El Comercio
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La plaza de las Siete Calles
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Alberto del Río Legazpi | 06-08-2017 | 17:04

La plaza de España actúa como repartidor de buena parte de las calles del casco antiguo de la histórica villa asturiana.

          Los que saben la anécdota suelen contar que esta plaza, pequeña Puerta del Sol avilesina, es también conocida como El Parche porque en 1893 a la corporación municipal de entonces le dio por modernizar parte del suelo empedrado de la misma echando una capa de cemento Portland (una novedad entonces) que favoreciera tanto el pisar de peatones (especialmente de señoras ‘entaconadas’) como el asiento firme de las sillas de los músicos de la banda municipal que delante del Ayuntamiento ofrecía conciertos matinales los domingos y fiestas de guardar. Al personal que suele ser muy suyo para según qué cosas esto tan funcional del terreno alisado le pareció una cataplasma, un pegote y, en fin, un parche. Y Parche le quedó a la plaza, aunque hoy para la mayoría de la población avilesina no sea este un término sinónimo de algo degenerativo sino regenerativo y más aún, oiga, de plaza monumental.

Foto Nardo Villaboy en el libro 'Asturias desde el aire.'

Foto Nardo Villaboy en el libro ‘Asturias desde el aire.’

          Entre las virtudes –muchas de ellas cantadas y contadas en estos episodios– que tiene es que aparte de su singularidad histórico-artística o de ser el kilómetro cero de Avilés y también corazón de su casco histórico, es que es un excepcional repartidor de vías urbanas, pues nada menos que siete calles nacen aquí y seis de ellas están entre las más importantes de la ciudad.

          Las hay de casi todas las épocas y para todos los gustos. Por orden cronológico habría que citar primero a las de origen medieval, o sea La Fruta, La Ferrería y Las Alas. Las dos primeras fueron calles principales dentro del recinto amurallado y de su importancia da cuenta el hecho de que contaban con una puerta, de las cinco que tenía la muralla de Avilés.

Inicio calles Ferrería, al fondo, y Las Alas a la derecha.

Inicio calles Ferrería, al fondo, y Las Alas a la derecha.

          La Fruta a lo largo de la historia llevó también los nombres de  Cimadevilla, Rua Nueva/calle Oscura (cuando estuvo dividida en dos) y Suárez–Inclán. La Ferrería la calle más importante del Avilés medieval respondió también a los nombres de Calle Mayor, San Nicolás, La Herrería y Marqués de Pinar del Río. Menos importancia tuvo Las Alas que durante siglos fue calleja (llamada de Moclín) antes que calle.

          Es en el siglo XVII cuando comienza a nacer la plaza actual (hasta entonces lugar arbolado con cuatro casas llamado Plaza de Fuera de la Villa) al construir allí tres palacios (el Ferrera, el municipal o Ayuntamiento y el de García Pumarino luego Llano–Ponte). Tal urbanización trajo consigo también la de los arrabales, surgiendo las porticadas calles de Rivero y Galiana que paliaron la escasez de viviendas que había dentro del recinto amurallado. Con el tiempo surgiría San Francisco una calle de cine, y si no que lo pregunten Woody Allen o a José Luis Garci, que es actual enlace de la plaza de España con Galiana.

Calle San Francisco.

Calle San Francisco.

          Rivero, San Francisco y Galiana son calles espectaculares con zonas soportaladas que causan el asombro entre los viajeros que cada vez en mayor número nos visitan por lo que no es extraño que estén bien surtidas de locales hosteleros. A Rivero nunca la cambiaron el nombre cosa que no ocurrió con Galiana que durante 27 años llevó el de Palacio Valdés. La de San Francisco fue anteriormente llamada calle de La Canal y luego General Lucuce.

          Las dos calles restantes, de las siete que parten de la plaza, son las más modernas en cuanto a su urbanización. Por ejemplo La Cámara que cruza buena parte del centro de Avilés actuando de eje comercial de la ciudad es calle que en sus 760 metros de longitud baja, llanea (justo a la altura de la plaza del mercado a la que llamo Plaza de los Siete Nombres porque por tal cantidad de términos ha sido conocida), sube y vuelve a descender hasta terminar muy cerca del actual poblado de pescadores. Esta calle llevó también los nombres de García San Miguel, José Manuel Pedregal y Generalísimo Franco.

Calles La Cámara, a la izquierda, y La Fruta.

Calles La Cámara, a la izquierda, y La Fruta.

          La de Ruiz–Gómez (popularmente conocida como calle La Cárcel por haber estado allí tiempo atrás la cárcel del partido judicial de Avilés) comunica en línea recta la plaza de España  (arquitectura barroca del siglo XVII) con el Centro Niemeyer (arquitectura vanguardista del siglo XX) plantada hace muy poco en la margen derecha del estuario avilesino y al que se llega, andando desde la plaza de las siete calles, en menos de diez minutos.

          Aparte de esto de las siete calles, también tenemos otras cosas en común con Bilbao, como el haber sido ambas ciudades capitales siderúrgicas, tener una ría tan elegante como importante y también un centro cultural de nombre extranjero con programación de proyección internacional. Aunque el de ellos no lo frenó nadie.

          Carpe diem.

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Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta