El Comercio
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Política y fútbol
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Luis Arias Argüelles-Meres | 22-07-2017 | 03:16| 0

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Hace unos cien años, don Ramón Pérez de Ayala reunió en un volumen una larga serie de artículos de asunto político que había publicado en el diario “La Nación”, de Buenos Aires. El título del libro era inequívoco: “Política y toros”. El autor de “Belarmino y Apolonio” se declaraba enemigo de la llamada fiesta nacional. Sin embargo, consideraba que resultaba obligado conocer sus pormenores, porque era un referente de primer orden para analizar la vida pública de entonces. Hay que decir también que el conjunto de esos artículos es una clave ineludible para entender la política española de principios del siglo XX.

Pues bien, estoy convencido de que, en el caso de que el gran escritor asturiano viviese hoy, titularía su libro de esta guisa: “Política y Fútbol”. Porque, miren ustedes, no sólo se está abusando hasta la extenuación de los símiles futbolísticos cuando se habla de política, sino que además no pequeña parte de los mandamases del este deporte plasman, con su catadura moral,  lo que es nuestra vida pública cada vez más deteriorada.

Cuando escribo estas líneas, tengo noticia de la detención  del señor Villar, presidente de la Real Federación española de fútbol. Por supuesto, no hay que pasar por alto la presunción de inocencia, ni es el momento de hacer juicios paralelos. Por supuesto, toda generalización es injusta, lo que no impide ver una realidad cada vez más paralela entre nuestra vida pública y gran parte de los personajes que están al frente de este deporte que, en sí mismo, (perdón por la obviedad) no es responsable de nada de esto.

Pero, dicho esto, lo significativo del caso es que la detención de marras no sorprendió prácticamente a nadie. Pero, dicho esto, estamos hablando de un personaje que lleva casi tres décadas al frente del fútbol español, que, además de no tratar muy bien al idioma, representa ese deterioro público del que venimos hablando.

Política y fútbol. Fútbol y política. No sólo los ataques al idioma y a la ortografía. No sólo la presencia de personajes en el fútbol que, en su momento, dieron el paso a la política, como fue el caso del señor Gil. No sólo el forofismo en el peor sentido del término en los discursos de personajes públicos y de algunos personajes muy concretos de la opinión publicada.

Política y fútbol. Al frente de pasiones tan grandes como las que ambos espectáculos despiertan, se encuentran dirigentes que no se caracterizan precisamente por su integridad y por sus hechuras de estadistas.

Volviendo a Pérez de Ayala, es muy significativo que, en el libro citado, hablase del conde de Romanones como el ejemplo de político que, en sus actuaciones, se dirigía con topicazos taurinos, y que aquello no daba más de sí.

Hay que reconocer que este planteamiento ayalino nos pone muy fácil hacer determinados paralelismos.

¿A que sí?

LUIS ARIAS ARGÜELLES-MERES

 

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Otra descarga más
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Luis Arias Argüelles-Meres | 18-07-2017 | 10:04| 0

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Cada año, la Descarga de Cangas del Narcea se supera a sí misma. Cada año, nos vamos haciendo a la idea de que la capacidad de perfección es, si no infinita, sí, al menos, ilimitada, como el Universo. En el momento mismo en que finalizó, se tuvo la certeza de que la Descarga, también en 2017, se había superado a sí misma. Sin embargo, también estuvo ahí el convencimiento de que el año que viene será aún mejor.

La Descarga en 2017. Como siempre, gargantas que se secaban, ojos que se humedecían, piel que se erizaba, entusiasmo desorbitado. Sí, cada 16 de julio, el cielo oye a Cangas, Cangas se hace oír en el cielo. Sí, cada volador, tras estallar, se convierte en una pequeña nube que reclama atención, que ocupa su espacio, que se reivindica.

En cada estallido, comparten espacio la euforia y la desesperación, el desgarro y el alivio, el desahogo y la congoja. Cada estallido es el grito que se lanza hacia el cielo, el grito de quienes tiran los voladores, de quienes los apurren, de quienes contemplan el espectáculo desde los distintos rincones de Cangas. Es la estampida, la explosión, el bramido, el rugido, lo más atávico, lo más enérgico, lo más hondo, lo más agazapado que pide sitio para hacerse ver y oír. Otra Descarga más, otro ritual de pólvora, otro desafío a la perfección, otra cita con lo intenso, otro encuentro con la euforia.

Miles de voladores estallando en el cielo. El silencio de valles y montañas mientras tiene lugar el espectáculo. El deseo de que la Descarga no cese, la necesidad de vivir lo eterno dentro de instantes mágicos. No oímos más, no podemos oír más que la Descarga, pero, al mismo tiempo, nos escuchamos a nosotros mismos, latimos con los voladores, volamos con ellos, estallamos cuando ellos lo hacen. Fuego veloz como breves relámpagos, pólvora que truena en el cielo y lo atruena.

La Descarga, tormenta pluscuamperfecta, en la que se funden y confunden nuestros anhelos, nuestros sueños, nuestro dolor, nuestras limitaciones, nuestras ausencias. Se funden y confunden en la fiesta de la pólvora.

La Descarga de Cangas es un reclamo al cielo, un desafío a las alturas, es un espectáculo portentoso en el que los voladores gritan por nosotros. Y con nosotros.

Y el final del espectáculo es una emoción de la que nos cuesta salir, porque, en realidad, nos hemos abrazado a esas nubes que formaron en el cielo y nos cuesta lo suyo desasirnos.

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Un respeto a la memoria: En el 20º aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco
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Luis Arias Argüelles-Meres | 15-07-2017 | 23:36| 0

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Cuando se cumplen veinte años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, se comprueba, una vez más, no sólo la falta de altura de miras en muchos personajes de nuestra vida pública, sino también la ausencia de empatía con el sentir mayoritario de la ciudadanía. Aquel crimen fue la crónica de una muerte anunciada que los medios de comunicación transmitieron al país en su conjunto. Aquel crimen hizo saltar la indignación colectiva. Aquel crimen generó un rechazo tan contundente y generalizado que obligó a la inmensa mayoría de los responsables políticos de entonces a estar a la altura de las circunstancias. Y, ahora, cuando se cumplen dos décadas de aquel suceso, habría que preguntarse si se está escenificando debidamente el respeto que la memoria exige.

¿Cómo olvidar aquellas declaraciones de Atutxa cuando se refirió a la confianza que despertaba el padre de la víctima sólo con verlo? ¿Cómo olvidar que las calles y las casas se convirtieron aquel día en escenarios de indignación? En efecto, a los asesinos y a la muerte se les miró cara a cara y el país entero así lo manifestó.

Un respeto a la memoria. Aquí no vale la mayor o menor cercanía ideológica de la víctima para considerar que su muerte merece mayor o menor muestras de condolencia. Aquí no vale discurso político alguno. No vale escudarse en ningún Dios y en ninguna patria para justificar una canallada de tal calibre que sacó a las gentes de sus casas y de su prudencia, incluso en el País Vasco. Un respeto a la memoria. Desde luego, no se pueden establecer categorías entre las víctimas del terrorismo. No obstante, es cierto que determinados asesinatos tienen mayor repercusión que otros. En este sentido, solo puede hablarse de atentados que sobrecogieron más cuantitativa y cualitativamente hablando. Y que una sociedad debe estar a la altura de las circunstancias no solo cuando se producen esos hechos, sino también cuando se conmemoran.

Un respeto a la memoria. No vale la amnesia ante determinados crímenes, y menos aún la amnesia ideológica. Algo tan obvio como esto deberían tenerlo presente todos los partidos, sin excepción que valga. Un respeto a la memoria, que es una de nuestras asignaturas pendientes, por ejemplo, con respecto a los horrendos crímenes del franquismo, que se alargaron en el tiempo mucho más allá de la Guerra Civil.

Un respeto a la memoria, en este caso, a la que da cuenta de un acontecimiento que provocó el dolor y la indignación de todo un país.

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¿Se estrecha el cerco a Villa?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 12-07-2017 | 04:57| 0

¡Qué abismal está siendo la caída de maese Villa! ¡Cómo impresiona la imagen del otrora ex poderoso sindicalista apoyándose en los suyos camino de los juzgados! Y, en efecto, todo parece indicar que se estrecha el cerco judicial sobre este personaje, al haber rechazado la Fiscalía la solicitud de incapacidad que planteó por la familia de don José Ángel.

A esto hay que añadir que no solo se está investigando la gestión que hizo con los dineros del sindicato, sino también todo lo relacionado con la llamada ‘operación Hulla’, que, por lo que se viene publicando, parece un culebrón que no cesa.

En cuanto a su gestión al frente del SOMA, me permito seguir preguntándome cómo fue posible que, a lo largo de tantos años, nadie en ese sindicato se preguntó qué estaba pasando, nadie le pidió aclaraciones, al menos no constan públicamente.

Es lo de siempre: aquí nadie sabía nada, ni en las instituciones que aprobaron los dineros para la construcción del geriátrico de Felechosa, ni tampoco en el sindicato que en este momento comparece como acusación particular. Y, por supuesto, nadie en su partido sabía ni sospechaba nada.

Y es que, más allá de las condenas unánimes que se vienen dando desde que Villa cayó en horas bajas, hay algo que no debemos soslayar, y es que, con esta escandalera, se pone de manifiesto también lo malparada que sale una época de la vida pública asturiana en la que el mostachudo personaje atesoró un inmenso poder en Asturias, pues no solo tenía un enorme mando en plaza en su partido y en su sindicato, sino que además mantuvo unas excelentes relaciones con los líderes conservadores llariegos y con distintos ámbitos de poder público. Hablamos asimismo de una época que se alargó durante décadas. Una época que, por tanto, queda en entredicho.

En efecto, se estrecha el cerco a Villa, y, con ello, a toda una época en la que este personaje fue objeto de continuas lisonjas, en la que este personaje fue decisivo en Asturias.

¡Qué mal se digiere esto!

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¿Es Moriyón el mayor problema de la izquierda asturiana?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 11-07-2017 | 02:49| 1

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Leo la encuesta que publica EL COMERCIO en la que 6 de cada 10 votantes de izquierda en Gijón rechazarían que la actual regidora de la ciudad fuese apartada de la Alcaldía tras una moción de censura. El dato resulta ciertamente curioso, si se tiene en cuenta que la falta de acuerdo entre las fuerzas de la izquierda tras las elecciones de 2015 provocó un clima muy enrarecido que continúa en el ecuador del mandato. Y, por otro lado, se pone de manifiesto en la referida encuesta el descontento de parte importante de los votantes de la izquierda con la gestión que han venido haciendo estos partidos en el Ayuntamiento de Gijón.

No obstante, ante todo, hay que preguntarse si, en verdad, es Carmen Moriyón el principal problema no sólo de la izquierda en la ciudad de Jovellanos, sino en el ámbito asturiano. Y hay que hacerlo, entre otras cosas, porque el propio Javier Fernández, actualmente en retirada, no hace mucho que planteó un pacto entre las fuerzas de la izquierda llariega que contemplase la moción de censura contra la Alcaldesa de Gijón. Y, cuando puso tal cosa sobre la mesa, volvió a reiterar que no se olvidase que Moriyón representaba a la derecha más rancia.

Ciertamente, la trayectoria de Álvarez-Cascos es inequívoca desde el punto de vista ideológico, lo que no es óbice para tener en cuenta que, en el momento en que creó su partido, hubo personas que se sumaron a él, que ni eran profesionales de la política ni tampoco habían acompañado al ex ministro de Aznar en anteriores etapas, entre estas personas, destaca claramente la doctora Moriyón.

Y habría que preguntarse si las políticas llevadas a cabo por la regidora desde 2011 al frente del Consistorio gijonés estuvieron marcadas por un sesgo ideológico de extrema derecha, y si, de ser Alcalde José María Pérez, habría otras políticas más sociales y avanzadas.

Sería muy interesante recordar que en Oviedo fue posible un pacto entre las tres formaciones de izquierdas, pacto que llegó a pesar de las directrices de la FSA, pacto que se alcanzó  gracias a la generosidad de Ana Taboada, que, encabezando  la lista más votada de la izquierda carbayona, decidió darle la Alcaldía a Wenceslao López evitando así la continuidad del gabinismo en el Ayuntamiento de Oviedo.

Y es que –perdón por la perogrullada- aunque José María Pérez y Wenceslao López pertenezcan al mismo partido, sus trayectorias son completamente distintas, pues el actual regidor de Oviedo no es un profesional de la política, y encabezó la lista del PSOE en Oviedo sin apadrinamiento alguno de la FSA.

Por otro lado, Xixón sí puede se negó desde el primer momento a apoyar al señor Pérez, a resultas de que don José María es un inequívoco representante, cuestiones generacionales al margen, de la vieja política.

Termino el artículo con dos preguntas básicas.

¿Carmen Moriyón representa de verdad a la derecha más rancia? ¿Es de izquierdas José María Pérez en algo más que en las siglas de su partido?

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¿La hora de la izquierda en Asturias?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 09-07-2017 | 01:37| 0

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El primero en proponer  un pacto entre los partidos de izquierda en Asturias fue Javier Fernández en un pleno en la Junta. Luego, el coordinador general de IU llariega remitió una carta a Podemos en la que planteaba que, juntos, tenían el mismo número de escaños en el parlamento autonómico. Y, por último, Daniel Ripa deja claro en su respuesta a IU que Podemos no confía en la FSA, al tiempo que invita a la coalición de izquierdas a un proyecto político para Asturias que apueste contra el inmovilismo y las inercias.

Así las cosas, el guion se está cumpliendo en el sentido de que es casi impensable que haya en Asturias  un acuerdo entre las tres fuerzas políticas que se reclaman de izquierdas. Cierto es que nunca tuvieron las izquierdas una mayoría tan amplia en el Parlamento asturiano. Algo que, curiosamente, nos hace recordar que, en 2011, las derechas en Asturias  contaban con una amplia mayoría en la Junta y, sin embargo, no hubo entendimiento posible. O sea, se repite la historia pero al revés. Y ya se sabe lo que pasó en las elecciones anticipadas de 2012.

De todos modos, sorprende que Javier Fernández haya hecho esa propuesta, cuando tiene plena constancia de que es prácticamente inviable, no sólo por su falta de entendimiento con Podemos, sino también porque IU ya no espera que pueda llegar a acuerdos con el actual Gobierno asturiano. De ahí que esta coalición le haya planteado a la formación morada una postura común para negociar con el PSOE. A este respecto, habría que preguntarse por qué no hizo eso desde el inicio mismo de la Legislatura.

¿La hora de la izquierda en Asturias? No deja de ser llamativo que Javier Fernández, tras haber anunciado que no se presentará a liderar la FSA, haya hecho semejante propuesta, como si no hubiese pactado los presupuestos con el PP, como si no se sintiera derrotado por el resultado de las primarias de su partido en mayo.

Por su lado, IU, sin decirlo explícitamente, está haciendo autocrítica al reconocer que su apoyo a Javier Fernández para que formase Gobierno no sirvió para que algunas de sus condiciones se hubiesen respetado.

Y, en cuanto a Podemos, está claro que su proyecto político se encuentra a años luz de Javier Fernández.

¿La hora de la izquierda en Asturias? ¿Es de izquierdas la FSA que aún lidera Javier Fernández en algo más que en sus siglas? ¿En IU, hay disposición para dejar atrás el tiempo en el que fue la muleta del PSOE? ¿Y Podemos está dispuesto a renunciar a sus postulados contra el bipartidismo y la vieja política?

No, salvo sorpresas mayúsculas, no es la hora de la izquierda, si por tal cosa se entiende una especie de gobierno llariego tripartito.

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Referéndum unilateral en Cataluña
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Luis Arias Argüelles-Meres | 05-07-2017 | 03:40| 0

Tras el cese de un miembro del Gobierno catalán, que, según parece, puso en duda que, al final, el referéndum independentista llegase a celebrarse, se hace público que el resultado del plebiscito será vinculante al margen de que haya un menor o menor grado de participación. Así pues, tras el verano, si se cumple el guion de los independentistas, tendremos un referéndum unilateral.

Ante ello, más allá de las cuestiones jurídicas, parece que los partidos estatales, sobre todo el PP, siguen sin dar acuse de recibo ante un problema político de envergadura. Mientras tanto, hay una realidad incontestable como es el incremento del independentismo en Cataluña desde que el Tribunal Constitucional invalidase el Estatuto que la ciudadanía catalana refrendó en 2006.

Los dos grandes partidos estatales son en no pequeña parte causantes del auge del independentismo en Cataluña. Y, siendo obvio que no hay vuelta atrás posible, no se puede decir que hayan hecho mucha pedagogía política en los últimos años para cambiar las cosas.

¿De verdad alguien puede creerse que el auge del independentismo en Cataluña sólo puede resolverse apelando a la ilegalidad del referéndum que se ha convocado? ¿No quieren ser conscientes los partidos estatales, sobre todo el PP, de que se perdió desde hace unos cuantos años aquella ‘conllevancia’ de la que hablaba Ortega entre España y Cataluña, entre Cataluña y España?

Tal y como están las cosas, se diría que el asunto se pretende ventilar con argumentos en contra de los partidos independentistas y de sus líderes, cuando el verdadero y grave problema está en que la ciudadanía catalana nunca estuvo tan desvinculada de España.

Volvamos a Ortega, al Ortega que planteó, siguiendo a Renan, que un país era «un sugestivo proyecto de vida en común». Pues bien, para gran parte de la ciudadanía catalana, su pertenencia a un país llamado España ha dejado de ser tal cosa.

Ante ello, lo que toca, además de otras cuestiones, es que los partidos estatales hagan el esfuerzo de intentar convencer a la ciudadanía catalana de que es posible ese sugestivo proyecto de vida en común.

Pero la realidad que tenemos delante es muy distinta: un referéndum unilateral, que, con independencia de que sea o no legal, puede generar aún más desapego y frustración.

Mientras tanto, el Gobierno español se escuda en el marco legal, sin proponer a esa ciudadanía catalana, cada vez más alejada de España, nada que pueda resultar convincente.

Insisto: el busilis del asunto no está en los dirigentes políticos catalanes, sino en la ciudadanía de ese territorio, a la que nada se le ha propuesto desde el ámbito estatal.

¿Es esto de recibo?

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IU Y SUS SEÑAS DE IDENTIDAD
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Luis Arias Argüelles-Meres | 02-07-2017 | 03:55| 0

Gaspar Llamazares vota en la sede de la organización en la plaza de la Catedral de Oviedo.

La militancia de IU en Asturias acaba de pronunciarse en un referéndum en el que se preguntaba si la coalición de izquierdas debería preservar sus señas de identidad.  Lo cierto es que, más que un refrendo, parece una pregunta retórica, pues, si se milita en una formación política, se da por hecho que se pretende que tenga y mantenga principios, siglas y proyectos.

En todo caso, sí que puede ser conveniente que tanto la militancia como los dirigentes de IU hagan balance y autocritica, recordando, entre otras cosas, que la referida coalición se gestó en gran parte por la oposición a la entrada en la OTAN, así como por la crisis del PCE, cuando Carrillo y Gerardo Iglesias tenían enfrentamientos continuos.

Transcurrieron desde entonces muchos años. Hubo una etapa en el que la coalición estuvo liderada por Anguita, tiempo en el que los descontentos generados por los sucesivos Gobiernos de Felipe González no repercutieron en un aumento del votos para IU, tiempo en el que a Anguita se le descalificaba considerándolo un iluminado y un dirigente fuera de su tiempo, tiempo en el que IU no fue una muleta para el PSOE.

Tras esa etapa, las cosas cambiaron mucho, y, en Asturias, IU pasaría a convertirse en una especie de muleta del PSOE. Y fue muy significativo el momento en el que, tras el estallido del caso Renedo, los consejeros de la coalición que estaban en el último Gobierno de Areces no dimitieron. Poco tiempo más tarde, en las elecciones adelantadas en 2012, volvieron a apoyar al PSOE, esta vez sin entrar en el Gobierno. Y, en 2015, en la segunda votación de investidura tras las elecciones, IU, de la mano de Llamazares, fue el pilar para que Javier Fernández pudiera formar Gobierno.

Con el 15-M y la irrupción de Podemos, a IU le tocaba elegir entre la nueva y la vieja política. Y, en el caso de Asturias, está claro que optaron por la segunda, que se entendieron mejor con Javier Fernández que con la formación morada.

La coalición electoral que se formó a nivel estatal entre Podemos e IU tuvo un difícil encaje en Asturias. Si a eso le añadimos que, llegado el momento, Javier Fernández pactó los últimos presupuestos con el PP, hay algo que no cuadra en IU, no resultando nada fácil presentar su apoyo al PSOE llariego como algo coherente.

La coalición, para sobrevivir, tiene que evitar, por una parte, ser la muleta del PSOE y, por la otra, que la fagocite Podemos. Sin duda, la encrucijada no es pequeña. Pero en esta coalición sigue habiendo dirigentes y militantes con capacidad discursiva y con proyecto. Lo que hace falta es que se les oiga y se les escuche. Y, sobre todo, que no olviden que vienen de un descontento social para el que siguen sobrando los motivos.

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¿Volver a empezar?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 29-06-2017 | 22:28| 0

En la toma de posesión de Fernando Lastra como nuevo consejero de Infraestructuras, Javier Fernández se lamentó de la mezquindad de quienes ni siquiera esperan un tiempo prudencial para valorar una gestión que aún no empezó. La duda es un beneficio que no siempre se concede. Pero, al mismo tiempo, el consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno de Asturias declara que se remitirá a las fuerzas de izquierdas del Parlamento autonómico un documento en el que se concreta esa oferta de acuerdos que planteó don Javier en el último Pleno de la Junta.

Por su parte, el coordinador de IU declara haber remitido un documento a Podemos encaminado a forzar un giro a la izquierda en las políticas del Gobierno asturiano. Lo llamativo del caso es que da la impresión de que, sobre el papel, se pretende retomar un diálogo entre las fuerzas de izquierdas que o bien no hubo hace dos años, o bien fracasó estrepitosamente.

Desde luego, nunca es tarde para alcanzar acuerdos, si bien no es fácil aventurar que todas estas iniciativas cristalicen, entre otras cosas, por la falta de sintonía y de credibilidad entre las tres fuerzas políticas de las que venimos hablando.

En el momento mismo en que se cumple la mitad de la legislatura, se diría que, aparentemente, se escenifica un ritual de «volver a empezar», del que, a priori, no cabe esperar grandes cambios con lo que vino aconteciendo hasta el momento.

Si Javier Fernández pone de manifiesto que su paciencia tiene un límite, si Llamazares proclamó «con solemnidad» su política de oposición al Gobierno autonómico, si Podemos no tiene ninguna confianza en el Ejecutivo asturiano, lo previsible es que todo esto se quede en una declaración de intenciones que, andando el tiempo, generará reproches por parte de todos.

Lo cierto es que el número de escaños que suman Podemos e IU en el Parlamento es el mismo que tiene el PSOE, y que, con esa realidad sobre la mesa, se pudo haber negociado mucho antes. Pero no hay que olvidar que tampoco hubo un gran entendimiento entre Podemos e IU en el arranque de la legislatura. De hecho, Llamazares apoyó, en segunda votación, a Javier Fernández, mientras que la formación morada se abstuvo. Y ambas fuerzas no negociaron, como ahora propone Argüelles, una postura común para ponérsela sobre la mesa al PSOE asturiano.

Y, en todo caso, declaraciones aparte, no parece fácil que ese entendimiento entre las fuerzas de la izquierda se llegue a hacer realidad.

Mientras tanto, la soledad del Gobierno de Javier Fernández es cada vez más sonora.

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¿Javier Fernández se atrinchera?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 27-06-2017 | 01:45| 0

La FSA confirma la celebración del 32 Congreso Autonómico para los días 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre

No deja de ser paradójico que Javier Fernández, al mismo tiempo que proponía un pacto de las fuerzas de izquierda basado en siete posibles acuerdos, resolviese la última dimisión de su Gobierno nombrando a uno de sus más fieles colaboradores. Y, a decir verdad, todo parece indicar que el actual Presidente de Asturias se atrinchera no sólo frente a la oposición política, sino también ante la nueva etapa que se abre en su partido tras las últimas primarias en las que se reeligió al secretario general.

Y, por otra parte, ante las semblanzas que se están escribiendo sobre la consejera dimisionaria y su sustituto, lo que más llama la atención, lisonjas aparte, es que, por un lado, no se haga balance de la gestión de doña Belén y que, por otro lado, se dedique mucho espacio a la trayectoria de Lastra que a los retos que tiene por delante su consejera. Tales ausencias pueden obedecer al hecho de que ya estamos ante el final de un periodo en el que, más que los balances, lo que en verdad tiene peso son las incertidumbres.

La ex consejera en todo momento fue fiel a sí misma y se caracterizó, sobre todo, por adoptar una postura de defensa férrea de una gestión que siempre tuvo flancos y frentes que, sin embargo, no la llevaron nunca ni a la autocrítica ni tampoco a la rectificación. Rocosa y resistente doña Belén, con decisiones muy arbitrarias y laxas en asuntos medioambientales, que hacían albergar muchos temores ante los poderes que concentraría en su persona en ese proyecto de la Asturias metropolitana.

Y, en cuanto a Fernando Lastra, a quien no se le puede negar su habilidad como buen parlamentario, así como sus capacidades organizativas, todo parece indicar que su papel será mucho más político que técnico y que su presencia en el Gobierno autonómico servirá para que don Javier se sienta más reforzado en su última etapa.

Javier Fernández, pues, se atrinchera, sabedor de que, en lo que toca a su gestión al frente del Gobierno asturiano, no le tocará sufrir embestidas por parte de las personas que están al frente del partido. Sabedor también de que tendrá que tragarse muchos sinsabores en el día a día, sinsabores que tendrán que ver con el continuo flujo de noticias acerca del “caso Hulla”, que tendrán que ver con la polvareda mediática que se levante cuando se conozcan las sentencias del llamado caso Renedo, que tendrán que ver con las planteamientos de la nueva dirección socialista que colisionan con sus convicciones más arraigadas en materia de política territorial.

Todo ello tras la convulsa etapa al frente de la gestora del PSOE, todo ello tras la caída de uno de los principales mitos de la FSA, esto es, de Maese Villa.

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