sainetesco de cada día, ante el esperpento continuo que es nuestra vida pública.

Sin duda, mire usted, a Forges le seguiremos preguntando. A Forges lo seguiremos invocando.

Siempre.

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CLAMORES CONTRA LA DESIGUALDAD
Luis Arias Argüelles-Meres 15-02-2018 | 10:38 | 0

La tan traída y llevada igualdad ante la ley, más allá de lo que es una mera declaración de principios, más allá también de invocaciones que, por lo común, no suelen predicarse con el ejemplo, al menos, se está reivindicando cada vez más, lo que no deja de ser un consuelo.

Y, entre las muchas desigualdades que padecemos, empezando por las brechas salariales entre mujeres y hombres, algo a todas luces inexplicable y escandaloso, hay que hacer mención a la desigualdad que se viene soportando en este país en función del ámbito territorial al que pertenezcamos. En este sentido, la manifestación que tuvo lugar el sábado 10 de febrero en Oviedo, en la que muchos agentes de la Guardia Civil y de la Policía nacional exigían la equiparación salarial con respecto a las fuerzas de seguridad autonómicas, es un claro ejemplo de esa desigualdad que se produce según al ámbito territorial en el que estén inmersos los servidores públicos, en este caso, de las fuerzas de orden público.

Lo cierto es que, viendo que acudieron a esa manifestación políticos de varios partidos, uno llega a la conclusión de que cuajo y tragaderas no les faltan. ¿Hasta dónde, hasta cuándo y hasta qué extremo hay que seguir esperando para que exista una igualdad retributiva por el desempeño de un trabajo para el que se exigen titulaciones y cometidos similares y que, en muchos casos, tuvieron que enfrentarse al mismo sistema de concurso-oposición, tal y como sucede, sin ir más lejos, en la docencia?

Fueron guardias civiles y policías quienes se manifestaron, cargados de razón, pidiendo la equiparación salarial. Pero conviene no olvidar que esto mismo sucede en otros sectores profesionales como la docencia. Y pongo este ejemplo porque es el que mejor conozco al pertenecer a él.

No podemos dejar de preguntarnos cómo es posible que, entre las muchas cosas que deben ser reformadas, no se acometa la de la equiparación salarial de los funcionarios. Y, de paso, también podría hablarse de los impuestos.

Lo tengo escrito más de una vez: sin entrar en si es justo o no que se pague el llamado impuesto de sucesiones, lo que no es de recibo es que se tenga que afrontar en función de la Comunidad Autónoma en la que la persona en cuestión esté empadronada.

Miren, en el llamado Estado autonómico, está muy claro que hay muchas cosas que cambiar, pero son de máxima urgencia la equiparación salarial y también la impositiva, porque, mientras esto no se haga, seguirá habiendo, por tales conceptos, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.

¿Acaso hay un solo argumento racional que se pueda esgrimir para justificar estas dos desigualdades de las que venimos hablando? A mí no se me alcanzan, a decir verdad.

¿A qué esperan? ¿Tal vez a que el descontento y el malestar vayan a más?

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A vueltas con la cooficialidad del asturiano
Luis Arias Argüelles-Meres 10-02-2018 | 5:30 | 1

Javier Fernández: «No soy partidario de la cooficialidad del asturiano»

Los reparos y reservas de Javier Fernández a la cooficialidad del asturiano no nos pueden resultar en modo alguno sorprendentes, si tenemos en cuenta el discurso que vino manteniendo sobre este asunto a lo largo de su trayectoria no solo como presidente de Asturias, sino también como máximo dirigente de la FSA. Lo llamativo es que, al mismo tiempo que respondía a la especie de arenga que le soltó Mercedes Fernández, el Jefe del Ejecutivo asturiano continuaba con su ceremonial de los adioses, con su despedida política.

Resulta, cuando menos, curioso que en este asunto el todavía presidente de Asturias mantenga una cierta sintonía con el discurso del PP, es decir, se sostiene que, al abrigo de la reivindicación del asturiano, se vaya a conformar un nacionalismo político con cierta presencia en la sociedad asturiana. Resulta curioso no sólo que ésta sea una coincidencia más entre los que vienen siendo hasta ahora los dos grandes partidos de Asturias, sino que además ninguno de los Fernández tiene a bien mirar hacia Galicia, donde el PP no se pelea con el idioma gallego y, desde luego, no es nacionalista.

Desde el momento en el que Adrián Barbón anunció que la FSA apostaría por la cooficialidad, al menos en las filas peperas, cunde el nerviosismo. Se habla que tal cosa comportará gastos enormes. Y se habla también de que el asunto lingüístico no preocupa a los asturianos. O sea, a la sociedad no le interesa el tema, según doña Mercedes, pero al PP le obsesiona. ¡Qué cosas!

Sin entrar en otras muchas consideraciones que podrían hacerse, ¿no sería más lógico que, por parte del PP y de quienes ponen sus reparos a la oficialidá, se plantease, como inicio del debate, cómo tendría que legislarse al respecto para evitar, de un lado, que la llingua siga languideciendo y, de otra parte, que ello no supusiese ningún conflicto político ni social?

¿Acaso hay un único modelo de cooficialidad? ¿Han tenido a bien preguntarle a la FSA cómo piensa plantearla? Y, desde ese momento, pronunciarse al respecto, tanto en sus hipotéticos acuerdos como en sus posibles desacuerdos.

Pero, en fin, don Javier Fernández es fiel a sí mismo a la hora de mostrar su rechazo a la cooficialidad. Lo que me cuesta entender es –insisto– la beligerancia del PP con un proyecto cuyos términos ni siquiera conocen.

¿No sería más razonable que tuvieran una propuesta, un modelo al respecto, que no fuese el rechazo tan rotundo y tan cerril?

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SONDEOS ELECTORALES
Luis Arias Argüelles-Meres 06-02-2018 | 4:58 | 0

Ciudadanos desbanca a Podemos como tercera fuerza y pisa los talones al PSOE

“¿Qué veis sobre la piel, escrito en la carne viva de la nación con tinta de la ley, con humo de legalidad? Leyes orgánicas, reales órdenes, decretos, circulares, autos de procesamiento, actas notariales, actas de escrutinios, tatuaje electoral, álgebra de la marrullería política”. (Clarín en 1893).

 

En plena parálisis de una Legislatura marcada por el marasmo y condicionada por el conflicto en Cataluña, la prensa se hace eco de los datos que arroja el barómetro del CIS, que hablan de un ascenso de Ciudadanos que desbanca a Podemos como tercer partido y que, sin embargo, mantiene al PP y al PSOE como los dos partido más votados, muy lejos, eso sí, de mayorías absolutas que – ¿a qué engañarse?- no volverán, al menos en mucho tiempo.

Recordemos que, si las encuestas que se hacen durante las campañas electorales no siempre  aciertan, hay que fiarse mucho menos de un sondeo, por muy oficial que sea, que se lleva a cabo sin convocatorias electorales a la vista.

No obstante, es muy llamativo el ascenso de Ciudadanos, así como la supuesta pérdida de votos de Podemos. Sin duda, el espectacular resultado de la señora Arrimadas en Cataluña tiene su repercusión en el resto del país. Tampoco hay que perder de vista que a Podemos no le beneficia el hecho de que, a los ojos de la ciudadanía, no parece tener un proyecto claro de país en cuanto a su vertebración territorial se refiere, sin dejar de lado que a la formación morada no le benefició la forma en que Errejón quedó orillado en su propio partido.

Por otro lado, es digno de tener en cuenta el dato de la franja de edad de los votantes del PP y del PSOE, especialmente del primero. La vieja política sigue ahí, aunque su peso electoral está abocado a ir menguando por razones biológicas. Y, por otro lado, por mucho que el conflicto catalán lo acapare casi todo informativamente, la incesante escandalera de los casos de corrupción juega en contra del partido conservador.

Y, por su lado, está por ver que Pedro Sánchez se consolide electoralmente con un proyecto de país claro que, de momento, está muy lejos de explicarse de forma fiable.

Dicho todo ello, en la opinión publicada, hay quien apunta que no es descartable que, coincidiendo con las elecciones autonómicas y municipales de 2019, se acorte la presente Legislatura y se hagan coincidir en la misma fecha. Sería un buen experimento sociológico comprobar hasta qué punto se vota o no al mismo partido para el Ayuntamiento para las CCAA  que no sean Cataluña, Galicia, el País Vasco y Andalucía y para el Congreso y el Senado.

En cuanto a experimento sociológico, sería interesante. Ahora bien, tengo para mí que las necesarias reformas de la Constitución, caso de adelantarse las elecciones nacionales, tendrían muy escasas posibilidades de llevarse  a cabo, puesto que, para ello, falta voluntad política, sobre todo por parte del PP y también está muy claro que no hay en la mayoría de los partidos una verdadera voluntad de acuerdo, por mucho que las circunstancias lo demanden. Y, al final, se alegaría falta de tiempo para esas reformas. O sea, otro fracaso.

Pero, ante todo y sobre todo, los sondeos y las especulaciones sobre posibles adelantos electorales son una consecuencia de una Legislatura anclada en un marasmo legislativo frustrante.

 

 

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