En el drama personal y familiar del desahucio de la vivienda habitual se concentran las peores consecuencias de la situación económica en la que nos encontramos. En el hecho de privar a una familia de su domicilio por no poder hacer frente a las obligaciones contraídas se reflejan las circunstancias por las que está pasando una colectividad. El empleo abundante y el crédito fácil facilitaron el acceso a la vivienda en propiedad para amplios grupos sociales. La memoria de que la economía es cíclica y las alertas ante la previsible burbuja inmobiliaria no bastaron para determinar los riesgos que a cada uno le cabía asumir. El desempleo creciente, el endurecimiento del crédito y el desplome de los precios de la vivienda hicieron el resto.
Algunos de los casos que han pasado por el servicio de intermediación del Ayuntamiento de Gijón, tal como Iván Villar relata hoy en EL COMERCIO, ponen de manifiesto que no todos los que suscribieron créditos hipotecarios, que ahora se han vuelto su peor pesadilla, lo hicieron por encima de sus posibilidades, ni engañados por la entidad bancaria. Y la solución no es sencilla, pues una vez determinada la buena fe de las partes, el banco ha de responder de sus operaciones, el particular de sus compromisos y la sociedad de que ninguno de sus miembros se vea privado de una vivienda digna. Por eso, apoyos como el anteriomente mencionado, que contribuyen a facilitar un entendimiento entre los implicados, son la mejor utilidad que las instituciones públicas puedan aportar a sus ciudadanos ante un problema de incidencia creciente: sólo en este año que termina mil quinientos procedimientos de desahucio fueron iniciados en Asturias, un tercio más que en 2011.
Según una extendida opinión, subrayada por la imagen exterior de España ante la crisis de la deuda, el nuestro es un país desahuciado, sin posibilidades sencillas de solución y en el que las medidas adoptadas no hacen sino agravar las cosas, en espera del tan ansiado ‘tocar fondo’ que no acaba de llegar. Desahucio que, como en el enfermo sin esperanza, un mal encadena otro, y en el que la crisis económica y social deriva en crisis política sin precedentes en la democracia. El cuestionamiento de la clase política y del mismo sistema afecta a los partidos, a las instituciones, monarquía y Constitución incluidas, como partes sustanciales del propio origen de nuestro actual marco de libertades, la imperfecta pero práctica transición, que facilitó hasta el momento el periodo de convivencia pacífica más extenso del que nuestra historia ha disfrutado. La incapacidad de gestionar con previsión y solvencia ha desatado a su vez las tensiones territoriales –en busca de un supuesto responsable externo de las carencias propias–, más o menos aplacadas todos estos años pero no resueltas. El desmembramiento nacional tendría consecuencias no sólo económicas para todos: un hipotético Estado catalán no sería el mejor garante de las libertades ciudadanas, vistos algunos tics mesiánico-populistas recientemente aflorados.
Es preciso combatir, en fin, esa idea de desahucio general que nos embarga y que se manifiesta también en el abandono de proyectos, no todos irrealizables, ni faraónicos, aunque algunos necesiten un replanteamiento a fondo ante el desmoronamiento de las previsiones financieras que los sustentaban. Por ejemplo, el llamado plan de vías gijonés, que no sólo prevé soterrar el ferrocarril y establecer un nuevo acceso a la ciudad desde el centro de Asturias, sino en el que la villa se juega su futuro con la apertura de un nuevo espacio céntrico, o que la oportunidad quede bloqueada en un enorme solar yermo durante lustros.
El comentario del director
Por Íñigo Noriega
El desahucio nacional
No es cuestión de suerte
A la vez que los bombos de la Lotería de Navidad desgranan su fortuna anual, cuyos primer y tercer premio han dejado algunas trazas en Oviedo, Gijón, Nava y Castrillón, y que –en otro orden del azar– el Casino de Asturias plantea su cierre temporal ante la acumulación de pérdidas de los últimos años, un movimiento ciudadano organizado de mil y un maneras, sobre el que EL COMERCIO viene dando cuenta de todas las iniciativas de las que tenemos noticia, se ha ido poniendo en marcha de una forma desconocida hasta ahora para tratar de echar una mano a aquellos que la necesitan y paliar, en la medida de las fuerzas de cada uno, las carencias más básicas que otros sufren.
En la empresa, en la parroquia, en la asociación de vecinos o de padres, en el club deportivo, en los colegios y en el supermercado. En la Agencia Tributaria, en el Grupo Covadonga, en la entidad bancaria, en la Escuela Politécnica o en el Conseyu de la Mocedá. En pequeños establecimientos y en corporaciones. Conciertos, sorteos, cenas, recogidas de material y de alimentos. Con aportaciones económicas, en especie o por medio del trabajo voluntario, regular o esporádico. Mediante la puesta en marcha de iniciativas o en apoyo de otras que ya están en marcha y mantienen vivas organizaciones como Cáritas, Cruz Roja o la Cocina Económica. El Banco de Alimentos, en el proyecto más ambicioso emprendido por la ONG hasta hoy, superó los 100.000 kilos previstos en pocos días.
Una oleada de apoyos de la que –aunque en estos tiempos de dominio del marketing puede atribuirse en parte a la intención de las organizaciones de construirse una imagen positiva– hay que destacar la gran corriente de generosidad que prevalece ante la identificación de carencias concretas que los ciudadanos entienden que pueden solucionar con su ayuda directa, en un gesto de sincero altruismo. Tanto da que las motivaciones sean religiosas, caritativas o simplemente cívicas a la hora de ensalzar unas actuaciones que siempre han existido, pero que en esta ocasión han superado amplia y espontáneamente las dedicaciones habituales. Las principales organizaciones estiman que el número de voluntarios que entregan parte de su tiempo ha subido en más del 20%: son decenas de miles en Asturias los que participan asiduamente en estas tareas.
Se suma, por tanto, este movimiento de ayuda al colchón familiar, que hacía de amortiguador de las inclemencias de la crisis. Más de cinco millones y medio de parados en España, más de cien mil en el Principado, son un volumen ingente, una cuarta parte de la población activa, tanto como para que la incidencia de la situación económica fuera aún mucho mayor. Es cierto que sus consecuencias están llegando desde hace tiempo a estratos sociales que se consideraban muy alejados de la pobreza, y que la exclusión social afecta en ocasiones a familias de clases medias que se habían desenvuelto más o menos holgadamente.
Los sistemas de protección social, las traídas y llevadas sanidad pública, pensiones y servicios sociales están cumpliendo su función primordial, manteniendo las redes asistenciales activas y garantizando que cualquier persona, esté en la situación que esté, pueda disponer de las atenciones básicas para una existencia digna. Preservarlos es cuestión esencial, para la que es preciso abordar su mantenimiento de forma práctica y realista, aunque sin desvirtuar su sentido. No ha de ser cuestión de suerte el que estos mínimos estén garantizados para todos, a la vez que es un orgullo que la sociedad, bien institucionalmente, bien a través de movimientos sociales, responda en favor de sus conciudadanos.
Un cierto optimismo
El pasado miércoles, Jaime Guardiola, el consejero delegado de Banco Sabadell, matriz del asturiano Herrero, desgranó en Gijón, en el marco del Fórum EL COMERCIO y ante casi dos centenares de empresarios y representantes de instituciones económicas del Principado, su visión acerca de la situación en la que nos encontramos con profundo conocimiento de causa y aplastante sentido común. Es evidente que el alto ejecutivo de la quinta entidad financiera española, y antes directivo de BBVA, representa a una de las partes con mayores implicaciones en la coyuntura actual y, como es natural, se debe a su empresa. Pero también lo es que la atalaya de su cargo y su capacidad de plantear un análisis objetivo convierten el suyo en un cualificadísimo diagnóstico que es obligado tener en alta consideración.
Guardiola ve la situación general «ligeramente mejor», con el mundo en su conjunto en crecimiento y EEUU encarando la recuperación. El mercado de capitales, por lo que afecta a España, experimenta una cierta «reversión» de sus tendencias que hace suponer que a partir de ahora mejoren las condiciones de financiación. «Y más cuando se active el rescate», vaticina, que prefiere denominar ‘línea preventiva’ –pues no es propiamente una operación como las de Grecia, Irlanda o Portugal– ya que el término posee «connotaciones de desprestigio» que no contribuyen a restaurar la imagen de España. En todo caso, la recuperación tardará aún en llegar, aunque predice para el final de 2013 la vuelta al crecimiento.
No tiene ninguna duda el consejero delegado del Sabadell de que «la economía se ha ajustado». El descenso de los costes laborales ha mejorado claramente la competitividad y, además, «no hay posibilidad de caídas mucho mayores». Porque el ajuste está siendo «brutal, mucho más de lo que sería bueno», y provoca la quiebra de empresas viables. La visión que ha prevalecido es la de restringir antes que la de «transformar la economía para hacerla competitiva».
El ejecutivo del Sabadell-Herrero da cuenta de la magnitud de la reconversión del sector financiero al resaltar que de 65 entidades vaya a quedar apenas una decena en la previsión más generosa, que algunos reducen a cuatro o cinco grandes grupos. Sin embargo, la permanente «sensación de que las medidas han ido llegando tarde», de que no han sido siendo suficientes, le ha dado al proceso un carácter de provisionalidad. También ve «difícilmente sustituible» por los bancos la función de las cajas de ahorro en cuanto instrumentos de construcción del tejido social del territorio.
Subraya Jaime Guardiola que «el crédito es necesario, pero no suficiente, ya que por sí mismo no soluciona nada». Antes deben venir los buenos proyectos y, después, la financiación que los empuje. El exceso de crédito, y la alegría en su dispensación, fue precisamente una de las circunstancias de las que nos llevaron a la crisis actual. El riesgo de que, una vez recuperada la confianza no haya crédito disponible es también real.
Sobre el impuesto a la banca que el Principado incluye en los Presupuestos de 2013, cuya institución anunció también el Ejecutivo de Rajoy con carácter nacional, considera que supondrá mayores «costes para los clientes». Aunque corresponde a los gobernantes la decisión sobre cómo obtener los ingresos, existe un «ambiente claro de mejorar la productividad de la Administración» como alternativa.
Un diagnóstico, en fin, que a la vez que realista, apunta señales de optimismo. Habrá que agarrarse a ellas.
Mudanzas
A punto de cumplir 105 años, llenos de actividad y de disfrute de la vida hasta última hora, no puede culparse al uso arrojadizo que unos y otros han hecho de la única obra de Oscar Niemeyer en España de un deceso atribuible a las propias leyes de la naturaleza. Sus escultóricas edificaciones le sobreviven ya, aunque él no diera tampoco más importancia, en su personal visión de la existencia, a la posterioridad, al hecho de perdurar más o menos, algo que quizá facilitó su longevidad. Confiemos en que el Centro Niemeyer, una vez que se solventen las contradicciones y se aclaren las acusaciones de la forma en que corresponda, las últimas entre quienes no hace tanto formaban parte del mismo equipo promotor, consiga atender las funciones para las que fue ideado. Natalio Grueso, su ideólogo y primer director, rompe hoy en EL COMERCIO y LA VOZ DE AVILÉS su silencio y explica pormenorizadamente a José María Urbano sus razones y lo que según él pudo ser uno de los proyectos culturales más importantes de España.
A unos centenares de metros de la cúpula blanca se alza el extremo más occidental del gran complejo industrial de ArcelorMittal, que extiende por los concejos de Gijón y Avilés los hornos altos y factorías. El acuerdo finalmente conseguido recoge la aceptación de los trabajadores de una sustancial reducción salarial y permitirá la reapertura del horno ‘B’, así como de la planta de galvanizado, al calor de los incrementos de producción previstos en el sector automovilístico nacional, lo que allana el presente del gran motor de la industria asturiana. Esperemos que, esta vez sí, las inversiones lleguen a término en esa gran maquinaria que es Arcelor y que pretende moverse con agilidad, pese a sus dimensiones, al ritmo que marca la batuta del mercado.
Mucho más lentamente, paralizado con el pinchazo inmobiliario que habían promovido las cuentas de la lechera, avanza el principal proyecto urbanístico que afronta Gijón desde hace una década, destinado a renovar una parte sustancial de su estructura urbana y agilizar sus comunicaciones con la zona central asturiana. El soterramiento de las vías, la entrada del ferrocarril a lo largo de la ciudad, la apertura de un nuevo espacio desde el oeste hasta el mismo centro, las edificaciones singulares previstas,… cuentan con un modesto plan alternativo, que pondría en uso una pequeña parte del túnel horadado bajo las calles. Algo habrá que ir haciendo, sí, pero la duda sobre si el proyecto no implica un aplazamiento hasta el olvido del plan inicial no se desvanece.
