El Comercio
img
Candidaturas socialistas
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 29-03-2017 | 05:37| 0

Resultado de imagen de susana diaz, pabellón, el comercio

Tras la puesta en escena de Susana Díaz el pasado domingo en Madrid, la cuenta atrás para las primarias del PSOE ya echó a andar. Y lo cierto es que, si se analizan los discursos y las trayectorias de las tres candidaturas, no resulta fácil ver el futuro inmediato del partido más antiguo de España con optimismo.

Empecemos por doña Susana. Que haya tenido en su puesta de largo el apoyo de la vieja guardia es, en el mejor de los casos, un arma de doble filo. De entrada, contar el parabién de Felipe González y Guerra conduce, por un lado, a la época de mayores triunfos del partido, pero también a bochornosos escándalos de corrupción, así como a la traición al legado moral de esta formación política. Para seguir, la presencia de Zapatero (muy sonriente, por cierto), nos retrotrae a sus vaivenes y a su falta de consistencia. De hecho, el hundimiento del PSOE comenzó a producirse tras su último Gobierno.

En una palabra, se diría que la presidenta andaluza quiere estar aupada por quienes representan el pasado del PSOE. A este respecto, hay que preguntarse si esto le puede resultar provechoso, teniendo en cuenta no solo que el escenario político ha cambiado mucho, sino que además los antiguos líderes que la arropan cuentan con importantes episodios negativos que se pueden volver en contra de doña Susana.

Y, a propósito de pasado, cabe preguntarse, cuando la candidata alude a sus afanes contra las injusticias sociales, si el balance en Andalucía, donde su partido viene gobernando desde hace casi cuarenta años, es, en tales materias, satisfactorio, ello por no hablar también de la necesaria autocrítica con determinadas corruptelas sobradamente conocidas.

Y, en cuanto a su discurso, la candidata habla de un PSOE ganador que, al mismo tiempo, no quede fagocitado por Podemos. Entiendo perfectamente que no desee estar al albur de la formación morada. Dicho esto, cabría preguntarse por qué no marca las distancias con no menor ímpetu con respecto al PP. ¿No se plantea doña Susana que una de las causas del desmoronamiento del PSOE puede estar en que, a la hora de la verdad, sus políticas no se diferenciaron tanto del PP? ¿Es necesario recordar quién empezó con los recortes y con las reformas laborales?

Y, en fin, está en su perfecto derecho de desear que el PSOE vuelva a ser un partido hegemónico. Lo que sucede es que los tiempos de las mayorías absolutas, como mínimo, tardarán en volver.

En cuanto a Pedro Sánchez, aun reconociendo, como escribí más de una vez, que la forma en que fue defenestrado lo dotó de motivos para reivindicarse, ahí están también sus vaivenes que le restan mucha credibilidad. Las hemerotecas atestiguan, entre otras cosas, su pacto con Ciudadanos, sus recetas neoliberales, su puesta en escena con eslóganes de Adolfo Suárez en la pasada campaña electoral, su ausencia de autocrítica con respecto al pasado más inmediato del PSOE. Aunque en este momento ocupe el espacio más izquierdista de las tres candidaturas, sus incoherencias están ahí.

Por último, el que menos ruido viene haciendo es Patxi López. Salvo sorpresas, parece el candidato con menos posibilidades. Por una parte, es un político muy vinculado al ‘aparato’ del PSOE. Por otro lado, plantea que no quiere un partido descafeinado, algo que no pequeña parte de la militancia aceptará. En cualquier caso, no parece que haya grandes apuestas en su favor, porque, posiblemente, pese más el pasado que el discurso presente.

Candidaturas socialistas. No es justo echarle la culpa a Sánchez de que, en cada convocatoria electoral, el PSOE haya ido empeorando sus resultados, porque esa cuesta abajo empezó con Rubalcaba, y no hay garantía alguna de que, con otra persona al frente, las cuentas electorales fuesen distintas.

Y, ante las incógnitas que se abren, la más inquietante de todas para el PSOE es que, en esta ocasión, no está garantizada la cohesión del partido ni del grupo parlamentario tras las primarias, ello con independencia de la candidatura que triunfe.

Quede para otra ocasión la necesidad de que el PSOE tenga un discurso ideológico creíble, así como un proyecto de país más allá de las vaguedades y lugares comunes.

Ver Post >
Cherines frente al asturiano
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 23-03-2017 | 06:25| 0

Resultado de imagen de Cherines frente a Javier Fernández, el comercio

«Debo de ser una sirena. No tengo miedo de la profundidad, pero temo enormemente la vida superficial» (Anaïs Nin)

La gratitud de Javier Fernández a la lideresa del PP astur, por mucho que se guarde de manifestarla, tiene que ser infinita. Últimamente, le hizo dos regalos de incalculable valor. El primero de ellos fue aprobarle los presupuestos. A resultas de ello, se evitó que un Gobierno en minoría, cuyo apoyo en el Parlamento llariego no llega a un tercio de los escaños, no se haya visto obligado a mostrar su fragilidad teniendo que prorrogar los presupuestos durante dos años consecutivos.

Por si ello fuera poco, doña Mercedes arremetió duramente contra el tímido avance en favor del asturiano que la Consejería de Educación acaba de aprobar, tímido avance que estará circunscrito a muy pocos centros docentes y que además no tendrá obligatoriedad.

Pero, por encima de todo, lo más llamativo del caso es que, a poco que se conozca la trayectoria de don Javier Fernández, sin demasiados esfuerzos, se caerá en la cuenta de que nuestro presidente autonómico no es precisamente un abanderado del asturianismo, sino más bien todo lo contrario.

De modo y manera que la dirigente asturiana del PP consiguió hacer pasar a Javier Fernández por un defensor del asturianismo, y eso, pueden creerme, roza lo milagroso. Tanto es así que, cuando en el último debate en la Junta Cherines arrancó unas palabras en llingua llariega a nuestro presidente, confieso que me quedé, de un lado, boquiabierto y, de otra parte, en un estado de hilaridad difícilmente descriptible.

Por otra parte, dejando de lado el inmenso favor que le hizo a nuestro jefe de Gobierno autonómico, no resulta fácil comprender que a estas alturas un partido político que aspira a gobernar esta tierra siga manteniendo una hostilidad, diría que cavernaria, hacia la llingua llariega. ¿No se puede dar cuenta doña Mercedes que, con su beligerancia hacia el asturiano, lo que provoca es una politización con respecto a la cuestión lingüística que, en lugar de unir separa y resta?

No hace falta ser expertos en sociología para percatarse de que, en el momento actual, el asturianismo está muy lejos de sus etapas más combativas, y que, con esta cerrazón, lo que se suscita es despertarlo con el malestar que tales posturas provocan.

Nunca comprenderé que se considere más apropiado decir ‘mazorca’ en lugar de ‘panoya’, ‘urraca’ en lugar de ‘pega’, ‘higuera’ en lugar de ‘figal’. Nunca entenderé que haya tantas personas en Asturias que se avergüencen de que sus padres o abuelos calzasen madreñes y calasen boinas. Nunca encontraré una explicación convincente a que determinadas personalidades de nuestra tierra le tengan tanta inquina a la llingua que hablaron nuestros antepasados y que muchos deseamos que no desparezca.

En una palabra, solo nos quedaba por ver a Javier Fernández reclamándose defensor del asturiano, usando la llingua en el parlamentín. No era fácil de conseguir, pero Mercedes Fernández lo logró.

¿Hay que darle la enhorabuena?

Ver Post >
Villa y compañía
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 15-03-2017 | 06:17| 0

Resultado de imagen de Fernández Villa, el comercio

Las informaciones que viene publicando Ana Moriyón en EL COMERCIO sobre las múltiples y variadas compras que, según parece, hizo Villa con cargo a su sindicato dan de sí mucho más de lo que parece, pues, chascarrillos y risas al margen, muestran a las claras no solo los usos y costumbres del personaje de marras, sino también el funcionamiento de un sindicato que no parece que se haya caracterizado por el rigor ni tampoco por el más mínimo atisbo de lo que podríamos llamar democracia interna. ¡Madre mía!

Lo tengo escrito más de una vez: ¿Cómo no tener presente la omnipresencia de lo que fueron las empresas públicas franquistas en nuestra tierra? ¿Cómo no reparar en que personajes como Villa y Gabino de Lorenzo forjaron no pequeña parte de sus trayectorias biográficas en empresas públicas del franquismo y, andando el tiempo, adquirieron un gran protagonismo en nuestra vida política, ya en el periodo democrático? ¡Ay!

Y es muy significativo preguntarse a qué pudo obedecer el caudillismo de Villa en su sindicato. De no ser así, alguien habría pedido cuentas de lo que se gastaba, alguien habría exigido rigor. Pero, por lo que se ve, a Maese Villa no se le discutía en la organización social que lideraba con mano de hierro.

Villa y compañía. No solo la pléyade a la que aludí muchas veces de aduladores, escribidores y demás coristas que lo acompañaron y ensalzaron hasta el sonrojo, sino también todos aquellos que, estando bajo su mando, jamás osaron ni siquiera balbucir la más mínima crítica a sus comportamientos.

Villa y compañía. Por lo que leímos en EL COMERCIO, no solo nos encontramos ante un cinéfilo de pro, también ante un melómano muy refinado, sino también ante un personaje que compraba compulsivamente.

Pero aquí echo me menos algo. ¿Se imaginan ustedes que se hubiera publicado una hagiografía sobre Villa? Seguro que semejante cosa estuvo en la mente de alguien, pero, ¡ay!, no hay ningún libro publicado que se titule ‘Villa, ese hombre’, o algo similar.

Pues bien, en ese caso, al lado de los puros, las rosas y otros presentes, seguro que el mostachudo líder sindical llevaría a cada reunión un lote de ejemplares de esa hagiografía para dedicarlos de su puño y letra. ¡No me negarán que, de haberse producido ese lance, sería algo enternecedor!

¿Cómo olvidar aquella movilización última de Villa, en la que, tras una quema de neumáticos, salía su rostro enrojecido? ¿Quién se enrojece ahora, y no precisamente con tintes políticos, sino con tonalidades de vergüenza propia y ajena?

¿Nadie echó de menos que, entre las compras de Villa, no estuviese un libro que le hubiera entusiasmado, me refiero a la ‘Fenomenología del espíritu’, de Hegel? ¿Acaso no iba en el guion que nuestro personaje bucease en esa obra filosófica tan profunda?

Ver Post >
Protesta en Cornellana
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 14-03-2017 | 06:18| 0

No me cansaré de repetir que el occidente de Asturias también existe. No me cansaré de recordar que Cornellana representa sobre todo un territorio que da cuenta de lo que pudo haber sido y no fue. Para ello, es suficiente con darse un pequeño paseo desde el monasterio de San Salvador, siguiendo río arriba, el cauce del río Narcea, donde el paseante se encontrará con los restos de un proyecto ferroviario que nunca llegó a concluirse, proyecto ferroviario que pretendía unir Cangas del Narcea con San Esteban de Pravia, proyecto que, de haberse llevado a término, hubiera cambiado la historia de estas comarcas.

Fíjense: cuando Pepiño Blanco, entonces ministro de Fomento del Gobierno de Zapatero, paralizó las obras de la autovía de la Espina en 2010, las pilastras que se habían instalado para el tramo Doriga-Cornellana de la referida autovía representaron también la Asturias más paralizada. Pilastras de una autovía aún inconclusa, que se prometía terminar en 2009, unidas a ese hormigón de mencionado proyecto ferroviario. Enclave pluscuamperfecto para representar la geografía del abandono.

Pasaron los años, y en 2014, el Gobierno de Rajoy reanudó las obras en el tramo Doriga-Cornellana. Y ahora resulta que, a la salida de este tramo, donde estaba prevista una glorieta, parece ser que se modifica tal cosa, y que habrá una salida peligrosa en lugar de la rotonda, lo que conlleva un peligro innegable para quienes circulen por estos parajes. A resultas de esto, acaba de tener lugar, el pasado sábado, una manifestación en Cornellana, reclamando el fin del oscurantismo en este trazado y la glorieta de marras. Y la referida manifestación estuvo apoyada por el PSOE, Podemos y Foro. Veremos en qué da esto.

De todos modos, estaría muy bien, que doña Mercedes Fernández, tras su aplastante victoria en clave interna en el PP llariego, fuese coherente con lo que declaró en su momento acerca del compromiso del PP con esta autovía y, en consecuencia, plantease al Gobierno de su partido que no racanease en la seguridad de los habitantes de esta zona que sufre un declive poblacional inquietante. Tampoco estaría de más que Foro Asturias se plantease hasta qué punto puede resultar digerible su coalición en el PP mientras el Gobierno de don Mariano sea tan poco sensible a las necesidades de esta tierra. Y, en fin, celebro que el PSOE reivindique la seguridad de este tramo, así como la finalización de esta autovía, cuando fue este partido el que la ralentizó y la paralizó en su momento. Lo cierto es que no andamos muy sobrados de coherencia.

Algún día, Cornellana ofrecerá como atractivo turístico una ruta por lo que pudo haber sido y no fue. Algún día, puede que haya quienes se den cuenta de la potencialidad de esta comarca y de esta localidad, potencialidad que lleva décadas y décadas sepultada en lo que vengo llamando geografía del abandono.

Ver Post >
Félix Millet: Realidad y ficción
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 09-03-2017 | 06:20| 0

«Los pueblos, amigo mío, tienen los gobiernos que toleran, aunque no se los merezcan». (Unamuno)

Lo sé, no es nada novedoso plantear que, en muchas ocasiones, es la realidad la que se empeña en imitar a la ficción; es la realidad la que, a veces, se muestra menos creíble que la inventiva más delirante. Recordemos aquel episodio en el que, compareciendo Jesús Gil en un juzgado, detuvieron a su letrado. Estoy por asegurar ni a Dostoievski ni a Kafka se les habría ocurrido una lance tan grotesco y disparatado. Pero vayamos a nuestra sublime actualidad, al caso Palau, a lo que declaró hasta el momento el señor Millet.

De entrada, el asunto está muy claro. Se supone que hay alguien que se presta a la sublime tarea de hacer de recaudador para el partido político de turno y, claro, como no podría ser de otro modo, en maletas con cierres tan defectuosos, algo se pierde por el camino, volanderos billetes, escurridizas monedas.

De entrada, el asunto está muy claro: este excelso ciudadano tendría cabida –mutatis mutandis– en nuestra literatura picaresca más clásica, también en algunas novelas de Mendoza. ¡Lástima que no lo haya investigado su conocido y descacharrante detective!

Realidad y ficción, digo, de un tiempo y un país (o varios países, tal y como están las cosas) en el que la ciudadanía no castiga con severidad electoral determinados comportamientos que inciden en el saqueo de las arcas públicas.

Realidad y ficción de un tiempo y un país en el que los hechos diferenciales, en lo que toca a la honestidad en el manejo del dinero de todos, por mucho que se quiera negar, no existe.

¡Lo sublime! ¡La música que nos eleva, que nos hace soñar! ¡La armonía de acordes geniales! ¡Las voces que nos transportan a esferas celestiales! Todo eso en el Palau, sí, pero también todo aquello: lo que huele a podrido, los presuntos fraudes, las supuestas comisiones, las sospechadas y sospechosas corruptelas.

Pero no pasa nada: estamos en la sociedad del espectáculo. No habrá ningún terremoto político, vendrán otras escandaleras que taparán ésta, y el señor Millet será uno más dentro de una larga lista de personajes que tienen no sólo sus deudas con lo público, sino también con lo más granado de nuestra literatura picaresca, que, en tales lides, tampoco hace distingos diferenciales.

En un país en el que los casos de corrupción se juzgan varios años después de que estallen, no es posible, aunque lo acabe de sugerir don Mariano Rajoy en el Congreso, no mirar hacia atrás: la propia agenda mediática nos conduce a ese pasado que muchos quisieran borrar.

Al final, tantos por ciento en comisiones. Al final tontos por ciento que lo pagamos y que encima, mayoritariamente hablando, no nos indignamos.

Al final, en lo que toca a decencia y ejemplaridad, no hay hecho diferencial que valga.

Ver Post >
¿El testamento político de Villa?
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 07-03-2017 | 06:34| 0

«Apaga la vela, que no necesito ver el color de mis ideas». (Zola).

Tras leer de principio a fin las respuestas de Maese Villa a las preguntas de su abogada, publicadas en EL COMERCIO, en la comparecencia en sede judicial del que fuera todopoderoso líder sindical en Asturias, no puedo decir que me haya sorprendido la sordidez que se desprende de sus palabras, pero sí debo y quiero asegurar que para cualquier persona que conozca mínimamente el devenir político de esta tierra en los últimos años tiene que ser muy duro aceptar la realidad, esto es, que el exsecretario general del SOMA haya tenido tanto poder en Asturias.

Puros, rosas, coches, firmas supuestamente amañadas, puestas en escena chabacanas. ¿Y qué más? ¿El mundo minero asturiano, históricamente hablando, con su épica y con su lírica, se merece un representante así?

¿De qué puede sentirse orgulloso este ciudadano, aparte de hacer alardes retóricos del inmenso poder del que disfrutó? ¿Y qué hizo con ese poder, aparte de quitar y poner a unos y a otros, y no sólo en el sindicato?

Dice estar escribiendo sus memorias. ¿Qué libro de cabecera tendrá para ello? Desde luego, no será ‘Germinal’, de Zola, pues cabría en lo posible que la ira resucitase al novelista francés.

¿Y cómo serán esas memorias, lo que lleva escrito de ellas? ¿Podrá haber algo más que intrigas y gazmoñerías? Y, aparte de eso, no habrá sitio para grandeza alguna, aunque sí todo el grandonismo que se quiera.

¿El testamento político de Villa? ¿Qué estarán pensando, sintiendo y hasta padeciendo todos aquellos que lo adularon de forma estomagante, que le escribieron discursos y artículos de prensa, que tomaron la palabra en distintos ámbitos para describir al señor Villa como un hombre providencial para Asturias?

¿El testamento político de Villa? Imaginemos, aunque solo sea por un momento, que llega a escribir esas memorias y que encima, bien se trate de un borrador o de una versión definitiva, se publican. Estoy por asegurar que serían muchas las personas que irían, con temor y temblor, al índice analítico, porque, aparte de otras muchas consideraciones, no olvidemos que las relaciones de este ejemplar ciudadano con gentes de la derecha asturiana fueron excelentes.

¿El testamento político de Villa? Fíjense, ni siquiera entro ya en el origen de su fortuna presuntamente irregular. Me es suficiente con su palabra para caer en la cuenta de inmediato de esa sordidez que lo envuelve a la que hice alusión más arriba.

¿Qué podrán estar pensando los personajes que, políticamente hablando, se lo deben casi todo a Maese Villa? ¿Y qué puede estar pensando la ciudadanía asturiana en su conjunto al saber que estamos hablando de un personaje que gozó de un poder tan enorme en nuestra historia más reciente?

Lo dicho: sordideces, que alcanzan y salpican nuestra vida pública.

¿Y si nos preguntamos cómo se juzgará en el futuro una etapa política en la que alguien como Fernández Villa tuvo tanto mando en plaza?

¿No es para sonrojarse?

Ver Post >
Salas y el reto demográfico
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 04-03-2017 | 14:32| 0

Resultado de imagen de concejo de salas, el comercio

Escribo desde el concejo de Salas, a orillas del Narcea, desde un territorio al que el Gobierno autonómico no incluye en el suroccidente asturiano, con el que compartimos los principales problemas de despoblación e infraestructuras paralizadas, ni tampoco en la llamada ‘área central’, de la que estamos a un paso gracias a los tramos finalizados de la autovía del occidente. Podría decirse que nos encontramos en tierra de nadie. Por tanto, quedamos a la espera de saber si el ejecutivo llariego tiene algún ‘plan’ para este concejo cuya decadencia es manifiesta.

Lo cierto es que el Gobierno asturiano planteó en su momento que iba abordar el problema de la despoblación en el suroccidente de Asturias, se dijeron generalidades, pero, que se sepa, no hay una serie de políticas concretas que, con mejores o peores resultados, esté combatiendo esa amenaza de un futuro para esas comarcas, como poco, inquietante. Lo cierto es que, con respecto al área central, se planteó la cuestión, que suscitó sus reservas, pero, hasta donde sé, el verbo concretar no se ha conjugado al respecto, pese a que contemos con una consejera de Infraestructuras tan eficaz y resolutiva.

Por otra parte, acabamos de tener noticia de una reunión muy reciente que mantuvieron doña Edelmira Barreira, que es la comisionada del Gobierno central para el reto demográfico, y el consejero de Presidencia, don Guillermo Martínez. Esperemos que la susodicha reunión vaya más allá de las declaraciones retóricas y resulte útil.

Sea como sea, falta hace que los dirigentes políticos asturianos no se ciñan al cortoplacismo y tomen conciencia de la importancia del problema demográfico que, a estas alturas, cobra una gravedad extrema en todo el territorio asturiano, pero especialmente, en el mundo rural.

Y la primera cuestión que se plantea al respecto es, al mismo tiempo, clara y compleja. Es decir, el abandono del entorno rural viene siendo constante y creciente en los últimos años. Por tanto, no cabe abordar el reto demográfico sin aplicar una serie de medidas que reviertan en que el entorno rural cuente no sólo con atractivos paisajísticos y medioambientales, sino también con posibilidades de trabajo no sólo en la agricultura y ganadería, sino también en sector de los servicios y en ese tipo de tareas que las nuevas tecnologías facilitan el trabajo desde casa. Y, sin ánimo de ser derrotista, sería casi milagroso que las condiciones mínimas para fijar población cambiasen lo suficiente y se paralizase el éxodo rural.

De todos modos, el primer paso está dado en el sentido de reconocer la existencia del problema. Pero a continuación tiene que haber algo más que vaguedades y buenos propósitos.

Y, en cuanto a este concejo en tierra de nadie, alguien tendría que levantar la voz y exigir respuestas para su futuro, tan incierto en inquietante como el resto, pero más solo que ninguno. Y, por otro lado, escenifica el parón en las infraestructuras. Conviene recordar que el tramo de la autovía entre CornellanaSalas lleva paralizado más de cinco años, y que de la segunda calzada entre Salas y La Espina nadie tiene a bien acordarse, aunque burlas no faltan, burlas que hablan de llevar a León o a Portugal esta autovía que, todavía, no llegó a Cornellana.

Ver Post >
¿Hay debate ideológico en el PSOE?
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 27-02-2017 | 09:37| 1

Resultado de imagen de Pedro sánchez y patxi lópez

Tras el último acto político protagonizado por Pedro Sánchez, sobre la teoría, sabemos que el exsecretario general apuesta por recuperar unas señas de identidad ideológicas que llevan mucho tiempo abandonadas en los desvanes de la memoria. Distinta cosa es que nos merezca credibilidad su discurso, si tenemos en cuenta que semejantes planteamientos no los hizo cuando pactó con Ciudadanos y cuando declaró su admiración por Felipe González.

Por su parte, el otro candidato a la secretaría general del partido, Patxi López, también dice decantarse por un discurso de izquierdas nada descafeinado, al tiempo que puso de manifiesto su desacuerdo con la abstención del PSOE en el Parlamento que facilitó la investidura de Rajoy.

Por otra parte, está por confirmar la candidatura de doña Susana Díaz para liderar el PSOE, si bien no solo se da por hecho que dará el paso, sino que además su discurso estará sustentado en lo que podemos considerar ‘vieja política’.

Desde luego, no sólo es lógico, sino que, además, resulta necesario que el PSOE, en el momento que atraviesa, tenga un debate ideológico. Distinta cosa es la credibilidad de los discursos, no solo por sus imprecisiones y vaguedades, sino también por la falta de credibilidad de quienes los esgrimen. Hay que recordar que, en la anterior campaña de primarias, don Pedro Sánchez no combatía con tanto ímpetu el neoliberalismo económico y se negaba a reconocer errores mayúsculos de su partido desde el felipismo a esta parte. Hay que recordar también que el expresidente del Gobierno vasco no se decantó a lo largo de su trayectoria por plantear postulados de izquierdas en lo social.

Así pues, lo que sucede es que el supuesto debate ideológico que se anuncia no despierte demasiado interés por la falta de credibilidad de quienes dicen estar dispuestos a plantearlo. Y es que el PSOE que salga del próximo congreso tiene, entre otras, dos importantes batallas por delante. La primera de ellas es convencer y entusiasmar a la militancia. La segunda –todavía mucho más dificultosa– es convencer al país, a los millones de votantes que vinieron perdiendo desde 2011 a esta parte.

No solo se trata, insisto, de ganar una batalla interna, sino de recuperar la credibilidad perdida ante la ciudadanía. El reto que tiene ante sí el partido más antiguo de España está muy claro. Lo que sucede es que no parece fácil que las personas que aspiran a liderar el partido sean las más idóneas para ello.

¿Hay un verdadero debate ideológico en el PSOE? ¿Se apuesta de verdad por la socialdemocracia? ¿O se acepta el pensamiento único y no se está por la labor de plantear una Europa distinta en lo que a sus políticas socioeconómicas se refiere? ¿Tiene izquierda socialista confianza en Pedro Sánchez hasta el extremo de que esta corriente no presente un candidato a liderar el partido?

¿Hay un verdadero debate ideológico en el PSOE? ¿Podrá tener futuro este partido si sigue anclado en la vieja política, o si se pone en manos de dirigentes que no vayan más allá de la consigna y de los topicazos?

¿Tan difícil es dejar atrás la vieja política y distanciarse del PP?

Ver Post >
Urdangarín y el sistema
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 19-02-2017 | 10:06| 0

Resultado de imagen de Urdangarín, el comercio

Habrá quien diga que, con la sentencia que acaba de hacerse pública y que condena al yerno del anterior jefe del Estado, se demuestra que, en efecto, en nuestro país existe la igualdad ante la ley. Habrá quien plantee que se trata de un episodio aislado, siempre inevitable. Habrá quien se frote las manos dando cauce a su afán de linchamiento, por lo común, muy selectivo.

Lo cierto es que, ante todo y sobre todo, no hay que perder de vista que en la inmensa mayoría de los casos de corrupción suele haber vasos comunicantes, y, desde luego, no estamos ante una excepción. En el que nos ocupa, en los presuntos fraudes que se llevaron a cabo hubo, entre otros, colaboradores necesarios que desempeñaban cargos en instituciones autonómicas. Es decir, había un campo abonado o, en todo caso, personas dispuestas a ser secuaces y beneficiarios de fraudes.

Miren, lo que se pone de manifiesto con el caso que nos ocupa es la podredumbre de un sistema con –insisto– sus vasos comunicantes.

Por otra parte, esta sentencia está siendo comentada hasta el hartazgo en la opinión publicada, y, salvo excepciones, nos encontramos, sobre todo, con topicazos que no solo no van al fondo de las cosas, sino que además descuidan también algo no menos importante: las formas.

Sí, las formas. Por ejemplo, el culebrón que supusieron los correos electrónicos filtrados del señor Torres. Por ejemplo, lo que vino diciendo el señor Matas.

Miren, si las formas cumplen los ingredientes del culebrón, estamos ante un sistema marcado estéticamente por la ramplonería, y esta sociedad es cada vez más zafia.

Y es que, desde hace mucho tiempo, nuestra vida pública no es un gran relato, sino un culebrón gazmoño a más no poder. Y, ante semejante panorama, las conclusiones que se pueden extraer no resultan ciertamente nada alentadoras.

Un culebrón, digo. El juez Castro con su moto y su afán de esclarecer y hacer justicia. La puesta en escena en el juicio en la que las cercanías físicas de varias personas imputadas plasmaban lejanías anímicas tremebundas. La acusación particular y todo lo que se supo después.

Y, en fin, por mucho que se esté cumpliendo el guion a la hora de declarar el respeto absoluto por las decisiones judiciales, el busilis del asunto está en preguntarse acerca de las salpicaduras que el llamado ‘caso Nóos’, es decir, hasta qué punto es un mazazo para la Monarquía en particular o para todo el sistema político en general.

La podredumbre está ahí, por mucho que se quieran aislar las responsabilidades, por muchos topicazos que se suelten, por grande que sea el afán de focalizar toda la crítica en personas individuales.

Y la asignatura pendiente por excelencia, esto es, la regeneración de nuestra vida pública, no llega ni de momento se le espera al menos en el horizonte más inmediato.

Mientras tanto, continúa (y continuará) el espectáculo.

Ver Post >
La Asturias oficial y José Maldonado
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 14-02-2017 | 06:00| 0

Resultado de imagen

Casi nadie lo sabe, pero febrero es, históricamente hablando, un mes republicano. Un 11 de febrero de 1873 se proclamó la 1ª República. Un 20 de febrero de 1937 se produjo el fusilamiento de Leopoldo Alas y García-Argüelles, hijo de Clarín, rector de la Universidad de Oviedo, intelectual y jurista comprometido con la República. Con su asesinato se puso fin a la época más gloriosa de la Universidad de Oviedo. Otro 11 de febrero, en este caso de 1985, falleció don José Maldonado, último presidente de la República en el exilio.

Y, a propósito de recuerdos y olvidos, ¿tiene la Asturias oficial conocimiento del significado de la figura de don José Maldonado? Si lo desconoce, sería imperdonable y desolador. Si, aun conociéndolo, decide no implicarse en lo que se refiere a la recuperación de su memoria, así como a rendirle el homenaje que se merece, más allá de lo imperdonable, nos situaríamos en lo escandaloso e insultante.

Hablemos de don José Maldonado y hablemos en serio. ¿Alguien puede explicarse que, habiendo estado gobernada Asturias durante más de treinta años por un partido que se reclama socialista en sus siglas, la figura de Maldonado no haya sido puesta en el sitio que históricamente le corresponde?

Más allá de la polémica resultante de que la autoridad eclesiástica de turno no haya permitido que se coloque una placa en la tumba del que fuera presidente de la República en el exilio, lo grave y escandaloso es la inhibición de la Asturias oficial a la hora de reivindicar el legado moral de un personaje de la categoría de Maldonado. Y esta inhibición –conviene decirlo muy claro– viene de lejos, tiene un largo recorrido.

Maldonado fallece en Oviedo siendo alcalde de la ciudad Antonio Masip, y es enterrado en la capital. Pero, años más tarde, sus restos se trasladan a La Espina, es decir, la Asturias oficial no se hizo cargo de que don José contase con una sepultura definitiva en el cementerio de Oviedo. Pero una cosa es hacerse la foto y otra muy distinta dar el paso a los hechos.

¿Cómo no recordar aquella exposición en 2011 en el Archivo histórico a cuya inauguración no acudió ningún representante de la Asturias oficial?

¿Por qué la FSA se empecina en dejar que sobre la mejor Asturias siga habiendo olvido y desconocimiento?

Lo dicho: más allá de la polémica que se suscitó entre los organizadores del homenaje a Maldonado y las autoridades eclesiásticas llariegas, lo más inquietante e injusto de todo esto consiste en la renuncia de la FSA, hasta ahora formación política hegemónica en Asturias, a reivindicar y poner en su sitio a quienes, históricamente hablando, representan la mejor Asturias, entre ellos, don José Maldonado.

Ver Post >