El Comercio
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UN COCINERU DE MIERES, DONALD TRUMP Y LA MEDIACIÓN.
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Lilián Suárez | 16-12-2016 | 14:19| 0

 

¡Todo a lo grande!. ¡Sí, señor!.

El golpe de timón que  acaba de dar el chef mierense José Andrés, en  la batalla judicial abierta contra Donald Trump, a raíz del conflicto surgido por la cancelación de un contrato millonario entre ambos, da  nuevo testimonio de la inteligencia y saber hacer de este insigne asturiano.

¿Qué convierte a un cocinero en un poderoso empresario, capaz de poner contra las cuerdas al mismísimo Donald Trump?

Seguro que no son sus –indiscutibles- habilidades en los fogones.

Es una actitud ante los conflictos.

Donde muchos solo serían capaces de ver problemas, este hombre sabe ver oportunidades.

La última muestra de ello es la genial propuesta que a través de Twitter le lanzó al presidente electo de los Estados Unidos:

 

“Señor Trump, podemos terminar nuestros pleitos y donar el dinero a la ONG Veterans para celebrarlo? Porqué seguir este litigio? Ganemos ambos”

 

Fijaos bien en la frase final, porque define mejor que cualquier otra larga explicación que podáis leer, lo que es la mediación: “GANEMOS AMBOS”.

Un conflicto, bien gestionado, es una oportunidad única para convertir una pérdida en ganancia.

Difícil encontrar una posición de partida y unos valores más enfrentados que los de estos hombres.

A mí, de los dos, me cae mejor el que no es un racista .

Aún así , poniendo en práctica la neutralidad necesaria para mediar, hemos de reconocer la capacidad de Trump para ganar, y es que –aunque por sus declaraciones y sus actos no lo parezca-  sabe parar a tiempo, cuando le interesa. Aquí le interesa.

En América conocen bien eso que en España todavía nos cuesta tanto entender : Win-Win (Gana-Gana).

Sí. Se puede. Se puede ganar sin que el otro pierda, y como nos está demostrando “mi paisano” -que ye de Mieres- no hace falta haber nacido en EEUU. Solo hay que tener ganas : ¡Ganas de ganar!

Este cocinero, que tiene la receta del éxito,  está compartiendo generosamente con todos nosotros sus ingredientes:

Saber luchar y saber cuándo parar.

Saber diferenciar posiciones de intereses.

Las proporciones ya van a gusto del comensal…pero, y siguiendo con la metáfora culinaria, si no sabes cocinar como José Andrés, siempre puedes acudir a un profesional de la mediación. Te ayudará a encontrar el acuerdo que ponga fin a tus conflictos, sin vencedores ni vencidos:

Win-Win!!!.Y buen provecho!!!


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EL CONFLICTO DE LOS DEBERES : ¡VAMOS A MEDIACIÓN!
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Lilián Suárez | 05-11-2016 | 07:43| 0
El conflicto de los deberes. Mediación.

Estos días se está hablando mucho  en los medios de comunicación y en las redes sociales  sobre  los “deberes  para casa” que  niños y niñas traen cada día del cole.

Recuerdo con cierta nostalgia los tiempos de la EGB. Mis ocho o diez años, y un único y terrible sufrimiento en la vida: “Los malditos deberes”. Vale que había que madrugar, que  en el cole había que esforzarse, hacer exámenes, que no te podían pillar hablando, comiendo chicle o jugando con tus  colegas en las horas de  clase porque podías quedarte castigada sin el ansiado y brevísimo recreo . Todo era asumible y formaba parte del esfuerzo que suponía aprender y del sacrificio necesario para  ir pasando de curso año tras año y disfrutar de un larguísimo verano de bicis, pandillas, y aventuras.

Pero….”¿Deberes para casa?. ¡Por Dios, somos niños!.¡Tenemos derecho a jugar!”.Tenía una opinión muy clara: “los deberes solo valen para amargarte la vida”. Me parecía contra natura eso de “ primero los deberes y luego sales a la calle”…”¿ Y si luego no me da tiempo a jugar?”.

 

Había entonces -y hay  hoy también- niños y niñas de todas  las clases : de los que obedecían , cumplían con sus obligaciones , sacaban buenas notas y además tenían tiempo para hacer deporte y para jugar. Los  había que pasaban de todo…Y luego estábamos los demás. Los que  si tuviésemos que identificarnos con un personaje de Mafalda, seríamos sin duda “Felipe”. Siempre con mala conciencia, porque primero estaba jugar, meterte en líos y salir de ellos, soñar…Y por la mañana , desayunabas el Cola-Cao con terribles remordimientos y tensiones : “¡ No hice los de mates!…A ver si alguien me los deja copiar antes de entrar.” o “ Si  la seño empieza a preguntar por Álvarez, igual no le da tiempo a llegar a Suárez” y  hoy me libro”.

Ahora me río recordándolo, pero entonces era un drama.

Cuántas cosas han cambiado de aquellos años ochenta a estos tiempos , sin embargo el conflicto sobre los deberes parece que sigue vivo.

Siempre es bueno que haya debate. Eso indica que hay un interés por mejorar las cosas.

Lo que quizá no sea bueno -nunca- es que se polaricen las posiciones, que se llegue a confrontaciones  en las que parecen surgir bandos enemigos y que escale el conflicto llevando el debate sobre las ideas generales al plano de los ataques personales o a colectivos.

