El Comercio
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Desde la Sala: Teoría del caos
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Luis Arias Argüelles-Meres | 19-05-2016 | 13:31| 0

El ex director financiero de Almacenes Pumarín dejó claro en su testimonio como testigo que, en el desempeño de su cargo, sus encuentros con el caos eran muy frecuentes, toda vez que se las veía y se las deseaba para cuadrar unas cuentas que iban y venían de la consejería a la empresa y que había que justificar sobre todo cada final de ejercicio.

Teoría del caos: viajes, coches y patrocinios. Todo ello, según el relato del testigo, por orden de la señora Otero, se supone que con el envoltorio de los pedidos de cosas que teóricamente se necesitaban en los centros docentes.

Teoría del caos: una consejería perteneciente a un Gobierno autonómico que siempre se reclamó de izquierdas. Una consejería que, durante el largo mandato de Riopedre, en todo momento manifestó afanarse y desvelarse en pro de la enseñanza pública.

Teoría del caos: una gestión política, la del señor Riopedre, que fue reprobada muy recientemente en la Junta General de Principado por todos los grupos parlamentarios, excepción hecha de los socialistas.

Teoría del caos: a estas alturas, sería todo un logro saber en qué puede sostener el grupo parlamentario socialista su negativa a reprobar la gestión de Riopedre. Se habla, eso sí, de la presunción de inocencia. Lo que pasa es que, salvando incluso lo que parece insalvable, si tomamos como base la investigación llevada a cabo por el Principado, no reprobar esa gestión resulta inconcebible, a no ser que alguien pueda considerar una razón de peso que jamás se puede poner la más mínima pega a una gestión llevada a cabo por alguien del propio partido. ¿Cómo llamaríamos a esto: sectarismo, fanatismo, maniqueísmo? Tremebundo, a decir verdad.

Lo cierto es que, por lo que se va desvelando en el juicio, mucho de lo que se viene diciendo en torno a lo que sucedió en la Consejería de Educación resulta tan asombroso como deplorable.

Teoría del caos: una suerte de juego entre una apariencia que pretendía revestirse de legalidad, pero que, a poco que indagase en ello, chirriaba por todos los sitios.

Hay que preguntarse hasta dónde llegaba el poder de quienes decidían semejantes cosas, y hasta dónde llegaba el desconocimiento de quienes no apreciaron ni denunciaron supuestas irregularidades en todo ese tiempo.

Teoría del caos: ¿Qué estuvo pasando en la vida pública asturiana para que semejantes cosas hayan llegado, todo lo presuntamente que se quiera, a suceder?

Teoría del caos: ya escribí en esta misma columna que entre Renedo y Otero, entre Renedo y Otero, la vida pública asturiana vivió episodios que jamás formarán parte de las glorias comunes de las que habló Renan a la hora de forjarse y conformarse un pueblo, una nación.

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“Puedo prometer y prometo”
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Luis Arias Argüelles-Meres | 18-05-2016 | 05:27| 0

En esta España que huele a goma quemada y que se levanta cada día oyendo conversaciones de ‘mordidas’ por tantas y tantas historias de corrupción, hay líderes políticos que, a la hora de solicitar el voto a la ciudadanía, no saben bien con qué reclamo electoral comparecer. El último en deleitarnos con su puesta en escena preelectoral fue don Pedro Sánchez, recordando, sin nombrarlo, a Adolfo Suárez. ¡Ay, don Pedro, a usted lo traicionó el subconsciente y no parece haberse percatado de ello!

¿Se da usted cuenta, señor Sánchez, de que, al invocar a Suárez, no hace más que poner de relieve su propia desnudez y también la de su partido, en lo que se refiere a no contar con referentes propios que puedan constituir un buen reclamo electoral? Claro, no parece que pueda ser muy eficiente invocar a don Felipe González, el amigo de Carlos Andrés Pérez, el experto en las llamadas puertas giratorias, el gran artífice de haber traicionado el legado histórico de un partido que no se había fundado para ser un entusiasta defensor de la monarquía, ni para una España del enriquecimiento rápido, ni para una corrupción generalizada.

Claro, no parece que a estas alturas pueda tener mucho gancho electoral escudarse en la figura del señor Rodríguez Zapatero, el líder político que apostó tanto y tanto por encumbrar en lo más alto de la política a personajes del calado intelectual de don José Blanco o doña Leire Pajín; el líder político que no pareció enterarse de la crisis, pero que, llegado el momento, no tuvo inconveniente alguno en aplicar con docilidad los recortes que, más tarde, completaría el Gobierno de Rajoy. Recortes a los empleados públicos y a los trabajadores, nunca a la banca, nunca al privilegiado sector eléctrico.

¡Qué solo se encuentra el PSOE! ¡Qué orfandad la de don Pedro Sánchez a la hora de invocar referentes! Y es que, para mayor baldón, a poco que se recuerde la etapa en la que Suárez estuvo al frente del Gobierno de España, desde el verano de 1976 hasta su dimisión, poco antes del golpe de Estado de 1981, el partido del que es, por el momento, secretario el señor Sánchez, fustigó al político abulense de forma continua. En las hemerotecas y en la memoria están, por ejemplo, los insultos que le dedicó Alfonso Guerra, así como la inolvidable moción de censura que le planteó un Felipe González con la que, todo hay que decirlo, alcanzó su cima como excelente orador parlamentario.

«Puedo prometer y prometo». Se diría que seguimos dándole vueltas a la santificada Transición: desde la llamada nueva política, hay quien reivindica y enaltece aquel periodo, tal y como hace el señor Rivera. También hay quien considera que se hicieron concesiones en exceso y que de todo aquello deriva esta España de la que hablé al principio del artículo: la que huele a goma quemada y a pelotazos urbanísticos.

«Puedo prometer y prometo». ¿Nadie le hará ver al señor Sánchez que, con esta invocación a Suárez, además de poner de relieve su orfandad en lo que toca a referentes de su propio partido, lo que está haciendo es alejar, aún más, al PSOE de la izquierda y de situarlo no sólo en el centro político, sino también en una organización política llamada a defender la vieja política, aquella que se vino gestando desde la Transición y que, a día de hoy, languidece, tal y como le ocurrió hace cien años a la Primera Restauración borbónica?

¡Ay, don Pedro!

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A propósito de Flórez Estrada
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Luis Arias Argüelles-Meres | 17-05-2016 | 05:28| 0

Tengo escrito en más de una ocasión que una de las grandezas más admirables de Asturias se plasma en las trayectorias de determinados personajes que supieron asomarse al mundo, venciendo nuestro aislamiento geográfico, orográfico e histórico, adelantándose a su tiempo. Pensemos en el padre Feijoo, que, desde su celda en aquel Oviedo apartado del mundo, llevó a cabo una obra universal que, entre otras cosas, combatía los atrasos de aquel tiempo. Gallego de nacimiento pero asentado en Asturias, el benedictino fue definido por Juan Marichal como “el desengañador de las Españas”. Pensemos en Clarín que fue pionero en tantas cosas en la España de su tiempo, entre ellas, el primero en leer a Ibsen y el primero también en entender la grandeza de la obra de Nietzsche. Pensemos también en Jovellanos, auténtico epítome de la Ilustración en España. Y pensemos,  en fin, en don Álvaro Flórez Estrada, en una trayectoria tan larga y meritoria como la suya que arrancó en 1766 en Pola de Somiedo y que concluyó en 1853. Y, si dentro de aquella Asturias tan aislada, fijamos nuestra atención en el occidente de nuestra tierra, el asombro es aún mayor, pues el susodicho aislamiento era mayor aún en las comarcas del occidente asturiano.

Álvaro Flórez Estrada vino al mundo en Pola de Somiedo. Sin demasiado esfuerzo, podemos hacernos una idea del aislamiento en que se encontraba la localidad en la que nació el personaje al que se acaba de homenajear en su tierra natal, a resultas del 250º aniversario de su nacimiento. Más tarde, tuvo una estancia en Grao. Y, andando el tiempo, sería una figura crucial en aquel 25 de mayo en el que Asturias declaró la guerra a Napoléon y en el que se invocó y convocó a la ciudadanía a implicarse en lo que estaba sucediendo. Como tengo escrito en más de una ocasión, la mencionada invocación significa nada menos que el arranque de nuestra historia contemporánea.

Álvaro Flórez Estrada es, sin duda, uno de los más excelsos representantes de la mejor Asturias, de aquella Asturias que, insisto, supo percibir lo que sucedía en el mundo desde una posición de atraso y aislamiento. De aquella Asturias que, además, en el caso que nos ocupa, apostó claramente por las libertades y la dignidad humana. Flórez Estrada dio buena muestra de ello con su papel en el Cortes de Cádiz y, más tarde, con su exilio en Londres, que fue decisivo en su aprendizaje y formación.

Pero, a pesar de los muchos méritos que concurren en este personaje, Álvaro Flórez Estrada es, a día de hoy, un desconocido que apenas cuenta para la Asturias oficial. Y es que, del mismo modo que el chauvinismo no puede ser contemplado con buenos ojos, lo contrario, el desconocimiento de lo mejor que hemos tenido, resulta a todas luces nocivo y frustrante.

Y es que no sólo estamos hablando de un personaje que defendió las libertades y  combatió el atraso de la España de su tiempo, sino que además ocupa un lugar muy destacado como economista.

A propósito de Álvaro Flórez Estrada, los libros de Luis Alfonso Martínez Cachero y de Joaquín Varela aportan mucho al conocimiento de su figura. Y estoy seguro de que las jornadas que acaban de tener lugar en Pola de Somiedo contribuirán también  a hacer justicia con la importancia histórica que atesora este personaje somedano y universal.

Y es que la presencia en estas jornadas de David Rivas y Xosé Alba, además de otros estudiosos, aseguró también que estuviesen presentes grandes conocedores de lo que es y de lo que fue la mejor Asturias.

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¡Ay, Cicerón!
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Luis Arias Argüelles-Meres | 12-05-2016 | 05:38| 0

«El verdadero amigo es como otro yo». (Cicerón).

Décima jornada de la vista oral sobre el llamado ‘caso Renedo’. Si en la entrega anterior, la cosa iba de familiares, la de ayer, enlazando con la pasada semana, tuvo que ver con la amistad. Persuadido estoy de que el señor Riopedre leyó a Cicerón y que conoce su diálogo sobre la amistad, también llamado ‘Laelius’. Lo que ya no tengo tan claro es si, al escuchar las declaraciones de los testigos, recordó este diálogo ciceroniano. Porque, a decir verdad, el relato que se va configurando en torno a este caso no tiene grandes vuelos en el pensamiento. Todo es muy mundano, acaso excesivamente.

¡Ay, Cicerón! Sea como sea, el señor Riopedre disfrutó de la estancia en Tenerife a resultas de su setenta cumpleaños. Sea como sea, estamos hablando de un personaje muy querido entre los suyos. Sea como sea, hay que concluir que la señora Otero, presuntamente, se encargó de que su jefe político pudiera disponer de unos días de asueto, alejado del mundanal ruido de la política asturiana. Balsámico descanso gracias a la generosidad de sus amigos.

Pero, miren ustedes por dónde, estas amistades que declararon hoy manifestaron también que su trato con la señora Otero se enfrió considerablemente. Es de suponer que en tal enfriamiento pudo influir tener noticia que el tan mentado viaje lo hubieran costeado también Almacenes Pumarín e Igrafo. Es innegable lo mucho que hay de sainetesco en todo ello.

Y es que, bien pensado, la cosa tiene su no sé qué literario, al margen de la picaresca. Porque podría parecer que don José Luis estaba al margen y por encima de todo esto. Disfrutó de la muestra de afecto y amistad y todo lo demás podría serle ajeno.

¡Ay, Cicerón! ¡Qué lejos queda de estos tiempos lo que el autor clásico consignó acerca de la amistad!

Pero siempre nos quedará el viaje, presuntamente pagado no se sabe bien cuántas veces.

¿Lo consignará Riopedre en sus memorias, las que, según creo recordar, declaró estar escribiendo?

¡Ay, Cicerón!

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¿Una campaña electoral austera?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 11-05-2016 | 05:28| 0

Hay voces y ecos que manifiestan la conveniencia de que la campaña electoral sea menos ruidosa que las anteriores y que, además, se reduzcan los gastos. Sería todo un detalle, en efecto. En lo que se refiere a esto último, a los dineros públicos que se dilapidan y derrochan en las campañas electorales, hay un antecedente histórico que, una vez más, me atrevo a poner sobre la mesa. ¿Saben que el partido de Manuel Azaña cobraba entrada por acudir a los mítines para financiar los susodichos gastos? Pregúntese el lector, aunque su voto sea fiel e invariable, si estaría dispuesto a pagar una localidad por escuchar a los carismáticos líderes políticos de este momento. ¡Ay!

Y en lo que respecta a que la campaña que viene sea menos ruidosa, si tal objetivo se cumple, se agradecerá. En todo caso, lo que toca es que el ruido sea sin furia, sin la furia de la indignación, porque, aunque unos mucho más que otros, todos los grandes partidos tienen su parte de responsabilidad por el hecho de que se hayan tenido que adelantar las elecciones. Así las cosas, sería inoportuno y hasta obsceno que se dedicaran a sacar pecho durante la campaña, erigiéndose en la solución a los grandes problemas que tiene este país.

Seamos realistas y dejemos, por un momento, la palabrería más huera. ¿No es cierto acaso que las fórmulas para reducir el paro no son muchas? Y, si esto es así, ¿por qué no se intentó un acuerdo de gobierno transversal con una agenda muy concreta para buscar soluciones? Habrá quien me responda que tal cosa estuvo en el acuerdo entre los señores Sánchez y Rivera. Pues bien, siento disentir, porque hacían falta dos cosas: la agenda de los problemas más urgentes y, por otro lado, la aritmética del pacto que garantizase un gobierno. En cuanto a la primera, cabe albergar dudas. En cuanto a la segunda, está claro que falló estrepitosamente.

Miren, para mí está fuera de toda duda que en este país hay tres urgencias que apremian: afrontar la crisis económica, apostar decididamente por la regeneración política y buscar una solución a la vertebración territorial, o sea, al problema catalán. Y creo, además, que en estas tres urgencias cabe perfectamente aplicar la propiedad conmutativa. Y añado algo que considero esencial: hacer frente en serio a estos tres grandes problemas conlleva el emplazamiento en un nuevo periodo político que deje atrás las peores secuelas de las cuatro décadas de democracia otorgada que llevamos.

En este sentido, si de regeneración hablamos, la vieja política, especialmente el PP, no hizo los deberes y ni siquiera lo va a intentar. Por su parte, el PSOE, por mucho que el nuevo líder pertenezca a una generación distinta a la de los dirigentes que convirtieron este país en el patio de Monipodio, hay que decir que no está claro que se pueda librar de esa vieja guardia, y que, por otro lado, lo único que demostró hasta ahora don Pedro es voluntad de gobernar, pero sólo hasta cierto punto. Responsabilizar a Podemos de que Rajoy siga por negarse a apoyar el pacto entre PSOE y Ciudadanos es un argumento muy frágil. Vean: Ciudadanos hubiera dado el no a un gobierno entre el PSOE y Podemos. Por tanto, no se sostiene lanzar las culpas en una sola dirección.

No hagan ruido, no cuenten falacias, no derrochen dinero público. Tengan la humildad suficiente para reconocer su fracaso a la hora de negociar un gobierno. Y, por otra parte, tengan la honradez suficiente para decir al electorado su agenda de soluciones, dejando muy claro hasta dónde pueden llegar. Porque, tras el 26-J, el paro seguirá azotando, la crisis continuará empobreciendo a la población. Y habrá que ver quiénes ponen sobre la medidas para una regeneración política que, de un lado, reconozca el saqueo que vino sufriendo este país, y que, de otra parte, acabe de una vez con los privilegios de una mal llamada clase política cada vez más mediocre e incapaz.

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Asuntos de familia et alii
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Luis Arias Argüelles-Meres | 10-05-2016 | 05:38| 0

Amedida que avanzan los testimonios y pruebas en el llamado ‘caso Renedo’, además de otras cosas, va quedando meridianamente claro que en esta historia hay dos grandes protagonistas que son la señora Otero y doña Marta Renedo, por el orden que se quiera, toda vez que aquí cabe aplicar sin fisuras la propiedad conmutativa. O sea, que estamos ante una historia que se desarrolló en una especie de tablero de damas. Y que, ambas, cada cual en su consejería, manejaron cantidades de dinero no pequeñas.

De un lado, la señora Otero, con su capacidad de mando en la Consejería de Educación, con la confianza que depositó en ella el consejero Riopedre. Doña María Jesús decidía muchas de las compras de materiales para los centros docentes. Pero no solo salieron a relucir compras de materiales que, al decir de los testimonios, no siempre llegaron a su destino, que no siempre eran solicitados por los centros a los que se habían asignado. Y todos esos materiales se mezclaron, por una extraña suerte de birlibirloque, con viajes y regalos. Se habla de que, en la investigación en Almacenes Pumarín, hay, además de otros conceptos, gastos de 155.000 euros en tarjetas regalo de unos grandes almacenes. Y, por lo visto, a ello hay que añadir facturas de vinos, cuadros, vídeo-juegos y otros ‘conceptos’. Desde luego, se contribuía a crear riqueza con un consumo tan desenfrenado.

Así pues, en la documentación investigada por el agente que prestó testimonio en la mañana del lunes nueve de mayo, las mezcolanzas y los vínculos entre las empresas suministradoras de la Consejería de Educación y la señora Otero son tan llamativas como asombrosas. Y es que no podemos dejar de preguntarnos cómo fue posible que hayan ocurrido todas estas cosas sin que fuesen atajadas, sin que nadie, o casi nadie, advirtiese acerca de semejantes manejos.

También se confirmó, a resultas de sus pesquisas, haber hallado en la sede de Igrafo documentos que, según se concluye, demuestran claramente la existencia de vínculos entre la susodicha empresa y las cuentas de la señora Otero.

De otra parte, según las declaraciones de una funcionaria, se detectó que se ingresaron en una entidad deportiva en la que jugaba una hija de la señora Renedo un movimiento económico durante tres años de unos 200.000 euros. No está nada mal la cifra.

Y, de otro lado, con respecto a la señora Renedo, podemos preguntarnos lo mismo que nos formulamos acerca de la señora Otero, esto es, que pudieran haber ocurrido tantas cosas, tantas presuntas irregularidades, tantos gastos, sin que se levantase la voz de alarma. En el más favorable de los supuestos, llegaríamos a la conclusión de que los controles brillaron por su ausencia, de que, forzosamente tuvo que haber negligencias a la hora de supervisar cuentas, trabajos y días.

Además, las cuestiones familiares contaron mucho. Así, en la Consejería de Educación, también se juzgan presuntos favoritismos a una empresa del hijo del señor Riopedre. Así, en la Consjería de Cultura, además de otros asuntos, salen a relucir los 200000 euros a los que hemos hecho mención, cantidad que fue a parar a una entidad deportiva en la que jugaba una hija de la señora Renedo.

 

Los asuntos de familia en esta historia también cuentan y cantan mucho.

 

Si además de las familias, se hubiesen sumado municipios y sindicatos, tendríamos un lote muy completo y muy evocador.

¿O no?

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El posible pacto entre Podemos e IU en clave asturiana
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Luis Arias Argüelles-Meres | 08-05-2016 | 01:57| 0

El relato es muy sencillo. La formación morada, tan pronto entró en el Parlamento asturiano, dejó clara su voluntad de cambio no sólo de un modo retórico, mientras que Gaspar Llamazares decidió apoyar sin fisuras ni matices a Javier Fernández y a todo lo que representa la FSA en Asturias, esto es, a la vieja política en su versión más abultada. Así las cosas, salvo que IU dé  un giro inequívoco a lo que vino haciendo desde el inicio de la Legislatura autonómica, en clave asturiana, el pacto entre Podemos y la coalición que coordina el señor Orviz se antoja poco menos que inalcanzable, o, en todo caso, estaría condenado a la inestabilidad permanente, así como a la incoherencia manifiesta.

Miren ustedes: estamos hablando de la FSA, estamos hablando de unas políticas que desde hace décadas vienen situando a Asturias en un marasmo permanente; estamos hablando del partido que cuenta con dirigentes como don Jesús Gutiérrez; estamos hablando del partido que siempre encuentra canonjías para gentes como don Álvaro Álvarez y compañía; estamos hablando del partido que no renuncia a que haya tantos altos cargos nombrados digitalmente; estamos hablando del Gobierno que viene haciendo unas políticas medioambientales en no pocos casos desastrosas.

Y hora va siendo ya de que deje de soslayarse algo tan obvio como lo que sigue: se es de izquierdas por las políticas que se llevan a cabo y no por unas siglas que se reclaman como tales. Gaspar Llamazares sabe sobradamente lo que es la FSA, y no hay excusa discursiva desde la izquierda que justifique su “lealtad inquebrantable” al Gobierno de Javier Fernández. Distinta cosa es que ponga reparos al posible pacto entre IU y Podemos en el ámbito estatal. Obviamente, está en su derecho de hacerlo y, en las razones que esgrime al respecto, hay planteamientos plausibles y lógicos, pero esto nada tiene que ver con lo que sucede en Asturias.

¿Nadie tiene a bien preguntarse cómo podrían digerir los potenciales votantes asturianos de Podemos y de IU apostar por una coalición al Parlamento español de dos partidos que en  esta tierra defienden políticas antagónicas? Resulta impensable imaginarse al grupo parlamentario de la formación morada diciendo sí a todo lo que la FSA representa, así como a las políticas que defiende y lleva a cabo.En este sentido, la carta remitida por Ripa a IU es tan clarividente como impecable desde la coherencia de un discurso y de unas políticas que no pueden estar de acuerdo con el inmovilismo de la FSA.

 

Y, en lo que se refiere al señor Orviz, que se declara mucho más partidario del pacto que Llamazares, no hay que olvidar que, en su momento, no se opuso a la coalición de IU con Areces. Bueno sería que se expresase con claridad a la hora de explicar las políticas que su partido quiere en verdad para Asturias.

En cualquier caso, en clave asturiana, el posible pacto entre Podemos e IU presenta muchos escollos, que, a priori, no están nada lejos de lo insalvable.

Veremos.

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Desde la Sala. ¿Una versión llariega del caso Palau?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 07-05-2016 | 09:39| 0

¿Qué cosas tiene la memoria! ¡Qué caprichosa es la mente a la hora de asociar algo que está sucediendo con episodios que podemos tener aletargados en los desvanes donde almacenamos recordatorios! ¡Cuánto desconcierto! ¡Cuánta hilaridad!

Verán ustedes: en la sesión de hoy, una testigo declaró que la señora Otero les cobró a ella y a otras cuatro amistades más los gastos de un viaje a Tenerife al señor Riopedre como regalo en el sententa cumpleaños del ex consejero. Sin embargo, esta persona dijo desconocer que el susodicho viaje lo había abonado una de las empresas implicadas en el caso que nos ocupa. Si esto fue así, ¿no es cierto que semejante lance podría hacernos recordar algunas de las hazañas del señor Millet? ¿No nos suena la historia que sigue: la de una boda de la que se pasó factura a los consuegros para que se hiciesen cargo de la parte que les correspondía, pero que además había sido pagada, presuntamente con dineros del Palau? ¿La realidad hecha vodevil o el vodevil hecho realidad?

Por eso, les confieso que, al tener noticia de semejantes historias, me vino a la mente el llamado Caso Palau, cuyo protagonista, más que de la realidad, parece haber salido de la obra literaria de Eduardo Mendoza. En efecto, el señor Millet tendría cabida en “La Ciudad de los prodigios”, memorable novela en la que la ironía alcanza cumbres difícilmente superables. Y, siguiendo con Eduardo Mendoza, su héroe detectivesco estaría encantado de haber escuchado gran parte del relato que se narró hoy en el caso que nos ocupa. Aquí, no hay aceitunas, pero sí que nos podemos topar con laberintos.

Así las cosas, parece confirmarse que a veces las dobles contabilidades son de una rentabilidad asombrosa. De ahí que les haya hablado en el párrafo anterior de los caprichos que en determinadas ocasiones tiene la mente cuando se dedica a vagar por los recuerdos sin los permisos y controles correspondientes. Y es que, por lo que parece, las facturas del viaje de marras, que tuvo lugar en diciembre de 2009, fueron encontradas durante la instrucción  del caso en las oficinas de Almacenes Pumarín. ¡Madre mía, qué delirio!

Por tanto, siguiendo el hilo de semejante relato, pocas veces un viaje produjo satisfacciones a tantas gentes, no sólo a los obsequiados, sino también a todas aquellas personas que tuvieron la suerte de contribuir a tan placentero asueto para el homenajeado. ¡Qué maravilla!  Pero la cosa no termina ahí, sino que además también se habló de la venta de un coche que apareció en la contabilidad de la empresa antes mencionada. ¡Cuánta versatilidad! A punto estuvo de llegarse a lo ubicuo en lo que a pagos se refiere. Aquí habría lugar para lo prodigioso también en versión llariega.

Por su lado, otro testigo, perteneciente a una empresa de mudanzas, habló de traslados de muchos enseres que, misteriosamente, no suelen formar parte del mobiliario de los centros docentes. ¡Qué cosas!  Y es que, volviendo a lo literario, cuando se hablaba de los portes y de los lugares de destino que tenían, regresó a mi mente el héroe detectivesco de Mendoza, haciendo delirantes descripciones de sus hallazgos.

Y nos faltó don Arturo Verano, que estaba citado hoy, pero  se pospuso su comparecencia. Don Arturo fue director general de recursos humanos de la Consejería de Educación. Ansioso estoy por conocer el testimonio de este ciudadano en cuyos trabajos y días antes de ocupar semejante cargo estuvo la actividad sindical, defendiendo los derechos del colectivo docente y afanándose y desvelándose por el bien de la enseñanza pública en Asturias.

Pero, a lo qué íbamos, lo de hoy parecía un capítulo, desubicado, del caso Palau.

¿O no?

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Desde la sala: De descontroles y cegueras
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Luis Arias Argüelles-Meres | 06-05-2016 | 15:54| 0

Fue demoledor el testimonio del inspector de la Brigada de Delitos Económicos de la Comisaría de Gijón. En un relato bien construido y con un armazón lógico que los amantes de la claridad no podemos no agradecer. Materiales consignados y facturados que no llegaron a los centros docentes a los que supuestamente iban destinados, firmas falsificadas de petición de enseres que no se habían solicitado. Un caos, una chapuza, una vergüenza que, para mayor baldón, no ocurrió una sola vez, sino varias. ¿Algún día se pedirá perdón por haber hecho negocio presuntamente con los recursos destinados a la enseñanza pública? ¿Aquí no se sonroja nadie, ni los que supuestamente malversaron dineros públicos, ni tampoco los que lo consitieron, o, simplemente, ignoraron, pero que, en el mejor de los supuestos, tienen una responsabilidad política innegable?

Por otra parte, si el miércoles todos los testimonios apuntaban casi en exclusiva hacia las supuestas irregularidades de doña Marta Renedo, lo declarado ayer por el inspector que se encargó de la investigación deja en muy mal lugar a la señora Otero, pues no es fácil que pueda justificar la venta de una vivienda suya a una de las empresas con las que más contaba la consejería. Venta que, en el tiempo, se hizo de forma un tanto inquietante. Para el testigo, lo que puede haber detrás de esa venta es algo poco edificante y muy opaco. Así pues, el cerco a Otero se va estrechando.

Por otro lado, fue muy hábil la defensa de Riopedre en el sentido de que se testimonió por parte del inspector jefe de la brigada de delitos económicos de la Comisaría de Gijón que su patrocinado no se hizo con dinero ilícito aprovechando su cargo. Sin embargo, sí dejó claro que los hechos investigados apuntan a que las empresas que llevaban a cabo mantenimientos y obras en la consejería favorecieron económicamente al hijo del exconsejero. Habría que preguntarse si se podrían haber evitado cierres de escuelas en su mandato de no haber habido supuestos desvíos de dinero público.

La guinda de la jornada la puso el señor Arce, que no sé si será conocedor de un verso de Lope de Vega que habla de ‘creer sospechas y negar verdades’. Sospechaba de que algo olía a podrido en nuestra Dinamarca llariega, concretamente en la Consejería de Educación. No llegó a denunciar, según parece, por carecer de pruebas concluyentes. A nadie le sorprendió la declaración del señor Arce, pues ya había hablado de esto en entrevistas publicadas en la prensa asturiana. Ahora bien, su declaración de hoy confirma las hipótesis más desfavorables en cuanto a la gestión que llevaron a cabo el señor Riopedre y doña María Jesús Otero.

Pero lo más literario de cuantos testimonios hubo en esta jornada fue el momento en el que el inspector de la Brigada de delitos económicos de la Comisaría de Gijón dio cuenta del lance que le llevó a seguir su investigación de escucha en escucha. Renedo apuntaba, temerosa, hacia arriba, y eso hizo que se pinchasen otros teléfonos. Y que se destapasen los ‘fedores’. Y es que en los relatos policiacos el momento cumbre, a mi juicio, no es el desenlace sino otro anterior, aquel que señala la senda que lleva al esclarecimiento de los hechos, al desentrañamiento de las claves.

Dejo para el final los viajes del señor Riopedre, que nada tienen que ver con regresar a Ítaca alguna, sino con placenteros descansos del responsable político que supuestamente se afanaba y se desvelaba por la enseñanza pública en Asturias. Desplazamientos y estancias que, según el testimonio de un responsable de una agencia de viajes, los costearon las empresas del entonces ‘duopolio’ cultural y educativo.

Los trabajos y los días. Los placeres y los días. Vuelva a Hesiodo, señor Riopedre.

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Desde la Sala: Testimonios contundentes
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Luis Arias Argüelles-Meres | 05-05-2016 | 17:27| 0

Al oír y al ver a Ana Rosa Migoya testificando esta mañana, lo que más llamó la atención fue su contundencia no solo en la letra, sino también en la música. Un tono airado sin fisuras para el sosiego. Un tono airado que me recordó la comparecencia de la propia doña Rosa en la tribuna de la Junta, muy poco tiempo después del estallido del caso. Se sintió defraudada al saber lo que había pasado y actuó tan pronto tuvo noticia de la heterodoxa forma de proceder de la alta funcionaria. Y, por otro lado, arremetió en aquella intervención contra los dirigentes del PP que le pedían explicaciones. Ya digo, entonces y ahora, el protagonismo de la música no es menor que el de la letra. Y, por supuesto, estaba al margen a la hora de decidir a qué empresas había que contratar. Eso quedaba para los técnicos. Cada cual a lo suyo, por supuesto. Y doña Ana Rosa, mientras fue consejera de Cultura, se condujo en todo momento por el rigor. Y, en fin, se pudo observar un gran contraste entre su semblante sonriente a la entrada del edificio frente a esa crispación que venimos consignando cuando le tocó declarar.

Por su lado, la señora Rodríguez Cañas no fue menos contundente en la letra que doña Ana Rosa, pero el tono empleado distó mucho de la crispación. En este caso, puede que la distancia no sea el olvido, pero sí parece que amortigua bastante las cosas. Distancia no solo física, por encontrarse en otro país, sino también de formato, pues compareció a través de una videoconferencia. Eso, sin duda, dulcifica las tensiones. Porque se habló de ceses y falsificaciones, asuntos por fuerza muy espinosos. Por otra parte, conviene recordar que el mandato de doña Encarnación como consejera de Cultura fue breve, aunque intenso, si se tiene en cuenta a lo que se tuvo que enfrentar en el caso que nos ocupa.

En cuanto al señor Madera, la impresión que tuve es que se sentía incómodo. Sin duda, el asunto no le puede ser grato. Como otras muchas personas, dio testimonio de su decepción cuando tuvo noticia de lo que había ocurrido. Y, en otro orden de cosas, según declaró, desconocía por completo la forma en que se había forjado la contratación de su cuñada. ¡Ay, la familia, cuántos desvelos y afanes provoca! O sea, que no solo no se enteró de los entresijos y prolegómenos de la susodicha contratación, sino que también desconocía el cometido que desempeñaba su cuñada. Hay que tener en cuenta que, en un mundo como el que vivimos, estamos tan desbordados y absorbidos por nuestros trabajos que ni siquiera podemos prestar atención a las circunstancias de nuestras personas más próximas. Sociología posmoderna en estado puro.

Por otra parte, el testimonio de doña Begoña Fernández no le pone las cosas nada fáciles a la señora Otero, pues, al decir de la exsecretaria general técnica de la Consejería de Educación, era doña María Jesús quien decidía qué se contrataba y a quién en esos años dorados en los que tuvo tantas responsabilidades en la consejería a cuyo frente estaba el exdominico y exmilitante comunista señor Riopedre.

Como era de esperar, el guion se está cumpliendo en cuanto a lo que se viene desvelando sobre el proceder de la señora Renedo, pero también hay testimonios que apuntan en otras direcciones, testimonios que, en este caso, no provienen siempre de personas encausadas que apunten hacia arriba como estrategia de defensa.

La función matutina de ayer no solo puso de relieve puestas en escena ruidosas, sino también sordideces que no se espera que se reconozcan nunca.

¡Ay!

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