El Comercio
img
La verdad sospechosa: Sobre el libro “Renedo no es un caso”, de Ramón Muñiz
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 21-10-2017 | 00:02| 0

Resultado de imagen de renedo no es un caso

Lope de Vega, en uno de sus sonetos memorables, hablaba de que, entre las muchas contradicciones que nos puede provocar el amor más desquiciante, podíamos llegar a “creer sospechas y negar verdades”. Pues bien, en Asturias, a partir del ingreso provisional en prisión de los principales encausados en el llamado caso Renedo, a principios de 2011,  la percepción de la política llariega dejó de ser ingenua. La verdad, que diría Ruiz de Alarcón, se hizo sospechosa.

Y es que la imagen de Riopedre entrando en prisión, además de estupor y sorpresa, supuso un mazazo mucho más fuerte que el sufrido muchos años antes por el desolador ridículo que padecimos a resultas del llamado Petromocho.

“Renedo no es un caso” va mucho más allá de los hechos propiamente dichos, contextualizándonos admirablemente desde las primeras páginas en las que recuerda aquella Asturias de 2007, en la que Areces ganó por tercera vez las elecciones autonómicas, en la que los datos del paro no eran, ni de lejos, tan angustiosos como ahora, en la que las pensiones que aquí se percibían estaban entre las más altas de España. Y la corrupción política, según se decía oficialmente, no nos golpeaba. Pero sería al final de aquella última Legislatura de Areces cuando todo esto se destaparía, de tal manera que ningún doctor Pangloss sería bien recibido por la opinión pública.

Y, en efecto, el llamado caso Renedo es mucho más que un caso cuantitativamente hablando, pues, de entrada, estamos hablando de dos consejerías que, eso sí, comparten, en los hechos que fueron juzgados, las mismas empresas que fueron colaboradoras necesarias e imprescindibles de lo acontecido.

Pero también es mucho más que un caso aislado de corrupción cualitativamente hablando, entre otras cosas, porque, a la vista de lo conocido y sentenciado, cabe albergar la sospecha de que haya podido haber episodios similares tanto en la Administración Autonómica, como también -¡ay!- en la Administración Local. Sin ir más lejos, el empresario de Igrafo le contó al autor del libro que habían tratado con casi todos los Ayuntamientos asturianos.

Por otra parte, entre los muchos aciertos de este libro, hay que anotar que están muy bien contados los lances y percances que tienen que ver con las personas que utilizó la señora Renedo para operar con cuentas bancarias que tenían la identidad de dos ciudadanas que desconocían por completo que se estaban utilizando sus nombres como tapadera. Tanto la anciana que vivió sus últimos años teniendo que utilizar una silla de ruedas como la empleada de unos grandes almacenes nos son presentadas en esta ópera prima de Ramón Muñiz como personajes que despiertan ternura y admiración.  Lo mismo podría decirse del inspector de policía que investiga quién puede estar detrás de estas operaciones bancarias.

Leyendo este libro, no sólo obtenemos una información muy completa y clara de lo acontecido, sino que, siguiendo el relato que aquí se nos cuenta, nos adentramos en el sentir y en el pensar de los principales protagonistas, de quienes hace semblanzas memorables, especialmente de la personalidad de la alta funcionaria, subida siempre a unos vertiginosos tacones, angustiada cuando puede ser descubierta, derrotada tras su destitución.

En cuanto a Riopedre, mucho más hermético, se describe su trayectoria pública, sus silencios, su aparente sobriedad, sin perder de vista las maniobras que llevó a cabo relacionadas con la empresa de su hijo. Se nombraban 69 asesores en la Consejería sin concurso de méritos, sin dar explicación alguna, al tiempo que se tramaba lo que en el juicio se puso de manifiesto.

Asimismo, están envidiablemente descritos las personalidades y avatares de los dos principales empresarios encausados. No se pierdan conocer cuál es la lectura preferida del señor Muñiz.

De las sospechas a las verdades. En 2007, persistía un discurso idílico y en 2011, la prosaica realidad lo enterró por completo.

De las sospechas a las verdades. No sólo hemos sido ingenuos colectivamente hablando, sino que además no supimos o quisimos ver –unos mucho más que otros- que la forma de operar en la Administración autonómica permitió que pudieran suceder estos acontecimientos que nos abochornaron.

El libro de Ramón Muñiz, más allá de la crónica periodística, da cuenta de forma pormenorizada, contextualizada, ágil y amena, de unos episodios que forman parte de nuestra historia más reciente. De obligada consulta para conocer el final de días y años de vino y rosas, un final que acabó con el bipartidismo en Asturias, un final en el que Cascos irrumpió de nuevo en la vida política asturiana, prometiendo acabar con aquel “pacto del duernu” que, sin duda, existió.

Libro, en fin, logrado literariamente, sobradamente documentado, a lo que hay que añadir ambición narrativa, voluntad de estilo y rigor.

Ver Post >
DE FALACIAS Y CENIZAS
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 18-10-2017 | 08:43| 0

«Y el ser viviente sufra el infierno de estar vivo en medio del fuego inicial sin espacio respirable, ése que cuando estaba arriba en su inmediato cielo era lo que ante todo y sin pena alguna se le daba: su morada». (María Zambrano).

El lunes 16 de octubre podría llegar a ser definido, en Asturias y en Galicia, como el día en el que el amanecer se resistió tanto y tanto a manifestarse. La víspera estuvo marcada por los prolegómenos anunciados: la respuesta de Puigdemont al requerimiento del Gobierno de Rajoy.

Víspera de falacias, cuando el Presidente catalán, en un alarde de ceremonial de la confusión, dijo torticeramente que Companys había sido víctima en su momento de la legalidad establecida, cuando en realidad aconteció todo lo contrario: fue el bando de los sublevados contra el Estado Republicano quien decidió dar muerte al expresidente de la Generalitat. Desde luego, no son comparables aquella República y el actual Estado, pero no resulta admisible el planteamiento del dirigente catalán 24 horas antes de su respuesta a Rajoy.

Víspera de falacias y día de fuego y cenizas en Asturias. Sobrecogedor resultó el olor a humo y las partículas grises cubriendo los coches. Desolador fue un amanecer en el que los pájaros no cantaron, en el que la noche no podía irse a resultas de unos incendios horrendos.

La Asturias del suroccidente, esa geografía del abandono a la que me vengo refiriendo desde hace años en mis artículos, está siendo arrasada por el fuego. Colegios cerrados, pueblos cercados, bosques ardiendo. La Asturias del suroccidente en situación similar a la que vienen sufriendo Portugal y Galicia. El fuego es invasor y se cobra víctimas fáciles como son los territorios en los que cada vez es menor la presencia humana.

¿Cómo no recordar cuando ardió el Valledor? ¿Cómo no tener presente que la despoblación creciente convierte el terreno en yesca tan pronto el fuego se le acerca?

Porque, aquí, tenemos dos grandes problemas. Primero, los desaprensivos que parecen gozar quemando lo que es de todos. Segundo, la despoblación creciente que convierte en matorral terrenos fértiles y hasta paradisíacos. Contra los primeros, sólo cabe que la ley se encargue de ellos, una vez mostrada su culpabilidad. Contra lo segundo, resulta desesperante que se hable de políticas contra el declive demográfico, cuando la realidad demuestra que la despoblación no sólo no se detiene, sino que además aumenta cada año. Cuando la realidad demuestra que la madre de todas las reconversiones sigue pendiente en Asturias, esto es, la reconversión de la mal llamada clase política.

Falacias de Pugdemont en la víspera de un día en el que la congoja se adueñó de Asturias: las cenizas llegaron a las localidades más pobladas y céntricas de nuestra tierra. Se diría que eso fue un SOS desesperado y desesperante del suroccidente asturiano, porque, en día como hoy, podría aplicarse el tópico de que el 16 de octubre todos somos esa geografía del abandono, esa agonía lenta y cruel de una Asturias despoblada a resultas, entre otras cosas, de determinadas políticas que, desde hace décadas, no hicieron más que incidir en un aislamiento suicida de determinadas comarcas.

Estamos asistiendo no sólo al circo de una política demencial y falaz, sino que además hoy nos tocó presenciar escenas de un futuro devastado.

Ver Post >
TRES DÍAS DE OCTUBRE
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 12-10-2017 | 05:46| 0

Del júbilo a las lágrimas entre los independentistas

Víspera de la comparecencia del Presidente  Puigdemont en el Parlamento catalán. Toda la atención puesta en lo que ocurriría 24 horas después no sólo por la importancia del discurso anunciado, sino también por las muchas dudas que había al respecto. Porque, si bien estaba en el guion que se proclamaría la famosa DUI, los acontecimientos de los últimos días daban pie a que pudiera haber sorpresas.

En esa jornada de máxima expectación, se puso de manifiesto una vez más la mediocridad de la mal llamada clase política, acompañada de una ignorancia manifiesta en materia histórica. Verbigracia: las declaraciones del señor Casado en las que advertía a Puigdemont que podía correr la misma suerte que Companys. Claro, se refería a 1934 cuando fue detenido el entonces President de la Generalitat, pero todo el mundo recordó el fusilamiento del que fue víctima el mandatario catalán en 1940. Asimismo, desconocía el señor Casado que en el 34 lo que proclamó Companys no fue la independencia de Cataluña, sino un Estado catalán dentro de España. Un patinazo más que nos lleva a preguntarnos de nuevo si nos merecemos estos políticos.

Y, a propósito  de octubre del 34, nadie tuvo a bien recordar que en aquellos días fue detenido don Manuel Azaña, que había acudido a Barcelona al entierro de un ex ministro suyo, del señor Carner. No había prueba alguna contra don Manuel, ni tampoco se siguió un procedimiento legal. A resultas de su detención, el estadista republicano escribió un excelente libro salpicado de lúcidas reflexiones, “Mi Rebelión en Barcelona”. Su lectura provocaría asombro por la actualidad de muchos de sus planteamientos.

10 de octubre. Día D, en el que la hora H se retrasó, parece ser que como consecuencia de la falta de acuerdo entre los socios del Ejecutivo catalán. Puigdemont, tan pronto declaró la DUI, o hizo atisbos de ello, la suspendió, según sus propias palabras, para abrir el cauce a un diálogo que incluya mediación. O sea, independencia a plazos, independencia en diferido, independencia como un suspiro, también en el tiempo. Estuvo fino el señor Iceta al plantear al Presidente catalán que no se puede suspender una DUI que, al final, no se declaró formalmente.

11 de octubre. No deja se der paradójico que el destino haya querido que precisamente el señor Rajoy le exija a alguien que conjugue el verbo concretar. Al mismo tiempo, se tienen muchas dudas acerca de los derroteros que seguirá la CUP tras el desconcierto que provocó el discurso del Presidente catalán. Por cierto, fue llamativo que la portavoz de la CUP hiciese una reivindicación de la 2ª República española como punto de partida de lo que pretenden crear en Cataluña. Desde luego, no leyó a Azaña la diputada de la CUP. Por su parte, el señor Junqueras descarta que se vayan a convocar de inmediato elecciones en ese territorio.

11 de octubre. En el Parlamento español, Rajoy abre la sesión con un requerimiento a Puigdemont. Lo dicho: el propio don Mariano requiriendo que se conjugue el verbo concretar. A la espera de ello, vendría, se supone, la aplicación o no del artículo 155 de la Constitución. Farragosa intervención de la señora Robles, que escabulló las sombras del PSOE desde la transición a esta parte. Pablo Iglesias, por su parte, más moderado que nunca en el tono, incurrió en la ironía, lo que siempre se agradece, hablando de Rivera y de Aznar como hostiles, en el fondo, a Rajoy.

11 de octubre. Alguien tendría que darse cuenta de que, con el referéndum del día 1 de octubre, no se puede emprender camino alguno, entre otras cosas, porque nadie podrá reconocer que se celebró con las garantías mínimas. Alguien tendría que saber reconducir la situación también desde las instituciones estatales.

11 de Octubre, víspera de la Hispanidad. Bueno sería, incluso fantástico, que resucitase, también en las actitudes de todos, la España plural, con la Cataluña plural dentro. Desde luego, la DUI en diferido no es la desembocadura del conflicto, sino la continuidad, una continuidad que no genera menos incertidumbres que las hasta ahora existentes.

Tres días de octubre. ¿Vísperas de qué?

Ver Post >
Ante la musa del escarmiento
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 07-10-2017 | 02:49| 0

Resultado de imagen de puigdemont rajoy

“A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre”. (Pio Baroja).

Sí, hablo de la musa del escarmiento, la misma que invocó Azaña en uno de sus discursos más sobrecogedores cuando imploraba la paz, la piedad y el perdón. Sí, hablo de esa musa que, en términos históricos, no parece servir de mucho ante el conflicto que se vive en Cataluña. Por ello, ante la incapacidad manifiesta de extraer lecciones de la historia, sólo cabe apelar al escarmiento más reciente, a los tensos momentos que se vivieron el uno de octubre. Escarmiento que debería servirles a los unos y a los otros para percatarse de que el problema en Cataluña no podrá ser resuelto con medidas de orden público y que, sin el diálogo, vamos camino de una encrucijada aún mayor.

Estamos asistiendo a la fractura de una sociedad, a la ruptura de un pacto político que fue operativo durante décadas. Al tiempo que esto sucede, nos vamos acercando peligrosamente a una situación en la que las banderías den paso al odio y a las peleas más pueblerinas. Ese flamear de unas y otras banderas, esos topicazos de los unos contra de los otros. Ese juego tan arriesgado que consiste en valerse de los sentimientos de las personas, sentimientos atávicos y tribales que nos retrotraen a anacronismos funestos.

Tenemos, de un lado, el histerismo de los dirigentes independentistas que están situados en plena “posverdad” en el momento mismo en que el Presidente de la Generalitat se atreve a manifestar que los resultados del referéndum del 1-O son válidos y vinculantes. Frente a ellos, contamos con un Rajoy que sólo supo responder con medidas de orden público y que no tuvo a bien dirigirse a la sociedad catalana con una propuesta mínimamente persuasiva y que, desde hace años, con su torpeza, está colaborando continuamente en que el independentismo catalán se incremente sin cesar. Y, en medio de todos ellos, están los ingenuos que hablan de un federalismo, que no siempre parecen conocer muy bien, como la solución perfecta. A estos últimos, les sugiero un tránsito por la historia para que comprueben que las cosas no son tan simples.

Y, por otra parte, la alocución del Jefe del Estado, en la que no apeló al diálogo, puede que haya servido para acallar los planteamientos que hablaban de su ausencia del conflicto, pero tampoco despeja ningún camino.

Seguramente, esto no haya hecho más que empezar. Seguramente, asistiremos a la declaración de independencia por parte de las instituciones catalanas. Seguramente, habrá más movilizaciones. Y no se vislumbra es escenario alguno de negociación, que calme el histerismo de los dirigentes catalanes y que lleve a las autoridades estatales a otras medidas distintas a las que pusieron hasta ahora en práctica.

¿Hace falta una inteligencia privilegiada para ser conscientes de que el incesante incremento del independentismo en Cataluña no se resuelve sólo con medidas de orden público y con apelaciones a la ley y el orden? ¿Hace falta insistir en el clamor de que lo que toca es la política? ¿Hace falta recordar que aquí se abrió la caja de Pandora irresponsablemente y que  tal cosa les puso las cosas muy fáciles a unos dirigentes independentistas que, en conjunto, no son menos mediocres que los políticos estatales?

Llega la hora de la Política con mayúsculas. Lo peor de todo es que necesitaríamos unos políticos que estuviesen muy por encima de la mediocridad que predomina en este momento.

Ver Post >
Javier Fernández y sus recordatorios
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 03-10-2017 | 09:00| 0

Resultado de imagen de javier fernández, el comercio

En su discurso en el Calatrava, el Presidente de Asturias hizo una loa a la lealtad, se envolvió en sus recuerdos y el pasado no fue un aderezo, sino que constituyó el eje central de sus palabras. Lo llamativo del caso es que, si bien es cierto que fue un ceremonial de despedida como máximo dirigente de la FSA durante los últimos 17 años, todo parece indicar que tiene voluntad de seguir gobernando Asturias hasta el fin de la Legislatura. O sea, fue un ritual de los adioses como líder del socialismo llariego, pero no una retirada como gobernante. Y eso tiene que ser conflictivo no sólo para el propio Fernández en su fuero interno, sino también para su propio partido en Asturias.

Loa a la lealtad, alusión a traiciones, metáfora de navegación con iceberg al fondo, rechazo del maniqueísmo, renuncia a la utopía. Discurso, como casi todos los suyos, muy elaborado, sin renunciar al lucimiento oratorio. Pero, ante todo y sobre todo, expresión de sufrimiento.

No solo habló el líder del socialismo asturiano durante los últimos 17 años, también lo hizo el dirigente socialista que se puso al frente de la gestora estatal, apostando por la opción más conservadora del partido, o, en todo caso, por la más antigua.

Javier Fernández, un político de otro tiempo que transitó desde el bipartidismo hasta el momento actual. Un fin del bipartidismo que en Asturias tuvo su hecho diferencial con la irrupción de Cascos, que, como él, venía de la vieja política. Un fin del bipartidismo que tiene que seguir lidiando con lo que significa Podemos en Asturias y en España.

Por otra parte, ¡qué clarificadora fue la carga emotiva de sus palabras cuando se refirió a Martínez Noval! Porque no hay que olvidar que durante 11 años Javier Fernández apostó por la bicefalia, esto es, siendo el máximo dirigente de la FSA no presidió el Gobierno de Asturias. Daría el salto en 2011, encabezando la candidatura socialista en Asturias y sería investido presidente en 2012 tras el adelanto electoral que decidió Cascos.

Así pues, dos etapas en su mandato al frente de la FSA. Pero a partir de 2011 no solo se rompió el bipartidismo en Asturias, sino que además empezaron los escándalos de corrupción con el ‘caso Renedo’ primero, con la fortuna de Villa después, con los dineros de cursos de formación de la UGT… De todos ellos, lo más doloroso fue lo de Villa, amigo personal y mandamás del partido que lo aupó a la secretaría general de la FSA.

Seis años lleva Javier Fernández soportando que el bipartidismo ya pasó a  la historia, algo que, como bien sabe el propio interesado, es irreversible. La gran incógnita es si los dos años que le restan al frente del Gobierno de Asturias serán de resistencia, de trámite, o si, antes bien, se asomará a un presente en el que no parece sentirse muy cómodo. Lealtad a un pasado cargado de episodios que le duelen. Brega con un presente que no le resulta cómodo.

Sin duda, motivos más que sobrados tiene para la congoja.

Ver Post >
¿Estadistas?
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 30-09-2017 | 04:01| 0

Al final del artículo de opinión más influyente de la historia de España, Ortega hacía una invocación a reconstruir el Estado, o sea, a reinventar España. ¿Cómo no recordar el dramático llamamiento del filósofo en la encrucijada que estamos viviendo? ¿Cómo podemos evitar la desolación ante la ausencia de verdaderos estadistas en nuestra vida pública? Por un lado, tenemos la deriva de un independentismo que no ceja en su empeño de celebrar un referéndum que no podría cumplir las más elementales garantías democráticas. Frente a ello, está un Gobierno central que lo deja todo en manos del ámbito judicial y policial, sin espacio para la política. ¿De verdad alguien puede creerse que el problema catalán es un asunto de orden público, solo de orden público?

¿Tan difícil es percatarse del cúmulo de despropósitos y torpezas que hizo que el independentismo aumentase exponencialmente en Cataluña en los últimos años? ¿Tan difícil es caer en la cuenta del escapismo del discurso nacionalista, cerrado a cal y canto a negociar con el Gobierno y los partidos estatales los cambios necesarios para habilitar un marco político que permita salir de la actual situación?

¿No tendría que haberse acordado ya una propuesta conjunta por parte de los partidos estatales para buscar acuerdos con las formaciones políticas catalanas?

¿Cabe albergar la esperanza de que, tras el uno de octubre, la situación se desbloquee? Aún así, en el caso de que llegue a buen término la más favorable de las hipótesis, siempre habrá que lamentar que se haya tenido que llegar a una situación límite para que se entablen unas negociaciones que pongan fin a una situación de bloqueo que se pudo haber evitado.

Lo cierto que, hasta el momento, ni en la política española, ni tampoco entre las formaciones políticas nacionalistas, se percibe la presencia de dirigentes con visión de Estado. ¿Se merece el pueblo catalán estar sometido a estas prisas y a estos desafíos a resultas de la efervescencia de sus dirigentes políticos? ¿Se merece el pueblo español un Gobierno que en momento alguno haya optado por ejercer mínimamente una pedagogía política que plantease a la ciudadanía catalana opciones y argumentos para que el independentismo dejase de incrementarse de la forma en que lo vino haciendo en los últimos años?

Por desgracia, en lo que se refiere a la mal llamada clase política, no hay hecho diferencial entre la política española y catalana. Por desgracia, les aquejan los mismos males, entre ellos, la alarmante mediocridad que exhiben cada día. Por desgracia, para manejar una situación como ésta, se necesitarían dirigentes con talla y hechuras de estadistas.

Cuando, a finales de 1930, Ortega hizo su invocación a reconstruir el Estado, sí había gentes con esas hechuras fuera de lo que el filósofo llamaba la España oficial. Pero  me temo que ahora habría que buscar como Diógenes a gentes con visión de Estado capaces de superar la situación. Y dudo mucho que la búsqueda resultase exitosa.

Hacen falta estadistas en un país en el que no se quiere aprender del pasado, como en su momento advirtió Azaña. Y, a resultas de ese desconocimiento, toca reinventarse una vez más, pero esta vez sin guionistas ni actores que inviten a la esperanza.

La cita con la historia y con la responsabilidad llama a la puerta, será, insoslayablemente, el 2 de octubre.

Ver Post >
¿Había que llegar a esto?
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 21-09-2017 | 06:27| 1

La noticia de la detención de 12 cargos de la Generalitat por parte de la Guardia Civil, aparte de la extrema gravedad que ello supone, da cuenta de que hemos llegado a una situación que se antoja casi imposible de reconducir. Dejando de lado las cuestiones legales que han llevado a esto, estamos viviendo un momento histórico de un dramatismo tremendo en lo que se refiere a la situación política del país.

Por favor, no nos confundamos. Lo esencial aquí no es desmontar los argumentos de los políticos de turno, tanto del independentismo como de los más ortodoxos defensores de la unidad patria. Para ambas cosas no hace falta demasiado ingenio. Aquí lo que está en juego es que hay una ciudadanía, la catalana, que cada vez está más por la labor de independizarse de España. Y, para resolver el problema, no basta con que se tomen medidas amparadas en el cumplimiento de la ley.

Sería muy sencillo hacer un pequeño recorrido en el tiempo que plasmase el continuo incremento del independentismo entre la ciudadanía catalana. Y, por otro lado, no deja de ser cierto que esto está siendo aprovechado por quienes buscan su huida hacia adelante intentando tapar sus miserias y corruptelas. Pero, insisto, el busilis no está en una trifulca entre políticos, sino en el sentimiento de una ciudadanía que cada vez se decanta más por el independentismo. Y esto –perdón por la perogrullada– no se puede ignorar y cada vez es más difícil de revertir.

Por otra parte, resulta desolador que una situación como ésta se produzca en un momento en el que la vida pública, a ambos lados del Ebro, está marcada por la mediocridad más ramplona.

Victimismo de unos que, como se dice ahora, rentabilizan políticamente. Inmovilismo de otros que, como viene siendo público y notorio, no tienen a bien hacer pedagogía política dirigiéndose a la sociedad catalana. No basta con aplicar la ley desde Madrid si se pretende evitar el creciente desapego. No vale soslayar ahora que se fomentó el anti-catalanismo buscando obtener con ellos más votos en el resto de España.

Desde luego, las patrañas de uno y otro lado resultan intragables. Desde luego, no se es más de izquierdas por reclamarse más nacionalistas. Desde luego, el llamado derecho a decidir no debe ceñirse en exclusiva a los territorios, sino a otras muchas cosas que marcan nuestro día a día.

Desde luego, el haber mirado hacia otro sitio sin haberse tomado la molestia de poner sobre la mesa argumentos convincentes facilitó y está facilitando la tarea de los independentistas.

Desde luego, pase lo que pase, lo más terrible es que todo esto ya llegó demasiado lejos.

Desde luego, pase lo que pase, cuando llegue el 2’ de octubre el panorama estará muy lejos de verse despejado.

Ver Post >
Carta abierta a Adrián Barbón
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 19-09-2017 | 05:21| 0

Por mucho que suene a topicazo, toca felicitarle por su triunfo en las primarias recién celebradas, así como desearle suerte en su cometido. Desde la defenestración de Pedro Sánchez, lo que más se debatió en el PSOE fue si tocaba seguir siendo el partido sagastino de esta segunda Restauración borbónica, o si, por el contrario, había que recuperar el legado moral e ideológico de una formación política que fue concebida para luchar contra la desigualdad, apostando por políticas sociales inequívocamente avanzadas. El resultado de ese debate es conocido: Sánchez, abanderando su ‘no’ a Rajoy fue revalidado por la militancia, y, en Asturias, defendiendo tesis similares, acaba usted de salir victorioso.

Sin embargo, me permitirá usted que le plantee mis reservas e inquietudes. Para empezar, el izquierdismo de don Pedro Sánchez fue, de algún modo, sobrevenido tras las elecciones adelantadas de junio de 2016, pues hasta entonces había esgrimido otro discurso y había pactado con la formación política liderada por el señor Rivera. Habrá que ver hasta dónde y hasta cuándo se mantiene en la órbita de la izquierda de don Pedro.

Centrándonos en Asturias, convendrá conmigo en que, habiendo sufrido tantos mazazos relacionados con la corrupción en Asturias, como el ‘caso Renedo’ y el ‘caso Villa’ entre otros, necesitamos ver no solo gestos, sino también políticas que se desentiendan totalmente de las personas que incurrieron en semejantes fechorías.

En Asturias, salvo la legislatura en la que gobernó Marqués y el año incompleto de Cascos, desde la preautonomía, gobernó la FSA. Sería maniqueo negar luces, pero solo desde la ceguera y el cinismo se podrían negar sombras, no pocas y muy alargadas. Toca romper con muchas cosas y con muchas dinámicas totalmente rechazables. Aun suponiéndole la mejor voluntad para ello, no lo tiene usted nada fácil.

Y, por otra parte, teniendo en cuenta las trayectorias de personas como doña María Luisa Carcedo y doña Adriana Lastra, cuesta creer que representen a un nuevo PSOE totalmente desvinculado de lo que vino siendo la FSA durante décadas.

El señor Sánchez y usted se reclaman de izquierdas y reivindican la ideología progresista para su partido. Aquí no es fácil, con un Javier Fernández que cita a Cánovas sin nombrarlo y que pacta antes con el PP que con Podemos.

Y, por otra parte, habrá que ver la composición de su nueva ejecutiva, habrá que ver si en ella están las personas más capaces y más alejadas de lo que vinieron siendo las grandes sombras de su partido.

Fíjese: no solo toca el cambio generacional, toca además que esa nueva generación sea de ruptura.

Ver Post >
Riopedre y sus palabrotas
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 16-09-2017 | 09:33| 0

Resultado de imagen de Riopedre, el comercio

«Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada». (Quevedo).

Detesto los linchamientos y me parece muy poco estético sumarse a ensañamientos contra el muñeco de pimpampum de turno. Y, en el caso que nos ocupa, está de más decir que Riopedre tiene todo el derecho del mundo a defenderse y a impugnar la sentencia del llamado caso Renedo en lo que a su persona concierne.

Dicho esto, por un lado, cabe recordar que lo que alega el ex consejero no es nuevo, pues se manifestó en términos muy semejantes cuando compareció en la comisión que se creó sobre el caso en el Parlamento autonómico.

Y, miren, me llama mucho la atención que, por así decirlo, ‘confiesa’ haber dicho expresiones inapropiadas, o sea, ‘palabrotas’, y cabe colegir que eso que reconoce se refiere a alguna de las conversaciones telefónicas que se grabaron en las investigaciones sobre el proceso judicial que aquí nos trae.

Y, por mucho que en la sentencia se recoja que parte de sus actuaciones tuvieron como causa la voluntad del ex consejero de favorecer a la empresa de su hijo, don José Luis niega tal cosa, al tiempo que manifiesta que nunca fue sabedor de posibles irregularidades de otras personas. Y, como guinda a todo ello, pone de relieve que lleva un tipo de vida austero, esto es, que no se enriqueció a resultas de su cargo.

Por si todo ello fuera poco, se reclama luchador por la justicia y la democracia, y, en este sentido, la sociedad podría sentirse en deuda con él. No llega al extremo de considerar que la democracia llegó gracias a su actividad política, pero sí afirma que luchó en pro de las instituciones democráticas.

Así las cosas, a través del comunicado enviado a la prensa por el despacho de abogados que se encarga de su defensa, se pretende transmitir la imagen de un combatiente por la democracia y de un hombre austero con una capacidad de resistencia muy estoica.

No hay autocrítica de su gestión, no se siente responsable político de lo que pudieron haber hecho otros cargos de su consejería. Sólo se reconoce, así pues, una posible debilidad: haber dicho palabrotas en conversaciones privadas. O sea, pecados veniales.

¿Nos lo podemos creer?

Ver Post >
Aquiescencia y conciencia
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 13-09-2017 | 05:45| 0

Resultado de imagen de Iglesias Riopedre, el comercio

«Les juro, señores, que tener una conciencia sobradamente sensible es una enfermedad, una verdadera y auténtica enfermedad». (Dostoievski).

La sentencia del llamado caso Renedo pone claramente de manifiesto que hubo aquiescencia del ex consejero Iglesias Riopedre a la hora de permitir que la señora Otero favoreciese a las dos principales empresas implicadas en este sumario con contratos fraccionados y, en varios casos, sin que se hubiese tenido lugar la publicidad necesaria para que otras firmas pudiesen concurrir. Y, a resultas de los tratos de favor concedidos a las empresas de marras, doña María Jesús recibió determinadas compensaciones. Por su parte, el ex consejero incurrió en tratamientos de favor a Igrafo a cambio de contratos para la empresa de su hijo.

A tenor de los que establece la sentencia, cabe suponer que el ex consejero mirase hacia otro lado en determinadas operaciones de la señora Otero, pues se puede barruntar que esta persona era conocedora de lo que acontecía con la empresa del hijo de don José Luis.

Todo esto acaeció en la consejería responsable de la enseñanza en Asturias, de una consejería a cuyo frente estuvo una persona con una trayectoria política de izquierdas y que siempre se declaró defensor de la educación pública.

Y, por otra parte, la sentencia pone de relieve que la señora Renedo cometió irregularidades, con falsificaciones de firmas y pagos por obras inexistentes, entre otras lindezas.

Aquiescencia y conciencia. Más allá de los recursos que puedan interponerse a la sentencia que hemos conocido ayer, la sensación que produce su lectura es demoledora. No sólo nos preguntamos en manos de quién hemos estado durante casi una década, sino que además se nos deja meridianamente claro cuáles eran los principales afanes y desvelos del señor Riopedre durante el largo ejercicio de su cargo como consejero de Educación.

Parece claro que no sólo fallaron los controles en ambas consejerías, sino que además se utilizaron los cargos en el asunto que nos ocupa, bien para favorecer asuntos de familia, bien para enriquecerse. Y esto, a la vez, indigna y deprime.

Por otra parte, con independencia de que la Audiencia pueda reunirse la próxima semana para decidir si dicta prisión provisional para las personas encausadas, el estupor que venimos padeciendo con esta historia desde que la juez Pandiella tomase sus primeras decisiones, no sólo ha sido permanente, sino que además no dejó de incrementarse conforme se van conociendo más detalles sobre el asunto.

Para mayor baldón, se viene a decir que no es posible cuantificar con precisión el montante económico que ha supuesto para las arcas públicas toda esta historia. Y, en este sentido, nos importa mucho más la restitución material que ninguna otra cosa, aunque no cabe ser muy optimistas al respecto.

Por último, agradecería que, a la hora de esgrimir argumentos en su defensa, no se nos diga que la democracia está en deuda con alguno de los encausados, porque tal cosa supondría pervertir y emponzoñar el concepto mismo de democracia.

Ver Post >