El Comercio
img
UNA FRUSTADA FUSIÓN DE LAS CÁMARAS ASTURIANAS
img
Cristina Tuero | 19-07-2016 | 08:55

Que la fusión de las Cámaras de Comercio de Asturias iba a ser un intento frustrado lo sabía todo el mundo. Empezando por los propios protagonistas. Porque, nos pongamos como nos pongamos, esta región no funciona desde la unidad, lo hace desde las cuotas de poder. Y se entiende como más coherente que una comunidad autónoma de un millón de habitantes tenga tres cámaras, una por cada ‘gran’ ciudad, que integrar esas tres entidades en una gran Cámara regional. El «clamor» que decía el presidente de la Fade que había para alcanzar esa unión era, más bien, un ligero chillido y siempre de alguna de las partes.

 

El caso de la fusión de Cámaras no escapa del mal endémico de este Principado: el localismo exacerbado. Avilés no quiere la fusión porque, a pesar de ser la ciudad más pequeña, en su entidad cameral residen los grandes nombres industriales presentes en la región. Oviedo no quiere la fusión. O si la quiere, pero siendo ellos los que lleven el bastón de mando, que para eso, a pesar de ser una entidad en pérdidas en los últimos años, es mejor continuar con el liderazgo administrativo que otorga la capitalidad regional. Y Gijón, quizá la más partidaria a esa fusión, no quiere que la integración suponga relegar su papel a un segundo nivel, cuando la cámara gijonesa es la única que ha cerrado en positivo en los últimos años, gracias a la gran gallina de los huevos de oro que es la Feria Internacional de Muestras de Asturias.

Y a esta oposición tripartita se unen las dos preguntas claves: ¿Quién presidiría esa gran Cámara?  Y, la otra, ¿dónde tendría la sede esa gran Cámara? ¿Qué ciudad se haría con los parabienes de ser el núcleo central? Sí, se ha hablado de presidencia rotatoria; de presidencia para uno y vicepresidencia para otro; de la sede aquí, pero también allí… Conclusión: tres no se integran si tres no quieren.

Por todo ello es mejor usar ese eufemismo de «más coordinación» para evitar decir que la integración ha sido siempre (y ojalá me equivoque algún día) un planteamiento fracasado. Ya nos coordinamos más para pedir mejores infraestructuras para entrar y salir de la región. Ya nos coordinaremos más para mostrar nuestra preocupación por la discriminación económica hacia Asturias de Administración central o para quejarnos del presupuesto regional. Ya nos coordinaremos más para poner el grito en el ciels sobre cómo afecta la economía mundial en las empresas asturianas. Ya lo haremos. Nos coordinaremos más. Pero cada cual desde nuestra atalaya.

Y así camina siempre esta región. A golpes de visionarios de atalayas que no siempre dibujan el mismo camino por el que avanzar. Una pena.

 

Etiquetas