El Comercio
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UN BEBÉ EN EL CONGRESO O UN POSTUREO QUE NO AYUDA A LAS MUJERES
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Cristina Tuero | 13-01-2016 | 15:18

Cada mujer vivimos la maternidad de una manera diferente. Y todas ellas perfectamente respetables. Pero creo que el hecho de ser madre no tiene que ser impedimento para nada y mucho menos para el trabajo. Soy de las que pienso que cuando estoy con mis hijas quiero hacerlo a tiempo completo (no siempre lo cumplo, lo reconozco) y cuando estoy en otras tareas, llámese trabajo, haciendo deporte u otras, también quiero hacerlo a tiempo completo. Por eso llevar a tu hijo al puesto de trabajo me parece una pantomima, sobre todo si quien lo hace es una diputada nacional. Por mucho que se quiera vestir de defensa de esa gran utopía que aún es la de compatibilizar vida familiar y laboral, o que me digan que se hace por reivindicar los derechos de la mujer en todas sus facetas. Lo siento, pero para mí es un postureo que no nos ayuda en nada, más que se quiera vestir de una reivindicación de nada. Muy mediático, pero ya lo fueron en su día los bebés de otras diputadas o concejalas que pasaron por otras instituciones. ¿Fue efectivo? Nada. 

En su momento critiqué a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, cuando después de tener a su hijo no respetó siquiera el tiempo mínimo de estar de reposo, seis semanas. Con su gesto demostró la inferioridad de la mujer, desde mi punto de vista. ¿Qué tenía que demostrar? ¿Le iban a mover la silla? Hubiera hecho más quedándose en casa, disfrutando de la maternidad y compartiendo con su hijo esos momentos que son irrepetibles. El trabajo, estoy más que segura, la estaría esperando.

Pues ni la postura tempranera de la vicepresidenta de entonces, ni la postura de la diputada de hoy de Podemos Carolina Bescansa sirven para mucho a las mujeres con hijos. Y la de hoy la considero demagógica. Con guardería en el Congreso (no se si gratuita o no) y además llegando, según se informa en los medios, acompañada por la cuidadora del peque. Vamos que tenía perfectamente dónde quedar el bendito. Y no soportando las carantoñas (verdaderas y falsas), los pellizcos en los mofletes, o eso de pasar de brazo en brazo. En fin. ¿Os imaginais tú o yo llevando a tu hijo/a al trabajo y al poco de llegar ponerte a darle el pecho, o pasárselo a tu jefe o a tu compañero, o ir cada poco a cambiarle el pañal? Yo no, la verdad. Tampoco quisiera estar así con mi hijo.

Si la señora Bescansa, o la señora Sáenz de Santamaría, o las señoras diputadas de todos los partidos quieres hacer cosas reales y efectivas, que no efectistas, por los derechos de la mujer en la compatibilización de la vida familiar y profesional que lo hagan como lo tienen que hacer: con normas y leyes. Que amplíen los permisos remunerados de maternidad, fijándose en otros países como Suecia; que amplíen los permisos remunerados de los padres, para que puedan también ellos disfrutar de los hijos y ayudar en las tareas de su crianza; que exijan a las empresas de X trabajadores tener guarderías, para facilitar esa cercanía que entiendo necesaria; que legislen para hacer horarios más flexibles; que impidan a los empresarios con multas considerables (el bolsillo es lo que más les duele) despedir por quedarte embarazada, o por hacer uso de tus derechos de sumar a tu baja tu periodo de lactancia o una excedencia.

Que legislen para que los derechos de las mujeres que lograron otras muchas mujeres anteriormente sin estridencias, pero con muchos sacrificios, sean realmente derechos reales. Y no otros meros postureos.

 

 

 

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