El Comercio
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Orcos sí, gracias
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administrador | 17-05-2006 | 16:48


Estas enormes ranas sobredimensionadas se precian de ser los malos en buena parte de las obras de fantasía medieval que pululan entre nosotros. A este ñoño le cae simpático el género y el bicho, quizás amparándome en que en el fondo es un incomprendido, un ser atado a su aspecto como explicaría de sí mismo mediante un ejemplo y una hortaliza cierto ogro de oronda barriga y fama. De ese gusto raro surgió en su día un proyecto que se hizo viejo a su pesar y que a veces retomo para ejercitar el pincel, eso sí con la parsimonia y el desenfado que sólo te da el “por el amor al arte”. Tras el dibujo hay una historia que nunca verá la luz, que nunca contaré a mis nietos por más de un motivo y que crece sin ser apuntada en ningún lado. Es a veces el destino de las malas historias y las buenas historias incomprendidas, atadas a su aspecto, sin ejemplos de hortalizas. El personaje en apuros escapa hasta donde yo sé, que no es mucho.
Gente que no está, espero les guste.  

Sobre el autor Daniel Castaño
Por si a alguien le importa lo bastante como para reclamar, aquí presento las señas: Daniel Castaño, ilustrador, dibujante de cómics, humorista gráfico, farolero y ñoño practicante. Nací en el sur, allá abajo de casi todo, en un lugar tan chico como bien lindo al oriente de su homónimo cauteloso. Asturiano por parte de mi padre Aniceto y gallego de mi madre Amalia, adoptado por la tierrina hace tanto que ni me acuerdo. Estudié en la Escuela de Arte de Oviedo, y trabajé algunas veces aquí, en El Comercio, y algunas veces allá, en Gráficos y otros sitios perecederos. Ahora tengo treinta y unos cuantos, aunque me gusta aparentar que no me importa aparentar bastante menos de lo que me gustaría. En realidad allá por los 16 encontre mi cima, creo. Con eso y con todo me paso la vida dibujando. De chico pensaba que para cuando tuviera edad de merecer, podría ver los frutos de mi inversión en tanto tiempo perdido entre dibujos. Perdido, que no añorado. Cuando llegue a esa edad, se lo cuento.