Estos días estamos viendo y oyendo de todo: Propuestas de huelga “de bolis caídos”, acusaciones a docentes de traspasar a las familias las responsabilidades de su trabajo que no son capaces de desarrollar en horario lectivo, a padres y madres de dejar todo en manos del profesorado y no querer involucrarse en la educación de sus hijos e hijas, al sistema educativo español ,tachándolo de obsoleto…

¿Y si aprovechamos la ocasión del “conflicto de los deberes“ para hacer un análisis serio de la realidad educativa de nuestro país y una búsqueda de soluciones eficientes que mejoren la calidad de la Enseñanza?.

¿Cómo haríamos ese análisis desde la mediación? ¿Cómo podríamos aprovechar este conflicto para encontrar soluciones en las que todas las partes ganen?

Primero habría que identificar a esas partes :¿ Profesorado, alumnado y familias?. Aquí ya nos encontraríamos con la primera dificultad, pues ni todo el profesorado piensa lo mismo sobre las tareas para casa, ni todas las familias . En el caso del alumnado, los verdaderos protagonistas, quizá haya más consenso al respecto ante la pregunta deberes sí, deberes no”.

Pero ¿ es esa la pregunta ?

Responderla, necesariamente, nos va a colocar en una posición.

Los mediadores no trabajamos desde las posiciones, sino desde los intereses y las necesidades , por eso la pregunta que haríamos sería otra: ¿Para qué, los deberes?.

Las respuestas a esa cuestión, van a cambiar el enfoque del problema y van a abrir el prisma, dando lugar a nuevas ideas y opciones y ya estaríamos, pues , trabajando para construir soluciones en vez de para confrontar posiciones.

Los programas de mediación escolar en los colegios sirven para cosas tan importantes como mejorar la convivencia, prevenir el acoso escolar, favorecer la comunicación …Pero el mayor aporte que puede traer la mediación, no solo a las escuelas e institutos, sino a la sociedad , es un aprendizaje para enfocar los conflictos de una manera distinta, empezando a analizar la realidad desde los “paraqués” y no desde nuestras posiciones.

La “niña atormentada por los deberes “ que fui, tenía una opinión muy clara. La mediadora que soy hoy día , tiene muchas preguntas. Los alumnos y alumnas que practican la  mediación en los colegios de hoy , que serán los adultos del mañana, están aprendiendo a buscar las respuestas.

 

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Violencia en los colegios: son nuestros cachorros
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Lilián Suárez | 13-10-2016 | 08:50| 0

Siempre que en un colegio ocurre un suceso tan desgarrador como el de la semana pasada en Mallorca –una niña de 8 años fue brutalmente pateada por un grupo de escolares de entre 12 y 14 – saltan todas las alarmas . Es natural.

Cuando un hecho de este tipo llega a la prensa, se convierte al instante en mediático y todo el mundo habla de ello porque nos golpea , nos revuelve las tripas y nos conmociona -tengamos hijos o no-.
En este contexto, “ en caliente”, a mi me resulta enormemente difícil escribir y no suelo hacerlo por múltiples motivos: Pienso en el dolor de los padres, en que hay menores que merecen ser protegidos, en que aún no conocemos todos los detalles del caso y podríamos faltar al rigor, en no parecer irrespetuosa u oportunista…

Hoy, como mediadora, no puedo ni debo dejar de intervenir en el debate público que está teniendo lugar con motivo de lo sucedido. Desde el ámbito de la Mediación , como desde ningún otro, tenemos la responsabilidad social de ayudar a entender el conflicto, a evitar su cronificación y a extraer del mismo un aprendizaje que sirva para no cometer los mismos errores en el futuro. Al fin y al cabo esa es la esencia de nuestro trabajo como mediadores.

Es innato y profundamente humano que nos sintamos espeluznados ante la barbarie , la injusticia y la sinrazón de hechos como este, que nos erijamos inmediatamente en jueces de lo sucedido, que busquemos responsables y que salten a nuestra cabeza y broten de nuestras bocas veredictos y medidas drásticas que habría que tomar para que esto no se repita –porque nadie quiere que esto pase-.
Bien, pues en ese proceder, tan innato como natural, estamos empleando los mismos mecanismos mentales-instintivos que en un momento dado llevan a un grupo de niños a patear, brutalmente, a una compañera que les quitó un balón.
El mecanismo es muy básico: veo un problema y automáticamente busco una rápida solución. No me paro a analizar las raíces del conflicto. No mido. No tengo en cuenta las consecuencias que puede acarrear. No empatizo con el dolor ni con las emociones del otro. Solo veo un problema y “zas”: lo soluciono en el acto.
Eso fue lo que hicieron esos niños. Esos niños que ahora mismo a todos nos horrorizan y a quienes juzgamos- a ellos, a sus padres, a sus profesores-.
Esos niños, son nuestros cachorros.
Lo que hicieron es terrible. Nos da miedo pensar que nuestra hija, que nuestro hijo, llegue un día a casa machacado a golpes, que sus compañeros de clase le hagan sufrir tanto que no quiera ir a la escuela, que deje de estudiar por culpa de unos matones-o matonas- de patio. Pero lo que nunca pensamos es que el matón, la acosadora, los bárbaros, pueden ser los nuestros: de alguna manera, todos son “nuestros”.
Mientras no abramos el prisma y abordemos el conflicto desde la raíz, mientras nos dediquemos a buscar culpables para todo, mientras simplifiquemos la realidad hablando de victimas y agresores, mientras nosotros sigamos igual, nuestros cachorros estarán en peligro.
Cuando en un colegio introducimos la mediación escolar , como método para resolver los conflictos, está demostrado que los casos de violencia y acoso disminuyen , tanto en intensidad como en número. Pero ese no es el fin de la mediación escolar. Esa es la consecuencia.
El descenso de las conductas violentas y la mejora de la convivencia con la mediación escolar , vienen dados porque a esos niños y niñas se les enseñó un método-la mediación- para resolver los conflictos que genera la convivencia, un método, que al igual que los que se enseñan para resolver problemas de matemáticas, tiene unas fases y unas reglas.
Esas reglas son básicas : “ No vale pegarse, no vale insultarse, todo el mundo puede hablar, ser escuchado y debe escuchar a los demás”.
Y esas fases son sencillas y ordenadas: Primero analizar, después estudiar -valorar y finalmente decidir.
Todo ello conducido con unas formas, que son el respeto a los demás, la empatía y la comunicación asertiva.
Así de fácil. No hay más secretos.
Ellos, “Nuestros cachorros” lo entienden enseguida.
Cuando les proveemos de estas herramientas las usan, se involucran, son los y las protagonistas absolutos de esa convivencia pacífica y los encargados de velar en todo momento por éxito del proyecto, de manera que si en un momento dado, un profesor tiene que ausentarse del patio por una urgencia –como parece que ocurrió en este caso- y comienza ,por lo que sea, una pelea –algo por desgracia inevitable entre “cachorros”- , lo que es improbable que pase es que llegue a extremos como este, porque todos y todas saben MEDIAR en el conflicto. Porque saben ponerse en el lugar del otro. Porque firmaron libre y voluntariamente un compromiso contra todo tipo de violencia y cualquier clase de discriminación.
Aprendamos de nuestros “cachorros mediadores”. Pongámonos también en el lugar del otro y antes de juzgar con severidad y sin analizar las causas , estudiemos en profundidad el conflicto que subyace, para que ningún niño o niña más acabe en un hospital por una paliza , para que ningún niño o niña quiera resolver sus conflictos con la violencia…Para que ningún padre ni ninguna madre tengan que sufrir el dolor de ver a sus hijos convertidos en víctimas o en victimarios.

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” ¡Nos separamos! “. ¿Convenio regulador o plan de crianza?
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Lilián Suárez | 09-05-2016 | 13:57| 0

Tras una separación o divorcio, cuando existen hijos comunes, la sentencia que pone fin al proceso judicial recoge en un documento que se llama convenio regulador una serie de medidas o pautas, de obligado cumplimiento para las partes, que regula -entre otras cosas- cómo van a desarrolarse a partir de ese momento las relaciones paterno-filiales.

El plan de crianza -hay autores que lo llaman plan de parentalidad, pacto de relaciones familiares, pacto de parentalidad,etc.- comparte caracteristicas con el convenio regulador , pero no es lo mismo.

¿Puede haber convenio regulador o plan de crianza sin divorcio?

Sí. En el derecho español la figura que regula la ruptura de una pareja que no está casada, pero tiene hijos comunes, se llama guardia y custodia .

La guardia y custodia es un procedimiento similar al divorcio, aunque con alguna diferencia pero en lo concerniente a los hijos comunes son casi idénticos, es decir, también hay convenio regulador en el procedimiento de guardia y custodia.

Así mismo, unos padres que no estén casados, y que por tanto no tengan que pasar por los tribunales para disolver su vínculo, puden perfectamente regular su relación paterno-filial a través de un plan de crianza, elaborado en un proceso de mediación.

¿Qué tiene que contener un convenio regulador?

Según el Art.90 del Código civil, el convenio ha de contener unos mínimos – tasados- pero  además puede contener todos aquellos otros extremos que quieran regular libremente los cónyuges, así como  las soluciones alternativas para los casos de incumplimiento. Es decir, el legislador da la posibilidad de regular ampliamente, vía convenio, practicamente todos los aspectos relacionados con la crianza y educación de los hijos. Sin embargo, pocas veces se aprovecha este medio para hacer esa regulación de manera exhaustiva. Suelen ser bastante escuetos y esquemáticos y una de las razones -a mi entender- es la dificultad para la comunicación y la negociación que suele darse cuando tratamos temas de tanto calado emocional en clave exclusivamente jurídica.

¿Es suficiente un escueto convenio regulador para proteger los intereses del menor?

En algunas ocasiones sí. Pero el ingrediente principal para conseguir esa protección es la voluntad de los padres. Las investigaciones demuestran que las posibilidades de que los hijos afronten con éxito el divorcio o separación  de sus padres son más elevadas si estos cooperan entre sí. La reducción de los conflictos por parte de los adultos va a suponer una garantía para el bienestar de los menores.

En otras ocasiones, lamentablemente, no resulta suficiente el convenio regulador para zanjar las discrepancias entre los padres, y de ello da buena cuenta la abundante litigiosidad que en torno al incumplimiento de los mismos se observa cada día en los tribunales a lo largo y ancho de todo el  país.

Las causas de la ausencia  de esa voluntad o capacidad de cooperación por parte de los padres puede deberse a muchos motivos y puede haber muchas opiniones , pero sobre lo que existe consenso es en que :

“Las posibilidades de cumplimiento de cualquier tipo de compromiso, aumentan exponencialmente cuando nos implicamos de forma activa en su elaboración”

Cuando unos padres que deciden romper su relación o separarse, acuden a un servicio de mediación familiar, veran desde el principio que tienen que esforzarse en cooperar para alcanzar unos acuerdos que no se van a fraguar desde las posiciones iniciales de cada uno de ellos, sino que se construyen desde sus propias circunstancias personales, es decir: las necesidades de sus hijos, las de los padres y sus posibilidades.

¿Qué es un plan de crianza?

Es un documento que elaboramos en mediación y que refleja los intereses y  las necesidades de los hijos e hijas y cómo van a organizarse los padres para satisfacerlos, despues de su ruptura como pareja.

