El Comercio
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Capillas de luces y sombras
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Alberto del Río Legazpi | 13-05-2018 | 09:18| 0

No son todas las que eran algunas han sido gastadas, unas por el tiempo y otras por los tiempos que corren.

            Avilés ha sido pródiga en capillas y tomen el término en su más amplia acepción. Estos pequeños templos se prodigaron en el recinto urbano y en la zona rural. Me voy a referir a los que siguen plantadas en su sitio dibujando un arco de amplio espectro que abarca desde la predominante ermita de La Luz a la tan artística como encerrada, acosada y acorralada capilla de los de Las Alas (a la que el personal, por economía expresiva, sigue llamando ‘de Los Alas’).

Ermita de La Luz (Foto en Museo del Pueblo de Asturias)

Ermita de La Luz (Foto en Museo del Pueblo de Asturias)

            Y entre medias están las capillas encendidas o sea abiertas. Y también las apagadas, generalmente de uso privado, desaparecidas unas y clausuradas otras.

Las capillas encendidas están abiertas, aunque no continuadamente, al visitante. Es el caso de La Luz, un episodio aparte. Allí mismo, en Villalegre, unas ruinas en la calle principal nos remiten a Santa Apolonia, capilla tan apagada como arruinada.

Cerca, en el antiquísimo Llaranes, está San Lorenzo capilla histórica –un episodio aparte– como canta su ventana prerrománica.

            Luego, en el centro urbano y formando parte del casco histórico, están las famosas de San Pedro en la calle Rivero, de Jesusín (cariñoso diminutivo con el que la población avilesina ha venido conociendo desde hace tiempo a Jesús de Nazaret) en la espectacular calle Galiana y la medieval de Las Alas situada a un costado de la iglesia de San Antonio en la calle La Ferrería. Las dos últimas ya han sido episodio aparte.

La entrada a la antigua capilla estaba por donde luego se instaló la taquilla del cine.

La entrada a la antigua capilla estaba por donde luego se instaló la taquilla del cine.

            Avilés también contó con capillas apagadas, las de propiedad privada hoy cerradas. Por ejemplo en el palacio Ferrera su capilla ha pasado a ser ‘La Capilla’ comedor de lujo del hotel. En el de Camposagrado sigue al aire, en la torre derecha, el arco que unía al palacio con su desaparecido oratorio. Más grotesca es la situación de la del antiguo palacio de Llano–Ponte que pues al ser reconvertido en salón de proyección cinematográfica (llamado Marta y María) hace cerca de 70 años fue lamentablemente destruido el interior del edificio y la taquilla incrustada justamente en la puerta de la capilla, que tenía acceso desde los soportales del exterior.

            También hay tres destacadas mansiones donde su capilla ha corrido distinta suerte. La casa de Eladio Muñiz (esquina de las calles Cuba y La Cámara) sigue conservándola, pero en la de Arias de la Noceda –calle Galiana– su pequeña capilla neogótica es hoy el archivo de los servicios municipales que hoy alberga el edificio. Y en La Lleda, camino de Miranda, en la antigua casona de los Carreño sigue existiendo una más que curiosa capilla con un pequeño y encantador retablo barroco.

            Pero volvamos al argumento inicial, o sea La Luz y Los Alas.

Arco que unía el palacio de Camposagrado con su desaparecida capilla.

Arco que unía el palacio de Camposagrado con su desaparecida capilla.

            La ermita de La Luz, a 107 metros sobre el nivel del mar, es la altura totémica (junto con el Gorfolí) del Avilés urbano. Desde ella se domina la ciudad, su zona industrial y la desembocadura de la ría en el océano Atlántico. Quizá hay mejores vistas desde otros lados, pero ninguno tan cargada de mitología como este monte de La Luz, donde se exhibe el pequeño templo construido en el siglo XVIII, parece que sobre otro más antiguo, dedicado a la Virgen de La Luz actual patrona de Avilés, cuya imagen, si es mirada con detalle, es de llamar la atención.

            Y sin embargo en la capilla de Las Alas la luz no acaba de entrar y eso que está en pleno centro del casco histórico de Avilés a un costado (pero independiente aunque no lo parezca) de la actual iglesia de San Antonio, que fue durante siglos la parroquial de San Nicolás de Bari, cuando la villa estaba amurallada, Avilés era la segunda población de Asturias después de Oviedo y además mandaba mucho –por vía marítima– en el norte atlántico peninsular. Hay gente que desconoce su ubicación, de tan escondido como está este monumento del siglo XIV alabado por historiadores en general y expertos del gótico en particular. Tan hermoso como humillado.

            -Sólo al diablo se le ocurre!… Convertir el espacio que hay delante de la capilla en patio de luces con tendales y todo ¿Dónde se vio?… Me comentó, Sofía Legazpi, una vez.

            En Los Alas debería hacerse la luz algún día. Ya tarda.

 

Aspecto del 'cerco' a la capilla de Las Alas

Aspecto del ‘cerco’ a la capilla de Las Alas

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Milagro en Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 06-05-2018 | 11:35| 0

Una ciudad española donde los palacios se convierten en cines y los cines en iglesias.

             Usted puede confesar su perplejidad ante la reconversión en asador  -esa parece que ser la intención- de lo que antes fueron salas cinematográficas Marta y María y mucho antes palacio de Llano–Ponte. Me refiero al solar número 5 de la calle Rivero de Avilés.

Palacio de LLano-Ponte

Palacio LLano Ponte(Foto Museo Puebo Asturias)

            El deterioro de dicho palacio comenzó cuando lo vendieron Genaro de Llano–Ponte Prada y su esposa, la marquesa de Ferrera, para trasladar su residencia familiar a otro inmueble. Los que vinieron detrás no respetaron arte ni parte. Comenzaron en 1928 cuando fue reacondicionado como centro educativo al comprarlo el sacerdote Cándido Alonso Jorge (hermano del famoso arquitecto) que se llamaría Liceo Avilesino. Al comenzar la guerra civil de 1936 se clausura el colegio y el gobierno municipal –que había permanecido fiel a la República– lo destina a cuartel de milicianos republicanos, pero cuando las tropas de Franco entran en la ciudad le dan uso como convento provisional de las monjas Carmelitas de Oviedo a las que habían destruido el suyo.

            Más tarde, entre el regreso de las monjas a la capital de Asturias y la compra del palacio por una empresa particular, el patio del edificio fue usado por ejemplo como recinto de peleas de gallos y también combates de luche libre.

Iglesia donde fue cine Canciller.

Iglesia de Cristo Rey, antes cine Canciller.

            Hasta que la empresa Prafel que lo había adquirido, acometió la obra para convertirlo en una amplia sala cinematográfica que llevaría el nombre de Marta y María, destruyendo el interior del inmueble llevando por delante salas y salones que dejaran sitio a un gran patio de butacas. Desde entonces (1949) solo queda la fachada del palacio que durante 64 años se dedicaría mayormente al cine aunque había nacido también con vocación de ofrecer teatro. En 2013 se clausuran las proyecciones cinematográficas y el local se cierra al público; en los medios de comunicación salta la noticia de que sería reconvertido en un gigantesco asador. Hasta el momento el nuevo negocio está fuego lento.

            Tiene el lector todo el derecho a sentirse confundido o asombrado por tan drástico cambio de palacio (hoy solo de fachada) a cine para terminar, parece ser, asando chorizos criollos o costillas de cerdo. Pero ha de saber también que Avilés da mucho de sí en esto de las transmutaciones de edificios. Tanto que alguna de ellas fue considerada, por algunos pocos, en todo un milagro. Hablo del caso ocurrido en Versalles (el de Avilés, que no el de Paris) con el Canciller, magnífico local cinematográfico domiciliado en la calle Pelayo, que inaugurado en 1979 cerró sus puertas en 1986  convirtiéndose –en un visto y no visto– en la iglesia de Cristo Rey con la categoría de parroquia del barrio.

Antiguo hall de cine, hoy 'pórtico' de la iglesia.

Antiguo hall del cine, hoy ‘pórtico’ de la iglesia.

Los más pasaron del asunto como si nada, que es lo que suele acontecer. Pero los hubo que consideraron que aquello bien podía haber sido un efecto reflejo de la anunciada visita que tres años más tarde efectuaría a Covadonga el Papa Juan Pablo II.

Por el contrario, otros dieron en creer que el defecto/cine se había transformado instantáneamente (premisa fundamental del milagro) en efecto/divino. Una conjunción entre lo onírico y lo inquietante que para sí quisiera el cineasta Luis Buñuel que gustaba definirse como ‘ateo gracias a Dios’.

Y así lo que fue una fábrica de sueños intrascendentes pasó a serlo de transcendentales. El escenario mudó a altar mayor y feligresía ocupó espartanos bancos de madera en lo que había sido patio de cómodas butacas. Desaparecieron los haces de luz sobre la pantalla y volvieron los cirios al escenario.

Al fondo el antiguo cine, hoy iglesia de Versalles. Aún les queda Hollywood...

Al fondo el antiguo cine, hoy iglesia de Versalles. Aún les queda Hollywood…

La verdad es que aquello, seguían pensando algunos, podía ser considerado toda reconversión histórica y sociológica relacionada con la crisis del comunismo. Y añadían que como la reconversión industrial (con Ensidesa dando tumbos y el tembleque instalado en la población avilesina) estaba por venir pues mejor sería que, mientras llegaba, Dios nos cogiera a todos confesados y viendo en directo una aplicación práctica de ‘El Evangelio según San Mateo’ de Pasolini y no algún ‘ET. El extraterrestre’ de Spielberg. Máquina de cine y videoproyector fueron desmontados, pasando de la catódico a lo católico.

El caso aquí narrado puede sorprender a quienes no lo conocieron, pero fue algo sencillo, con mucho fondo eso sí, aquel hecho de transformar un cine en una iglesia. Tómenlo como un cambio de imagen, mejor dicho de imágenes.

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Radiografía de Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 29-04-2018 | 09:30| 0

Realizada, hace un siglo, por el doctor  Villalaín en su ‘Topografía médica de Avilés’ 

        Hace más de un siglo, en 1912, uno de los mas polifacéticos personajes de la historia local, José Villalaín, le tomó el pulso al concejo avilesino. Radiografió a la sociedad que vivía a orillas de la Ría y a la del interior, auscultó animales racionales e irracionales y  realizó pertinentes análisis de geografía física y humana. 

        Reunió datos y diagnóstico y lo plasmó todo en un detalladísimo informe titulado ‘Topografía médica de Avilés’ que fue editado en Madrid, en 1913, por Est. Tip. De los Hijos de Tello (Impresor de Cámara de Su Majestad) y premiado por la Real Academia de Medicina. 22-radiografia-villalain-lva-a-menos-pixels-jpg

        Era la primera vez que se estudiaba al concejo de Avilés con tal rigurosidad lo que ha convertido a este libro, de 106 páginas, en un documento histórico. También lo haría con los municipios de Castrillón, Illas, Corvera, Gozón, Carreño, Soto del Barco y Luarca.

        ‘Topografía médica de Avilés’ es una de las obras más destacadas de José Villalaín Fernández (Navia, 1878 – Salinas, 1939) médico, escritor, botánico, periodista, dibujante, músico y que sé yo cuantas cosas más (ver La Voz de Avilés, domingo, 23 de octubre de 2016).  

        Al hablar de la historia de Avilés pide disculpas pues no ‘es cosa de andar los médicos por terrenos vedados’(aunque irremediable, y afortunadamente, lo incumpla). Por las mismas dejo aparte sus cifras y datos sanitarios -pues son episodio aparte- entresaco diversos comentarios que ayudan a ver como era Avilés hace un siglo.

        Informa Villalaín que la villa tenía 12.900 habitantes repartidos en 2.066 edificios de los cuales son de un piso 862; de dos 960 y de tres o más 345. Y a esto hay que añadir los hórreos y cabañas, de la zona rural, con la que la cantidad total asciende a 2.220.

        En el ámbito rural Villalegre saca nota por ser lugar de residencia de indianos que por venir de América estaban ‘instruidos en achaques de higiene’. La falta de limpieza era algo que obsesionaba a Villalaín  y por eso suspende a La Magdalena barrio ‘bastante sucio y que deja mucho que desear en cuanto al desagüe de las letrinas’ algo en lo que aprueba San Cristóbal ‘población relativamente higiénica. Miranda no lo es’. También el barrio de Sabugo es ‘sucio y poco higienizado ’ Y afirma ‘que gran parte del mejoramiento de la higiene va haciéndose gracias al Fray Ejemplo de los americanos’, en alusión  a los emigrantes avilesinos que regresaban de América.

Calle Bances Candamo, en el barrio de Sabugo.

Calle Bances Candamo, en el barrio de Sabugo.

        En cuanto al centro urbano, las calles antiguas estaban empedradas, el alcantarillado dejaba que desear y el servicio de agua era deficiente. En su opinión Avilés, su conjunto urbano, está acubanado; le parece una población de Cuba salpicada de vetustas casas hidalgas. Ítem más, ‘en la música popular avilesina hay mucho de Cuba’, refiriéndose obviamente a las habaneras.

        En el municipio había siete médicos, seis farmacias y un veterinario municipal. La sanidad era, mayoritariamente, cosa benéfica. No hay más que ver que el principal centro médico de entonces llevaba el nombre de Hospital de Caridad, estaba en la calle Rivero y había sido construido en 1515 como Hospital de Peregrinos del Camino de Santiago. Actuaba como una Casa de Socorro, pues cuando la cosa pasaba de castaño oscuro la persona enferma era llevada a Oviedo e ingresada en el Hospital Provincial. Por otro lado, señala el doctor, que ‘Avilés tiene fama en la provincia de dar un buen contingente al Manicomio Provincial y es una triste verdad’. Un tremendo dato.

