El Comercio
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DOOMSDAY, LOST ECHOES
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Daniel Castaño | 24-10-2016 | 15:04

 

Entre musgo y fantasmas, renacemos para actualizar el desván con buenas noticias además, que son las mejores noticias. Estoy encantado de presentar hoy el trailer de “Doomsday, Lost Echoes”, la aventura de texto para Amstrad que estará lista para su descarga gratuita la semana próxima, el día uno de noviembre concretamente, en nuestra web. Esta fecha tan especial está escogida a posta, por descontado, ya que la temática del juego no tiene absolutamente nada que ver con la fecha escogida, lógicamente.

Por si alguno se pregunta qué rábanos es una aventura de texto, contarles que se trata de un juego en el que avanzas por una historia oscura de ciencia ficción a base de escribir las órdenes correctas, una suerte de “escoge tu camino” avanzado con tintes de acción, misterio y estrategia. Podrá jugarse fácilmente desde cualquier ordenador y sistema, el mismo día uno estará disponible en nuestra web el sencillo método para cargar el juego. No deberían perdérsela. Vamos, digo yo.

Podéis ver el trailer y descargar el juego llegado el momento aquí:

DOOMSDAY, LOST ECHOES

 

 

Sobre el autor Daniel Castaño
Por si a alguien le importa lo bastante como para reclamar, aquí presento las señas: Daniel Castaño, ilustrador, dibujante de cómics, humorista gráfico, farolero y ñoño practicante. Nací en el sur, allá abajo de casi todo, en un lugar tan chico como bien lindo al oriente de su homónimo cauteloso. Asturiano por parte de mi padre Aniceto y gallego de mi madre Amalia, adoptado por la tierrina hace tanto que ni me acuerdo. Estudié en la Escuela de Arte de Oviedo, y trabajé algunas veces aquí, en El Comercio, y algunas veces allá, en Gráficos y otros sitios perecederos. Ahora tengo treinta y unos cuantos, aunque me gusta aparentar que no me importa aparentar bastante menos de lo que me gustaría. En realidad allá por los 16 encontre mi cima, creo. Con eso y con todo me paso la vida dibujando. De chico pensaba que para cuando tuviera edad de merecer, podría ver los frutos de mi inversión en tanto tiempo perdido entre dibujos. Perdido, que no añorado. Cuando llegue a esa edad, se lo cuento.