Por hacer un símil, es un “traje a medida”, una especie de convenio regulador muy personalizado, detallado, construido en común por ambas partes acompañadas en todo momento por el mediador,  en el que también pueden participar los hijos e hijas, en función de su edad  y capacidad.

El plan de crianza, establece unas directrices y expectativas claves que pueden evitar malentendidos en el futuro y que ayudan a dotar de mayor contenido al convenio regulador. Debe ser lo suficientemente detallado para ser útil y lo suficientemente flexible para ser realista.

El contenido es variable y se ajusta a las necesidades particulares de cada familia, pero contiene en todo caso y entre otras cosas,pautas educativas, distribución de los tiempos con los hijos,  la forma de comunicación, los mecanismos para tomar nuevos acuerdos o resolver los conflictos que puedan surgir en el ejercicio de esa “parentalidad responsable”, como a mi me gusta llamar.

Como veis, convenio regulador y plan de crianza, no son excluyentes sino compatibles y complementarios. Un plan de crianza consensuado -con o sin convenio regulador, según los casos- redunda en bienestar para los hijos e hijas.

 

 

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La pasión en la mediación
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Lilián Suárez | 22-03-2016 | 17:13| 0

La pasión es una emoción. La podríamos describir como un sentimiento muy fuerte hacia algo o hacia alguien . En su expresión positiva nos hace “sentir”. Sentir intensamente. Pero también tiene otra cara más negativa que es la que nos hace sufrir. También con la misma intensidad.

Cuando estamos en estado de pasiones -positivas como el enamoramiento, la fascinación o la dicha ,o negativas como el  enfado, la ira o la frustración- no deberíamos tomar decisiones.

¿Porqué no deberíamos tomar decisiones importantes en estado de pasiones?

Por lo mismo que no debemos ir a comprar al supermercado con hambre.

Todos sabemos lo que pasa: no hacemos una compra inteligente. Llenamos la cesta de cosas que nos apetecen en ese momento pero que no  necesitamos –y además engordan-, gastamos más dinero de la cuenta y luego lamentamos lo uno y lo otro.

Aún así, algunas de las decisiones importantes de nuestra vida, por ejemplo casarnos o divorciarnos las tomamos en estado de pasiones.

Quizá sea inevitable. Quizá sea así la naturaleza humana y necesitemos de esa energía, de es plus que nos da la pasión, para embarcarnos en proyectos complicados o inciertos.

Cuando una pareja se rompe – los motivos poco importan- suele haber un denominador común a todas ellas:  las pasiones.

Pasiones negativas en forma de ira, de frustración , de dolor, de sentimiento de pérdida, de reproches , de culpa, de miedo ante el futuro, de traición…Somos seres humanos, no podemos evitar las emociones .

Lo que si podemos -y deberíamos- evitar, es que las decisiones importantes que tenemos que tomar ante una crisis estén viciadas por esas pasiones negativas. Aunque en menor medida que en las crisis de pareja, las emociones están presentes también  en cualquier conflicto.

Decisiones importantes, como por ejemplo las que tenemos que tomar en un divorcio en el que existen hijos comunes y la relación como padres debe continuar, o cuando tenemos que discutir una herencia con nuestros hermanos o tenemos un conflicto con nuestros vecinos de escalera, deberían ser tomadas desde la serenidad y el sentido común.

Los mediadores y mediadoras tenemos esto muy presente. Por eso cuando una pareja que se divorcia acude a nosotros ,-o cualesquiera otras personas con un conflicto que deben solucionar, porque la relación ha de continuar- eso es lo primero con lo que empezamos a trabajar.

Y eso, tener en cuenta las emociones, es  lo que marca la diferencia: crear un contexto donde ambas partes se escuchan y son escuchadas, donde se separa “el grano de la paja”, lo que son pasiones que van a contaminar el proceso determinando unas posiciones de partida cerradas, de lo que son intereses y necesidades de las partes y que van a darnos un marco más abierto en el que poder alcanzar acuerdos razonables y realistas, que satisfagan a todas las partes inmersas en el conflicto y en los que nadie se sienta perdedor.

No es fácil. Por eso es tan necesaria la ayuda de un profesional experto para guiar un proceso del que nazcan acuerdos inteligentes y perdurables en el tiempo.

Feliz Semana Santa …de Pasión.

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¿Tienes un problema o tienes un conflicto?
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Lilián Suárez | 15-12-2015 | 11:17| 0

Si  te pido que me digas sinónimos  de la palabra “conflicto”  o  que me cuentes los sentimientos  y las imágenes que te vienen a la cabeza al oír este término, es muy posible que me digas :

Problema , discusión , conflicto armado , guerra , enfrentamientos , pelea , gritos , enfado , dolor , sufrimiento , ruptura de relaciones …

Sin entrar en disquisiciones lingüísticas , lo cierto es que problemas y conflictos suelen ir de la mano, y en general, ni nos gusta tener problemas ni nos apetece vernos inmersos en un conflicto.

Podríamos decir que un problema  es un “asunto”  del que se espera una solución , mientras que un conflicto , viene a ser lo mismo , pero en ese “asunto” existe una oposición o desacuerdo entre dos o más personas.

En la mayoría de los casos , la solución a un conflicto tiene que  venir dada por esas personas que están en desacuerdo.

Si resolver problemas  y tomar decisiones  casi nunca es fácil , cuando existe esa otra variable que es el desacuerdo entre dos o más personas  podemos imaginar ( o sabemos por nuestras experiencias ) que las complicaciones se multiplican.

