El Comercio
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Otra educación
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Víctor Manuel Márquez Pailos | 08-02-2016 | 10:01

Yo no soy otra cosa que un discípulo. Algo he aprendido de quienes no se han propuesto enseñarme nada. Cada vez que he intentado enseñar algo a los demás he vacilado en el intento. Cada vez que he hablado sin dar lecciones, me he traído a la boca la gratitud de algún discípulo. Todos necesitamos aprender precisamente aquello que ya creemos saber. Educar desde la precariedad. La otra educación posible es un título reciente en el catálogo del sello editorial apeiron y sus autores son dos maestros de maestros, Alberto Gárate y Pedro Ortega. Ambos comparten vivencias y reflexiones al atardecer de sus vidas, dedicadas a entender de qué se trata cuando se trata de educar y aprender. Difícilmente encontrará el lector otro ejemplo de una teoría tan práctica como la expuesta en este libro desde sus primeras páginas. Nuestra época vive fascinada por el espejismo de una práctica sin teoría, del actuar sin reflexionar, como si el pensamiento fuera la curiosa ocupación de cuatro desocupados. Para eso tenemos a nuestros políticos, más preocupados por la suma de sus escaños que por la resta de sus intereses en beneficio de aquellos a quienes representan ¡Lo que importa es la práctica! Y nada más práctico que sumar voluntades en el hemiciclo o dígitos en el cómputo del ibex 35. Los números no tienen rostro. Los votos no tienen voz. ¿Acaso será más estable un gobierno que sea el resultado de una mera suma aritmética? A mí me parece que las sumas ya no van a producir gobiernos estables. Será otra educación la que lo haga. Una buena teoría pedagógica, como la inspirada en la filosofía de Levinas y presentada en el libro de Gárate y Ortega, podrá devolver el rostro y la voz a los niños de hoy. Otra educación es necesaria hoy para los ciudadanos del mañana.