De mudanzas no entienden las posiciones que sostienen el Servicio de Salud del Principado y los médicos: tras dos meses cumplidos ya de huelga, las posturas se mantienen y la discusión sobre en qué proporción deben compensarse con descansos, además de dinerariamente, las horas de las guardias, obliga a suspender operaciones, aplaza consultas y pruebas, engorda las listas de espera y deteriora el clima profesional. Por separado cada una de las partes tiene sus razones. Ahora falta que las hagan casar, por sí mismos o buscando una mediación, para que no sean una vez más los pacientes, que también sufren sus particulares restricciones, quienes sigan pagando un pato que no es suyo.
Las cuentas del Niemeyer
La consejera de Cultura y presidenta de la Fundación Niemeyer hizo pública esta semana la auditoría de Deloitte sobre las cuentas del centro cultural de la ría de Avilés. Ana González se anticipó a asegurar que el informe «no es desfavorable», para contabilizar después en cerca de 600.000 euros las cantidades «que no se justifican», entre descuadres del arqueo de caja, partidas, recibos y gastos de Visa e invitaciones sin documentar o justificar, así como contrataciones y facturas internacionales que no se atienen a la legislación española. Los auditores recogen, asimismo, que el despacho Rebollo Abogados, del exsecretario de la Fundación José Luis Rebollo, pasó minutas de 300.000 euros a la misma por la elaboración de tres contratos. El informe concluye que las cuentas de 2011 contabilizan unas pérdidas de 2,2 millones de euros, en las que se incluye la provisión de 1,2 millones para hacer frente a la devolución de las subvenciones de 2007 a 2010.
La consejera añadió que «los gestores de la Fundación no informaron al Patronato de todo» y, lo que es evidente a la vista de los números precedentes, «el rigor era muy mejorable, no era todo lo correcto que debía». La Alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, fue más allá al afirmar que «los patronos fuimos engañados con las cuentas de 2010», lo que valoró como una «ruptura de confianza» respecto a quienes llevaron las riendas del centro.
Pese a su corta vida, el Centro Niemeyer acumula ya una historia repleta de vicisitudes. El feliz regalo que el centenario arquitecto brasileño hacía a la Fundación Príncipe de Asturias en 2005 con motivo del vigésimo quinto aniversario de ésta pronto se convirtió en motivo de desencuentros. El destino inicial como sede del museo de la Fundación, desechado ante la oposición del entonces alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, quien no estaba dispuesto a tolerar un equipamiento de la institución fuera de la capital, fue recuperado por Vicente Álvarez Areces y replanteado como entidad cultural dependiente del Principado. Se construyó en un tiempo récord, y a un coste moderado, unos 40 millones de euros (sirva como comparación: el Calatrava costó más de mil). Fue inaugurado en 2011 y, poco antes de dejar Areces la Presidencia del Principado, Izquierda Unida impidió la cesión de su control a los patronos privados durante 50 años. El gobierno de Foro Asturias destapó irregularidades en la gestión, en las que el informe de Deloitte profundiza.
No es preciso insistir en la relevancia de contar en Asturias con la que probablemente sea una de las últimas construcciones firmadas por Oscar Niemeyer, dotada además de un carácter de obra intimista y personal, resumen de todos su planteamientos artísticos y éticos. Basta la contemplación de sus formas para convencer al visitante de la altura estética del conjunto. Tampoco es necesario recordar el valor y el significado que para Avilés tiene un centro de estas características. Ni siquiera en algunos de los hitos de su programación, de la mano de Natalio Grueso, quien vivió de muy cerca la gestación del centro desde sus inicios y ahora dirige la red de teatros de la Comunidad de Madrid.
Aseguró Ana González que en estos momentos lo que corresponde es «solicitar formalmente las aclaraciones oportunas a quien corresponda». Pues eso.
Cincuenta años de cine
Ayer, con la comunicación del palmarés y la entrega de galardones, y hoy, con las últimas proyecciones, culmina la edición del Festival Internacional de Cine de Gijón que celebró el quincuagésimo aniversario de su fundación, allá por 1963, por el Ayuntamiento de Gijón y el respaldo económico de la Caja de Ahorros de Asturias. La película ‘About the pink sky’, del japonés Keiichi Kobayasi, ha sido considerada la mejor película, en una nómina de premiados en la que también destaca la franco-afgana ‘The patience stone’, que ha acaparado las distinciones de la crítica internacional, del jurado joven y a la mejor actriz.
El FICX, siglas por las que se identifica el certamen en los últimos años, ha vivido en su historia una evolución desde la inicial dedicación a la cinematografía y la televisión infantil y juvenil hasta la configuración actual. En los años ochenta, a mitad de su existencia, su nombre perdió la mención a la infancia, aunque el género ha continuado teniendo un notable espacio en la programación, con la ya clásica sección Enfants terribles y un jurado joven, entre otras características. El festival es hoy una de las referencias en España del cine de calidad, de autor o independiente, llámese como se quiera, que aspira, más allá del simple entretenimiento o espectáculo, a narrar la vivencia humana y a transitar por los caminos del arte.
Esta línea, que implica en ocasiones cierta experimentalidad y riesgo, llevó a un modelo de festival, el definido por José Luis Cienfuegos, su director durante 16 años, que Nacho Carballo, su sustituto, ha continuado sin vacilar, pese a la fuerte polémica y amenaza de boicot por parte de algunos aficionados y miembros del gremio tras su nombramiento. A la alta calidad media de los filmes a concurso y a las habituales secciones se ha sumado el acierto de incluir Animaficx, dedicada al cine de animación. El ciclo que protagoniza la selección de obras del iraní Amir Naderi, quien ha contribuido a animar con su presencia el certamen, es otro de los hallazgos de la 50ª edición que, por supuesto, contó con sus rarezas y excentricidades, como los Géneros mutantes y Rellumes. ¡Qué sería el FICX sin ellos! Para celebrar el cincuentenario, un homenaje debido a su fundador Isaac del Rivero, y una exposición conmemorativa comisariada por el ex director Juan José Plans. El sentimental ‘bio-pic’ sobre Enrique Castro Quini, ‘El brujo frente al espejo’, abrió el Teatro Jovellanos a otros públicos, y el pop-rock, otra de las señas gijonesas, sonó en las noches festivaleras. El público, en fin, mantuvo su fidelidad aunque, a falta de la contabilidad oficial, fue más escaso que en anteriores ediciones.
El FICX, que puede considerarse parte del patrimonio cultural del Principado, vive una madurez que indica que su planteamiento sigue siendo válido para poner al alcance de los asturianos y de quienes nos visiten esa selección de filmes difícilmente al alcance del espectador, y que deberá ir evolucionando con respeto a su idiosincrasia. Sin necesidad de traicionar su línea, cabría incrementar la promoción para atraer a determinados públicos a la región, así como plantear unas galas más ágiles y atractivas.
Pero, sobre todo, el FICX debería extender, mediante fórmulas diversas, sus propuestas más allá de los días de otoño en los que se celebra. Es una gran contradicción que pudiendo disfrutar del festival en Asturias, con un público fiel, la posibilidad de ver este tipo de cine el resto del año es prácticamente nula en la región, excepto las piezas que puedan rescatarse de entre la cartelera comercial y algunas otras proyecciones aisladas. Y, por supuesto, sin opción a verlas como fueron concebidas, subtituladas con su idioma y sonido originales. El impulso de la creación y producción cinematográfica en el Principado es otra de las posibilidades que, desde mayores ambiciones para el FICX, cabría desarrollar en su estela.
Más pobreza
Los datos de la Red Asturiana de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión describen un panorama que ratifica lo que otras organizaciones de la región llevan advirtiendo desde hace tiempo respecto a la incidencia de la crisis económica en el tejido social, y acerca de la extensión de la pobreza en capas cada vez más amplias de la población. Es llamativo que casi la mitad de los ciudadanos tenga dificultades para llegar a fin de mes, pero mucho más lo es que una quinta parte, con ingresos familiares insuficientes, esté en las puertas de la miseria y cercana a la situación de exclusión. Como siempre ocurre, en los grupos más débiles –menores, madres solas, ancianos– el riesgo aumenta, y uno de cada cuatro lo son niños y adolescentes. Además, para agravar aún más el problema, el informe subraya que quienes están en esa situación no sólo son personas en situación de desempleo, sino que lo exiguo de determinados salarios lleva también a trabajadores en activo a pertenecer a estos grupos de riesgo. “Lo grave es que, ahora, se es pobre incluso con empleo”, recoge Chelo Tuya en la información que hoy publica EL COMERCIO en palabras del portavoz de la red.
La alarmante situación –no cabe calificarla de otra forma– obliga a la sociedad asturiana a redoblar los esfuerzos para activar todos los mecanismos disponibles, públicos y privados, destinados a poner coto a la nefasta extensión. Y tan importante es adoptar aquellas medidas a medio y largo plazo necesarias para enderezar el rumbo económico como las precisas para no dejar que ninguno de sus miembros quede abandonado. Es una de las obligaciones que todo grupo social cohesionado ha de cumplir.
Los presupuestos de la región y de los ayuntamientos para 2013, que en estos momentos los representantes políticos afinan o negocian, han de disponer de partidas suficientes, pese a las obligatorias restricciones, destinadas a ser administradas por los organismos públicos, y también por tantas y tan meritorias organizaciones privadas que llegan allí donde lo público tiene dificultades para acceder. El salario social, las rentas básicas de inserción y, en distinta medida, las ayudas al alquiler y la dependencia, así como las del desempleo, en su correcta utilización, no son lujos, sino la salvaguarda de unos recursos vitales mínimos para una existencia digna.
Desde luego que ninguno de estos canales por los que los bienes de una sociedad se comparten pueden estar exentos de la más rigurosa dación de cuentas, así como del requerimiento de la obligatoria eficiencia que debe regir la gestión de cada euro público. La mejor intención queda oscurecida con una administración deficiente, por lo que extremar los controles es la mejor vía de eliminar cualquier suspicacia al respecto.
Está de plena actualidad, pese a que en los últimos años han sido llevados a cabo decenas de miles de desalojos, la regulación del desahucio para impedir que las familias en circunstancias de necesidad extrema pierdan su vivienda. Conjugar la satisfacción de las obligaciones contraídas con el derecho a disponer de una vivienda no es tarea sencilla, en la que deben considerarse también la buena fe contractual aplicada y el equilibrio los derechos de las partes, minusvalorados en la del deudor por una legislación anticuada. En cualquier caso, el ablandamiento de las condiciones del desahucio endurecerá automáticamente las condiciones de acceso a los créditos hipotecarios, del mismo modo que los facilitó la codicia competitiva de determinadas entidades, que minusvaloraron los riesgos en los que incurrían. La puesta en disposición de pisos del parque público de vivienda que el Principado prepara es un camino adecuado como recurso último para garantizar a todos un techo digno.
Suzuki se va
El anuncio del cierre de la planta que Suzuki Motor España, la filial nacional de la empresa japonesa, posee en Porceyo, ha causado un hondo impacto en Gijón y en Asturias tanto por lo que el cese de la actividad industrial significa en sí, como por el hecho de que una multinacional emprenda el desmantelamiento de sus instalaciones en el Principado. 170 de sus 197 empleados serán despedidos a consecuencia de la «decisión irreversible» que ha fijado el 31 de marzo como la fecha límite para detener la producción de la que es la última factoría de motocicletas que la compañía mantenía en Europa, y que deja en mínimos la fabricación de vehículos sobre dos ruedas en España, tras los recientes cierres de Honda, Yamaha y Derbi. Las evidentes consecuencias en la economía regional llegarán también a los dos centenares de empleos indirectos, así como a las contrataciones a empresas auxiliares y proveedores, con la habitual extensión de la incidencia que una decisión de este tipo comporta.