         José Villalaín ve al avilesino de entonces ‘hospitalario, sombrío, decidor y en ocasiones jovial. Su tristeza acaso sea efecto del cielo que no siempre está azul ni invitando a cantar la alegría de vivir’. Refiere que se estaban abandonando las tradiciones y que ya solo quedaban las danzas primas, un exagerado amor a la villa nativa y el mercado de los lunes.22-radiografia-de-hace-un-siglo-plaza-pescaderia-0014-coloreada

        Las formas de vida, aparte de las artes liberales, derivaban de la agricultura (rama ganadería), también del comercio (que surtía a la población y a otras menores próximas) y sobre todo al sector industrial compuesto por fundiciones, calderería, tejeras, industrias de madera (dos fábricas grandes: José Cueto y Castro Maderas), flotilla de vapores pesqueros, salazón (de cerdos y pescados), una fábrica de vidrios, otra de curtidos y todo lo generado por el movimiento del puerto (principalmente carbones, minerales y granos). Había, dice el autor, un gran contingente de obreros.

        En el aspecto educativo y en el centro urbano, eran cuatro las escuelas públicas existentes, dos de niños y dos de niñas; también trece escuelas particulares y dos colegios de Segunda Enseñanza; una Escuela de Artes y Oficios; una Academia de Música, donde los músicos de la Banda Municipal enseñaban solfeo gratuitamente a quien quisiera aprenderlo. En cuanto a la periferia o sea San Cristóbal, Villalegre, Miranda y La Magdalena había en cada uno de esos barrios una escuela de niñas y otra de niños. No era extraño, pues, que en el concejo hubiera poco analfabetismo. 

José Villalaín Fernández. (1878-1939)

José Villalaín Fernández. (1878-1939)

        La población penal era muy pequeña. Estaba prohibida la mendicidad por lo que a los indigentes que llegaban al concejo se les atendía en la Asociación de Caridad donde se les daba cama, cena y un socorro para que el día siguiente abandonasen Avilés. A los gitanos no se les permitía acampar en la villa.

        También detalla que ‘Las iglesias antiguas son malas. La nueva de Santo Tomás [la de Sabugo nueva] es hermosa y buena, pero le hace falta calefacción. El cementerio es bueno. Los teatros son dos e higiénicos. Y los urinarios públicos, escasos y poco surtidos de agua, son higiénicamente ‘la vergüenza de Avilés’. 

        El diagnóstico final de Villalaín, fechado en 1912, es que ‘con buena voluntad por parte de todos sería Avilés una población ideal dentro del clima cantábrico. Por ahora es bella y bastante sana; pero más valiera que fuese sana por completo aun a costa de su belleza’.

        El famoso doctor nunca sabría que Avilés sería declarada años más tarde (en 1981), ‘ciudad de atmósfera contaminada’. Le hubiese dado algo.

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Lo que vale un peine en Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 24-04-2018 | 10:59| 0

    De vez en cuando el gobierno municipal de Avilés mueve el cesto informativo y salen a relucir perlas como el precio de casas, cosas y cosos que tiene repartidos por el término municipal.

    Curiosidades que puestas en euros ayudan a muchos (los que creen que la letra con euros entra) a comprender el valor de edificios, objetos y lugares de uso público que tenemos delante de las narices, o de calles y parques que pateamos continuamente y que un día nos descubre el Ayuntamiento que resulta que también tienen un precio como la viñeta o el recibo de la luz. Desde el parque de Ferrera hasta las espadas de Pedro Menéndez de Avilés.foto-2-22-lo-que-vale-ayuntamiento-reluciente

    Al mediodía del viernes 25 de mayo del año 2005 y cuando pasábamos por delante de la urna donde se exhiben dichas espadas, en la primera planta del Ayuntamiento, el cineasta Gil Parrondo preguntó en voz alta, pensando que no habría respuesta, sobre su precio y se encontró con la del poeta Ángel González.
       -A algunos de los enemigos de su dueño seguro que les costó muy caro.

    Los tres sonreímos y luego ya abiertamente reímos cuando aclaré que, oficialmente, las dos espadas (réplicas de las tenidas por auténticas, y que parece que tampoco lo son según tiene investigado Francisco Mellén, depositadas en la Real Armería y en el Museo Naval de Madrid) estaban valoradas en 3.005,06 euros.

    No me inventaba nada, ya que según había informado públicamente el Ayuntamiento de Avilés el año anterior, Pilar Varela (entonces concejala de Hacienda, hoy consejera del Principado de Asturias y entre medias de ambos cargos alcaldesa de Avilés) había encargado a un equipo de expertos la realización de un inventario de todos los bienes municipales. Más tarde, en 2012, me consta que se hizo un nuevo inventario que será un episodio aparte, pero en este que están leyendo me referiré a los datos facilitados 2004) cuando el Ayuntamiento tenía, en su término municipal, la propiedad (entre otras cosas) sobre 152 edificios, 18 parques y 4 zonas verdes.foto-1-22-lo-que-vale-teatro

    Seguimos caminando hacia el Salón de Recepciones donde el alcalde Santiago Rodríguez Vega (hoy presidente de la Autoridad Portuaria) recibió a los dos premiados por la Fundación Sabugo Tente Firme de Avilés con su Sardina de Oro. El luarqués Gil Parrondo -un tipo con un par de Oscar de Hollywood por su dirección artística en los filmes ‘Patton’y ‘Nicolás y Alejandra- autor también de los decorados y escenificación de películas del calibre de ‘Lawrence de Arabia’o ‘Doctor Zhivago’aparte de haber trabajado con autores cinematográficos históricos como Orson Welles o Stanley Kubrick. Gil recibía el galardón junto con el poeta ovetense Ángel González, con una considerable cantidad de distinciones a sus cansadas espaldas empezando por el premio Príncipe de Asturias de las Letras 1985.

    Terminado el acto oficial curioseamos por el Salón de Recepciones donde vas pisando por una gigantesca alfombra de 120 metros cuadrados, procedente de la Real Fábrica de Tapices, valorada en 20.000 euros. Llama la atención un gran retrato al óleo (18.000 €) de Julián García Sanmiguel, segundo marqués de Teverga, obra de Dionisio Fierros. En una esquina otro más pequeño (3.000 €) del artista local Gonzalo Espolita reproduce la figura del pintor del siglo XVII Juan Carreño Miranda.

    Bajamos a la plaza de España o El Parche. Hacía un día espléndido y el palacio municipal (5.303.400 €) relucía con el sol; Ángel González manifestó su intención de visitar el parque Ferrera (90.434.320 €) pero el tiempo apremiaba para cumplir con el programa de la organización de tomar una sidra en Sabugo.

Con Ángel Gónzalez y Gil Parrondo.

Con Ángel Gónzalez y Gil Parrondo.

    Enfilamos la calle de La Fruta para admirar, en su final, la espectacular fachada barroca del palacio de Camposagrado (3.097.400 €).

    Camino de la plaza del Carbayo entramos en el recinto de la plaza del mercado (1,2 millones de €). Salió a relucir el consejo turístico de que para conocer una ciudad hay que visitar antes su mercado y su cementerio para hacerse una idea de la misma. Pero hice ver que desde la plaza donde estábamos la necrópolis municipal de La Carriona (10,4 millones) nos cogía un poco lejos. Cuanto más lejos mejor, matizó Ángel González.

    Ya en el centro histórico de Sabugo y tomando una sidra al lado de su iglesia vieja medieval Parrondo –encantado con el casco histórico avilesino– saca a debate el fútbol (es socio del Real Madrid) preguntando por el Real Avilés y sale a relucir el estadio municipal ‘Suarez Puerta’(44,23 millones de €). Ángel González nos mira desganado.

    A la caída de la tarde ambos recogerían su Sardina de Oro en un acto celebrado en un abarrotado teatro Palacio Valdés (5.619.036 €).

    Y llegados a este punto freno en seco convencido de que los lectores, calvos incluidos, se habrán dado por enterados de lo que vale un peine en Avilés.

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Tras las huellas del Adelantado
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Alberto del Río Legazpi | 15-04-2018 | 10:25| 0

Algunos lugares y actividades avilesinas ligadas a Pedro Menéndez

          Aquí en Avilés el personal, por lo general, no sabe mucho de Felipe II, ni de la Casa de Contratación de Sevilla, ni de hugonotes franceses ni tampoco de Flandes o de Sanlúcar de Barrameda. 

          Sabe que aquí nació un marino de guerra que, casi de niño, se echó a la mar y su vida ya nunca dejaría de flotar sobre ella, alcanzando fama en la historia de España por estar al mando de la expedición que fundó, en 1565 y en las costas de América del Norte del considerado, por muchos, como el primer asentamiento europeo (San Agustín de La Florida) en territorio que hoy pertenece a los EE UU.

          Tiene dedicado un conjunto escultórico en el parque El Muelle de Avilés rodeado de cuatro cañones que, en tiempos pasados, estuvieron protegiendo el castillo de San Juan de Nieva que a su vez protegía la entrada a la Ría (mayúscula ella) de Avilés. El monumento que fue inaugurado en 1918 con asistencia de autoridades nacionales comenzó a sacar a Menéndez de Avilés  del archivo de leyendas negras.

          Fue por entonces cuando comenzó a airearse el conocido eslogan de ‘Avilés, la Villa del Adelantado’.

          En 1924, los restos del marino asturiano fueron objeto de un homenaje popular por las calles de Avilés con asistencia de autoridades nacionales e internacionales. Acto que fue filmado. Titulada ‘1924’ es hoy la película más antigua, de las rodadas en Avilés, que se conserva en la Filmoteca de Asturias.

          Éste ‘liderazgo’ cinematográfico y otros hechos –no están todos, el resto son episodio aparte– que ligan a Pedro Menéndez, o al Adelantado, con aspectos, actividades y lugares de la vida local no son muy conocidos. Pasen y lean.22-buscando-a-menendez-hotel-imenendez-pascua-florida-047

         En la bocana de Ría hay que imaginar los tacos que echaría el Adelantado cuando la enfilaba pensando en que iba a pasar las de Caín para llegar hasta los muelles del puerto de Avilés, entonces situado al lado de su casa que estaba en la calle de La Ferrería. Era una singladura, la del estuario avilesino, donde el capitán general tenía que ponerse al timón para sortear con su conocimiento del lugar la catarata de obstáculos en forma de rocas encabronadas como La Rechalda, curvas imprevistas (la actual de Pachico), estrechamientos como el provocado por la isla de San Balandrán, arenales a babor y a estribor por un canal serpenteante que en el siglo XX (y una vez enderezado) sería llamado oficialmente, siglos más tarde, Canal Pedro Menéndez. Viene en las cartas marinas. 

         Atraco este relato en el desaparecido puerto antiguo y desembarco en la calle de La Ferrería, al principio de la cual –en el primer edificio de la margen izquierda, hoy ocupado por oficinas municipales– adquirió casa solariega Menéndez donde vivieron su esposa e hijas y más tarde sus descendientes durante siglos.

         Al lado, en el Ayuntamiento, se puede ver –con suerte– un retrato enmarcado de Pedro Menéndez en el salón de recepciones y en el hall de alcaldía están expuestas sus espadas, réplicas de las auténticas exhibidas en el Museo Naval de Madrid.2222-buscando-menendez-img_9529-comic

         El marino es el personaje más homenajeado en el callejero local; tiene una plaza y una calle que llevan su nombre y otra llamada Florida que tiene toda la pinta de homenaje disfrazado.

         En la calle de La Fruta hay un hotel llamado Don Pedro con escudo en la fachada (que aumenta la categoría histórica de Menéndez ya que lo convierte en Fundador de La Florida) y en la cafetería de dicho establecimiento, situada en los bajos del mismo, está el guerrero (en turnos de mañana, tarde y noche) sentado ante una mesa rellenando una instancia al Ayuntamiento. Eso y el hecho de que el otro hotel de la calle, el antiguo Luzana, haya cambiado recientemente su nombre por el de ’40 Nudos’ le da a La Fruta una brisa marina, extraña en pleno centro de la ciudad.

         Por cierto que la Asociación de Vecinos Avilés–Centro lleva el nombre de Pedro Menéndez y es muy activa en cuanto al rescate y conservación de la memoria del navegante, recuerdo  una recreación del alistamiento (en Sabugo y El Parche) a la flota del Adelantado. Estos homenajes, al estilo de los realizados en San Agustín.USA, tienen la firma de sus inquietas directivas donde destaca la actividad de su secretario Pablo González Castañón.2222-buscando-menendez-img_9530-libro

         Lo que me recuerda que el literato avilesino Santiago García–Castañón (enseñante en la Western Carolina University, de Carolina del Norte.USA) es el autor del libro ‘Vida y fabulosas aventuras de Pedro Menéndez de Avilés’ así como también de la letra del himno dedicado al Adelantado, cuya música se debe a Gonzalo Casielles y que fue estrenado en mayo de 2015. Pero no abandono las letras para hacer mención del libro bilingüe ‘Avilés. España –San Agustín. Florida’ de Nardo Villaboy, quien también y junto con Ramón Álvarez es el autor de ‘St. Augustine- Avilés. 90 Year History of Two Sister Cities’ publicación dirigida al público estadounidense.

          Sus aventuras también están reflejadas en un comic con dibujos de Marinas y textos de José Martínez. 

