img
Autor: luisariasarguellesmeres_72
Desde la sala: Prolegómenos
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 05-04-2016 | 4:37| 0

La mañana anunciaba que iba a ser una jornada, también en lo climatológico, de muestras: nubes, baños de sol que vienen y, sobre todo, se van, alguna que otra racha de viento. Mucha variedad, oiga. Y, en un lugar de Oviedo, fueron haciendo acto de presencia las personas que ocupan el banquillo de los acusados. Hablo del llamado caso Renedo.

Por vez primera en mi vida, presencié en directo ese momento al que estamos tan acostumbrados como espectadores catódicos, en el que comparecen en las instancias judiciales las personas imputadas acompañadas de sus defensas. Una puesta en escena muy preparada que, por otro lado, no suele deparar sorpresas. Se trata de guardar silencio y de aparentar serenidad. Las congojas y zozobras, si las hubiere, irán por dentro.

Así fueron desfilando desde Marta Renedo hasta Riopedre. Primera y último. Se ve la propiedad conmutativa no siempre es aplicable fuera de las operaciones aritméticas. Pregúntense si es el caso.

Segundo momento (aquí no hay sitio para “memento” alguno: no todo se presta a la paranomasia). El paso anterior a introducirse en la sala. Muy de cerca, Riopedre, al que vi cabizbajo, la señora Otero, la señora Renedo, los empresarios más conocidos, acusaciones particulares y defensas. En este segundo momento, uno tuvo el pálpito de la nadería en la que se instalan determinados personajes cuando ya no están investidos de poder. Pálpito revelador en la intensidad con que se percibe, revelador e inquietante.

Tercer momento. Se inicia la sesión. Somos, también, nuestra memoria. No pude no recordar la fascinación que, desde niño, ejercieron sobre mí las películas en las que el escenario principal era un juicio. Cierto es que la realidad suele ser menos cautivadora. La escenificación ya estaba hecha. Y, con ella, llegó la palabra.

Primera observación: la acústica resultó manifiestamente mejorable.

Segunda observación: No hay exactamente banquillo de los acusados, sino filas de sillas. Doña Marta, doña María Jesús y don José Luis están juntos. Dos estilos, el de las señoras que acabo de nombrar, sin embargo, muy distantes, algo que literariamente podría dar mucho de sí.  Don José Luis, a la derecha de doña Marta. El ex consejero parece ensimismado. ¿Abismos filosóficos? Puede que no sea el caso ni el momento.

Tercera observación: Las defensas inciden en defectos de forma. Uno, que nunca puede dejar de ser docente, admira la capacidad de síntesis que, como cabía esperar, está desigualmente repartida.

Cuarta observación: Con independencia de los supuestos defectos de forma que se alegaron, hay dos cosas que no dejan de flotar en el ambiente:Primero, la lectura política de unos hechos que distan mucho de ser ejemplarizantes y que marcan una etapa política, con fechas, con nombres y apellidos. Segundo, las presuntas ganancias obtenidas, que nada tienen que ver con el beneficio de la Escuela Pública ni tampoco con el fomento de la cultura y el conocimiento, esto es, en todo aquello que teóricamente nos mejora.

Quinta observación: Una especie de receso después de la hora del Ángelus, momento para el cambio de impresiones. Tras ello, original y copia con respecto a lo anterior.

Prolegómenos, sin Hjelmslev, sin cabida aquí para teoría alguna sobre el lenguaje. Prolegómenos en los que el guion no sorprendió, en los que el reparto de papeles respondió a lo esperado.

Sabor amargo el que produjo este aperitivo de un proceso en el que la vida política llariega no saldrá reforzada hacia la gloria, sino todo lo contrario.

Prolegómenos de un proceso que, sin embargo, dejará constancia de que la Justicia y sus clamores reclaman su balsámico y catártico protagonismo.

Ver Post >
¿Está en crisis Podemos?
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 04-04-2016 | 3:43| 0

Desde que Podemos saltó a la palestra, canalizando en gran medida el malestar e indignación de la sociedad española, su periodo más crítico viene tras las elecciones del 20 de diciembre, donde alcanzó un excelente resultado si se tienen en cuenta no sólo su falta de experiencia, sino también –y sobre todo– su escasez de medios, así como sus contadísimos apoyos mediáticos en comparación con los partidos tradicionales. Desde luego, aquella comparecencia de Iglesias, erigiéndose como Vicepresidente virtual de un hipotético Gobierno de coalición con el PSOE, perdonando la vida al candidato socialista y escenificando un egocentrismo desmedido, fue algo muy desafortunado.

Por otro lado, las primeras intervenciones de Iglesias en el Parlamento, escenificaciones planificadas aparte, fueron incisivas y brillantes, si bien es cierto que algunas ironías en exceso frívolas le hicieron perder enteros. Añadamos a eso el rechazo frontal que recibió por haberse limitado a recordar que, gobernando el PSOE, hubo terrorismo de Estado. El mero recordatorio de hechos que se produjeron en el pasado fue analizado en clave de odio y rencor. Esto me suena, esto nos suena.

Tras todo ello sobrevino la crisis que acaba de vivir el partido, magnificada como era de esperar en los ámbitos mediáticos adversos.

¿Está en crisis Podemos? Desde mi punto de vista, es lógico que la formación morada luche por una coalición de izquierdas que aleje al PSOE del posibilismo y el conformismo. Distinta cosa es que haya manifestado esto de forma inapropiada como señalé más arriba.

¿Está en crisis Podemos? Me parece acertado que se haya mostrado su predisposición a ceder en aras de evitar que se tengan que anticipar las elecciones. Dicho esto, alguien debería preguntarse hasta dónde están dispuestos a llegar, pues hay cesiones, por ejemplo en materia laboral y educativa, que podrían convertirse en concesiones inaceptables para un electorado que hasta ahora vio en Podemos un partido que no estaba dispuesto, como IU en Andalucía y Asturias, a ser una muleta del PSOE.

¿Está en crisis Podemos? Hay quien se pregunta –y me parece muy razonable– si este partido está en condiciones de afrontar una nueva campaña electoral si se tienen en cuenta sus limitaciones económicas, así como los rechazos mediáticos que recibe, cada vez más incisivos.

A mí me complacería ver mayor madurez en Pablo Iglesias, incidiendo más en el discurso político y orillando postureos y egocentrismos. También sería de desear que este partido, al igual que el resto, dejasen de soslayar que, tanto en el caso de que hubiese un pacto de Gobierno de última hora, como también en la hipótesis, nada descabellada, de que se tuviesen que adelantar las elecciones, nos encontramos en vísperas de una nueva etapa política en la que lo prioritario va a ser, más allá de repartos de poder, la reinvención del país.

Estamos, se quiera reconocer o no, en un periodo en el que hay que dejar muy claras dos cosas. Primero, el proyecto de país de cada partido con vocación de gobernar. Segundo, la capacidad de negociación.

Equilibrar ambas cuestiones es todo un arte. Le toca a Podemos mostrar si lo domina.

Ver Post >
Caso Renedo: Pálpitos y púlpitos
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 03-04-2016 | 5:09| 0

«Así como en los dramas morales muere siempre el traidor, en el teatro político el que la paga es el contribuyente, ese comparsa». (Clarín).

Enero de 2011. Riopedre, María Jesús Otero y Marta Renedo ingresan en prisión. Tuve noticia de ello antes de salir de casa camino del Instituto. Sentí que aquel era el mayor mazazo que sufría la vida pública asturiana, más desolador aún que el que en su día supusiera el Petromocho. Me conmovió la imagen de la magistrada Pandiello saliendo de los juzgados de Gijón. Se diría que en su semblante se plasmaba la gravedad de lo que acababa de suceder, y, por otro lado, se percibía la soledad de una ciudadana que cargaba sobre sus espaldas con un caso que ponía de relieve la podredumbre de nuestra vida pública. En un segundo plano de mi atención estaban los empresarios afectados por aquella escandalera, con sus abogados y con sus idas y venidas por los juzgados.

Por otra parte, también tenía su protagonismo la alta funcionaria Marta Renedo que en los últimos años había prestado sus valiosos servicios en la Consejería de Cultura.

Los pálpitos que nos había venido suscitando a los profesionales de la tiza el señor Iglesias Riopedre eran poco alentadores. Teníamos constancia de su trayectoria errática desde su pertenencia a una orden religiosa, hasta que colgó los hábitos y militó en el PCE, para terminar su andadura política en el PSOE. Era colega nuestro en la docencia, pero no parecía profesar grandes afectos hacia sus compañeros de profesión. Terminó por ser el Consejero de los 69 asesores, entre los que figuraba un ex alcalde del suroccidente que llevaba casi tres décadas sin pisar las aulas. No le tembló el pulso a la hora de cerrar escuelas rurales. Pero, desde sus púlpitos de poder, o bien no se tomaba la molestia de dar explicaciones, o bien se reclamaba de izquierdas y comprometido con la enseñanza pública.

La política cultural del arecismo con sus megalomanías y despilfarros no podía reparar en asuntos demasiado mundanos, como las presuntas irregularidades que había cometido la alta funcionaria Renedo.

Desde los púlpitos, habíamos estado viviendo en el mejor de los mundos posibles y, sin embargo, ya en 2010 se supo que Areces no repetiría como candidato al Gobierno de Asturias. Y, en el verano de ese mismo año, alegando razones de salud, Riopedre dimitió. También dejó el cargo la señora Otero. Y los pálpitos que dejaban estas últimas noticias no eran muy buenos.

La austeridad de Riopedre no sólo la atestiguaba su imagen de profesor desaliñado, sino también sus próximos. Lo mismo podría decirse de la señora Otero. Y, sin embargo, los dineros que se reclaman  suponen unas cifras que asombran e indignan.

Frente a esa aparente austeridad de los personajes que estaban al frente del ámbito educativo, contrastaba lo que se publicó acerca de la señora Renedo, con detalles como los zapatos a los que era aficionada, así como otras cuestiones. Ítem más: mientras se suponía que la Consejería de Educación andaba escasa de medios, la cultura disponía de cuanto era necesario para equipar La Laboral, para las actividades y viajes del Niemeyer, y así sucesivamente.

El Caso Renedo, que, por fin, va a dirimirse ante la Justicia con todas sus implicaciones y ramificaciones, supone, junto al enriquecimiento de Villa y a las marrullerías de Aquagest, la liturgia judicial que da cuenta, como escribí hace muy poco, de un tiempo de vergüenza y oprobio que muchos siguen negando, aunque el olor a podrido es inevitable, incluso para los olfatos más atrofiados.

Ver Post >
Agonizante Rajoy
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 02-04-2016 | 5:33| 0

Nunca una victoria política, si por ello se entiende ser el partido más votado, resultó tan triste y generó tanta impotencia. Nunca, desde las elecciones del 77 a esta parte, fue tan solitaria y desoladora la actitud del candidato que consiguió más escaños en el Congreso. Nunca fue, en fin, tan agridulce un resultado electoral para el partido más votado. ¿Es posible que Rajoy no se percate de que ha llegado un tiempo nuevo en política en el que su discurso y su actitud languidecen cada vez más? ¿Nadie le habrá hecho ver que cada vez recuerda más al Arias Navarro que fue confirmado como Presidente en el primer Gobierno de la Monarquía y que no sabía por dónde andaba porque estaba fuera del momento en el que se debatía la vida pública?

Propone una coalición a la alemana, una gran coalición, con el PSOE y, llegado el caso, con Ciudadanos, sin ser consciente, al menos en apariencia, de que eso sería un suicidio para los partidos políticos con los que pretende formar gobierno. Y, tras recibir continuas negativas del resto de las formaciones políticas con representación parlamentaria, se escuda en el “argumento” del sectarismo” de todos los que no responden a su ofrecimiento. Sin entrar en otros análisis, ¿tiene don Mariano autoridad moral para reivindicar una actitud dialogante y abierta, cuando gobernó durante los últimos cuatro años sin contar con nadie, sin pactar ninguna ley importante?

Ciego ante una realidad que demuestra que el bipartidismo es historia, sordo ante los clamores que exigen una regeneración en la vida pública que vaya en serio, inconsciente de que, además, hay un cambio generacional que –velis nolis- terminará por imponerse, ahí sigue don Mariano, ausente a cuanto sucede, sin respuestas concretas al momento que vivimos, sin cambiar su discurso desde que se conocieron los resultados de las elecciones de diciembre.

Ni siquiera parece dispuesto a propiciar el relevo en su partido, a dejar que otros tomen la antorcha. Éste es quizás el mayor de todos los problemas. Hablamos de un dirigente político que está ahí por el dedo de Aznar, no por una elección democrática de la militancia de su partido. Hablamos de un dirigente político que se rodeó de gentes sumisas y que no le hiciesen sombra. Hablamos de la postura más cómoda, sí, pero que  es también la más suicida para su partido.

En esto, si ponemos la vista en Asturias y en su partido hegemónico, no representa Rajoy un caso único: lo que sucede es que su responsabilidad es mucho mayor y, por tanto, la encrucijada en la que está inmerso no sólo compromete a su partido, sino también al país entero.

Agonizante Rajoy, no al unamuniano modo, luchando, sino todo lo contrario, fuera del tiempo, demasiado silente, excesivamente pertinaz. Todo un lastre para su partido y para su país.

Pocas veces una decadencia política resulta tan exasperante y provoca tanto marasmo y frustración.

Ver Post >
¿El adiós de Cajastur?
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 31-03-2016 | 4:30| 0

Día 28 de marzo, hora del vermú, Cornellana. Desde la terraza de la cafetería que está frente a la oficina de Cajastur, veo a unos operarios cambiando los rótulos. Finalizan su tarea y lo que más salta a la vista es un nuevo nombre: Liberbank.  Hay poco trasiego. Pero, aun así, no puedo dejar de preguntarme cómo asumirá la mayoría de la clientela este cambio. Y, sobre todo, lo verdaderamente notorio del caso es que, cuestiones formales aparte, esto se vive como un adiós a una entidad financiera omnipresente en Asturias a lo largo de muchísimo tiempo.

En este caso, no se trata de un episodio que tenga como protagonista a la piqueta cometiendo una barbaridad estética. Es muy distinta cosa. Se trata de la consecuencia de una decisión política que se tomó hace ya unos cuantos años en virtud de la cual las Cajas de Ahorro ya no tienen continuidad tal y como fueron concebidas. Decisión política, conviene repetirlo, a nivel estatal. Lo notorio del caso, como ya escribí, es que en Asturias se haya aceptado con tanta docilidad sin poner el más mínimo reparo, al menos teórico, a ello.

Miren, no es nostalgia el sentimiento que me suscitó contemplar esa operación de cambios de rótulos, sino algo mucho menos dulce: de un lado, el convencimiento de que en esta tierra apenas quedan referentes empresariales de largo recorrido en el tiempo. No sostenemos lo nuestro. Y, por otra parte,  no me puede resultar indiferente la resignación general ante el referido cambio.

No llovía en Cornellana el 28 de marzo a la hora del vermú. El Narcea y el Nonaya bajaban crecidos y sus aguas presentaban la inequívoca tonalidad que es propia de días de deshielo. Y, a pesar de su enorme caudal, se percibe que las piedras del río relucen por su blancura.

De vez en cuando, se dejaban notar –y mucho- rachas de viento endiabladas, que, al menos, acompañaron a los malestares que podían provocar los cambios de rótulos en la referida oficina bancaria.

Y es que no puedo dejar de pensar en la confusión que muchas personas sentirán al ver que su oficina de toda la vida exhibe un nombre extraño, que suena raro,  que nada tiene  que ver con lo que conocieron e hicieron suyo desde siempre, incluso sus antepasados.

¿Por qué en tiempos como los presentes, marcados por una crisis que está muy lejos de quedarse atrás, se toman decisiones estatales que van en detrimento de los fines sociales de unas entidades bancarias nacidas sobre todo para la protección de las personas más desfavorecidas?

Y, además, el haber presenciado esto que les cuento en una localidad perteneciente a un mundo rural que se va despoblando hace aún más fuerte la zozobra que provocan acontecimientos de este tipo.

Un señor se baja de la bicicleta al lado de la oficina bancaria. Observa en silencio el resultado final de la tarea. Veo que no entra en la entidad bancaria. Conversa con un viandante, mirando los dos el cambio que acaba de tener lugar.

El sol se abre camino. Dejo la terraza. Al arrancar el coche, echo un último vistazo.

Algo cambió en Cornellana. Y en Asturias

Ver Post >