El Comercio
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Fecha: julio, 2013
Casco Histórico de Avilés ¿Patrimonio de la Humanidad?
Alberto del Río Legazpi 28-07-2013 | 11:14 | 19

Avilés que tiene gran calidad patrimonial ¿tendrá madurez, política y social, para intentar acceder a esta categoría mundial?

Hace siete veranos Armando Sirvent Palacio-Valdés, biznieto de Armando Palacio Valdés y residente en Copenhague, me envió un reportaje publicado, el 17 de Febrero de 2005, en el ‘Berlingske’, periódico danés, sobre Asturias y que terminaba tal que así: «Y Avilés, por donde mucha gente pasa de largo pensando que es una pesadilla industrial a causa de las vistas desde la autopista, tiene un centro de la ciudad que es un perla, y que un día será nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO»

El ‘Berlingske’ no es un diario cualquiera. Es un medio muy respetado, en Europa, por su rigor y seriedad informativa, aparte de ser uno de los diez periódicos más antiguos de mundo.

Y ésta, del Casco Histórico de Avilés como Patrimonio de la Humanidad, es una cuestión que, algunos, hemos planteado en el pasado.

Por ejemplo Carlos Ferrán Alfaro, arquitecto del Plan Especial del casco histórico avilesino, que había sido premiado anteriormente por su Plan Especial de reforma interior de Alcalá de Henares, ciudad que posterior­mente fue declarada por la UNESCO ‘Patrimonio de la Humanidad’.

Ferrán, afirmaba que ‘en algunos aspectos, el casco histórico de Avilés tiene incluso más importancia que el de Oviedo’. Y argumentaba que la Villa avilesina estaría en condiciones de ser declarada, por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad, como Alcalá de Henares o Salamanca, porque ‘si bien Avilés no tiene tantos monumentos como estas dos ciudades, su núcleo histórico cuenta con mayor extensión y una mejor configuración’

Gran parte del casco antiguo de Avilés, está declarado desde 1955, por el Estado español, ‘Conjunto Histórico Artístico’, y de él siempre ha sido un admirador Federico Mayor Zaragoza, destacada personalidad internacional que, entre otras cosas, fue Director General de la UNESCO desde 1987 a 1999

En una su visita suya (en 2001) y durante una comida en Salinas, le preguntamos abiertamente sobre las posibilidades que tendría Avilés para acceder al máximo título internacional en materia patrimonial. Sorprendentemente afirmó que nuestras posibilidades no eran remotas, como muchos podrán pensar, exponiendo luego la filosofía que utilizaba UNESCO para la concesión de estos galardones.

De su explicación saqué en consecuencia que la opción de Avilés se aglutinaría, sobre todo, en torno a nuestra ‘ciudad barroca’: un conjunto, urbanísticamente articulado, de cuatro palacios y dos calles (Rivero y Galiana).

Por todo lo cual, vengo en dar a preguntar: ¿Porqué demonios no se plantean las autoridades locales ésta cuestión o sea el inicio de trámites -y las acciones necesarias- para solicitar, a la UNESCO, la candidatura de Avilés a ser Patrimonio de la Humanidad?

¿Qué tenemos que perder?

En la vida, en la política, una pizca de osadía puede tener consecuencias grandiosas. Ocurre pocas veces, pero ocurre. Aunque para eso, antes hay que atreverse, hay que dar la cara, hay que osar. O sea.

 

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Salinas playa querida, Salinas de mis amores
Alberto del Río Legazpi 21-07-2013 | 11:11 | 1

En asuntos playeros, es Castrillón quien tiene el protagonismo en la cosa comarcal avilesina. Y en su costa deslumbra Salinas, que parece un reportaje del National Geographic, sembrada de paseos, chalés, gauzones, anclas, surfistas y dunas.

Salinas está en el centro de un aspa que va de La Peñona al Peñón de Raíces. Y de ‘Las Conchas’ (restaurante) a San Martín de los Pimientos.

Tantas veces mostrada fotográficamente desde el aire (Nardo Villaboy, mayormente) –que es desde donde mejor se aprecia su magnitud en la zona marítima asturiana– Salinas es como una enorme V, un vector, que se va afilando hacia el oeste hasta irse al Cuerno (playa) para terminar esfumándose por un túnel que la une con Arnao.

Al otro lado del túnel está El Dólar (playa también) que es terreno capital (y nunca mejor dicho) de la Real Compañía Asturiana de Minas, histórica empresa pionera en la industrialización avilesina y quien hizo posible la gran población, al construir –en aquella pequeña aldea al lado del mar, llamada Salinas y no se sabe ciertamente el porqué del topónimo– casas para sus directivos en la fabricación del zinc.

Y si la Real Compañía la comenzó, luego vinieron los tranvías –el de vapor, o sea ‘La Chocolatera’, y el eléctrico, que incluso coincidieron años funcionando conjuntamente– que llevaban gente bien a los balnearios, bien a los que buscaban baños de ola, pecadores ellos, sin recato de techo alguno. Y también surgieron los hotelitos, de los profesores universitarios de Oviedo (¡Vade retro Gijón!) y su Colonia veraniega de estudiantes. Hasta que la llegada de ENSIDESA y compañía, la convirtió en privilegiada ciudad-dormitorio de Avilés.

En este punto, su desarrollo fue meteórico y ahí resuena Treillard , restallante apellido histórico local, uno como hotelero fundador de balnearios y otro como alcalde. Y éste, en la segunda mitad del siglo XX, empezó a urbanizar a todo trapo y tanta marcha cogió que se pasó veinte estaciones con más de cuatro Gauzones.

Por entonces, Salinas era el discreto encanto de la burguesía, pero sin la acidez de Luis Buñuel. Al otro extremo San Juan –con una contaminante factoría química del año catapún al lado– tenía acidez en el medio ambiente. Era playa de clases medias avilesinas y también bajas, que venían de Oviedo en trenes especiales. Apurando se podría decir que a San Juan, mayormente, iba la base y a Salinas los de lavase y peinase. Cosas de la coña marinera.

Es famosa por su espectacular playa (la más concurrida de Asturias, junto con la de Gijón), su magnífico paseo marítimo o el Museo de las Anclas, ocurrencia de Agustín Santarua. Lo que ya no es de tanto conocimiento son sus cuidadas y arboladas calles, con profusión de espléndidas viviendas de variadas arquitecturas (es el Biarritz asturiano), ni tampoco su condición de pionera centenaria en el turismo regional con aquellos espectaculares Balnearios y Naútico. O la esforzada por preservar su imponente conjunto dunar de El Espartal, hoy declarado monumento natural.

Cuando los técnicos juegan a los diques en San Juan de Nieva, la mar se cabrea y se lleva por delante el triunfal paseo marítimo de Salinas. Pero se repone.

Y cuando no es el paseo, la mar rizada la deja calva de arena. Pero le termina creciendo o termina poniéndose una peluca alquilada en Cabo Vídio.

Porque no hay quien pueda, no hay quien pueda, con Salinas marinera. Marinera y pecadora (sic), no hay quien pueda, por ahora.

Corto y cambio, para citar a José. M. Castañón en su obra “Mi padre y Ramón González de la Serna”): «Una nostalgia pasmosa me aprieta en estos momentos. Aquel Salinas, me inquieta al saber que sigue viviendo tan verde, tan marítimo…»

Sabía que Salinas es la mar del verde.

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Literatura de Armando Palacio Valdés que fue llevada el cine
Alberto del Río Legazpi 14-07-2013 | 11:29 | 1

El cine y Armando Palacio Valdés tuvieron –no se si decir tienen, porque en una de éstas igual le da un pronto a Pedro Almodóvar y adapta una obra del escritor asturiano– un idilio que, casi, no tiene parangón en la historia de los autores clásicos españoles.

Porque si exceptuamos a Blasco Ibañez (con 16 adaptaciones cinematográficas) y Pérez Galdós (con 14), luego viene el autor asturiano.

Son trece, las películas basadas en la obra Palacio Valdés. Y además con dos singularidades: que ‘La Hermana SanSulpicio’ (obra que tanto sofocaba, literariamente, a Pío Baroja, de igual manera que éste escritor vasco ponía de los nervios a Francisco  Umbral) fue llevada en cuatro ocasiones a la gran pantalla. Un récord en el cine español.

La otra, particularidad, es que dio su aprobación para que una jovencísima Magdalena Nile del Río,  debutase cinematográficamente, en la primera de las cuatro versiones de esa película, con el nombre artístico de Imperio Argentina, naciendo así uno de los mayores mitos de la canción española. Pero esto de la San Sulpicio, el autor asturiano y las folklóricas españolas es episodio aparte.

El enamoramiento entre el cine y Palacio Valdés se inició 1925, cuando las películas aún no tenían sonido, con el estrenó de ‘José’ . Desde entonces y hasta 1971, se realizaron trece adaptaciones de nueve de sus novelas: cuatro versiones (una muda y tres sonoras) de ‘La Hermana San Sulpicio’ (una de ellas con el título de ‘La novicia rebelde’), dos de ‘Santa Rogelia’ (una con el título de ‘Rogelia’). Y una de: ‘José’, ‘La aldea perdida’ (con el título de ‘Las aguas bajan negras’), ‘El señorito Octavio’, ‘Sinfonía pastoral’ (con el título de ‘Bajo el cielo de Asturias’, ‘Los majos de Cádiz’ (con este título y también con el de ‘La maja de los cantares’), ‘Tiempos felices’ y ‘La fe’.

Entre los actores que protagonizaron dichas películas, están algunos de los, hoy, clásicos de la historia cinematográfica, teatral y música ligera española: Fernando Fernán Gómez, Miguel Narros, Fernando Rey, Julia e Irena Caba Alba, Amparo Rivelles, Imperio Argentina, Carmen Sevilla, Rocío Dúrcal, María Dolores Pradera, etc.

Como curiosidad, adicional, y para no perder la armonía, decir que el autor de la banda musical de una de sus películas es el gran compositor andaluz Joaquín Turina. Y en otra canta Junior, al que algunos lectores recordarán.

Las novelas de Palacio Valdés, por su temática popular y estilo narrativo eran muy apetecidas para directores y guionistas cinematográficos españoles, pero el autor asturiano no pudo llegar a Hollywood como era su deseo, a pesar de que tuvo conversaciones, al respecto, con la productora norteamericana Fox. Lo que le disgustó, pues vio que lo había conseguido Vicente Blasco Ibáñez con la adaptación de ‘Los cuatro jinetes del Apocalipsis’, que además supuso el lanzamiento del ‘sex symbol’ Rodolfo Valentino. Pero al universal escritor asturiano, y sin Hollywood que valga, nadie le quita su protagonismo en el lanzamiento mundial de Imperio Argentina, cantaora, bailarina y actriz, tan destacada que fue la segunda artista en actuar en el Carnegie Hall de Nueva York.

También hay que decir que hay dos películas, de Palacio Valdés, que reflejan la temática industrial asturiana. Una es ‘Las aguas bajan negras’, basada en la novela ‘La aldea perdida’, obra que constituye una denuncia contra el progreso brutal que destrozaba la Arcadia feliz de los pequeños pueblos asturianos. Quien le iba a decir, a Palacio Valdés, que hoy las aguas ya no bajan negras, y no por una cuestión de concienciación ecológica de aquí, sus paisanos. Sino porque cerraron las minas, lo que viene a ser una tragedia, en sentido inverso al denunciado por el autor lavianés-avilesino.

Por cierto que ‘Rogelia’, dirigida por Rafael Gil en 1968, se rodó en la factoría avilesina de ENSIDESA, cuando la empresa siderúrgica estaba en su apogeo. Otro caso, este de la industrialización de Avilés, que para algunos fue el final, dramático, del  ‘dolce far niente’ de la histórica Villa.

Menuda película ésta.

 

*A continuación se ofrecen las fichas técnicas de las películas basadas en obras de Armando Palacio Valdés:

JOSÉ. España, 1925.

Director: Manuel Noriega. Producción: Cartago Films

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés

Guión: Carlos Primelles. Fotografía: José María Beltrán. Decorados: Antonio Sánchez

Intérpretes: José Ballester, Vicente García, José Gaspar, Javier de Rivera, Ramón Meca, Manuel Miranda, Carmen Ortega, Carmen Rico, Enriqueta Soler, Dolores Valero, Antonio Zaballos.

Estreno: 22 de febrero de 1926. Madrid. Real Cinema Príncipe Alfonso

 

LA HERMANA SAN SULPICIO. España, 1927.

Director: Flo­rián Rey. Producción: Perseo Films.

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés

Guión: Florián Rey. Fotografía: José María Beltrán. Decorados: José María Torres

Intérpretes: María Amaya, Imperio Argentina, Erna Bécker, Carmen Fernández, Guillermo Figueras, Ramón Meca, Ricardo Núñez, Carmencita Poujade, Modesto Rivas, Evaristo Vedia.

Distribución: Unión Cinematográfica Española. Estreno: 13 de febrero de 1928. Madrid. Palacio dela Música

 

LA HERMANA SAN SULPICIO. España,1934

Director: Florián Rey. Producción: Cifesa

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés

Guión: Florián Rey. Fotografía: Enrique Guerner, Carlos Pahisa. Música: Joaquín Turina

Intérpretes: Anita Adamuz, María Anaya, Imperio Argentina, Nicolás Díaz Perchicot, Cándida Folgado, Rosita Lacasa, Miguel Ligero, Luis Martínez Tovar, Mari Paz Molinero, Pilar Pomés, Emilio Portes, Olga Romero, Salvador Soler Mari, Enrique Vico

Distribución: Cinexport. Estreno: 18 de octubre de 1934. Madrid. Cine Rialto

 

SANTA ROGELIA. España-Italia.1939.

Dirección: Edgar Neville, Roberto de Ribón y Carlo Borghesio.

Producción: Producciones Hispánicas (España) y Safic (Italia)

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés

Guión: Edgar Neville y Roberto de Ribón. Fotografía: Francesco Izzarelli, Jan Stallich

Decorados: Guido Fiorini. Montaje: Mario Bonotti. Música: Federico Moreno Torroba

Intérpretes: Irene Caba Alba, Rafael Calvo, Emilio García Ruiz, Juan de Landa, Germana Montero, Mimí Muñoz, Luis Peña, Pastora Peña, Rafael Rivelles, Porfiria Sanchis.

Distribución: Industrie Cinematografiche Italiane

 

LA MAJA DE LOS CANTARES. Argentina, 1946. (En España comercializada como LOS MAJOS DE CÁDIZ)

Dirección: Benito Perojo

Argumento: Basada en la novela ‘Los majos de Cádiz’ de A. Palacio Valdés

Guión: Pascual Guillén. Fotografía: Antonio Merayo. Escenografía: Guillermo López Naguil. Vestuario: Federico Ribas. Montaje: Jorge Gárate. Música: Guillermo Cases

Intérpretes: Imperio Argentina, Mario Gabarrón, Amadeo Novoa, Chita Soto, María Luisa Ortiz, Enrique San MiguelVicente Ariño, André Barretta (h), Laberinto y Terremoto, Gema Castillo

Distribución: Cinenacional. Estreno: 5 de julio de 1946

 

LA FE. España, 1947.

Director: Rafael Gil. Producción: Suevia Films

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés

Guión: Rafael Gil. Fotografía: Alfredo Fraile. Decorados: Enrique Alarcón. Montaje: Sara Ontañón. Música: Manuel Parada

Intérpretes: Fernando Aguirre, Pablo Álvarez Rubio, Ángel de Andrés, Manuel Arbó, Irene Caba Alba, Ricardo Calvo, Félix Dafauce, Rafael Durán, Juan Espantaleón, Félix Fernández, Fernando Fernández de Córdoba, José Franco, Camino Garrigó, Casimiro Hurtado, Julio Infiesta, Julia Lajos, Candida Losada, Guillermo Marín, Arturo Marín, Carmen Ortega, José Prada, Amparo Rivelles, Carmen Sánchez, María Victorero

Distribución: Suevia Films-Cesáreo González. Estreno: 22 de octubre de 1947. Madrid. Palacio dela Música

 

LAS AGUAS BAJAN NEGRAS. España, 1948.

Director: José Luis Sáenz de Heredia. Producción: Colonial Aje

Argumento: Novela ‘La aldea perdida’ de Armando Palacio Valdés

Guión: Carlos Blanco Hernández y José Luis Sáenz de Heredia. Fotografía: José Fernández Aguayo, Alfredo Fraile, César Fraile. Decorados: Luis Santamaría

Montaje: Julio Peña Heredia. Música: Manuel Parada

Intérpretes: Carlos Agosti, Pablo Álvarez Rubio, Mario Berriatúa, Tomás Blanco, Julia Caba Alba, Raúl Cancio, Guillermo Cereceda, Mary Delgado, Félix Fernández, Fernando Fernández de Córdoba, Charito Granados, Alfonso Horna, Rufino Inglés, José Jaspe, José María Lado, Luis Pérez de León, Elisa Méndez, Antonia Plana, Adriano Rimoldi, Antonio Riquelme

Distribución: Ballesteros. Estreno: 28 de octubre de 1948. Madrid. Cine Avenida

 

EL SEÑORITO OCTAVIO. España, 1950.

Director: Jerónimo Mihura. Producción: Emisora Films

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés

Guión: Antonio Abad Ojuel, Miguel Mihura. Fotografía: Federico G. Larraya, Georges Périnal, Decorados: Juan Alberto Soler. Montaje: Antonio Isasi. Música: Ramón Farrés.

Intérpretes: Enrique Aycart, Tomás Blanco, Adrián Caramillo, Elena Espejo, Ricardo Fuentes, Montserrat García, Camino Garrigó, Pepito Goda, Carmen Llanos, Mery Martín, Pedro Mascaró, Conrado San Martín, Eugenio Testa, Rosita Valero

Distribución: Hispano Fox Films SAE. Estreno: 27 de julio de 1950. Madrid. Cine Coliseum

 

BAJO EL CIELO DE ASTURIAS. España, 1951.

Director: Gonzalo Pardo Delgrás. Producción: IFI

Argumento: Novela ‘Sinfonía Pastoral’ de Armando Palacio Valdés. Guión: Manuel Bengoa y Margarita Robles. Fotografía: Pablo Ripoll. Montaje: Ramón Quadreny.

Música: José María Torrens

Intérpretes: Isabel de Castro, Alfonso Estela, José Luis González, Soledad Lence, Luis Pérez de León, Silvia Morgan, Augusto Ordóñez, Carlos Otero, José Ramón Giner, Carlo Tamberlani, María Zaldívar

Distribución: Ifisa. Estreno: 30 de julio de 1951. Madrid. Cine Colise

 

TIEMPOS FELICES. España, 1951.

Director: Enrique Gómez. Producción: Dayna Films

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés. Guión: Emilio Castro, Enrique Gómez, Luis María Delgado y José Ochoa. Fotografía: César Fraile

Decorados: Eduardo Torre de la Fuente. Montaje: José Antonio Rojo. Música: Juan Durán Alemany

Intérpretes: Fernando Aguirre, Antonio Albert, Carlos Alonso, Ángel Álvarez, Margarita Andreu, Antonio Pérez Juste, Manuel Arbó, Rafael Bardem, Carlota Bilbao, José Burgos, Paquito Cano, Julita Castellanos, Matilde Conesa, Rafael Cortés, María Dolores Pradera, Ramón Elías, Emilia Escudero, Fernando Fernán-Gómez, Casimiro Hurtado, Rufino Inglés, José Luis Alonso, Manuel de Juan, Amparo Martí, Carmen Moya, Miguel Narros, Francisco Pierrá, José Prada, Manuel Requena, Manuel San Román, Emilio Santiago, José Vivó, Xan das Bolas

Distribución: Universal Films Española. Estreno: 26 de octubre de 1950. Barcelona. Cine Fantasio

 

LA HERMANA SAN SULPICIO. España, 1952

Director: Luis Lucia, Producción: Benito Perojo

Argumento: Novela homónima de Armando Palacio Valdés

Guión: José Luis Colina, Manuel Tamayo. Fotografía: Antonio López Ballesteros

Montaje: Antonio Ramírez de Loaysa. Música: Juan Quintero

Intérpretes: Ana de Leyva, Julia Caba Alba, Milagros Carrión, Manuel Gómez Bur, Juana Guinzo, Casimiro Hurtado, Manuel Luna, Juanita Manso, Jorge Mistral, Antonio Ozores, Antonio Riquelme, Rosario Royo, Carmen Sevilla

Distribución: Rosa Films. Estreno: 6 de octubre de 1952. Madrid. Cine Rialto

 

ROGELIA. España, 1963

Director: Rafael Gil. Producción: Rafael Gil

Argumento: Novela ‘Santa Rogelia’ de Armando Palacio Valdés

Guión: Antonio Abad Ojuel y Rafael Gil. Fotografía: Michel Kelber. Música: Juan Quintero

Intérpretes: Tomás Blanco, Irán Eory, Félix Dafauce. Rosita Palomar, Félix Fernandez, Arturo Fernández, Lola Gaos, Julio Infiesta, José María Cafarell, José María Tasso, Mabel Karr, José Nieto, Pina Pellicer, Félix de Pomés, María Luisa Ponte, Fernando Rey

Distribución: Warner Española

 

LA NOVICIA REBELDE. España, 1971

Director: Luis Lucia, Producción: Cámara Producciones Cinematográficas

Argumento: basado en la novela ‘La Hermana San Sulpicio’ de Armando Palacio Valdés. Guión: José Luis Colina, Luis Lucia y Manuel Tamayo, Fotografía: Antonio López Ballesteros. Música: Gregorio García Segura

Intérpretes: Rocio Dúrcal, Maruchi Fresno, Ángel Garasa, Isabel Garcés, Teresa Gimpera, Guillermo Murray, Nicolás Díaz Perchicot, José Sazatornil (‘Saza’), Máximo Valverde

Distribución: Imperial Films

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Lo chocante de algunos nombres que se dan en Avilés
Alberto del Río Legazpi 07-07-2013 | 10:09 | 7

Cuando, hace unos años, visitaron la ciudad componentes de una cofradía de Sevilla, alucinaron en colores morados, al oír que a los miembros de la principal cofradía ‘semanasantera’ avilesina, los llamaban ‘los sanjuaninos’. Luego el alucine derivó a castaño oscuro, cuando supieron que la capilla de Nuestro Padre Jesús de Galiana, era conocida como ‘Jesusín’ de Galiana y la del Santísimo Cristo y San Pedro, de la calle Rivero, como la de San ‘Pedrín’.

Se les razonó que era una cuestión de cariño, de proximidad.

–También nosotros queremos mucho al Jesús del Gran Poder y no se nos ocurre llamarle Jesusito…

–Si, pero vosotros sois de la tierra de María Santísima y nosotros de la de La Santina…

–¿La Santina? ¿La llamáis así por pequeñita?

–Al contrario. La llamamos así porque ye muy grandona.

Jesusín de Galiana. Avilés.

Y haciéndose cruces –porque es difícil de entender, gracias a Dios, este asunto– marcharon los sevillanos desconcertados por la confianza que nos tomábamos con los santos. Debieron pensar que nos faltaba algún tornillo. Pero les quedó por saber –se hubiesen destornillado de risa– sobre la el nacimiento y la singularidad de otros nombres avilesinos.

Empezando por el caso del poblado de Pescadores, diseñado por el arquitecto Carlos de Miguel e inaugurado en junio de 1943, por el entonces ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco. El acto fue recogido, en imágenes, por las cámaras del noticiario cinematográfico NO+DO (Noticiarios y Documentales), lo que resultó todo un acontecimiento para Avilés, ya que entonces al no haber televisión –aunque a algunos lectores les parezca increíble– este era el único medio de transmisión de noticias en imágenes y el noticiario era exhibido, en las salas de todos los cines de España, antes de las películas. O sea que lo que aparecía en el Nodo tenía una trascendencia enorme.

–¿Viste nin? ¡Salimos en el Nodo!

Y ‘Nodo’ le quedó, desde entonces, endilgado al nuevo grupo de viviendas de Pescadores, que por cierto sustituyeron al barrio tradicional de Sabugo como albergue de gentes del mar, tal y como había venido ocurriendo durante siglos.

El caso es que aquello fue el principio, porque algo parecido ocurrió en otros poblados surgidos, a partir de 1950 con la llegada en tromba, y agárrate que hay curva, de Ensidesa y compañía (Cristalería, Endasa etc.). Generalmente los poblados se bautizaron adoptando el nombre del lugar: Llaranes, La Luz, La Carriona… Pero otros no. Tal fue el caso del oficialmente nombrado como San José Artesano, que pasó a ser conocido como ‘El Tocóte’, porque la pregunta machacona, dada la carencia de vivienda, era:

–¿Tocóte el piso, nina?

Luego está el caso del Francisco Franco, poblado conocido popularmente como ‘El Tocaráte’, para desespero de la autoridad política de la época. Y eso fue porque al ser construido después del anterior, el consuelo que se les daba a los que no habían conseguido vivienda en ‘El Tocóte’ era:

–Tranquilina ‘tocaráte’ en el nuevo que están haciendo … Ya verás.

Hoy empieza a ser más conocido, por algunos, como ‘La Texera’.

Pero la toponimia avilesina alcanza tintes mundiales en las coincidencias que tiene con nombres o lugares ubicados en países extranjeros.

Tenemos, por ejemplo, el barrio de El Quirinal que tiene igual denominación que el palacio romano donde reside el presidente dela República italiana. Y sin salir de la capital de Italia, sépase que en Avilés también hay una Plaza del Vaticano, de la que parte una calle, llamada –era de cajón– Juan XXIII y una avenida de San Agustín, cosas estas que no tiene la de Roma. Conste en acta.

Pero si hasta los famosos jardines franceses de Versalles tienen su homónimo en un barrio avilesino de ese nombre, que está prácticamente al lado del ‘Tocaráte’, para entendernos.

Y si la meca de los casinos mundiales está en la ciudad norteamericana de Las Vegas, (la mayor población del estado de Nevada, aunque no su capital) en la comarca avilesina también tenemos Las Vegas, que tampoco son la capital del concejo de Corvera, pero si su mayor población.

Y eso por no hablar de la turística ciudad costera chilena de Valparaíso. Porque igual topónimo –y esto si que es la caraba en bicicleta– tiene la mítica fuente que, durante siglos, cubrió las necesidades de sed e higiene (elemental) de la histórica Villa asturiana. Un Valparaíso, de agua salada, en Chile y otro Valparaíso, de agua dulce, en Avilés.

Y luego están Pénjamo, El Pelame, Nondivisa… Una toponimia de vendimia.

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Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta