El Comercio
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Fecha: octubre, 2016
A LAS CASTAÑAS
Pilar Arnaldo 31-10-2016 | 9:09 | 0

En la zona suroccidental de Asturias a la flor del castaño se la denomina trama. Y la sabiduría popular afirma que desde que cae la trama hasta que empieza a caer el fruto pasan tres meses exactos. Este año la trama cayó muy tarde, a finales de julio, y por eso la cosecha de castañas viene también muy tardía, con casi tres semanas de retraso.
Las castañas son la gran riqueza de esta zona sur del Concejo de Tineo. De sobra conocida es su fama como alimento de supervivencia en épocas de hambruna, sin ir más lejos en los años de la posguerra. Pero en la actualidad, en el valle del Riu Xinestaza se siguen recolectando y son, después de la ganadería, la principal fuente de ingresos de los campesinos de la zona y un alimento importante en la cría del cerdo, ya que hace la carne de este especialmente sabrosa.
El proceso de recolección, como todo, se simplificó bastante con respecto a cómo se realizaba en el pasado. Hoy ya no se sacuden las castañas, simplemente se recogen a medida que van cayendo. Tampoco se guardan en esas características construcciones de piedra circulares que por aquí se conocen como “xoxas”. En cuanto a los otros dos instrumentos de la recolección, las tenazas -especie de pinzas grandes de madera para cogerlas del suelo- y la fardela -bolsa de tela atada a la cintura para donde se van echando cuando se recogen con las tenazas-, todavía sobreviven y son utilizadas por algunas personas. Hay en este valle dos tipos de castañas, la que aquí denominan corriente, de color más oscuro y menos dulce y la valduna, más clara, brillante y mucho más sabrosa. Esta última es sin duda la estrella de las castañas. Mucho más cotizada -se paga hasta el doble que la otra- es muy demandada para la elaboración de postres y otros platos de alta cocina.
Se dice por estos lares que cuando llega la época de las castañas se vacían las consultas de los médicos. No sé cuánto de cierto tiene esta afirmación. Desafortunadamente, no tienen las castañas el poder de curar todas las enfermedades, pero sin duda suponen una inyección de vitalidad que hace olvidar por un tiempo esos pequeños achaques que tanto incordian en el día a día. Tenemos grabado a fuego, en eso que se llama la memoria genética, la importancia de la recolección en nuestra supervivencia; seguramente por eso resulta tan atrayente la tarea. Pero desde la temporada pasada, en esta zona, el largo brazo del fisco -a quien nada se le escapa- impide que los jubilados puedan vender unos pocos sacos de castañas con los que completaban la exigua paga que reciben. Para estas cosas sí estamos en el mapa.

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OTRO PLAN
Pilar Arnaldo 24-10-2016 | 10:12 | 0

El Gobierno de Asturias lleva unos cuantos meses a vueltas con el llamado Plan Especial para el Suroccidente. En principio, la idea es buena. Que el Suroccidente necesita de medidas especiales nadie lo niega. Las necesita y mucho. En eso seguro que estamos todos de acuerdo.
Parece ser que dicho proyecto cuenta con más de 150 millones de euros y se articula en torno a seis ejes, 14 líneas estratégicas y 33 medidas que, a su vez, se desglosan en 183 acciones. Todo ello con un horizonte de aplicación de diez años. Números no le faltan, desde luego. Por supuesto, también tiene su plan de seguimiento y evaluación articulado en torno a cuatro acciones con sus respectivos nombres rimbombantes. Me pregunto cuántas páginas tendrá dicho documento y cuántas personas y horas de trabajo se habrán empleado en redactarlo.
¿Por qué tengo la impresión de que es más de lo mismo? ¿Por qué tengo una profunda sensación de déjà vu en todo esto? Será que una ya vio tantos planes tan admirables en el papel que luego se quedaron en tan poco… Que en este país nos encantan los papeles ya nadie lo duda. Se abusa tanto de ellos en todos los ámbitos que yo creo que somos, de todos las naciones del mundo, los que más contribuimos a la deforestación del planeta con tanto papeleo. Da la sensación, a estas alturas de la película, que importa más el documento que los hechos. Que esté todo escrito, aunque luego no se haga nada. En fin, dentro de diez años se verá. Porque si no funciona, en ese plazo de tiempo aquí no quedará casi nada. Así que va a resultar fácil de evaluar, no se va a necesitar articular ninguna de esas cuatro acciones, simplemente con la pura observación servirá. O funciona y ayuda a la zona o, para entonces, ya no habrá nada que arreglar.
Mientras tanto solo nos queda desear que empiece pronto a materializarse a ver si este sesudo plan tienen el poder de combatir la desidia y la negligencia con la que el alcalde de Tineo gobierna el Ayuntamiento y hay forma de que nos desbroce las carreteras, porque la situación, en algunas zonas, ya roza el esperpento.

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MUJERES Y RURALES
Pilar Arnaldo 17-10-2016 | 10:13 | 0

El pasado sábado se celebró el día internacional de las mujeres rurales. Un día para darles visibilidad, hablar de sus problemas, reivindicar sus logros… Pero las mujeres rurales están presentes todos los días del año porque son el pilar sobre el que se sustenta la vida campesina. Lo han sido siempre y lo continúan siendo en la actualidad.
Antaño, cuando la vida en nuestros pueblos era especialmente dura y penosa, ellas se llevaban, por supuesto, la peor parte. Realizaban todos los trabajos del ama de casa, los mismos que realizaba cualquier mujer urbana de la época pero multiplicados y en peores condiciones. Porque las familias campesinas eran muy extensas. Había que cocinar, limpiar, lavar para abuelos, suegros, numerosos hijos, marido, cuñados, tíos… Y en peores condiciones porque había que traer el agua de fuentes, lavar en el río o en los lavaderos, elaborar muchos productos alimenticios que en la ciudad se adquirían en las tiendas. Pero a todo esto se sumaba el trabajo del campo que recaía en gran parte sobre la mujer. Ellas cuidaban los animales menores, cerdos y gallinas, pero también ordeñaban y atendían las vacas. La huerta era responsabilidad absoluta suya y las tierras de cereal u otros cultivos, también. De la recogida de la hierba, uno de los trabajos más duros en el campo, solo se libraban de la siega y no todas. Su tiempo de ocio siempre era activo; mientras que los hombres, al final del día, sobre todo en las largas noches del invierno, jugaban la partida o charlaban con sus vecinos, ellas aprovechaban para hilar, tejer, coser, zurcir.
Hoy la vida de las mujeres en el campo es bastante mejor- la de los hombres también- , pero siguen llevando una carga laboral bien pesada y por supuesto siguen siendo el pilar y sustento de la familia. Buena parte de las ganaderías, en esta zona suroccidental, son de titularidad femenina. Pero además son ellas el sostén social de estos pueblos en declive. La mayor parte de las asociaciones del mundo rural son femeninas y además estas siempre son las más activas. Son ellas las que recuperan tradiciones, las que organizan eventos culturales y sociales, las que dan vida a los pueblos. Las mujeres rurales tomaron la iniciativa y lo hicieron, como siempre, para mejorar sus entornos y las vidas de las personas que las rodean.
A todas las mujeres rurales, a mis antepasadas campesinas, a las vaqueiras y a las de la aldea, a las que parieron en tierras y caminos, a las que sembraron, labraron, cosecharon, cuidaron, curaron y consolaron y, a pesar de la dureza de sus vidas, amaron, celebraron, y fueron las principales depositarias de una cultura rural de la que hoy tantas nos sentimos orgullosas. A todas vosotras, gracias, mil gracias, porque todo lo que hoy somos es el fruto de todo lo que fuisteis. Vuestra valentía construyó nuestro futuro.

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LA SERONDA II
Pilar Arnaldo 10-10-2016 | 8:44 | 0

Una de las recolecciones más importantes de la seronda en nuestras tierras era el maíz. Este cultivo, llegado de América en el siglo XVII, pronto ocupó un lugar privilegiado en la casería asturiana por el rendimiento que de él se obtenía. Del maíz se sacaba alimento para humanos y animales, material para el mullido de las cuadras, la fabricación de xergones o como combustible. Nada se desperdiciaba.¡Eso sí que era reciclar!
El maíz sembrado en mayo llega a su punto óptimo para la recolección a últimos de septiembre o primeros de octubre “cuando las barbas de la panoya se ponen negras”. El proceso, como todos en nuestras culturas campesinas, era complejo,según me explican magníficamente mis informantes, Higinio Arnaldo Rubio y Manuel Arnaldo Valdés. Se trataba siempre de obtener el mayor rendimiento y aprovechar todo el producto. Una quincena antes de segarlo se “espuntaba”. Esto consistía en cortar la parte superior de la planta para dar como alimento a las vacas y conseguir así que la panoya, al quedar descubierta, madure mejor. Después se segaba a “foucín” y se agrupaba en haces cónicas llamadas capel.lones. Pasados unos días se recogían las panoyas y se transportaban a la casa cargándolas en el carro sueltas hasta la altura de los “l.ladrales”. Se vaciaban en la vivienda, normalmente en alguna sala y allí estaban hasta el esfoyón, uno de los acontecimientos festivos del otoño que, por su importancia, bien merece un capítulo aparte.
Pero del maíz no solo se aprovechaba la panoya. A la planta desprovista del fruto se la denomina narvaso. Estas plantas de narvaso se agrupaban en capiel.las que, a su vez, se apiñaban para formar una especie de balagar, la ruda. Para construirlo se plantaba en el medio un palo de humeiro (aliso), a ser posible que tuviese pequeñas ramas para enganchar mejor y se iban colocando las capiel.las todo alrededor. Estas se ataban con baldiéganos-planta trepadora que crece en algunos árboles-. El narvaso seco se usaba para alimentar las vacas y también para mullir la cuadra. Se iban sacando por abajo capiel.las a medida que se necesitaban para que las de arriba continuaran impermeabilizando la ruda. Finalmente, para un completo aprovechamiento, se metían las vacas a pastar los restos, la “meruxa”; de esta forma no se desperdiciaba nada. Hasta que, hacia noviembre, en esa misma finca donde se había cosechado el maíz, se sembraba trigo para evitar, mediante la rotación de cultivos, el agotamiento de la tierra.
Todo un ejemplo de manejo eficaz del medio.¡Qué ecologistas éramos cuando no sabíamos nada de ecología!

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INOCENTADA
Pilar Arnaldo 03-10-2016 | 1:50 | 0

El 28 de diciembre de 1999 se inauguraba el primer tramo (Cueto-Latores) de la autovía A-63 Oviedo-La Espina. ¡Fue un 28 de diciembre! Fecha significada en la cultura tradicional asturiana. Quizá eso explique el posterior desarrollo del proyecto. Porque hoy, 16 años después y con solo una tercera parte del trazado en uso, podemos decir que esta obra fue una triste inocentada para los habitantes de la Comarca Suroccidental. Una tomadura de pelo más de la que ya, por fuerza de la costumbre, casi ni se habla. Tan acostumbrados estamos que no nos inmutamos.
Si echamos mano de hemeroteca, nos enteramos de que era una obra muy importante para la zona interior del Suroccidente asturiano, nuestra primera vía de alta capacidad. Iba a suponer la integración y el resurgir económico-social de la comarca. Casi nada! Pues ese resurgimiento va a tener que esperar, porque el final de esta obra ni siquiera se columbra en un horizonte lejano. Incluso peor. Se va hacia atrás. Un tramo que durante un tiempo estuvo en funcionamiento, Salas-La Espina (un solo carril), desde febrero de 2016 vuelve a estar cortado.
Cuando una obra de estas características se eterniza en el tiempo, el problema no solo es no poder hacer uso de ella, sino que partes ya construidas, en las que se invirtieron grandes cantidades de dinero, se deterioran y contribuyen a aumentar de manera importante los costes finales. Sin contar con que el daño medioambiental que la obra pueda suponer no se amortiza, pero tampoco se va a revertir nunca.
Pues esta es la situación. El gobierno central, a cuyo cargo está la obra, no parece preocupado por acabarla. La crisis fue una magnifica disculpa para todo. ¿Pero no dicen que ya salimos de ella? Tampoco el gobierno regional se ve muy interesado en el problema. Ya se sabe. Fuera de “La Ciudadona”, nada nos inquieta. ¿Y los alcaldes del Suroccidente? Creo que deberían estar reclamando el final de esta autovía como una prioridad absoluta. Pero no se los oye. O esa es, al menos, la sensación que tenemos los habitantes de la zona.

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Sobre el autor Pilar Arnaldo
Pilar Arnaldo, escritora y profesora de Lengua castellana y Literatura. Como columnista publico mis artículos en El Comercio sobre mundo rural, Suroccidente de Asturias y cultura tradicional