El Comercio
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Quattrocento: Dos
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administrador | 03-12-2006 | 01:59| 4


Segundo capítulo del Quattrocento que me traigo entre manos (ya saben, aquello de los otomanos); cinco muestras de tres historias que tienen el buen gusto de estar terminadas, o casi. La imagen que encabeza la entrada es otra página de la historia que presenté otrora, una de esas tavernas del buen y del mal ver que coronan de cuando en cuando todo camino que se precie. A continuación dos dibujos del segundo cuento. Difícil explicar algo de él, que hablen las imágenes (sobretodo la primera, claro).  



Y por último presentación y página eeeeehh tres de la tercera y poco autobiográfica historia, a pesar de tratarse de las peripecias de un dibujante moderadamente atractivo. Pero las coincidencias con mi vida acaban ahí más allá de las meramente logísticas informáticamente hablando, se lo aseguro. Y bueno, es posible, sólo posible, que mi pelea con el ser metódicamente ordenado que estoy seguro guardo en mi interior vaya camino de ser leyenda, y que por el momento y para largo la batalla se incline hacia el ser decididamente descuidado que estoy seguro aflora en mi exterior. Pero poco más. Y bueno, es probable, sólo probable, que yo también calce un 42 de los de ahora, un 41 de los de antes, pero eso, claro, sólo interesa a los fetichistas.



 

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Ñoñerías 6 a 8: Tutifruti
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administrador | 29-10-2006 | 02:26| 6

Dany El Ñoño expande sus fronteras, emigra de sí mismo y alcanza latitudes y, por que no, longitudes insospechadas. Su influencia en la juventud de hoy en día se refuerza mediante la difusión en ODP (ver entrada anterior para más inri), dos de estos tres pellizcos del anecdotario que compone su vida salieron publicadas en ese panfleto infravalorado y acuoso y sus respectivos temas tienen que ver con los respectivos temas de aquel. Cada quince días en su quiosco virtual más de este pizpireto rapaz, y cada cierto y poco definido tiempo recopilación en este inundado desván junto a obras inéditas como la tira (o lo que sea), que encabeza todo este guirigay, repitan conmigo. En esta tira (o lo que sea), Dany se enfada. ¿Tienen esa capacidad los ñoños, se preguntarán? Voto a brios que sí, y cuando tal sucede su ira es indescriptible, insondable, pizpireta. De pronto, toda su furia almacenada por el desequilibrio agresivo-pasivo que les embarga estalla a modo de popurri desbordado y al que pilla en su camino se lo lleva por delante en una marea de descontrol y palomas al viento. ¿El motivo de esta barbarie? Puede ser irrelevante o pueden ser, repitan conmigo, los putos sms que la humanidad decidió necesitar para subsistir hace bien poco. Mire a donde mire y sin falta de descuidarse alguien te demanda, te pide, te aconseja, te reclama, te manda uno de estos coitos interruptus de la prosa malhablada del hoy y, me temo, del mañana. Yo paso, no concurso, no quiero politonos, no quiero a Bisbal, ni a la Oreja, no quiero juegos ni ganar un bmv por 0,25, no quiero enviar uno para que me devuelvan 25 gratis o razonablemente más baratos, no quiero publicidad insana en mi anacrónico y pesado como una jabalí preñada teléfono móvil.El otro día escuché que sólo queda un puesto de palomas mensajeras operativo en la península, a donde iremos a parar.
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Ojodepez y a mucha honra
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administrador | 19-09-2006 | 01:05| 8

¿Qué es Ojodepez?
Es una parte hueca de un barco, una parte vidriosa de un pez, una parte deformada y objetiva de la realidad, un hatillo de cómics hetéreos y punto.
Y aparte.

Es un fanzine virtual casi siempre, on-line casi siempre, y gratis por vocación y por imposibilidad de ser otra cosa, como diria aquel.
Es un revuelto de aficionados que lo están o lo parecen (locos), y que lo demuestran casi siempre en un revuelto de cómics con el mismo condimento cada quince días: achicoria.
Juzguen ustedes mismos, se van a reír. La achicoria es lo que tiene. 

Ojodepez es además un reencuentro para mí con el mundo del cómic y su submundo, o sus inicios, una manera de pasarlo bien y seguir aprendiendo siempre. Es un esfuerzo encomiable y un logro de más de cincuenta y cuatro números y más de dos años, y lo que te rondaré morena. Es el cobijo ocasional de uno de mis personajes favoritos, Xixo, el central de toda esa peña de mini-personajes que se esconden, junto a otros muchos, bajo su oronda sombra.
Ojodepez, así, todo junto, es un caldo de cultivo de dibujantes estupendos y gente estupenda a la que frecuento poco hace demasiado y a la que hace mucho también le debía un rincón en el desván.
Es sobretodo y será un gran placer. Gracias tíos.

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Quattrocento: Uno
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administrador | 29-07-2006 | 23:10| 12

Fue cuestión de la caída de Constantinopla, dicen, los sabios bizantinos tomaron las de Villadiego huyendo de los otomanos dirección la rica Florencia; por ahí y por entonces enredaron los Medici y entre dimes y diretes empezó el comienzo del Renacimiento, el Quattrocento, preciosa palabra que como muchas endulza el idioma italiano. 