       Las lecturas me remiten a la enseñanza, en concreto a una academia particular cuyo nombre es «Centro de Estudios Pedro Menéndez Adelantado de La Florida» que está situado, no podía ser de otra forma, en la avenida de San Agustín. 22-buscando-a-menendez-estudios-imenendez-pascua-florida-053

         Como la enseñanza la tengo muy asociada a mis primeros años recuerdo una residencia para niños huérfanos que existía en un palacete de la zona alta de Avilés. Llevaba el nombre Hogar Infantil Pedro Menéndez y funcionó desde 1945 hasta 1967, año en el que sufrió un grave incendio. 

         También se homenajea al célebre marino deportivamente. Recuerdo ver jugar al Club Adelantado de Avilés de baloncesto en el complejo deportivo de Los Canapés, precisamente donde pasado mañana se va celebrar el Open Nacional de Katas «Avilés Villa del Adelantado» según leo en la prensa.

         Hablando de medios de comunicación que conste que en 1932 hubo una nueva revista llamada El Adelantado puesta en marcha por Julián Orbón, editor igualmente del conocido  semanario El Progreso de Asturias.

         Y el progreso de Avilés fue el fin que se marcaron una serie de avilesinos, en febrero de 2007, al fundar un grupo de presión llamado Agrupación Ciudadana El Adelantado que buscaba «sacudir la conciencia local y ponerle las pilas a una sociedad desmoralizada». Nunca más se supo.

         Pero si se que en Avilés hay actualmente una liga de mus llamada Pedro Menéndez (la otra se llama Carreño Miranda) formada por catorce equipos.

         Y si empecé en La Ferrería en ella acabo, señalando que en el interior de la hoy llamada iglesia de San Antonio (ayer de Los Padres y durante siglos de San Nicolás de Bari) hay un mausoleo a la izquierda del altar mayor que contiene los restos de Pedro Menéndez de Avilés a los que, por cierto, les está costando trabajo descansar en paz pues en cinco siglos los han movido, de sitio, diez veces.

         Déjenlos en paz. Please.   

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El jardín francés de Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 26-03-2018 | 05:18| 0

Uno de los más excelentes vergeles públicos de Asturias

            Una de las mayores conquistas sociales de la ciudad de Avilés fue la adquisición en 1974 y por parte de su Ayuntamiento (siendo alcalde Fernando Suárez del Villar) de gran parte del parque que los marqueses de Ferrera tenían en la histórica villa asturiana. Después de darle un buen repaso jardinero fue inaugurado como parque público en 1976 por los Reyes de España (Juan Carlos I y Sofía) siendo alcalde Ricardo Fernández Suárez.foto-1-jardin-frances-aspecto-parcial-034-bis

            Quedaban aún en manos de la familia nobiliaria el palacio y una pequeña finca adjunta a éste de gran atractivo natural con árboles de especies valiosas y sobre todo con un hermoso jardín francés. Propiedades que, más tarde, pasarían a ser de la familia Sitges que asentada en Castrillón ejercía, entonces y desde hace años, una gran influencia social e industrial (Real Compañía Asturiana y Asturiana de Zinc. AZSA) en la comarca avilesina.

            En 1998 tanto la mansión como el jardín francés son adquiridos a los Sitges por la empresa inmobiliaria avilesina de Carlos Antuña Ramos, para su posterior reconversión en un hotel de cinco estrellas. Compra que fue redondeada con la cesión al Ayuntamiento (siendo alcalde Agustín González Sánchez) de dicho jardín como consecuencia del convenio suscrito entre dicho empresario y la Corporación municipal avilesina.

            Y así fue como despidió Avilés el siglo XX y entró en el XXI, viendo como un palacio del casco histórico mudaba sus dos escudos nobiliarios a cinco estrellas hoteleras (la presentación del proyecto hotelero acomodado al Plan General de Ordenación Urbana de Avilés se hizo en marzo del 2000, siendo alcalde Santiago Rodríguez Vega, y el hotel sería inaugurado en 2003) y un jardín francés que se unió, también en 2003, al parque inglés de dominio y titularidad púbica que ya venía siendo utilizado, desde 1976, como parque abierto al público. Juntos constituyen hoy un monumental lugar de ocio ciudadano al alcance de pocas poblaciones.

            La característica principal de los jardines franceses es que son ordenados y muy amigos de simetrías y líneas geométricas. Todo lo contrario del capricho vegetal –con estanque incluido– tan característico del jardín tipo inglés como es la mayor parte (80.000 metros cuadrados) del Ferrera. En el francés, que ocupa unos 8.000 metros cuadrados de superficie, su zona más llamativa es la central, caracterizada por la unión entre una plaza semicircular cercana al palacio y otra circular dotada con una fuente simétrica a la ubicada al otro extremo de una pérgola que llama mucho la atención, y sino que se lo pregunten a Woody Allen que rodó en ella una secuencia de ‘Vicki Cristina Barcelona’ y sobre todo a Scarlett Johansson que confesó su fascinación por aquella galería abierta del jardín del hotel.foto-3-woody-allen-bis

            Un conocido botánico me dictó en una ocasión que a la entrada del jardín francés hay que detenerse ante el ginkgo biloba, la especie viva más antigua del planeta, con hojas en forma de abanico. Y que después hay que valorar en su medida el singular espacio vegetal en que te encuentras donde destacan tres especies arbóreas : el tulípero de Virginia, el espino albar y el haya roja que es uno de los árboles más antiguos del parque.

             Los parterres con rosales colocados a ambos extremos y los setos de boj refuerzan la simetría de la composición del precioso jardín que en principio incluía bancos de piedra de estilo galo con respaldo en hierro forjado pero que unos descerebrados ‘ventilaron’ al poco de abrirse el recinto al público. Aquello causó disgusto en muchos empezando por su restaurador José Valdeón –ilustre jardinero y paisajista asturiano– quien había dejado el jardín como los chorros del oro.

            Y es que el jardín francés del parque de Ferrera de Avilés –que no del hotel como creen algunos– está considerado como una joya paisajística e histórica de Asturias.

 

 

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Maravillas de El Brujo en Illas
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Alberto del Río Legazpi | 18-03-2018 | 18:14| 0

Aproximación a la Historia de Illas que no es una historia cualquiera.

            Callezuela, como se sabe, es la capital de Illas el más pequeño de los cuatro concejos que junto con Avilés, Castrillón y Corvera de Asturias, constituyen la Comarca avilesina.escudo-de-illas

            A Rafael, actor y dramaturgo español, tuve ocasión de tratarlo en la década de los noventa en algunas de las veces que vino a actuar a la Casa de Cultura de Avilés. Quien no lo haya visto en un espectáculo teatral a lo mejor lo recuerda en la espectacular serie televisiva ‘Juncal’ que protagoniza (ahí sigue por las estanterías comerciales y culturales para quien quiera verla) junto a Paco Rabal.

            En Callezuela, El Brujo, participó en un acto de meditación con otras cien personas más de toda Asturias, que como él son discípulos del hindú Gururaj Ananda Yogi que cuenta con miles de seguidores en todo el mundo. Ignoraba esta faceta trascendental del dramaturgo pero le pega mucho pues los que lo tratan saben de su sensibilidad.

            Ahora que lo pienso, pocos como El Brujo para notar vibraciones de algo especial que sucede, o ha sucedido siempre, en La Callezuela de Illas a la sombra del Gorfolí, el monte totémico que se divisa desde la ciudad de Avilés. Me refiero a las históricas rencillas de Illas y también a sus maravillas.

            Porque –y ya entrando en harina pues estamos en tierra de molinos– da que pensar esa histórica obstinación, otros la llaman dignidad, del pequeño, en edad y gobierno, concejo de Illas de resistirse a la dominación del poderoso Avilés. Un afán de autogobierno que viene de antiguo, de cuando el rey castellano–leonés Fernando IV metió a los illanos en aquel paquete jurídico–territorial llamado Alfoz avilesino, de 300 kilómetros cuadrados,  donde quedaban subordinados al de Avilés los concejos de Gozón, Carreño, Illas, Castrillón y Corvera.

El Ayuntamiento visto desde el atrio de la iglesia de San Julián.

El Ayuntamiento visto desde el atrio de la iglesia de San Julián.

            Ya en aquellos tiempos medievales comenzaron las destemplanzas entre Illas y Avilés que alcanzaron incendios y muertes y así con altibajos fue transcurriendo una historia de malas relaciones entre ambos territorios hasta que en el siglo XIX, la pequeña Illas consiguió salirse del Alfoz. Hoy, y en condiciones muy distintas, forman parte de la Comarca avilesina (junto con el propio Avilés, Castrillón y Corvera de Asturias).

            Con la llegada de los Ayuntamientos democráticos, en 1979, Illas pegó un avance más que notable para su millar de habitantes divididos en tres parroquias (Villa, Illas en Callezuela y La Peral). Traté y trato a los más recientes regidores, hablo de la recordada Margarita Fernández (primero del PP y luego del partido regionalista URAS) y desde el 2007 a Alberto Tirador (de IU), un alcalde muy en su sitio.

            De sus gestiones vinieron el edificio de servicios múltiples, la  piscina fluvial o ‘playa de campo’, la biblioteca municipal o el Centro Rural de Apoyo Diurno (CRAD). Realizaciones que demuestran que Illas se modernizó pero no cedió a abandonar su carácter rural, pues por innovación toman ellos su porfía en materia de urbanismo rural lo que llegó a ser noticia nacional. Illas vetó las urbanizaciones (consideradas como urbanismo alocado) tan de moda en los últimos años, preservando su carácter rural porque ellos creen que eso les garantiza el futuro.

Callezuela, a la sombra del Gorfolí.

Callezuela, a la sombra del Gorfolí.

            Y ahí sigue lo que algunos consideran una rareza –en una sociedad donde las poblaciones se ‘marbellizan con adosados y acosados’– manteniendo lo rural a unos diez kilómetros de un jardín industrial de factorías de acero, cristal o cinc… «No señor, el crecimiento se hará al modo tradicional: casa y finca, casa y finca. Y punto».

             Incluso en los tiempos del oro de Avilés, mantuvieron fuertes las riendas de su identidad y no se dejaron seducir por el ‘come y calla Manolín’ porque están convencidos que tienen su futuro precisamente en esa diferencia de conservarse como están. Hasta hoy los valles de Illas son una de las despensas más importantes de Avilés.

Calle de Callezuela.

Calle de Callezuela.

            Y ya que estamos, algún día tendré que hallar explicación que justifique la, para mí, extravagancia del nombre de su capital administrativa (Callezuela), una población donde partiendo de un abandonado palacio de Bárcena asciendes hacia el centro (donde están Ayuntamiento e iglesia de San Julián) por una larga calle abundante en hórreos y paneras. Una maravilla. Es difícil encontrar, en Asturias, tal ordenación urbana del elemento clave de su arquitectura rural tradicional formando ordenadamente una calle (ves cosas como una peluquería de señoras en el bajo de uno de las hórreos) y que precisamente se bautice con el nombre de callezuela, aparentemente despectivo, a una población que tiene esta singular y única calle como ocurre en Callezuela, es cosa que llama mucho la atención.  

            La historia de Illas y de sus pueblos, sus gentes, naturaleza y cultura es episodio aparte. Me viene a la memoria que hay teorías sobre el origen del nombre de la ciudad de Avilés, siendo mayoría la de los que creen que viene derivado de un importante prócer romano, de nombre Abilius, afincado aquí al lado de la Ría. Sin embargo yo le tengo escuchado –hace años– al escritor, filólogo, catedrático y miembro de la Real Academia de la Lengua, Emilio Alarcos Llorach, que Avilés deriva de Av–illes, lo que es decir cerca de Illes o debajo de Illes (o sea el concejo de Illas). Teoría que pone a Illas, en antigüedad e importancia primitiva, como superior a Avilés.

            Ay, madre.

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Las diez tumbas del Adelantado de La Florida
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Alberto del Río Legazpi | 11-03-2018 | 15:21| 0

Según la RAE tumba es ‘Lugar donde está enterrado un cadáver’ pero haciendo libre uso del término cuento hasta diez, los sitios o lugares donde yacieron los restos de Pedro Menéndez de Avilés.

            En vísperas del 500 aniversario del nacimiento de Pedro Menéndez de Avilés, a celebrar el próximo año, se empieza a hablar y a escribir sobre este controvertido personaje al que ni la mismísima muerte dejó en paz, pues nada más producirse ésta los restos del célebre marino iniciaron una macabra y rocambolesca peregrinación.22-adelantadolva-a-300

            Había fallecido el 17 de septiembre de 1574 en Santander donde, con el rango de Capitán General de la Mar Océano, estaba al mando de la formación de una gran flota de barcos (nada que ver con la Armada Invencible que fue creada más tarde, en 1588) con destino a pacificar las costas de Flandes por orden del rey Felipe II.

            Sus oficiales cumpliendo la voluntad testamentaria del difunto de ser enterrado en la iglesia avilesina de San Nicolás (hoy conocida como de San Antonio) metieron su cuerpo en un ataúd con herrajes y cerradura que fue embarcado en una nave que a los pocos días puso rumbo al puerto de Avilés. Y a partir de aquí ocurre que…

1. A la altura de Llanes un fuerte temporal sorprende a la nave y la obliga buscar refugio en el puerto llanisco; pasados los días y como quiera que el tiempo no mejoraba el cadáver fue desembarcado y depositado en la Colegiata de Santa María donde, increíblemente, permaneció 17 años.22-adelantado-calle-la-muralla-0958-pedro-menendez

2.El 9 de noviembre de 1591 llegan, por fin, sus restos a Avilés tras las gestiones realizadas por el canónigo y cronista Tirso de Avilés junto con el arcediano Gonzalo Solís, que habían sido enviados a Llanes por las autoridades avilesinas. El ataúd fue depositado en su domicilio (entonces en el inicio de la margen izquierda de la calle La Ferrería) y desde allí solemnemente trasladado a hombros por cuatro regidores, hasta la iglesia de San Nicolás (hoy de San Antonio) donde fue sepultado en su capilla mayor al lado del Evangelio.

3.En mayo de 1652 se inician importantes obras en la iglesia (abovedado de techumbre y ampliación del templo) por lo que remueven la tumba del Adelantado, depositando sus restos bajo el arco de la sacristía donde estuvieron durante doce años.

4.En 1664 se construye ex profeso un arco abierto en la pared que albergará un nuevo sepulcro para los restos de Pedro Menéndez y que durará doscientos sesenta años. Será su estancia más larga hasta hoy, que nunca se sabe.22-adelantado-mausoleo-0967-pedro-menendez

5.En 1924 y dentro de un ambiente de reivindicación de la figura del marino que había comenzado en 1918 con la inauguración de su estatua, en el parque El Muelle, obra del escultor Manuel Garci-González, un artista valenciano que también construyó el nuevo mausoleo para el Adelantado –a pocos metros de la tumba que tenía– y donde fueron depositados los trajinados restos del marino después de haber sido paseados por las calles de la ciudad. Al acto, motivo del primer documental cinematográfico realizado en Avilés, acuden autoridades regionales, nacionales y el embajador de los Estados Unidos en Madrid así como destacados representantes del Estado de Florida y de la ciudad de San Agustín que Menéndez de Avilés había fundado en 1565 y, mayormente, considerada hoy como la más antigua de los Estados Unidos.

6.En 1936, al comenzar la Guerra Civil se producen lamentables incidentes entre los que se incluyen incendios y profanaciones de sepulcros en los templos. Los restos de Pedro Menéndez, en una caja de madera, son llevados al cementerio de La Carriona, donde (según tiene escrito el Cronista Oficial Justo Ureña) el capataz municipal, dándose cuenta de la importancia de los mismos, los esconde en un rincón de la capilla del camposanto.

7.El capataz recibe órdenes de desalojarlos de allí y los esconde en un panteón, no identificado.

8.En 1937 con la entrada de las tropas franquistas en la ciudad los restos son reclamados por José Fernández Menéndez, párroco de San Nicolás de Bari y miembro de la Real Academia de Historia. La vieja e histórica parroquia de San Nicolás estaba domiciliada ahora en el antiguo convento de San Francisco, lo que el sacerdote adujo como excusa para darles sepultura en su templo.

9.En febrero de 1956 el párroco Ramón García los traslada a la capilla de la Purísima en tanto se prepara una vuelta de los mismos a la iglesia antigua, donde siempre estuvieron.22-adelantado-autoridades-ante-ayto-0955-pedro-menendez

10.En agosto de aquel año tiene lugar el solemne traslado de los restos de Pedro Menéndez de Avilés a la histórica iglesia (antigua de San Nicolás de Bari y hoy de San Antonio) de donde habían sido sacados en 1936. A los actos acudieron autoridades regionales y nacionales, miembros de las Armadas española y norteamericana, así como el embajador de Estados Unidos en Madrid.

          …Allí, en la iglesia de San Antonio (antigua de San Nicolás y también llamada ‘La de los Padres’), seguían ayer, 10 de marzo de 2018.

           Por cierto que en un artículo publicado el miércoles pasado bajo el título de ‘Héroes y villanos. Las luces y sombras de Pedro Menéndez de Avilés ante su 500º aniversario’ leo, entre otras cosas, que «En agosto de 1924, en plena dictadura de Primo de Rivera, fueron traídos a Avilés los restos de Pedro Menéndez».

           En las cuentas que yo echo resulta que por esa fecha de 1924, llevaban ya en Avilés nada menos que 333 años, número –por otra parte– asociado a la positividad y buena suerte. Algo de lo que carecieron los maltratados restos del Adelantado de La Florida.22-adelantado-0951-pedro-menendez

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La plaza de Alfonso VI
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Alberto del Río Legazpi | 04-03-2018 | 09:18| 0

          Está en el centro de los centros –el de la ciudad y el del casco histórico de la villa medieval amurallada– y es plaza de nueva generación surgida de las cenizas medievales justo cuando finalizaba el siglo pasado, que fue el que hizo el número 20. 

Luna llena en la plaza de Alfonso VI (Foto de José Luis González González)

Luna llena en la plaza de Alfonso VI (Foto de José Luis González González)

          Está delimitada por un inmueble del siglo XIV (palacio de Valdecarzana, el edificio civil más antiguo de Avilés), otro del siglo XXI (Centro de Servicios Universitarios, el más moderno entre los edificios oficiales), las calles La Ferrería y El Sol y un muro que no llega a ocultar las desarregladas traseras de algunas casas de la calle de La Fruta.

          Edificada en escuadra en terrenos que en su día fueron principalmente jardín y huerta de Valdecarzana, esta plaza fue una de las piezas urbanas claves en el rescate del perdido ennoblecimiento de uno de los viales más antiguos de la ciudad como es la calle de La Ferrería. Plan urbano llevado a cabo en tiempos de la Corporación (1995–1999) presidida por Agustín González, formando parte de un proyecto ligado a la rehabilitación del palacio de Valdecarzana como sede del Archivo Histórico de Avilés.

          La posterior construcción, a principios del siglo XXI, del Centro de Servicios Universitarios fue la coronación de un proyecto que volvió a dar vida –y actividad cultural– a la antigua zona medieval del primer tramo de la calle de La Ferrería.

            En su diseño se cuidaron detalles como su integración dentro de la filosofía del soportal, que singulariza gran parte del paisaje urbano avilesino, con un tramo porticado de madera en su parte central complementado por un pozo artesano, una  fuente –que arroja agua no por el caño tradicional, sino por un perfil U (Made In Ensidesa)– así como un vistoso relieve escultórico de grandes proporciones (obra de Mauro Álvarez “El mozu”) que reproduce el sello del rey Alfonso VII cosa que no creo que le hubiese gustado mucho a su abuelo Alfonso VI que es a quien está dedicada este lugar.foto-2-bis

          Muy pocos saben en Avilés dónde está la plaza de Alfonso VI, inaugurada en 1998, aunque la calle dedicada a su nieto Alfonso VII –así llamada oficialmente desde 1892– tampoco le va muy allá porque pocos la conocen por tal nombre sino por el de Calleja Los Cuernos. Una pena porque estos Alfonsos, y gran parte de los monarcas así llamados fueron buenos para Avilés. Uno Reyes majos.     

          Alfonso VI (1040–1109) apodado El Bravo otorgó, hacia 1085, a la villa avilesina el Fuero, una Carta Magna con una serie de medidas que acarreaban progreso económico y avance social a la villa, protegiéndola también de la ambición de algunos desmadrados desalmados con títulos de nobleza.

