El Comercio
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SONDEOS ELECTORALES
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Luis Arias Argüelles-Meres | 06-02-2018 | 03:58

Ciudadanos desbanca a Podemos como tercera fuerza y pisa los talones al PSOE

“¿Qué veis sobre la piel, escrito en la carne viva de la nación con tinta de la ley, con humo de legalidad? Leyes orgánicas, reales órdenes, decretos, circulares, autos de procesamiento, actas notariales, actas de escrutinios, tatuaje electoral, álgebra de la marrullería política”. (Clarín en 1893).

 

En plena parálisis de una Legislatura marcada por el marasmo y condicionada por el conflicto en Cataluña, la prensa se hace eco de los datos que arroja el barómetro del CIS, que hablan de un ascenso de Ciudadanos que desbanca a Podemos como tercer partido y que, sin embargo, mantiene al PP y al PSOE como los dos partido más votados, muy lejos, eso sí, de mayorías absolutas que – ¿a qué engañarse?- no volverán, al menos en mucho tiempo.

Recordemos que, si las encuestas que se hacen durante las campañas electorales no siempre  aciertan, hay que fiarse mucho menos de un sondeo, por muy oficial que sea, que se lleva a cabo sin convocatorias electorales a la vista.

No obstante, es muy llamativo el ascenso de Ciudadanos, así como la supuesta pérdida de votos de Podemos. Sin duda, el espectacular resultado de la señora Arrimadas en Cataluña tiene su repercusión en el resto del país. Tampoco hay que perder de vista que a Podemos no le beneficia el hecho de que, a los ojos de la ciudadanía, no parece tener un proyecto claro de país en cuanto a su vertebración territorial se refiere, sin dejar de lado que a la formación morada no le benefició la forma en que Errejón quedó orillado en su propio partido.

Por otro lado, es digno de tener en cuenta el dato de la franja de edad de los votantes del PP y del PSOE, especialmente del primero. La vieja política sigue ahí, aunque su peso electoral está abocado a ir menguando por razones biológicas. Y, por otro lado, por mucho que el conflicto catalán lo acapare casi todo informativamente, la incesante escandalera de los casos de corrupción juega en contra del partido conservador.

Y, por su lado, está por ver que Pedro Sánchez se consolide electoralmente con un proyecto de país claro que, de momento, está muy lejos de explicarse de forma fiable.

Dicho todo ello, en la opinión publicada, hay quien apunta que no es descartable que, coincidiendo con las elecciones autonómicas y municipales de 2019, se acorte la presente Legislatura y se hagan coincidir en la misma fecha. Sería un buen experimento sociológico comprobar hasta qué punto se vota o no al mismo partido para el Ayuntamiento para las CCAA  que no sean Cataluña, Galicia, el País Vasco y Andalucía y para el Congreso y el Senado.

En cuanto a experimento sociológico, sería interesante. Ahora bien, tengo para mí que las necesarias reformas de la Constitución, caso de adelantarse las elecciones nacionales, tendrían muy escasas posibilidades de llevarse  a cabo, puesto que, para ello, falta voluntad política, sobre todo por parte del PP y también está muy claro que no hay en la mayoría de los partidos una verdadera voluntad de acuerdo, por mucho que las circunstancias lo demanden. Y, al final, se alegaría falta de tiempo para esas reformas. O sea, otro fracaso.

Pero, ante todo y sobre todo, los sondeos y las especulaciones sobre posibles adelantos electorales son una consecuencia de una Legislatura anclada en un marasmo legislativo frustrante.