El Comercio
img
Autor: luisariasarguellesmeres_72
Entre clamores y abucheos
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 28-08-2017 | 5:40| 0

Resultado de imagen de manifestación barcelona, el comercio

Por la paz, por la libertad, por la vida, por los derechos, por la ciudadanía. Seguro que todo esto lo suscribieron la inmensa mayoría de personas que se manifestaron el sábado en las calles de Barcelona, que además dejaron muy claro que no se dejarán amedrentar por la barbarie.

Sin embargo, lo más llamativo, mediáticamente hablando, fueron los abucheos contra el jefe del Estado y contra el presidente del Gobierno de España, que allí estuvieron cumpliendo con su cometido, a pesar del enorme grado de conflicto que hay entre las fuerzas políticas independentistas y las instituciones estatales.

Resulta inevitable lamentar que, en semejante lance, no quedasen aparcadas y apartadas todas las diferencias y contenciosos y hubiese una voz unánime contra la matanza que se perpetró en las Ramblas.

Con todo, por mucho que esté suscitando discusiones el asunto de los abucheos, sería injusto y erróneo perder de vista que lo esencial es que las gentes que llenaron el Paseo de Gracia estaban allí para hacer frente al terrorismo, con ese instrumento tan digno e imprescindible que es la palabra, que es la libertad de expresión.

Desde luego, en esa manifestación era obligada la presencia de las personas que representan al Estado y al Gobierno, todo ello al margen de que sea cada vez más creciente en Cataluña el clamor del independentismo. Y, del mismo modo, que, tras los atentados, dio la impresión de que los principales dirigentes estatales y catalanes estuvieron en su sitio, aquello se rompió con declaraciones inoportunas de unos y otros y se consumó esa ruptura en la manifestación del sábado 26 de agosto.

Confieso que eché de menos, dadas las circunstancias del delicado momento que atraviesan las relaciones entre las instituciones catalanas y españolas, que no se hubiese planteado que, por encima de otras muchas consideraciones que podrían hacerse, hay, tendría que haber al menos, un mensaje común que es mucho más importante que el idioma en el que se exprese, y ese mensaje es el que aglutinó a los ciudadanos en la manifestación de la que venimos hablando, defendiendo una vida digna y democrática, defendiendo la paz, los derechos y las libertades. Pero, como diría Larra, ni por esas.

Con todo, yo no hablaría ni de fracaso ni de boicot, porque lo esencial no se perdió de vista ni quedó diluido.

Por otra parte, la agenda política marca muy claramente que la relación entre Cataluña y el Estado estará y será omnipresente, al menos, hasta la fecha fijada para el referéndum, lo que no impide que la tragedia de los atentados una más a las personas con independencia de trapos en los mástiles, de indicadores de carretera y de desencuentros que nos llevaron a la actual encrucijada, desencuentros en los que las responsabilidades están amargamente repartidas.

Entre clamores y abucheos, entre las voces y los ecos de la manifestación del 26 de agosto, yo me quedo con la paz y la palabra, que diría Blas de Otero.

Ver Post >
Preguntas tras el horror
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 26-08-2017 | 8:00| 0

Resultado de imagen de atentados de barcelona, el comercio

«Las grandes ideas llegan al mundo tan suavemente como las palomas. Quizás, entonces, si escuchamos con atención, oiremos, en medio de la conmoción producida por imperios y naciones, un tenue aleteo, al tímido despertar de la vida y la esperanza». (Albert Camus).

Tras el terrorífico atentado de Barcelona, más allá del dolor y del desgarro, más allá del mazazo colectivo del que acaso nunca nos repondremos del todo, viendo las reacciones y valoraciones del circo nuestro de cada día en la vida pública, además de la indignación y del estupor que muchas veces provocan, se suscitan preguntas tan amargas como inevitables.

Platón en su diálogo ‘Protágoras’ sostenía a través de Sócrates que la virtud no es enseñable. Habría mucho que decir al respecto. No obstante, lo que los hechos muestran con crudeza es que no resulta difícil convertir a determinados individuos en máquinas de matar.

Saber conducir una furgoneta y seguir las sanguinarias consignas. No conceder valor alguno a las vidas ajenas y a la propia. Todo ello, tras un adoctrinamiento terroríficamente acelerado.

Y, ante todo y sobre todo, toca preguntarse, ante muchas de las reacciones que se están produciendo, si la mayor parte de los planteamientos que s eesbozan tienen una base sólida.

No solo estamos hablando de una matanza horrorosa, que, según parece, pudo haber sido mucho mayor, estamos hablando también de un discurso que pretende no solo segar vidas, sino también fulminar derechos y libertades. Y, ante ello, es obligado preguntarse hasta dónde puede y llegar la tolerancia a la hora de analizar una situación como ésta.

En efecto, ahí están los viveros del odio, que son muy fácilmente reconocibles: la miseria y la ignorancia, fundamentalmente. En efecto, ahí está una política internacional de los países occidentales con respecto al mundo árabe que es manifiestamente mejorable. En efecto, ahí está la marginación y la desesperación.

Con todo, no sobra preguntarse por las responsabilidades personales de quienes asesinan. Con todo, no está fuera de lugar el recordatorio de que el discurso que hay detrás de esta especie de guerra santa es la negación absoluta de derechos y libertades.

¿Procede, ante esto, ser tolerantes a la hora de valorar la situación?¿no es hora ya de una política europea común ante lo que está sucediendo? ¿No es hora ya de mostrar un verdadero empeño por acabar con la maldita guerra de Siria, que tantas muertes está generando, también en la huida del horror? ¿No es hora ya de dejar bien claro que se acaba la política internacional que pueda favorecer a estados que, según se dice, están financiando el terrorismo?

¿No es hora ya de dejar la consignas, las candideces ñoñas y los tópicos a la hora de pronunciarse ante lo que está ocurriendo?

¿Es de recibo mostrarse comprensivos y dialogantes con discursos que pretenden acabar con los derechos y las libertades que, por otra parte, tanto costó conseguir?

Ver Post >
Máquinas de matar
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 19-08-2017 | 5:38| 0

Los cuatro principales sospechosos para los Mossos d'Esquadra.

«El club con más socios del mundo es el de los enemigos de los genocidios pasados. Sólo tiene el mismo número de miembros el club de los amigos de los genocidios en curso» (Jean-François Revel).

Por favor, dejemos los tópicos, los mensajes encapsulados, los lugares comunes. Dejémoslos, y, así, nos toca hacer frente a la barbarie cara a cara. A esa barbarie que se sirve de las máquinas de matar que produce, máquinas de matar que parecen haber salido del laboratorio más tenebroso. Máquinas de matar a quienes se les inocula odio.

Y es que, entre los muchos aspectos terroríficos que se manifiestan tras un atentado como el de Barcelona, resulta desolador pensar que acaso, en determinadas circunstancias, no sea más difícil moldear máquinas de terror que forjar ciudadanos cabales y responsables. Máquinas de matar alimentadas por el odio, por el odio hacia el mundo occidental que, con todas sus imperfecciones y miserias, representa la civilización frente a la barbarie.

No se trata solo de asesinar a ciudadanos que en modo alguno se pueden sentir culpables de los grandes males que aquejan a la humanidad, se trata de exterminar a quienes representan un mundo en el que, a pesar de todos los pesares, los derechos y libertades existen y se ejercen. Se trata de asesinar a turistas y viajeros, a personas que recorren los enclaves más atractivos de una ciudad abierta al mundo como es Barcelona y que atesora tanto y tanto. Asesinar a viajeros y turistas, a ciudadanos que pasean y se mueven en sus horas libres. Arremeter contra el ocio y el bienestar, arremeter contra las mejores y más grandes conquistas de la humanidad.

Máquinas de matar que lo hacen utilizando la técnica de esa civilización a la que tanto odian y a la que pretenden exterminar, tal y como explicó muy bien magistralmente André Glucksmann en su libro ‘Dostoievski en Manhattan’.

Barbarie, horror que, como la réplica de un terremoto devastador, tuvo un segundo conato por la noche en Cambrils tras lo ocurrido durante la tarde en Barcelona. Y, por lo que se informa, se preparaban atentados de mayor alcance. ¿Cómo acabar con la fábrica y con los fabricantes de odio? ¿Cómo responder a estos sangrientos episodios más allá de los tópicos?

La civilización se defiende y tiene que defenderse, y en algún momento esa factoría de odio tendrá que darse cuenta de que nunca podrán acabar con un modo de vida que, insisto, con todas sus imperfecciones, es lo mejor que hemos tenido y que tenemos.

Somos, pese a todo, muy vulnerables frente a un terrorismo que no tiene miedo a su propia muerte. Pero también somos, pese a todo, conscientes de que la civilización no sucumbirá ante esta barbarie.

Un paseo por Las Ramblas que acabó en masacre. Una masacre que nos sobrecoge. Nos duele, como diría el poeta, hasta el aliento.

Ver Post >
¿Saben quién fue Antonio Machado?
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 16-08-2017 | 4:36| 0

Resultado de imagen de antonio machado, ABC

«–Nuestro español bosteza. / ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?/ Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?/ –El vacío es más bien en la cabeza». Antonio Machado.

En el día en que media España celebra su devoción a la Virgen, como una especie de punzada resacosa, se difunde la noticia de que en el Ayuntamiento Sabadell se plantean que desaparezcan del callejero Machado, Quevedo,  Larra, Espronceda, entre otros. Por fortuna, en una red social, el alcalde afirmó rotundamente que don Antonio «se queda» en el nomenclátor de la ciudad. O sea, que, en principio, se confirma que no se va a perpetrar semejante disparate.

Según parece, todo este revuelo obedece al dictamen de una comisión que considera que los citados son personajes hostiles a la nación y a la lengua catalanas. ¡Madre mía!

Cierto es que Quevedo escribió unos versos demoledores contra los catalanes. No lo es menos que el genial poeta no se quedó corto a la hora de denunciar los defectos españoles. Pero lo más llamativo de esta historia es que se incluya a don Antonio Machado en semejante inventario, ya que esto no solo pone de manifiesto la ignorancia de quienes informaron de tal guisa, sino también que, tras cuarenta años de supuesta democracia, este país no recuperó la memoria y no tiene presente que, en efecto, hubo otra España muy ajena a la de charanga y pandereta, de la que se ocupó precisamente el poeta del 98.

No deja de ser paradójico, por otro lado, que, a la hora de difundir la obra de Machado, haya sido decisivo un catalán de pro, Joan Manuel Serrat. Pero se ve que, con todo, esto no resulta suficiente para acabar con el desconocimiento que sigue habiendo sobre la mejor España, intelectualmente hablando, de nuestra historia contemporánea.

Hablando de nuestra literatura contemporánea, si esos sabios que hicieron semejante propuesta, conociesen un poema de Alberti que da vivas a la independencia de Cataluña, propondrían al autor de ‘Marinero en tierra’ como héroe de la causa.Pero, insistiendo en que, por fortuna, la cosa no pasó de ser un rumor que se difundió en un día festivo por excelencia en toda la piel de toro, resulta desoladora la ignorancia acerca de nuestra propia historia, también en Cataluña.

¿Qué podría estar pensando al respecto Juan Goytisolo, un catalán que tanto admiró a Machado? ¿Cómo habrá recibido la noticia Eduardo Mendoza? ¿Qué opinará sobre esto Joan Manuel Serrat? ¿Es justo que, por ignorancia o por ignominia, se meta en el mismo saco a las dos españas de las que habló el propio Machado en uno de sus muchos poemas memorables? ¿No se quiere tener presente que hubo una España receptiva y entusiasta hacia la lengua y la literatura catalanas?

¿Habrá que llegar a la conclusión de que las cavernas acaban siempre convergiendo, y que, más allá de la nacionalidad, las une el analfabetismo histórico y la brocha gorda?

Ver Post >
En la muerte de Terele Pávez
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 13-08-2017 | 7:47| 0

Resultado de imagen de Terele pavez, el comercio

“Por lo que más se nos castiga es por nuestras virtudes”. (Nietzsche).

“Afronta el instante con valor, sé implacable con tu fatiga”. (Cioran).

Voz aguardentosa, coraje desbordado, tormento a flor de piel, continuo lamento, actriz, ante todo y sobre todo, temperamental. Así fue Terele Pávez en la práctica totalidad de sus papeles en el cine y la televisión, donde se volcaba tal como era. Así fue la trayectoria de una actriz irrepetible que acaba de fallecer.

Terele Pávez y España. Terele Pávez y nuestra historia más trágica. Todos nos estremecimos y nos sobrecogimos en el momento en que tuvimos noticia de la presunta implicación de su padre en la detención que llevó a  Lorca a la muerte. Todos pensamos en lo trágica que es nuestra historia, la de un país en el que, como escribió Gil de Biedma, todo termina mal.

Estamos hablando de una trayectoria cinematográfica y televisiva en la que asoma de continuo la España más profunda, la España más tremendista, la España más tenebrosa, los cruentos dictados del Dios ibero machadiano. Si a eso añadimos la “maldición” que tuvo que suponer que se relacionase a su padre con la detención de Lorca, detención que fue la antesala de su asesinato, lo trágico no se queda sólo en el ámbito de la teoría literaria, sino que se manifiesta de forma descarada y descarnada.

No podemos no recordar a su hermana Emma Penella, fallecida en 2007, que tampoco llevaba el apellido de su padre, que, en su momento hizo el papel de Ana Ozores, en una versión cinematográfica de “La Regenta” dirigida por Gonzalo Suárez, y que, desde luego, no era la actriz más adecuada para ver en ella mucha similitud con el personaje clariniano.

De todos modos, Terele Pávez dejará una huella mucho más profunda en la historia del séptimo arte.

 

¡Es tremendo y helador caer en la cuenta de que Terele Pávez hubiera bordado el papel de Bernarda de Alba!

En la muerte de Terele Pávez. Se fue de esta vida una actriz insustituible.

Logró, en la mayoría de sus papeles, una admirable síntesis entre el dolor y la entereza.

Ver Post >