El Comercio
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Decálogo de la buena escucha
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Víctor Manuel Márquez Pailos | 17-06-2017 | 11:40

Lo primero, regala tiempo, pues el que necesita ser escuchado adivina enseguida si tienes tiempo para él o lo tienes solo para ti.

Lo segundo, regala espacio, pues el que necesita ser escuchado busca un lugar para el descanso y también para la guerra, para soltar su carga y arriesgar lo suyo.

Lo tercero, mira de frente, en paz, pues son otros ojos, no ya oídos, lo que espera el que ansía ser escuchado.

Lo cuarto, aclárate, que no se enturbie tu mirada ni un instante, pues no oirás nada que no te pueda haber pasado a ti, tal vez, por la cabeza.

Lo quinto, ni se te ocurra pensar de prisa mientras escuchas, pues, más que ideas, el que te habla te busca a ti y te quiere entero.

Lo sexto, dale principio y también fin a todo encuentro, pues no saber cómo empezar o terminar no conduce a otra cosa sino a escucharse a sí mismo, que es comenzar a desquiciarse.

Lo séptimo, no te hagas nunca amigos fuertes con enemigos comunes, pues no sabrás qué es amistad y te verás débil y solo.

Lo octavo, cuando seas tú mismo quien necesite ser escuchado y encuentres a otro con más necesidad aun que tú ponte en sus manos: estarán llenas de lo que buscas.

Lo noveno, no le compliques aun más la vida al que la tiene ya complicada ni se la facilites, por el contrario, al que la tiene fácil y cómoda.

Y lo décimo, recuerda siempre que, si lo que quieres es ser persona, necesitas escuchar y ser escuchado y que ambas, en realidad, son dos maneras de aprender a convivir sin defraudarse.