El Comercio
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María Zambrano, sabia con savia en Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 15-10-2017 | 09:45

(La famosa intelectual andaluza tiene en la ciudad asturiana un parque y una calle que llevan su nombre).

       Un día buscando la farmacia de guardia me encontré con gran sorpresa con una calle llamada María Moliner. Y al doblar la esquina de tan enciclopédica señora descubrí otra dedicada a la filósofa María Zambrano y también un parque bautizado con su nombre. Municipal hazaña administrativa que no logró ni el mismísimo Adelantado de La Florida americana aunque sí otra mujer, la religiosa Luz Casanova. El callejero local a veces se hace admirar.

María Zambrano en 1933.

María Zambrano en 1933.

       Aquello ocurrió justo al comenzar el siglo XXI. Cincuenta años antes, al haberse establecido en Avilés la gran industria –Endasa (léase Alcoa), Cristalería (que ahora se hace llamar por su nombre francés de St.Gobain) y sobre todo la siderúrgica Ensidesa (hoy Arcelor–Mittal)– habían arribado, con urgencia, a la ciudad miles de personas buscando parada y fonda, la que se pillara, para trabajar en las factorías citadas.

       Y como todo fue tan inopinado en aquel El Dorado industrial, se conjugó el verbo urbanizar a velocidad de vértigo naciendo así barrios vertiginosamente espantosos; el poblado de Llaranes fue la excepción que confirma edificaciones atropelladas como las de La Carriona o el barrio de La Luz. Es lo que traen las urgencias. Luego y coincidiendo con la llegada de los Ayuntamientos democráticos la cosa se calmó bastante y comenzaron a crecer complejos urbanos de un modo más sosegado y, sobre todo, racional.22-zambrano-parque-fuente-028

       El sureste de la ciudad es el penúltimo lugar ‘colonizado’ por el urbanismo, porque el último es La Grandiella lugar fronterizo con el Corte Inglés local. Hacia esa llanura del sureste frenada por las colinas donde se asientan Miranda, Heros y San Cristóbal de Entreviñas, creció Avilés a finales del siglo XX. A la zona se la conoce como El Quirinal, nombre de una antigua finca ubicada en un extremo de Las Meanas, topónimo que muchos turistas toman por lo fisiológico.

       En El Quirinal, ya decía, se construyó racionalmente (viviendas, servicios sanitarios, educativos y deportivos) y surgieron edificaciones altas, medianas y también unifamiliares. Pero lo que llama mucho la atención son los nombres de sus calles (tanto aquí como en las urbanizaciones vecinas de Valgranda, separadas del Quirinal por la llamada ‘Carretera de la Plata’) dedicadas a destacadas mujeres de ámbito nacional e internacional y en distintos campos. El callejero tiró aquí, gracias a Dios, la casa por la ventana.

       Hablo de gente como Victoria Kent, Dolores Medio, Sor Juana Inés de la Cruz, Dolores Ibarruri, María Lejá­rraga, Elena Soriano, Aida de la Fuente, Isabel Oyarzábal, Somaly Man, Obdulia García, Emilia Pardo Bazán, Margarita Nelken, María Moliner y María Zambrano.22-zambrano-parque-el-bosque-maria-zambrano-img_8523

       Entre las dos Marías últimas hay un parque –inaugurado en el año 2000 y que ocupa 4.000 metros cuadrados– que lleva el nombre de la intelectual andaluza María Zambrano. Se trata de una recoleta zona boscosa con un catálogo vegetal de avellanos, acebos, abedules y robles plantados sobre una colina con bancos, me refiero a los de asiento por supuesto. Al otro lado de la calle José Cueto, que divide el parque, está la zona infantil y otra posteriormente añadida.

       Se trata de un espacio verde curiosísimo llamado ‘El bosque comestible’ (ecosistema que imita la estructura del bosque natural utilizando principalmente plantas comestibles) merced a un proyecto de Adrian Hopkins (siempre aparece un inglés en estas historias) secundado por la vecindad, y que realizó la Escuela Taller Vedelar promovida por la Fundación Secretariado Gitano en colaboración con el Ayuntamiento de Avilés, financiando la obra los gobiernos autonómico, nacional y europeo.

       María Zambrano Alarcón (Vélez–Málaga, 1904-Madrid, 1991) fue, según la Enciclopedia Oxford de Filosofía, la más importante figura femenina del pensamiento español del siglo XX. Discípula ‘apasionada’ del filósofo José Ortega y Gasset (casi siempre se refería a él como ‘Don José’) realizó buena parte de su obra basada en algunas ideas de su maestro que ella singularizó vertiéndolas en numerosas publicaciones.

María Zambrano en 1988.

María Zambrano en 1988.

       Profesora de la Universidad de Madrid, la Guerra Civil de 1936 la obligó a un exilio mareante: París, Nueva York, La Habana (donde conoció a los escritores avilesinos Rafael Suárez Solís y Luis Amado Blanco, colaboradores como ella en la revista ‘Orígenes’), México, Italia y Suiza, antes de su regreso definitivo a España, en 1984, acompañada de sus inseparables gatos que representaban para María la personificación de sus ideales «libertad e independencia, desde el respeto y la integridad tan propios de un gato».

       En 1981 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1988 el Cervantes, el más prestigioso galardón de las letras hispanas, siendo la primera mujer que lo consigue.

       He aquí una persona sabia también distinguida en Avilés con una senda, o calle, y la abundante savia de su parque.

       María Zambrano, sabia con savia.

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Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta