El Comercio
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Categoría: Animación
Dany el Ñoño: El cómic

Así es, ante el clamor popular, no he tenido más remedio que ceder (clamor: Del lat. clamor, -ōris. m. Grito o voz que se profiere con vigor y esfuerzo. Voz o fama pública).

La presión irresistible de al menos dos personas y varios familiares muy queridos han hecho que este esperado recopilatorio de las aventuras de Dany el Ñoño haya visto la luz del sol al fin. Ha sido un largo viaje pero ha merecido la pena. Sí, ese ruido es el detector de tópicos que acaba de explotar.En este mismo blog se han publicado, para toda esa maravillosa gente que no está, un buen número de páginas, pero en el cómic editado por Zander Cómics que está a punto de aparecer salen todas las que son, hasta 120 páginas a todo color. Entreverado con lo nuevo que podréis encontrar está lo viejo de siempre, sorpresas en forma de vidas paralelas, parodias, sueños rotos, pesadillas de gomaespuma, cómics dentro del cómic y hasta planos para figuritas de papel. Un compendio de nuevas vivencias aderezado con algún otro condimento especial que dejaremos en el tintero. Vale, son coles de bruselas, pero hay más. Colaboraciones maravillosas de gente estupenda que me ha dejado sus versiones, a las que estaré eternamente agradecido. Y… y esta vez sí, si quieren saber más, tendrán que tentar a la suerte. Creo que no se arrepentirán. Claro que qué voy a decir yo, ¿verdad?

A los que por hache o por be, les llegue un ejemplar a sus manos, espero que les guste. Y que sean felices, también.

Dany el Ñoño es un cómic de 120 páginas a color (21x21cm), editado por Zander Cómics.

Si quieres un ejemplar puedes encontrarlo en tu tienda de cómics habitual, o encargarlo en la tienda online  Zander.

O también dejando un mensaje a su autor, Dani Castaño, en este mismo blog, o en mi facebook.

Más del ñoño en mi tablero de Pinterest.

O en mi Canal de Youtube. ¡Pronto nuevas actualizaciones!

 

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El Príncipe Quino

La familia entra por la puerta de casa y el padre de Mafalda dice:

-¡Pah!..¡Uno vuelve del veraneo siendo otro!

Mafalda se agacha a recoger unos papeles acumulados en el suelo y responde:

-¡Mirá vos, y estos ingenuos han estado mandando cuentas a nombre del que eras antes!

 Contar una tira cómica tiene la misma gracia que valorar una hamburguesa por la foto. No es un chiste. No es un cómic. Y mucho menos es un avión. El humor gráfico es una suerte de arte efímero que tiene sus propias reglas y que no se deja tratar fácilmente por cualquiera, ni definir fácilmente por nadie. Si sabemos lo que es, tampoco es gracias a cualquiera. Es por Quino, entre otros, y no caben en ese “otros” muchos más que unos pocos, pocos menos que nadie. A Quino se le ocurrió Mafalda para anunciar unos electrodomésticos tiempo ha, y a Mafalda se le ocurrió entrar en casa de todos por la puerta de la reflexión más audaz. Todo el mundo entiende a Mafalda, aunque muchas veces no te habías dado cuenta de que tuvieras que entender tal cosa. Otra veces es cuestión de un perogrullo que no se te habría pasado por la mente jamás. Otras es solo una sonrisa, una constatación, un rubor, un nada menos.

 La mayoría de las veces, Mafalda es la esencia de una contradicción. Su autor habla de un conflicto entre el concepto del bien y del mal que a ella le enseñan, frente a los acontecimientos que observa a través de los medios del resto del mundo. La perplejidad que siente es entendible, aún hoy, así como su filosofía, un aparente pesimismo humanista extrañamente consolador. Casi todos tenemos algún niño en nuestras vidas que una o varias veces nos haya dejado de piedra con una respuesta extraordinariamente visionaria, impropia, clarividente, reveladora. ¿Y si ese niño tuviera dos o tres de ésas al día? ¿Y un grupo de amigos que tal bailan? ¿Un eterno soñador, un empírico pragmático, una conservadora clasista, un despistado corriente, una contestataria revolucionaria..? Y una familia al uso. Normal y corriente. Rara y discontinua. Un cóctel apasionante.

 ¿Se explica así su formidable éxito? Sí, y no. También lo explica su universalidad atemporal, a salvo de hechos concretos, independiente de hombres y de nombres. Si excluimos la inevitable influencia cultural y el sesgo del momento, nos ha acompañado hasta ahora mismo tan vigente como siempre. Como una rosa, oiga. Seguimos regalando sus recopilaciones tan a gusto, felicitando con ella las onomástica y los san valentines, bebiendo en tazas personalizadas con sus tiras en blanco y negro. Si lo piensan, es algo extraordinario. Pero esperen a leer esto. La última tira de Mafalda apareció en 1973. Habíamos pisado la luna hace nada, como quien dice. ¿Cómo es posible?

 No lo sé. Es lo que ocurre cuando te embarcas en una prevaricadora explicación de un hecho que desconoces. Tal vez esperaba que se me apareciera el ángel mientras escribía pero no aconteció, se conoce que Michael Landon estaba ocupado. Verán, consagrarse en esto del humor gráfico tiene tela. Es imposible que cada tira sea una aparición estelar, el humorista necesita un ataque de genio con cierta cadencia para crear en el lector una “conciencia de calidad” que deje pasar por alto las obras mundanas, a la espera de la genialidad de turno. Por eso perpetuarse en el éxito con esta actividad tiene una respuesta tan fácil de mencionar como difícil de alcanzar. Genialidad.

 A Quino le han concedido el príncipe, y lo celebro. Olvidaba que esto no era una explicación, sino una felicitación. Quino es mucho más que Mafalda, por supuesto. Cuarenta años más de humor, seriedad, realidad y sueños. Servidor se lo agradece, humildemente, desde este rincón. De mayor, quiero ser Miguelito. Y odio la sopa. De niño, y de mayor. Felicidades, Quino.

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El Ñoño se anima

No, no se trata de un estado de ánimo, ni de New York tampoco. El ñoño se anima pero de otra manera, mucho más literal. Partiendo desde el principio nuestro niño del frondoso toupé trasciende su etapa meramente estática y empieza su carrera como actor de la animación, simulando movimientos a base de estarse quieto muy seguido y en distinta posición. Si quieren le ganamos un pasito a la imaginación, pues ya se movía en la mente de la gente en cada tira, página o cómic. Eso sí la voz tendrá que seguir paseando por la azotea de cada cual, pasito a pasito. Las tiras animadas son mudas-con-texto, en una variante (cogida por los pelos), de aquel maravilloso y primerizo cine popularizado por Charlotte, Lloyd y compañía.

¿Qué les puedo contar del ñoño como actor? Pues tiene sus asperezas, sus desplantes del divo novato. Ya se sabe que a esa edad uno no está preparado para el éxito de la gente que no lo mira. Debe costar un montón que de repente y sin venir a cuento la gente te quiera un montón, te pida firmas, te acose por las praderas, te arroje prendas de todo tipo vete a saber con qué poco ñoña intención. Así que sí, nos ha pedido un camerino de chocolate, cerezas en todas las habitaciones, un guacamayo que dé las horas cada cuarto de ellas, que todos los guiones estén en verso endecasílabo, tres tristes tigres comiendo pringles en el mismo salón y un largo etcétera. Estamos negociando pues al menos dos de sus exigencias nos parecen innecesarias y poder jugar a las damas con Bobby Fischer poco menos que improbable. A cambio resulta un artista del método, implacable en el trabajo de campo. Fíjense que la escena con la mariposa parece fácil, pero fácil hubo que repetirla más de sesenta y pico veces, las mariposas no son tan sencillo de amaestrar como pueda parecer a primera vista, no. Siempre un aleteo de más, un pétalo de menos, una muerte de más, un coleccionista de insectos de menos. Terrible. Pero al final todo confluyó en una obra con gran impacto emocional y visual, sin duda ninguna.

¿Es esta historia el comienzo de una serie? Quién sabe. Depende de mucha cosas, el deseo de un espíritu libre pertinaz, el peso omnipresente del vil pecunio, la lluvia caprichosa. Si la gente que no permanece permanece atenta es posible que vea algo moverse otra vez.

Y, ya saben, estará en falso 2D, que siempre ayuda.

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El Raitán

raitanblog

Ser periodista de investigación no es fácil, por muchas plumas que le abriguen a uno. Buscarle el filo a la verdad entre la oportunidad y el oportunismo tiene su aquel, por no mencionar el riesgo inherente a husmear en corral ajeno, que las plumas no son de acero, oiga. La gente puede pensar que ser un un petirrojo te abre muchas puertas pero no crean, no más que a cualquier pájaro de la familia Turdidae. No se pueden imaginar la cantidad de aves que pululan por el sector periodístico, más de 180 variedades de palomas, todas enfrentadas entre sí, colibrís espíricos y sus huelgas de trabajo continuo, pelícanos con cámara incorporada en el pico que no paran de presumir de película, hasta un buitre leonado juraría que vi, tras unas finísimas gafas oblongas, en una pequeña rotativa al otro lado del Ganges.

No es fácil, no. Pero tampoco aburrido. Se conoce gente, ingente cantidades de palomas, monos musicales, becarios emos, topos rayados, gatos con mala uva. Y se aprende cantidad de cosas útiles, ¿sabían uds que el Faro de Alejandría fue construido sobre cimientos de vidrio? Es muy interesante. Que llegara a ese dato investigando sobre las posibles implicaciones de una película de Alex de la Iglesia en un elaborado plan de desfalco es irrelevante. Ya dicen que lo importante es el camino. 

Si les ha picado la curiosidad algo de lo aquí narrado o visto pueden seguir el devenir del inefable Raitán en su sitio web:

Las aventuras del Raitán.

raitanoficina

Atención especial para las tiras cómicas, con guión de Olalla Hernández. Todas las semanas en su kioskos, reales y virtuales.

No dejen de visitarlo y, aunque falte el cartel, cuidado con el gato.


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Me llaman Pei

¿Por qué me llaman Pei? Pues fíjense que “pei” era la forma que tenía mi sobrina Elende llamar a la luz. Miraba hacia las bombillas encendidas o el sol más encendido y decía alegremente “¡Qué pei!”, o algo similar. La frase se convirtió en mito en mi entorno, todos intentábamos entretenerla repitiéndole “¡mira la pei, mira la pei!” con el rostro enfundado en la expresión que se imaginan. Fundimos más de un interruptor con la bromita, pero oye, al menos siguió sin comerse los puerros. También es que los puerros… ¿es que a alguien le gustan los puerros?. Otro día hablaré de los puerros. 

¿Dónde me llaman Pei? Allá por las navidades del 2002, cómo pasa el tiempo, emprendí mi carrera como el pez Pei en el acuario de la manzana. Todo el mundo comprenderá mi doble vida submarina pues ¿quién no actuó alguna vez como un besugo, se puso como una ballena, se escabulló como una anguila o se pilló una buena merluza? Sí, sé lo que piensan, la ballena no es un pez, pero no crean que me ha sido fácil encontrar las analogías marinas. 

El caso es que mi carrera como pez Pei no tiene nada que ver con merluzas o besugos, se trata más bien de un asunto de computadoras, más en concreto de las que vienen acompañadas de una manzana con un muerdo. Macuarium, que así se llama el acuario, resultó ser el cobijo ideal para compartir nuestras andanzas de tipos raros, que por aquel entonces y por este país es lo que éramos. Ahora lo somos menos, verbigracia de los ipods y demás. Con los macs como excusa allí se trabaja, se holgazanea, se divierte, se aprende, se enseña, se escapa y se encuentra, se abraza y se reniega. Allí conocí gente estupenda y allí frecuento aún, aunque mucho menos frecuentemente, por esos azares de la vida.

Si conocen el lugar o si no lo conocen, es posible que nos veamos entre los corales y el viejo barco pirata hundido, o entre las patas del pulpo gallego gigante y las ostras con agorafobia. Suelo vestir chaqué verde esmeralda, sombrero de copa marrón, pluma de avestruz en su solapa y monóculo de cobrador. Añadiré algo excepcional para que me reconozcan: un alelí entre los dientes. No hay pérdida, sigan las piedras amarillas con forma de manzana.

La animación que encabeza la entrada forma parte de un salvapantallas (Mac OS X), realizado para conmemorar el décimo aniversario de Macuarium.

Podéis descargarlo aquí. Espero les guste.

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Animándome

 [SWF]http://usuarios.multimania.es/artsuli/Meikinoffblog.swf, 400, 320[/SWF]
Recordando una vieja batallita recordé este viejo videoclip y se me ocurrió convertirlo en una excusa como cualquier otra para reflotar el desván. No lo acompaña reflexión absurda alguna ni circunloquio de ñoño solemne; escribo esto porque quería decir “circunloquio” y no me daba el intelecto para colocarlo con un ápice de sentido.
Los dibujos animados no se hacen así, pero yo los hice así más o menos, en alguna que otra ocasión. Espero les guste el invento.

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Sobre el autor Daniel Castaño
Por si a alguien le importa lo bastante como para reclamar, aquí presento las señas: Daniel Castaño, ilustrador, dibujante de cómics, humorista gráfico, farolero y ñoño practicante. Nací en el sur, allá abajo de casi todo, en un lugar tan chico como bien lindo al oriente de su homónimo cauteloso. Asturiano por parte de mi padre Aniceto y gallego de mi madre Amalia, adoptado por la tierrina hace tanto que ni me acuerdo. Estudié en la Escuela de Arte de Oviedo, y trabajé algunas veces aquí, en El Comercio, y algunas veces allá, en Gráficos y otros sitios perecederos. Ahora tengo treinta y unos cuantos, aunque me gusta aparentar que no me importa aparentar bastante menos de lo que me gustaría. En realidad allá por los 16 encontre mi cima, creo. Con eso y con todo me paso la vida dibujando. De chico pensaba que para cuando tuviera edad de merecer, podría ver los frutos de mi inversión en tanto tiempo perdido entre dibujos. Perdido, que no añorado. Cuando llegue a esa edad, se lo cuento.