El Comercio
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Walt Whitman y José Martí, poetas americanos en Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 30-07-2017 | 10:23

Dos grandes poetas americanos, el estadounidense Walt Whitman y el cubano José Martí, están homenajeados en Avilés.

 

            Hay en una esquina en Avilés peatonalmente homicida, presuntamente al menos. Desnuda de edificaciones, sus aristas de cemento son una terrorífica solución de remate urbanístico para el peatón que ha de gestionar un caos de escalones desiguales en alto y ancho.

'Celebración' de Ignacio Bernardo.

‘Celebración’ de Ignacio Bernardo.

            La esquina se forma por la conjunción de tres vías urbanas: calles de Doctor Graiño y Jardines con la avenida Fernández Balsera. En la acera de la esquina en cuestión, con descarada forma de puñal veneciano, no son pocas las caídas de todo tipo, abundando la torcedura tobillera. Lo extraño, es un decir, es que sin embargo la gente no caiga en unos versos, que andan por allí, del norteamericano Walt Whitman. Titulados ‘Canto a uno mismo’ los transcribo «Me celebro a mi mismo / Cuanto asumo tú asumirás / porque cada átomo que me pertenece / te pertenece también a ti».

            Son del libro ‘Hojas de hierba’, por muchos considerado una obra maestra. En Avilés se pueden leer esos versos desde el verano de 2006 pues están grabados en una placa anclada en el paredón que forma parte de la desquiciada esquina y que soporta la peana de una original escultura que tiene luz las 24 horas del día, pues cuando le falta la del sol la suple la eléctrica, que lleva luciendo en Avilés desde que un indiano cubano nacido en la calle La Ferrería –y devenido en marqués de Pinar del Río por el rey de España Alfonso XIII– le regaló una ‘Fábrica de Luz’ a su ciudad natal a finales del siglo XIX.

            Porque es justo en la noche con la eléctrica, cuando la escultura más destaca por su luz, respondiendo así a la intención de su creador que es el artista avilesino Ignacio Bernardo.

Atardecer en plaza José Martí. Avilés.

Atardecer en plaza José Martí. Avilés.

            Su obra está colocada en la esquina de la que venimos hablando y es el único elemento que la ennoblece. La escultura adopta una forma cilíndrica de 7 metros de altura y el material utilizado en su realización es acero fundido con un interior de pintura reflectante pues la pieza (cuenta con iluminación exterior e interior) sugiere una llama que luce en la noche de la ciudad al pie del parque de Las Meanas y que viene a simbolizar la alegría de vivir. De ahí la cita poética, que luce la estatua, del exuberante Walt Whitman (1819-1892) aquel que dejó escrito haber sido poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista declarado.

          En una publicación de la Universidad de Oviedo, de 2011, cuya autora es Elisa Pérez Pando titulada ‘Arte público en Avilés’, se describe la compleja realización técnica de esta obra que le encargó, a Ignacio Bernardo, una empresa constructora local.

          Y dejamos al norteamericano Walt Whitman, aquel cuya voz corrió como el viento que lo removió todo,  alumbrando con sus versos el bosque ciudadano de Las Meanas y nos vamos al encuentro de un gran poeta cubano a quien Avilés rinde homenaje casi al otro extremo de la ciudad. Caminando por la calle Doctor Graiño subimos por el lugar por donde estuvo la medieval fuente de La Cámara y que hoy es calle que ejerce de eje comercial de la ciudad. Atravesando la monumental plaza de España (donde estuvo el fan de Whitman, Federico García Lorca, en septiembre de 1932, dirigiendo a su grupo teatral La Barraca) nos introducimos  en ese túnel del tiempo de lanzas y murallas que es la calle La Ferrería. Doblando por la ella hay un original espacio urbano convertido en plaza, dominado por un bosque artístico de murales (titulados ‘Pasionarias’ y ‘Cubavilés’) obra del artista, también avilesino, Ramón Rodríguez y que es episodio aparte.

Walt Withman

Walt Whitman

            Es plaza joven en el antiguo casco de Avilés y lleva el nombre de José Martí según consta en la placa colocada en la parte trasera de un edificio de 1845, que fue cárcel del partido judicial de Avilés y hoy es oficina municipal de turismo. Un busto del poeta cubano colocado sobre peana viene a certificar visualmente de quien es la plaza.

 

          La figura de José Martí (1853–1895) coetáneo del modernismo, destaca por su relieve político y literario. Cuando Isabel Allende, embajadora de Cuba en España,  visitó la plaza en 2003 me reconvino «que antes que nada Martí era el padre de la patria cubana» en respuesta a mi comentario de que el homenaje avilesino dándole una plaza a Martí estaba más en la faceta literaria del prócer cubano, y sobre todo en algunos de sus ‘Versos sencillos’. Valiéndose de ellos el compositor avilesino Julián Orbón, residente en La Habana, compuso la versión más popular de la canción ‘Guantanamera’, que pasa por ser una de las más universales en lengua castellana. Con decir que hasta aparece, como música de fondo, en una secuencia de la película El Padrino 2, de Francis Ford Coppola, está todo dicho. Detalle éste que sorprendió, gestualmente, a Isabel Allende.

José Martí.

José Martí.

          «…Mi verso es de un verde claro/ y de un carmín encendido/ mi verso es un ciervo herido/ que busca en el monte amparo/ Guantamera, guajira guantamera…».

            El busto de José Martí en su plaza del casco histórico y los versos de Walt Whitman en el parque de Las Meanas son santo y seña de la poesía americana en Avilés. Y en Asturias.

            Y no sigo.

 

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta