El Comercio
img
Autor: luisariasarguellesmeres_72
La Asturias paralizada (Carta abierta a Javier Fernández)
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 01-12-2013 | 12:22| 0

¿Y si, al final, el Gobierno que usted preside se viese obligado a una prórroga presupuestaria? Bien mirado, no sería algo nuevo para usted si tenemos en cuenta en qué condiciones se hizo cargo del Ejecutivo autonómico en mayo de 2012. Se diría, don Javier, que las cosas se le complican más de lo previsible. De entrada, sus relaciones con IU son manifiestamente peores que las que sostuvo la coalición de izquierdas con Areces. Añadamos a esto que el parlamentario de UP y D que le dio su apoyo desde la investidura hasta hace muy poco tiempo, según declaraciones del propio interesado, se encuentra sumido en una decepción importante. Y, fíjese, si a día de hoy su soledad política es más que sonora, cabría conjeturar que, a medida que se vaya acercando el fin de esta complicada Legislatura, las distancias que tomarán los que hasta ahora fueron sus aliados se irán incrementando.
Cierto es que la historia nos proporciona lecciones asombrosamente magistrales de políticos que, desde su debilidad parlamentaria, fueron capaces de vencer obstáculos y sacar adelanta proyectos de forma admirable. Esperemos que sea su caso, don Javier.
No obstante, la precepción que se tiene de la vida política llariega en el momento presente es, ante todo y sobre todo, de parálisis. No parece fácil que usted pueda ir llegando a pactos puntualmente con distintas fuerzas políticas más allá de los que consiguió hasta el momento con sus otrora aliados, distintos y distantes, pero aliados al fin.
Porque no se trata sólo de conseguir aprobar los presupuestos, meta que se puede considerar prioritaria, sino que además es insoslayable el día a día de la agenda política para ir sacando adelante propuestas y soluciones.
Sus adversarios más enconados le vienen acusando de indolencia en las tareas de gobierno, así como de sumisión con respecto al Gobierno de Rajoy que convendrá conmigo en que no se está volcando precisamente con nuestra tierra. En cuanto a lo primero, rehúyo las apreciaciones psicológicas, máxime cuando me faltan datos. No obstante, sí es cierto que desde la FSA no se controló mucho lo que hubo en el arecismo de despilfarros y megalomanía. Sí es cierto también que hubo demasiada laxitud con respecto a agrupaciones locales de su partido que incurrieron en caciquismos superlativos, pero ustedes miraron para otro lado, pues los tales ganaban elecciones. Puede que sea en esa etapa donde la supuesta indolencia que le aqueja se manifestase con mayor claridad.
Creo que su mayor problema como gobernante es que usted se conduce sobre todo como hombre de partido, o, para decirlo con más exactitud, de aparato. Y esto lo demostró a la hora de formar Gobierno. ¿Cómo explicarnos nombramientos como el de doña Belén Fernández y el de don Graciano Torre como consejeros de su Ejecutivo, así como el de don Álvaro Álvarez en la parte alta del organigrama de una Consejería muy importante? Y esa debilidad por contentar al aparato del partido pone de relieve otro problema acuciante de la vida pública actual, como es la firme voluntad de que la mal llamada clase política siga parasitando unos privilegios que están muy por encima de lo que es el día a día de sus teóricos representados.
En las elecciones adelantadas de 2012 usted obtuvo mejores resultados que los que había cosechado un año antes. La ciudadanía estaba harta de que se viviese un ambiente bronco y de que la derecha astur fuese tan goyesca. Se pensaba que, a pesar de todo, la izquierda (de siglas) no estaba por la labor de que Asturias fuese ingobernable mientras pudiera evitarlo. Tengo la impresión de que ese mito se está desmoronando porque la realidad así lo certifica. Y con este desmoronamiento la sensación de parálisis va a más.
Así las cosas, el grado de dificultad al que se enfrenta se va incrementando. Sólo nos queda albergar la esperanza de que usted se crezca ante la adversidad en lo que queda de Legislatura. Sin embargo, tendrá que aceptar que estemos instalados en el escepticismo que se refuerza al comprobar que usted no dio muestras ahora de apostar por la meritocracia ni siquiera en el seno de su propio partido. Tampoco dio muestras inequívocas de regeneración interna. Y el tiempo de espera está ya en su cuenta atrás.

Ver Post >
Geografía del abandono
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 27-11-2013 | 11:21| 0

El caciquismo viene de abajo arriba. Es un arrecife de coral.”. (Azaña)

Imagine el lector del centro de Asturias un viaje para iniciarse en el conocimiento del occidente de esta tierra. Pongamos que se sitúa en Grao (sin la “d” intervocálica) y que se encamina, como en su momento hizo Jovellanos, a Belmonte de Miranda. Se encontrará muy cerca de la villa con una placa que testimonia el paso del ilustrado. Estoy por asegurar que se sorprenderá al percatarse de que el viaje no es tan largo como pensaba. Y no me cabe ninguna duda de que le invadirá una fuerte melancolía al comprobar tanto el desaprovechamiento de estas vegas como el deprimente aspecto que presentan las obras paralizadas del tramo de autovía entre Doriga y Cornellana. Pilastras que nada sostienen y que, a medida que el tiempo avance, se irán deteriorando.
Demos un paso más allá y planteemos la hipótesis de que ese viajero, tras la agridulce experiencia del viaje, agria por el abandono, dulce por la belleza y fertilidad de estos parajes, decide interesarse por la casuística que llevó a esta geografía del abandono.
Dos fuentes de investigación elementales: hablar con la gente e introducirse en las hemerotecas. De la primera de ellas, obtendrá, como es de todo punto previsible, interpretaciones encontradas, en este caso, entre la resignación ante el abandono y las promesas incumplidas, hasta la desesperación creciente ante lo que viene sucediendo. De la segunda, saldrá indignado al comprobar la cantidad de mentiras que se vinieron diciendo: asegurar que la autovía de la Espina estaría concluida “en el horizonte de 2009” y que el Monasterio de Cornellana se encontraría totalmente rehabilitado en el presente 2013. Acerca de lo primero, Pepiño Blanco paralizó esa autovía en el verano de 2010 y suspendió las obras de la segunda calzada entre Salas y la Espina. Lo único que se hizo desde entonces fue poner en marcha la primera calzada entre Salas y la Espina. Y, con respecto al Monasterio de Cornellana, para mayor baldón, no sólo están las promesas incumplidas, sino también el dato de que las partidas presupuestarias habían sido aprobadas, aunque no se haya movido ni una sola teja.
Otro añadido nada baladí: si lo que se prometió desde afuera fue una continua sucesión de falacias, la política que se vino haciendo puertas adentro, con Alcaldes en la mayor parte de los casos perpetuados en el poder, haciendo del paternalismo caciquil la política nuestra de cada día, no es menos lesiva y deprimente.
Adéntrese en el occidente astur, para bañarse de melancolía e indignación, para encontrar el escenario pintiparado de lo que pudo haber sido y no fue, para comprobar las consecuencias del aislamiento exterior e interior. Y para llegar a la conclusión de que urge llevar a cabo la madre de todas las reconversiones, esto es, la de la mal llamada clase política.

Ver Post >
El día en el que el Café Dindurra dijo su adiós
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 26-11-2013 | 12:01| 0

No tardó en cubrir mi frente una nube de melancolía, pero de aquellas melancolías de que sólo un liberal español en estas circunstancias pueda formar una idea aproximada» (Larra).

 

Entre Trubia y Oviedo, a la salida de un túnel de la inconclusa autovía de la Espina, el arco iris compareció instantáneamente, efímera alegría en una jornada plúmbea. Tarde fría y lluviosa, la del día en que se cerró el Café Dindurra. Al llegar a Gijón, ¿cómo no recordar a Jovellanos que tantas veces habrá sentido en su frente la nube de melancolía de la que habló Larra, adelantándose a los liberales que durante casi todo el siglo XIX y primeras décadas del XX hicieron de su vida un insobornable e irrenunciable empeño por un país más justo y menos desigual, más culto y menos fragmentado socialmente? Empeño que nada tiene que ver con algunos de los que ahora se proclaman liberales y que, sin embargo, son herederos del absolutismo y las cadenas.
Confieso que me invadió la melancolía, vivencia agridulce recordando lo mucho que disfruté en el viejo Café. Allí, la imaginación se ponía en marcha, pues el marco y el cuadro resultaban pintiparados para ello. No pude dejar de preguntarme si ese cierre era un mensaje más que daba cuenta del fin de una época en la que establecimientos del empaque del Dindurra tuvieron un protagonismo en la vida social y literaria que iba mucho más del ocio, o, en todo caso, que allí el ocio, como en la Grecia clásica, tuvo una fecundidad asombrosa. Es insoslayable que en la intrahistoria contemporánea de Gijón el Dindurra ocupa un lugar privilegiado.
No deja de ser llamativo que tan infortunado lance hubiese tenido lugar en uno de esos frecuentes días en los que el clima convierte el paisaje astur, tanto urbano como rural, en escenario de ensimismamiento y melancolía, cuando la tristeza nos busca huyendo acaso de su tremenda soledad.
Por su parte, la vida pública asturiana tampoco imprimía mayor velocidad a las nubes viajeras para que dejasen espacio a claridades y certezas. Rotas, al menos, de momento, las negociaciones sobre el presupuesto para 2014 entre el Gobierno autonómico y uno de sus aliados, nos encontramos ante una encrucijada en la que no es fácil atisbar salida.
Y es en semejantes situaciones cuando necesitamos tocar algo firme para no perdernos en ingravideces melancólicas. Cerramos los ojos y no podemos no imaginarnos a Jovellanos frente a su mar Cantábrico y también frente al mar que tenía en su confinamiento en Bellver, implorando las luces de la clarividencia.
De regreso a Lanio, ya de anochecida, persistente lluvia y el verde del paisaje se volvía grisáceo y fantasmagórico. ¿Saludaba la tristeza a la tarde, o la tarde a la tristeza? Tersa, pasajera y silente tristeza que, sin embargo, nunca silenciará el bullicio que hubo en el Café Dindurra. Allí, como en el inolvidable verso de Blas de Otero, siempre quedará la palabra, la luminosa palabra que a menudo acierta y da esplendor.

Ver Post >