Fiesta del Sol Celta. Al fondo, calle El Sol.

Teatro en la plaza. Al fondo, calle El Sol.

            Su nieto Alfonso VII (1126–1157) confirmó dicho Fuero, en 1155, pues era costumbre de la época el que que cada cierto tiempo las villas realengas, como Avilés, solicitaran la prórroga del privilegio real del que gozaban. En el Archivo Histórico se guardan dos pergaminos que reproducen la confirmación de este importante documento real que transformó la vida legal de la pequeña gran villa que bullía a orillas de su internacional puerto de mar.

          Alfonso VI rey de León de Galicia y de Castilla, fue el monarca que concedió –en noche de luna llena, dijo alguno– tan magno privilegio a la Villa de Avilés, quien le dio las gracias a largo plazo, casi mil años después.

          Pero nunca es tarde si la plaza es buena, aunque todo es mejorable. Plaza y plazo.

 

Foto, desde La Ferrería con objetivo ojo de pez, del solar donde trazaría la plaza, edificaría el Centro de Serv. Universitarios y se rehabilitaría el palacio Valdecarzana.

Foto, desde La Ferrería con objetivo ojo de pez, del solar donde trazaría la plaza, edificaría el Centro de Servicios Universitarios y se rehabilitaría el palacio Valdecarzana.

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Febreros
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Alberto del Río Legazpi | 25-02-2018 | 10:13| 0

 Ni en el mes más corto del año menguan hechos históricos ocurridos en Avilés.  

     El primer día realmente importante de un mes de febrero, en la historia de Avilés, lo encuentro en el año 1488 en un documento fechado el día 12 y donde Reyes Católicos dan licencia a la «villa que es puerto de mar a donde vienen muchas naves con sus mercaderías» para establecer impuestos que sufraguen las obras de reparación de la barra del puerto.

3 de febrero de 2009 cuando de repente apareció el Niemeyer.

3 de febrero de 2009 cuando de repente apareció el Niemeyer.

     No mucho después, el 15 de febrero de 1519, nace Pedro Menéndez de Avilés que figura en la historia como Capitán General del Mar Océano del rey Felipe II ‘en cuyo imperio nunca se ponía el sol’, forma de destacar la presencia de España en Europa, Asia y América. El marino asturiano contribuyó a ello porque, entre otras cosas, fue el fundador de San Agustín de La Florida, la por muchos tenida hoy como ciudad más antigua de los Estados Unidos.

     En 1762, escrito está en ‘Anales de Avilés’ que «el día 18 de febrero, siendo las siete de la noche y estando el tiempo en calma, se reconoció en esta Villa y en otras varias partes un temblor de tierra que puso en sumo cuidado al vecindario». Unos trescientos años más tarde, 28 de febrero de 1968, se registró otro terremoto a las 3.45 horas; en Villalegre los vecinos salieron a la calle y contemplaron aterrados como el edificio–torre de entrada al barrio de La Luz se balanceaba sin venirse abajo.

     Peor que este susto fue la tragedia ocurrida el 6 de febrero de 1971 al producirse una explosión en Ensidesa que causó ocho muertos y más de un centenar de heridos creando gran alarma, tanto en el poblado siderúrgico de Llaranes donde aterrizaron piezas de la Acería LD origen del siniestro, como en el casco urbano avilesino donde muchos cristales de escaparates se vinieron abajo y abundaron escenas de nerviosismo e incertidumbre en las calles. Algunos dijeron que había sido el mayor accidente laboral en la historia de la comarca ignorando que en el febrero 1862 habían fallecido 22 trabajadores ahogados en las obras de canalización de la Ría.

6 de febrero de 1971. Una gran explosión en Ensidesa lanzó hasta Llaranes esta pieza metálica.

6 de febrero de 1971. Una gran explosión en Ensidesa lanzó hasta Llaranes esta pieza metálica.

     Ya que cito a Ensidesa hago constar que las expropiaciones forzosas para construirla comenzaron el 24 de febrero de 1951. Y que el 10 de febrero de 1956 puso en marcha la instalación productiva con el encendido de su primera Batería de Cok. Al acto acudieron quienes lo habían hecho posible y 750 obreros y empleados fueron obsequiados con un vino de honor. El personal directivo con un banquete en La Serrana.

     Pero aquello que comenzó un febrero comenzó extinguirse en otro febrero, del año 1989, cuando se apagó el Horno Alto ‘Carmen’ el primero, de los cuatro que tuvo Ensidesa, para producir hierro. El asunto formaba parte del desmantelamiento de gran parte de la empresa a consecuencia de la crisis siderúrgica mundial. Y en otro febrero más,  el de 1978, se produjo quizá la mayor manifestación ciudadana de la historia local bajo el lema ‘Salvar Ensidesa es salvar Asturias’. Pero que no sirvió de mucho se pudo comprobar años más tarde, el 16 de febrero de 2007, cuando en LA VOZ DE AVILÉS se anunciaban voladuras de instalaciones siderúrgicas de cabecera (hornos altos y acerías) de Ensidesa, algunas impagables piezas patrimonio industrial caso de la Central Térmica.

     Si la difunta Ensidesa estuvo muy ligada al mes de febrero otro tanto ocurre con el tranvía eléctrico, especie extinguida de transporte público que ahora tanto se añora. Se inauguró el domingo 20 de febrero de 1921, fecha en la que ya entró en funcionamiento el tramo Salinas–San Juan de Nieva–Avilés–La Texera. Al año siguiente se pusieron en marcha dos tramos más entre ellos, el 12 de febrero, el de La Texera –Villalegre donde los  vecinos lo recibieron con alborozo.

12 de febrero de 1922. El tranvía llega a Villalegre.

12 de febrero de 1922. El tranvía llega a Villalegre.

     Y una mañana los habitantes de Avilés se despertaron con una enorme semiesfera blanca en la margen derecha de la Ría, al lado del puente San Sebastián. Fue el 3 de febrero de 2009 cuando se reveló el primer contorno del naciente Centro Internacional Niemeyer con el inflado, durante la madrugada, de una lona que marcaba su cúpula.

     Hubo general sorpresa, algo no ocurrido el 17 de febrero de 2005 cuando uno de los periódicos más antiguos y prestigiosos de Europa, el danés Berlingske, publicó en Copenhague un extenso reportaje sobre Asturias que terminaba de la siguiente guisa: «Y Avilés, por donde mucha gente pasa de largo pensando que es una pesadilla industrial a causa de las vistas desde la autopista, tiene un centro de la ciudad que es una perla, y que un día será nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO».

     Y es que conviene no fiarse de la apariencia sino de la evidencia, como recomendaba encarecidamente Charles Dickens, nacido un 7 de febrero, día en el que parece que sopló mucho biruji.

     Y aunque hay más febreros que coltán en el Congo, paro aquí.

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Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta