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” ¡Nos separamos! “. ¿Convenio regulador o plan de crianza?
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Lilián Suárez | 11-05-2016 | 08:34

Tras una separación o divorcio, cuando existen hijos comunes, la sentencia que pone fin al proceso judicial recoge en un documento que se llama convenio regulador una serie de medidas o pautas, de obligado cumplimiento para las partes, que regula -entre otras cosas- cómo van a desarrolarse a partir de ese momento las relaciones paterno-filiales.

El plan de crianza -hay autores que lo llaman plan de parentalidad, pacto de relaciones familiares, pacto de parentalidad,etc.- comparte caracteristicas con el convenio regulador , pero no es lo mismo.

¿Puede haber convenio regulador o plan de crianza sin divorcio?

Sí. En el derecho español la figura que regula la ruptura de una pareja que no está casada, pero tiene hijos comunes, se llama guardia y custodia .

La guardia y custodia es un procedimiento similar al divorcio, aunque con alguna diferencia pero en lo concerniente a los hijos comunes son casi idénticos, es decir, también hay convenio regulador en el procedimiento de guardia y custodia.

Así mismo, unos padres que no estén casados, y que por tanto no tengan que pasar por los tribunales para disolver su vínculo, puden perfectamente regular su relación paterno-filial a través de un plan de crianza, elaborado en un proceso de mediación.

¿Qué tiene que contener un convenio regulador?

Según el Art.90 del Código civil, el convenio ha de contener unos mínimos – tasados- pero  además puede contener todos aquellos otros extremos que quieran regular libremente los cónyuges, así como  las soluciones alternativas para los casos de incumplimiento. Es decir, el legislador da la posibilidad de regular ampliamente, vía convenio, practicamente todos los aspectos relacionados con la crianza y educación de los hijos. Sin embargo, pocas veces se aprovecha este medio para hacer esa regulación de manera exhaustiva. Suelen ser bastante escuetos y esquemáticos y una de las razones -a mi entender- es la dificultad para la comunicación y la negociación que suele darse cuando tratamos temas de tanto calado emocional en clave exclusivamente jurídica.

¿Es suficiente un escueto convenio regulador para proteger los intereses del menor?

En algunas ocasiones sí. Pero el ingrediente principal para conseguir esa protección es la voluntad de los padres. Las investigaciones demuestran que las posibilidades de que los hijos afronten con éxito el divorcio o separación  de sus padres son más elevadas si estos cooperan entre sí. La reducción de los conflictos por parte de los adultos va a suponer una garantía para el bienestar de los menores.

En otras ocasiones, lamentablemente, no resulta suficiente el convenio regulador para zanjar las discrepancias entre los padres, y de ello da buena cuenta la abundante litigiosidad que en torno al incumplimiento de los mismos se observa cada día en los tribunales a lo largo y ancho de todo el  país.

Las causas de la ausencia  de esa voluntad o capacidad de cooperación por parte de los padres puede deberse a muchos motivos y puede haber muchas opiniones , pero sobre lo que existe consenso es en que :

“Las posibilidades de cumplimiento de cualquier tipo de compromiso, aumentan exponencialmente cuando nos implicamos de forma activa en su elaboración”

Cuando unos padres que deciden romper su relación o separarse, acuden a un servicio de mediación familiar, veran desde el principio que tienen que esforzarse en cooperar para alcanzar unos acuerdos que no se van a fraguar desde las posiciones iniciales de cada uno de ellos, sino que se construyen desde sus propias circunstancias personales, es decir: las necesidades de sus hijos, las de los padres y sus posibilidades.

¿Qué es un plan de crianza?

Es un documento que elaboramos en mediación y que refleja los intereses y  las necesidades de los hijos e hijas y cómo van a organizarse los padres para satisfacerlos, despues de su ruptura como pareja.

Por hacer un símil, es un “traje a medida”, una especie de convenio regulador muy personalizado, detallado, construido en común por ambas partes acompañadas en todo momento por el mediador,  en el que también pueden participar los hijos e hijas, en función de su edad  y capacidad.

El plan de crianza, establece unas directrices y expectativas claves que pueden evitar malentendidos en el futuro y que ayudan a dotar de mayor contenido al convenio regulador. Debe ser lo suficientemente detallado para ser útil y lo suficientemente flexible para ser realista.

El contenido es variable y se ajusta a las necesidades particulares de cada familia, pero contiene en todo caso y entre otras cosas,pautas educativas, distribución de los tiempos con los hijos,  la forma de comunicación, los mecanismos para tomar nuevos acuerdos o resolver los conflictos que puedan surgir en el ejercicio de esa “parentalidad responsable”, como a mi me gusta llamar.

Como veis, convenio regulador y plan de crianza, no son excluyentes sino compatibles y complementarios. Un plan de crianza consensuado -con o sin convenio regulador, según los casos- redunda en bienestar para los hijos e hijas.