Es una tendencia humana  posponer, postergar o procrastinar las cosas cuando tenemos que enfrentarnos a algo que nos cuesta , siendo esta una de las razones por la que muchas veces mantenemos los conflictos  durante mucho tiempo enterrados “debajo de la alfombra”, como si así  fueran a solucionarse solos .

Esta actitud pasiva frente a los conflictos  –” No vamos a revolver, que es peor ”- que viene condicionada por una visión negativa de los mismos , o la contraria , una actitud agresiva“ Yo por mi hija MAAATO ” , permítaseme la famosa frasecilla –  es decir,  abordarlos desde nuestras posiciones cerradas,  desde el estado emocional  de pasiones en el que estamos inmersos  y que  dará  lugar  a enfrentamientos personales, descalificaciones de la otra parte y por tanto un deterioro de las relaciones, van a producir, tanto en un caso  como en otro ,  una escalada del conflicto…o dicho de otra forma : “ la bola se hace más grande”.

Ahora voy a contarte , con palabras muy sencillas , cómo trabajamos  los conflictos los mediadores:

 

1-     Una  visión : El conflicto es positivo.

Imagínate un mundo sin conflictos , en el que todo el mundo pensase lo mismo sobre todas cosas…posiblemente aún no habríamos inventado ni la rueda , ya que de la búsqueda de soluciones a los problemas con los que nos enfrentamos cada día y del intercambio de ideas distintas entre las personas surgen las  diferentes opciones de solución,  la creatividad , el desarrollo, la evolución…Si le das una vuelta a esto , quizá veas que TODO SURGE DEL CONFLICTO…Así que no será tan malo .

 

2-     Una única regla : El respeto.

 El respeto tiene dos vertientes: Hacia uno mismo y hacia los demás. Ambas implican el reconocimiento y la consideración. La primera se manifiesta en la actitud que tenemos hacia nosotros mismos : “ lo que yo pienso es válido” y la segunda en la actitud  que tenemos hacia los demás : “ lo que el otro piensa es válido, aunque no esté de acuerdo ”. Y además este respeto se ha de exteriorizar de una determinada forma , que por resumir podríamos llamar “ buenas maneras”.

 

3-     Una actitud : Pon de tu parte.

La voluntad . Tú ( y solo tú) consciente de tener un problema, un conflicto con otra persona , sabes que necesitas y que quieres una solución , un acuerdo, y para alcanzarlo vas a tener que hacer un esfuerzo y quizás también alguna renuncia . No puedes esperar “del otro” algo que tú no estés dispuesto a ofrecer.

 

4-     Un método : Vamos por partes.

 Un poco de orden en todo . Empieza por analizar el conflicto : Quienes, desde cuando , los intereses y las necesidades de cada parte y después -solo después- pasa a la siguiente fase: buscar las soluciones posibles.

 

5-     Unas herramientas : Imaginación y creatividad.  

Como ya leíste  el punto anterior te  habrás dado cuenta que los mediadores no hablamos de solución, sino de soluciones . Casi siempre hay más de una y aunque al principio no lo veamos así porque tenemos ideas preconcebidas, si abrimos un poco la mente –algo que viene rodado si seguimos los pasos anteriores- y valoramos todas las opciones que se van a ir generando durante el proceso , habremos confeccionado nuestro propio “traje a medida”. Y ya solo nos quedará firmar ese acuerdo, que será fácil cumplir, porque no viene impuesto por nadie, nace de la propia voluntad de los verdaderos protagonistas : vosotros.

Si tienes un conflicto con alguien, intenta seguir estas pautas con la otra parte  y  tendréis muchas posibilidades de solucionarlo con éxito.

Si no sois capaces de hacerlo por vosotros mismos, buscad la ayuda profesional de un mediador : Estaremos  ahí  para ayudaros a construir  acuerdos.

 

 

 

 

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Una entrañable Casa de Comidas
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Lilián Suárez | 24-08-2015 | 09:43| 0

Seguro que esta historia os resulta “familiar”.

En estos días de descanso estival que vengo de disfrutar  -a los que me niego a llamar vacaciones porque no llegaron a una semana- he hecho una de mis cosas favoritas :Conducir sin un rumbo determinado, sin horarios ni reservas en hoteles ni GPS en el coche.

Sí, ya sé que cruzar el Huerna y perderte unos  días  por ciudades y pueblos de nuestra meseta vecina no puntúa para el premio de aventurera del año, pero me basta visitar una  población desconocida para mi y cuyo nombre compuesto acabe en “ Redruejos de Abajo” , por ejemplo, para sentir la adrenalina correr por mis venas.

Si además el establecimiento hostelero de la localidad se llama “ Casa de Comidas Ulpiana”, yo quiero comer allí lo que esa buena mujer guise y lo hago con la misma entrega y disciplina con la que lo hacían unos años atrás -antes de la crisis- los afortunados comensales de “ El Bulli”.

La casa de comidas en cuestión era un negocio abierto en 1945 por Ulpiana , quien a sus 92 años aún era el alma de esta pequeña empresa familiar en la que trabajaban dos  generaciones de sus descendientes.

Os puedo decir que comimos y bebimos muy bien y a un precio razonable, pero los que seguís este blog ya sabéis que siempre acabo hablando de mediación, o lo que es lo mismo,  mi pasión por acercar a la ciudadanía esta desconocida herramienta para solucionar conflictos. Pasión que me persigue incluso cuando estoy de vacaciones.

No pude evitar escuchar la bronca que tenían montada en la cocina y  observar el agitado  lenguaje corporal del camarero, que pese a sus educadas palabras, acompañaba sus gestos .

Como  mi empatía es en muchas ocasiones más fuerte que mi prudencia , me las apañé para dejar a mis compañeros de mesa entretenidos con el café mientras  yo comadreaba con la entrañable y nonagenaria Ulpiana.

Me enteré de unas cuantas cosas:

Que el negocio lo llevaban desde hace más de dos décadas su hijo y su mujer.

Que  esta última ,desde que a su marido hace unos años le diera un infarto ,solo piensa en que se jubile y lo sustituya su hijo Ulpi  quien  está allí, trabajando  como camarero desde que volvió de Madrid sin acabar su carrera de ingeniería porque “no era lo suyo, pero el chico vale para esto y además cocina muy bien”( aunque su padre no lo vea así) .

Además está lo de la otra hija de Ulpiana , que desde que se separó también está trabajando en la cocina y aunque nunca le interesó el negocio “ahora parece ella más jefa que nadie”…

¿ Os suena todo esto? ¿ Verdad que es muy “familiar”?

 

La Empresa Familiar es el origen de la economía . De forma natural individuos de una misma familia se alían para llevar a cabo proyectos económicos en base a valores propios de la familia.

La especial emotividad que transmite la empresa familiar se proyecta  a través de los valores que refleja su “marca”, consiguiendo una mayor fidelización del cliente  así como de otros colaboradores , de los propios empleados , proveedores y posibles inversionistas.

Pasados ya los tiempos de “pelotazos”, de hacer dinero rápido con negocios “flor de un día”, de las grandes industrias con cientos de empleados, a día de hoy las pequeñas empresas familiares sustentan en gran medida la economía de nuestro país.

 

En España representan el 75% de del tejido empresarial y económico. Sin embargo solo el 25% llegan a la segunda generación y tan solo el 10%  supera la tercera, aún cuando muchas de ellas continúan siendo negocios rentables  y competitivos que ofrecen calidad en sus servicios.

 

¿Por qué entonces  no continúan siendo familiares?

Estos son algunos de los patrones que con mayor frecuencia se repiten en la sucesión dentro la empresa familiar:

Resistencia por parte del fundador/a  para aceptar la retirada: bien por pensar que no es el momento aún, por reticencia a soltar las riendas del negocio y a aceptar los cambios para adaptarse a las necesidades actuales, por no tener definido al sucesor/a  o por no tener garantizadas unas condiciones económicas aceptables tras su jubilación.

Falta de flexibilidad  en los sucesores/as para entender y respetar los criterios y necesidades de los fundadores/as  generando un cierto periodo de adaptación.

Tensiones por criterios de dirección de  la empresa .

Confusión de conceptos : Familia-Empresa- Propiedad.

 

¿Cómo podemos favorecer la continuidad de las empresas familiares?

 

 La mediación favorece el éxito y  la continuidad de la empresa familiar ayudando a que los relevos y cambios generacionales se produzcan de una forma que satisfaga a todas las partes implicadas.

Los mediadores y mediadoras , a través de nuestra experiencia , habilidades y manejo de técnicas de resolución de conflictos les damos un espacio a las personas  para que de forma confidencial , puedan exponer todas sus necesidades e intereses ante “ un tercero” -profesional neutral e imparcial- para así y con su ayuda, llegar ellos mismos , y de una forma ágil y rápida a acuerdos satisfactorios , duraderos y eficaces que determinarán tanto la continuidad empresarial  como el buen clima de convivencia laboral  y el mantenimiento de las relaciones  familiares.

 

…Casi nada.

 

Nuestra querida Ulpiana , mujer lista donde las haya , luchadora, emprendedora en tiempos difíciles -mucho más que los nuestros-, de ágil conversación y con la capacidad interrogadora que solo una abuela tiene me preguntó antes de marcharme:

-“¿Y cuanto cuesta una mediación de esas que tú haces?”

Yo le contesté :

-“ Mucho menos de lo que vale”.

Se rió. Me dio un beso…y me pidió una tarjeta

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FELICES VACACIONES… ¿FELIZ DIVORCIO?
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Lilián Suárez | 01-07-2015 | 12:36| 0

Definitivamente ya huele a verano. Los meses de julio y agosto son los elegidos mayoritariamente por los que tienen la suerte de poder irse de vacaciones. Es tiempo para cambiar de aires y las rutinas y prisas diarias dejan paso largos días de sol y playa; a cenas que se prolongan hasta la madrugada y a momentos para disfrutar de los hijos, amigos, familia y pareja. Todo parece pintar bien; es verano. Sin embargo, uno de cada tres divorcios en España se produce después de las vacaciones.

¿Motivos? Muchos. Si leemos la abundante documentación escrita por psicólogos y terapeutas al respecto podremos encontrar las claves para evitar los conflictos de pareja o para reconducirlos. No es ese el enfoque de este artículo. Este texto pretende para dar a conocer las ventajas de la Mediación Familiar a las personas que ya han decidido divorciarse… y a las que lo decidirán después de las vacaciones.

¿Podemos hablar de divorcios felices?

Posiblemente no. Un divorcio es, casi siempre, doloroso; es uno de los momentos más críticos y delicados por los que puede pasar una persona en la vida: sensación de pérdida, desgaste emocional, múltiples incertidumbres (‘¿Cómo va ser ahora el contacto con mis hijos?’; ‘ ¿Dónde voy a vivir?’; “¿Cómo hacer frente a los gastos?’)…

 En esta situación de bloqueo emocional en la que se encuentran los –todavía- cónyuges, llenos de miedos, culpas, desconfianza, e incluso en ocasiones “odio al contrario/a”, se les exige que lleguen a un acuerdo (convenio regulador) para repartir sus bienes y organizarse para seguir, por separado, criando y educando a sus hijos , algo ya por sí difícil de hacer entre dos.

 ¿Alguien puede tomar buenas decisiones en asuntos tan importantes estando sometidos a esta presión? La respuesta la tenemos en la insatisfacción que casi siempre les queda a los excónyuges después de firmar un convenio regulador (aunque sea de mutuo acuerdo) y en el alto grado de incumplimiento que tienen muchos de éstos .

¿Por qué afrontar solos este difícil proceso si podemos hacerlo acompañados por un mediador o mediadora?

Si cuando decidimos hacer una reforma en casa nos asesora un profesional, cuando queremos adelgazar acudimos a un dietista o cuando vamos de vacaciones contratamos con una agencia de viajes…; ¿por qué cuando vamos a divorciarnos no acudimos a un mediador?

Yo tengo dos posibles respuestas:

 Primera: – No se conoce la figura del Mediador Familiar.

Segunda: – Creemos que puede ser caro.

 Efectivamente; aunque la mediación es el método de resolución de conflictos más empleado desde hace años en EEUU o en el resto de Europa (85% de los casos en Reino Unido; 80% en Alemania y cifras similares en otros países ) en España aún estamos empezando. La vigente Ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles data tan solo de 2012.

Por otro lado, un divorcio siempre representa  a medio plazo una pérdida de poder adquisitivo para los cónyuges quienes pasan de tener una sola casa abierta a tener dos y unos gastos inmediatos e imprescindibles, en abogados, procuradores y notarios. Es fácil pensar entonces que si además interviene otro profesional, el proceso se encarecerá todavía más.

 Bien; son preguntas y dudas muy lógicas que espero despejar a continuación.

 ¿Cómo trabajamos los mediadores?

Los mediadores trabajamos integrados en un equipo interdisciplinar. Cuando eliges “divorciarte por mediación” acudes a un despacho (centro, gabinete, etc.) en el que trabajamos conjuntamente mediadores y abogados. Cada uno de nosotros tiene un papel distinto.

El mediador es el profesional imparcial que recibe a las dos partes (en adelante mediados) y que les acompañará en la difícil tarea de consensuar un acuerdo satisfactorio para ambos. Les explica las normas, requisitos y características que rigen el proceso: ambos mediados tendrán el mismo tiempo para hablar y exponer con libertad y respeto todo aquello que consideren oportuno , quienes además en cualquier momento pueden abandonar el proceso ya que es totalmente voluntario, confidencial y regido por el principio de buena fe entre las partes. Es en este contexto, alejado de los tribunales y las prisas, donde el mediador ayuda a los mediados -generando un clima de confianza y respeto a través de preguntas y diálogo pacífico- a que ellos mismos “tomen las riendas” para solucionar un conflicto, que solo a ellos ( y a sus hijos ) les pertenece y diseñen un acuerdo personalizado que garantice la satisfacción de las necesidades de toda la familia. A que se hagan su propio ‘traje a medida’.

Un acuerdo que les permita seguir ejerciendo una parentalidad responsable y positiva .

Esto suele llevarse a cabo en unas cuatro sesiones de una hora de duración cada una de ellas aunque, en ocasiones, puedan variar estos tiempos dependiendo del grado de enconamiento del conflicto y de la actitud de los mediados.

La labor del abogado/a sigue siendo imprescindible: dará forma jurídica a ese acuerdo alcanzado entre los mediados. Es decir, redactará el convenio regulador basándose en dicho acuerdo (acta de mediación) pudiendo éste, o ésta ,concentrarse así solo en lo jurídico , velando en todo momento por la legalidad de los acuerdos así alcanzados.

Esta manera de ‘hacer los divorcios’ no supone por lo tanto un encarecimiento de los mismos para los clientes. Al contrario, supone siempre un ahorro en costes emocionales . ¿ Qué precio se paga cuando hay constantes disputas entre los ex-cónyuges?. Y en muchas ocasiones supone también un ahorro en gastos procesales: el hecho de haber participado activamente en decisiones tan importantes que determinarán en un futuro su vida y la de sus hijos conduce a un mayor índice de cumplimiento de los acuerdos alcanzados evitando nuevos conflictos jurídicos o el enconamiento de los ya existentes.

Si has leído hasta aquí espero que, si tienes decidido divorciarte o conoces a alguien que vaya a hacerlo, te plantees (o le recomiendes) hablar con un mediador o mediadora.

No hay nada que perder y sí mucho que ganar.

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Elecciones y mediación
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Lilián Suárez | 19-05-2015 | 10:51| 0

Estamos en plena campaña electoral, a pocos días de la cita con las urnas del próximo 24M y la incertidumbre sobre los resultados parece mayor que nunca. Todo indica que la próxima legislatura va tener que fraguarse a base de alianzas y yo lo único que escucho a las candidatas y candidatos cuando son preguntados sobre este asunto es la exclusión de pactos con una u otra fuerza política ( si no con todas) .

Si miramos a los resultados de las pasadas elecciones andaluzas, que bien pueden ser una especie de indicador premonitorio de lo que va suceder el 24M, podemos extraer una conclusión objetiva: falta absoluta de flexibilidad en nuestros representantes para gobernar en clave del mandato extraído de las urnas. Si la ciudadanía no se decantó por darle la mayoría absoluta a ningún partido para que gobierne en solitario , parece obvio que la única manera de respetar ese mandato electoral es a través del pacto . “Las democracias actuales , en sociedades pluralistas que ensalzan la autonomía de los individuos , no pueden basarse solo en la imposición de la voluntad de las mayorías sobre las minorías – ni al contrario, desde luego-” (Javier Malagón) .

Por desgracia -y me refiero solo a este aspecto- los políticos no parecen ser muy distintos del resto de ciudadanos de “a pie”. La dificultad para pactar , para escuchar “al otro”, para empatizar y para aparcar las diferencias en pro de ese intangible “bien común” no es patrimonio exclusivo de nuestros representantes .

 ¿ Qué coste tiene esto para el contribuyente?

Si examinamos las consecuencias y el coste económico de la incapacidad por parte de los candidatos electos de encontrar soluciones integradoras podemos encontrarnos -sin salir de Asturias- con ejemplos como el acontecido en 2011: la necesidad convocar de nuevo elecciones solo un año después de los comicios, ante el panorama de ingobernabilidad que deparó el resultado de las urnas, que no dieron una mayoría clara a ningún partido. Si ponemos la atención en el coste y las consecuencias que tiene para el contribuyente la incapacidad de las personas físicas -de la gente ,como tú y como yo- a la hora de buscar soluciones integradoras en sus conflictos privados -divorcios, herencias, desacuerdos vecinales, etc.- judicializando asuntos ,que por su naturaleza bien podrían resolverse a través de la mediación -con todas las garantías de equidad y justicia- sin poner en marcha la costosa maquinaria de los Tribunales veremos la alta rentabilidad económica de la mediación -aunque los costes aún más importantes, a mi juicio, que se reducen en estos casos son los emocionales-.

 Para resolver estos conflictos entre particulares – extensivo a los conflictos en empresas o entre particulares y Administración- la ciudadanía cuenta con los servicios de los profesionales de la mediación. Para que los políticos se pongan de una vez por todas a trabajar de forma colaborativa al servicio de la ciudadanía es necesario un cambio cultural y de paradigmas, en el que “lo bueno” no venga dado por “lo mío”, sino por el acercamiento de posturas a través del diálogo. Quizá a la mediación le cuesta tanto despegar en este país porque ese cambio cultural aún está por venir, y los políticos no son más que el reflejo de la sociedad en la que vivimos.

Saber -como sé con absoluta certeza- que esta cultura del diálogo y la mediación es el lenguaje que “hablan” cada día miles de escolares en nuestros centros educativos me hace creer que los políticos del futuro serán capaces de comunicarse en este “idioma”. Exijámoselo nosotros a los políticos del presente.

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Mediación y lucha
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administrador | 20-04-2015 | 09:19| 0

Gijón ha premiado la Mediación en la persona de Antonio Tajani. Noticias como esta contribuyen a dar a conocer el verdadero significado de la Mediación .
Muchas veces me hacen la misma pregunta : “¿Cómo vas a sentarte a dialogar y ponerte en el lugar del otro cuando ese otro  es quien te está amargando la vida?” .
Cuando hablas de Mediación, parece –en ocasiones- que estás animando a la resignación; a dejar de luchar por tus derechos y por tus intereses.
Puede -erróneamente- interpretarse la Mediación como cesión.

No resulta fácil de explicar.  Para llevar a cabo con éxito un proceso de Mediación es necesario empatizar; separar el problema de la persona que te lo causa; utilizar un lenguaje asertivo sin agresiones ni descalificaciones que contribuyan a generar más crispación y desencuentro; hacer una escucha activa de lo que la otra parte nos cuenta para entender sus circunstancias y sus razonamientos sin estar pensando en cómo rebatirlos; analizar minuciosamente y de forma racional  los   pormenores de los hechos  antes de buscar las posibles soluciones…
Todo esto no es tarea fácil cuando lo que estamos defendiendo es algo en lo que nos va la vida: nuestro puesto de trabajo, la custodia de nuestros hijos, terminar con una situación de acoso escolar sobre un menor, involucrar al resto de la familia en el cuidado de una persona dependiente, instalar  en nuestro portal  un ascensor que necesitamos para poder salir de casa…

Estamos en el siglo XXI. El momento histórico que vivimos, con la situación de crisis, la irrupción casi repentina de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de nuestras vidas, la globalización, la deslocalización de empresas, el paso de una sociedad industrial a una sociedad de servicios, las nuevas formas de entender la familia y las relaciones  -entre otras muchas cosas- hacen que hoy no sirvan los mismos modelos de lucha , de reivindicación, de defensa de nuestros derechos  que eran válidos en otros tiempos.

Si queremos que las cosas cambien, no podemos seguir haciéndolas de la misma manera.

Aquí tenemos un ejemplo.  Aquí, en Gijón.  Aquí, con los trabajadores de Tenneco que supieron entenderlo y que en ningún momento tiraron la toalla ni dejaron de luchar pero que lo hicieron de otra manera. No recurrieron a la violencia en sus reivindicaciones. Buscaron, entre otras cosas, la ayuda de las Instituciones Europeas  y ésta se materializó con la intervención de un mediador: el ahora reconocido Antonio Tajani, Vicepresidente del Parlamento Europeo. Reconocido con una calle que lleva su nombre en Gijón y  “premiado”, no solo por los trabajadores de Tenneco -protagonistas absolutos de esta historia- sino también por toda la ciudadanía y por los representantes políticos y sociales que estuvieron presentes en el acto.

1.    Hay quien opina que los políticos siempre “se suben al carro” para  hacerse la foto cuando las cosas van bien. Puede ser; no seré yo quien diga lo contrario. Pero prefiero pensar que algo está cambiando. Quiero creerlo. En la Mediación tenemos un modelo de resolución de conflictos basado en el diálogo pacífico  que tiene mucho que aportar a la sociedad del Siglo XXI en la que estamos viviendo. Ojalá nuestros políticos sepan verlo y sean muchos los que “se suban al carro” de la Mediación. Gracias, Antonio Tajani.

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