La fábrica gijonesa, desde su origen en los años cincuenta con el acuerdo entre Avello y Compañía y la italiana Sociedad Meccanica Vergehera, vivió numerosas vicisitudes, como la entrada de los austriacos de Steyr-Daymle Puch en los setenta, la adquisición por Suzuki en los ochenta y el traslado desde el barrio del Natahoyo en 1993, sumida en una gran crisis. Desde entonces ha conseguido ir esquivando las dificultades, pero la situación actual, que se suma al endurecimiento de los requisitos legales sobre las motocicletas, ha hundido la facturación en los últimos años, con unas pérdidas de 28 millones desde 2008. Y la esperanza depositada en la fabricación de un nuevo modelo de Burgman en Gijón, que comenzó a planificarse, se fue al traste con su traslado a Tailandia.
Es tiempo ahora de revisar los errores que hayan podido cometerse en este proceso, sacar partido de la lección en el resto de situaciones similares y tratar de restañar, en la medida de lo posible, las consecuencias de la clausura, con la sustitución por otro proyecto empresarial. Desde el punto de vista de los trabajadores y su representación, facilitar la actividad de la compañía mediante la adaptación a las necesidades de producción es una máxima que en muchas ocasiones se encuentra con numerosos impedimentos para su puesta en práctica. Desde las responsabilidades de gestión, también es preciso hallar fórmulas para reducir los costes en circunstancias de pérdidas y evitar que los números negativos enciendan las alertas en despachos lejanos. En cuanto a la actuación de las administraciones públicas, es necesario allanar en todo lo posible la instalación de empresas, tratar de vincularlas al territorio y, desde luego, establecer las condiciones necesarias a la concesión de ayudas públicas.
En estos momentos, la sombra de Suzuki, pese a la enorme distancia entre una y otra en cuanto a dimensión, llega hasta ArcelorMittal, sumida también en un proceso de disminución de la demanda y de negociación de las condiciones laborales, con un horno alto parado, las inversiones previstas aplazadas y sus líneas a media producción. El cataclismo que comportaría para la región que, repentina o progresivamente, fuera reduciendo su producción y desinvirtiendo en el Principado obliga a mantener a todos, Administración, trabajadores, empresas auxiliares y dirección, abierta una línea de trabajo permanente que establezca una comunicación fluida y las condiciones que garanticen la continuidad de la actividad.
La poda del sector público
El Gobierno del Principado dio esta semana los primeros pasos en la reordenación del sector público en Asturias con la aprobación del anteproyecto de ley que en pocas semanas afrontará su trámite parlamentario. Propone, entre otras medidas, la fusión de la Sociedad Regional de Turismo (SRT) y la gestora cultural Recrea, así como la de Bomberos de Asturias y el 112, y desprenderse de las participaciones en la constructora Sedes, en el Hotel de la Reconquista y La Rectoral de Taramundi. Para el año próximo, en una segunda fase, el Ejecutivo regional prevé abordar la fusión de las entidades que desarrollan la televisión y la radio autonómicas y las dedicadas a la innovación (siete, ni más ni menos, se ocupan de esta labor en la región), además de limitar el número de directivos. Algunas de estas propuestas llegaron a ser planteadas por el anterior Gobierno, durante el corto período de Presidencia de Álvarez-Cascos.
La exigencia del Gobierno de Rajoy de que las comunidades autónomas emprendan la reducción de sus organismos satélites viene motivada por el alto gasto que el mantenimiento de tales estructuras comporta. España cuenta con más de 4.000 empresas públicas o semipúblicas, consorcios, fundaciones y entes diversos, con funcionamientos y tamaños variopintos, que en Asturias van, por ejemplo, desde el Servicio de Salud (Sespa), con sus 14.000 empleados, hasta pequeños organismos dedicados a administrar proyectos locales. La mayor parte de ellas dependen de las autonomías, aunque los ayuntamientos también los han creado con profusión. La Conferencia de Presidentes autonómicos celebrada hace un mes llegó al compromiso unánime de abordar su reestructuración, y en esa línea marcha también la recientemente anunciada auditoría del sector que el Gobierno central hará en los próximos meses y que deberá presentarse en junio.
