El Comercio
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Los ñoños se dan a a la Malavida
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administrador | 21-05-2006 | 23:36


Así es, somos ñoños pero en ocasiones nos gusta la mala vida, no de esa en la que se vive mal, no, hablo de la mala vida buena, la que tiene la fama de ser mala porque le gusta tenerla, es aquello, ya saben, que la otra enorme rubia del star-system americano describió maravillosamente en sí misma: “When I’m good I’m very good, but when I’m bad I’m better” (“Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor”).

Esta es la portada del próximo Malavida (fanzine de cómics publicado por la Editorial Cornoque), que tuvieron a bien en su día encargársela a un servidor junto a una página interior. El tema de este número es “Perros Callejeros”, vistos desde el horizonte de un humor gamberro y disparatado que acompaña a toda la publicación. Si queréis pasar un buen rato, no os lo perdáis. Para más información sobre el Malavida o cualquiera de sus otras publicaciones (en estas fechas “Chocholoco” y “Mariano, el porrero medieval: Una tras otra”), entrad en los links anteriores o en su foro.
Cuando sea malo, les cuento.
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Sobre el autor Daniel Castaño
Por si a alguien le importa lo bastante como para reclamar, aquí presento las señas: Daniel Castaño, ilustrador, dibujante de cómics, humorista gráfico, farolero y ñoño practicante. Nací en el sur, allá abajo de casi todo, en un lugar tan chico como bien lindo al oriente de su homónimo cauteloso. Asturiano por parte de mi padre Aniceto y gallego de mi madre Amalia, adoptado por la tierrina hace tanto que ni me acuerdo. Estudié en la Escuela de Arte de Oviedo, y trabajé algunas veces aquí, en El Comercio, y algunas veces allá, en Gráficos y otros sitios perecederos. Ahora tengo treinta y unos cuantos, aunque me gusta aparentar que no me importa aparentar bastante menos de lo que me gustaría. En realidad allá por los 16 encontre mi cima, creo. Con eso y con todo me paso la vida dibujando. De chico pensaba que para cuando tuviera edad de merecer, podría ver los frutos de mi inversión en tanto tiempo perdido entre dibujos. Perdido, que no añorado. Cuando llegue a esa edad, se lo cuento.