Pero Quattrocento también es por aquí y por ahora un proyecto de cómic de la editorial Dolmen en el que me veo envuelto para mi delicia y mi tormento (esto último tan sólo por falta de tempo). Consiste en sacar de un autor más o menos novel cuatro historias diferentes, un estilo y once páginas para cada una, cuatro miradas distintas del mismo observador. Una empresa personal y fascinante de la que iré dando cuenta por el desván de cuando en cuando. Para más información sobre todo el proyecto (antiguos y próximos autores, temáticas, etc), y sobre el mundo de Dolmen en particular y el cómic en general podéis visitar Desdemimundo, el blog de Jorge Iván Argiz, culpable directo además de que el ñoño que escribe luzca garabatos en la colección (y aquí la entrada en la que salgo yo, ¡viva!).

La primera historia en la que estoy tiene ya su rinconcito entre las bambalines del desván en forma de rana sobredimensionada (aquello de “Orcos sí, gracias”). La ilustración que encabeza la entrada son diseños de personajes y la que os dejo a continuación es la primera página del cuento. No cuento más por ahora, hasta la siguiente historia…

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Los sapos también cantan
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administrador | 15-07-2006 | 01:31| 3

En el fondo del mar, muy en el fondo, han de ocurrir cosas de esas que sólo ocurren en los cuentos para niños y que tanto disfrutamos los niños de ayer. Allí mismo, sin más luz que la de la imaginación los peces han de ir a la escuela en caracolas, asustar a los chiquitos en buques hundidos por Drake y sus secuaces allá por el año del imperio español, ir al autocine en la cabina coralizada del último kamikaze, tomarse un tentempié con el más pequeño de turno, tener pesadillas con el enigmático sushi, jugar al tiovivo temerario alrededor de los anzuelos y reírse abiertamente con los visitantes ocasionales, los sapos cantarines. El sapo es el animal más ilusionante del panorama cuentista, el más encantado consigo mismo o por los demás, el que más reniega de su naturaleza, el sempiterno aspirante al hijo del rey pitufo. Cuántas cosas caben en un buen sapo de felpa y, no se puede negar, puestos a croar que bien cantan. Crokoo es un poco de todo eso, nació de una canción y no habla ni croa, sólo canta, siempre canta, menos cuando se ducha. Es un sapo como cualquier otro que vive rodeado de pirañas amarillas en un bello macuario y que aspira a la gloria eterna emulando a La Voz. “Voy a grabar un videoclip” me dice cantando, y yo le creo porque en el fondo, muy en el fondo, me lo creo casi todo.
Crokoo es además una prueba de un personaje para una animación en flash que planeamos entre unos colegas del foro de macuarium y que nunca acabaremos, naturalmente. Hacédlo girar, le gusta bastante.
[SWF]http://usuarios.multimania.es/artsuli/PrueCroc.swf, 400, 355[/SWF]
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Soy el niño de ayer
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administrador | 04-06-2006 | 23:37| 12

Hace poco descubrí por casualidad, para no perder la costumbre, que la vida no te hace así ni de ningún modo, que la vida te la haces tú según te vienen dadas. Puede parecer lo mismo pero no es igual, la responsabilidad sobre el asunto es la clave. A mí me vino dada hace ya mucho una sobrina, fíjense cuánto hace ya que me vino que es justo toda una vida de ella, unos cinco años más o menos. Vino avisando, eso sí, esto avisa de largo, pero no prepara lo mismo. Vino y yo hice de mi vida algo más rico, algo más alegre, algo menos trivial. Aunque la tenga muy de a poquito me hace tío igual, y de propina padrino; y aquí el del teclado que apenas es hermano de vocación e hijo raspando no puede más que reflexionar y mirar para todos lados a ver si encuentra el manual de todos los torpes. No hay ninguno que valga, claro, ya lo saben, sean magnánimos que las casualidades no florecen por las esquinas. A la espera de otro descubrimiento me quedo con la impresión de que se crece a nuestro pesar, de que en el ciclo de la vida no me preguntaron a mí o las cosas serían bien distintas. De que el niño que llevamos dentro no hace más que reñir al adulto que paseo a la intemperie por no portarme como tal, por no arremangarme lo suficiente, por no decir esta voca es mía, qué se yo. .. No le hago mucho caso, al fin y al cabo sólo es el niño que fuí, el que soy ahora cree saber un poquito más. Ya lo dijo Quino alguna vez y no será la última que lo cite.
La ilustración que acompaña la hice para un artículo del periódico sobre qué hacer con los niños en los viajes largos. Habrán adivinado el problema, si viajo largo que haré conmigo si yo solo valgo por dos.


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Ñoñerías 2 a 5: A Dany El Ñoño le presentan chicas
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administrador | 28-05-2006 | 22:23| 9


No damas y caballeros, no entraré a continuación a sacar brillo a los tópicos sexistas de siempre… No caballeros y damas, ya no lo haré más. A las damas no hay quien las entienda y a los caballeros no hay dama que nos comprenda, tiene algo que ver con planetas diferentes, con astros peleados, con historias parciales, con partes del cuerpo enfrentadas a ratos y hasta, si me apuran, con las cosas del querer. Uno, que por ñoño nunca supo jugar a las damas, se apañó con el parchís largo tiempo y oteó el panorma tras la barandilla acepta el indescifrable envite ensimismado en el fondo y en la forma, y no siempre en ese orden, del contricante. Eso sí, apuntando las derrotas y las victorias en el aire, que en estas lides los antecedentes entreveran más que nada. Uno, que admira a las mujeres más que nada, entiende que la lucha es una excusa o una forma de llamarlo, que, en realidad, llamarlo de alguna forma es sólo una excusa más del teórico sin causa. El ñoño de espíritu cuerpo y alma no sale en los sueños de ellas, se lo digo yo que por ñoño me dejaron entrar en alguno.  

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Los ñoños se dan a a la Malavida
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administrador | 21-05-2006 | 23:36| 17


Así es, somos ñoños pero en ocasiones nos gusta la mala vida, no de esa en la que se vive mal, no, hablo de la mala vida buena, la que tiene la fama de ser mala porque le gusta tenerla, es aquello, ya saben, que la otra enorme rubia del star-system americano describió maravillosamente en sí misma: “When I’m good I’m very good, but when I’m bad I’m better” (“Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor”).

Esta es la portada del próximo Malavida (fanzine de cómics publicado por la Editorial Cornoque), que tuvieron a bien en su día encargársela a un servidor junto a una página interior. El tema de este número es “Perros Callejeros”, vistos desde el horizonte de un humor gamberro y disparatado que acompaña a toda la publicación. Si queréis pasar un buen rato, no os lo perdáis. Para más información sobre el Malavida o cualquiera de sus otras publicaciones (en estas fechas “Chocholoco” y “Mariano, el porrero medieval: Una tras otra”), entrad en los links anteriores o en su foro.
Cuando sea malo, les cuento.
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Orcos sí, gracias
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administrador | 17-05-2006 | 16:48| 9


Estas enormes ranas sobredimensionadas se precian de ser los malos en buena parte de las obras de fantasía medieval que pululan entre nosotros. A este ñoño le cae simpático el género y el bicho, quizás amparándome en que en el fondo es un incomprendido, un ser atado a su aspecto como explicaría de sí mismo mediante un ejemplo y una hortaliza cierto ogro de oronda barriga y fama. De ese gusto raro surgió en su día un proyecto que se hizo viejo a su pesar y que a veces retomo para ejercitar el pincel, eso sí con la parsimonia y el desenfado que sólo te da el “por el amor al arte”. Tras el dibujo hay una historia que nunca verá la luz, que nunca contaré a mis nietos por más de un motivo y que crece sin ser apuntada en ningún lado. Es a veces el destino de las malas historias y las buenas historias incomprendidas, atadas a su aspecto, sin ejemplos de hortalizas. El personaje en apuros escapa hasta donde yo sé, que no es mucho.
Gente que no está, espero les guste.  

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Ñoñerías 1
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administrador | 14-05-2006 | 23:40| 10


Las ñoñerías no tienen mayor importancia y sentido que ser el verdadero leiv-motive de todo este húmedo y asexuado desván. Dany El Ñoño podría ser un insignificante personaje más en un mundo aberrante que no está hecho de su sustancia natural, la margarina vegetal sin marca. Pusilánime lo define acertadamente; “Si se cae de cabeza abre un pantano” se ha dicho de él, sin siquiera molestarse en hablar bajo para salvaguardar sus sentimientos. Desde que lo oyó evita el garrafón y se atiborra de pastillas contra el mareo genéricas. “No se vaya a caer un niño en el socavón”, piensa. No lo odiarás, gente que no está, porque no tiene gancho para eso.
Por si acaso evite riesgos.
 

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Sobre el autor Daniel Castaño
Por si a alguien le importa lo bastante como para reclamar, aquí presento las señas: Daniel Castaño, ilustrador, dibujante de cómics, humorista gráfico, farolero y ñoño practicante. Nací en el sur, allá abajo de casi todo, en un lugar tan chico como bien lindo al oriente de su homónimo cauteloso. Asturiano por parte de mi padre Aniceto y gallego de mi madre Amalia, adoptado por la tierrina hace tanto que ni me acuerdo. Estudié en la Escuela de Arte de Oviedo, y trabajé algunas veces aquí, en El Comercio, y algunas veces allá, en Gráficos y otros sitios perecederos. Ahora tengo treinta y unos cuantos, aunque me gusta aparentar que no me importa aparentar bastante menos de lo que me gustaría. En realidad allá por los 16 encontre mi cima, creo. Con eso y con todo me paso la vida dibujando. De chico pensaba que para cuando tuviera edad de merecer, podría ver los frutos de mi inversión en tanto tiempo perdido entre dibujos. Perdido, que no añorado. Cuando llegue a esa edad, se lo cuento.