En el Principado hay 81 entidades autonómicas que gestionan servicios públicos o desarrollan proyectos económicos, formativos, culturales o urbanísticos, y que tienen en común su dependencia del presupuesto regional. Sería una simplificación decir que buena parte son prescindibles, pues fueron constituidos precisamente para llevar a cabo desde la Administración determinadas labores con más agilidad, y algunas de ellas cumplen funciones esenciales (sin ir más lejos, véase el antes citado Sespa). Pero también es cierto que a la vez que evitan las rigideces pueden eludir el control y llegar a permitir determinadas arbitrariedades en sus prácticas, como el amiguismo, o la mera gestión ineficaz.
Será en la transparencia y en la eficiencia los aspectos en los que la reclamada y anunciada reestructuración deberá hacer hincapié con mayor énfasis, de los que no puede quedar excluido el mismo núcleo de la Administración. De hecho, cualquier remodelación del sector público ha de planearse en conjunto con el resto de estructuras funcionariales, y vinculadas a su reforma. La eliminación, fusión o venta de sociedades debe buscar el ahorro pero, antes de nada, cumplir con su servicio a los ciudadanos. La mera integración de dos organismos no garantiza ni lo uno ni lo otro si no responde a una planificación detallada de sus cometidos y de los del resto del entramado público.
El discurso del Príncipe
Asturias ha vivido, desde el palco privilegiado que son los premios que llevan su nombre, cómo el papel del Príncipe ha ido evolucionando a lo largo de los años. Desde aquél primer discurso público de 1981 hasta estos días hemos podido comprobar de primera mano, y participar de ello, que don Felipe ha ido asumiendo con naturalidad las funciones que le corresponden, con pequeños y firmes pasos hacia las que le tocará ejercer. En todos estos años ha completado su formación, adquirido experiencia en múltiples situaciones y garantizado la continuidad a la corona. Se ha preparado para afrontar las circunstancias que pudieran presentársele -y se le han presentado-, como las que ahora mismo tenemos delante: críticas en lo económico, dramáticas en lo social, delicadas en lo político. Las tensiones territoriales y el reproche hacia los dirigentes públicos afecta también a la misma monarquía, que a su vez se bandea con los problemas en el seno mismo de la familia real.
El pasado viernes en el Teatro Campoamor, don Felipe, una vez glosados los premiados de 2012, que concitan reflexiones y alientos para hacer frente a los desafíos que se nos plantean, dedicó buena parte de su alocución a esbozar el retrato de la España de hoy en el mundo actual, y exponer las referencias históricas y culturales sobre las que basar la recuperación. Así, se refirió a los «profundos cambios que afectan a nuestro modelo de vida», que hacen de la transformación permanente la norma habitual, lo que conlleva una complejidad inédita en los esquemas vitales. En este entorno, los representantes políticos tienen la «gran tarea de encauzar y dar respuesta» a los «sacrificios que están haciendo tantos españoles», y «a la grave preocupación e incertidumbre de otros muchos por su futuro», lo que acentúa «el deber de todas las instituciones del Estado de servir a los ciudadanos».
Utilizó el Príncipe la referencia a las constituciones de 1812 y de 1978 como antecedente y marco legal en el que se desarrolla la convivencia en libertad y democracia, algo más que palabras vacías por muy habituales que se nos hayan hecho. También recomendó recuperar «valores extraviados en los últimos tiempos, nunca definitivamente perdidos». Y propuso, en estos «momentos decisivos de nuestra historia», desde la «confianza mutua entre todos los españoles», «el conocimiento, la ciencia y las nuevas tecnologías, la creatividad y también un humanismo renovado» como las líneas sobre las que transitar en el siglo XXI.
Esbozan estas palabras el proyecto de continuidad de la monarquía -encarnada en su futura renovación en las figuras de los Príncipes de Asturias- que, por un lado, observa a la ciudadanía, parte de ella representada a su vez en las protestas en La Escandalera, a las puertas del escenario. Y por otro, es consciente de los cambios que ella misma como institución habrá de adoptar. El carácter simbólico en el que se basa su función tiene cada vez más un componente práctico, efectivo, en cuanto representante de los derechos y de los deberes ciudadanos, y como la mejor forma posible de organizar la convivencia a su alrededor. Del mismo modo que el ‘juancarlismo’ significó en el inicio de la democracia la puesta al día de la monarquía a través de la personalidad del Rey, don Felipe demuestra, y cada octubre comprobamos de cerca en Asturias, que la solución monárquica sigue siendo válida.<

