El Comercio
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Calle Cuba, otra seña caribeña en Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 29-10-2017 | 12:15

      En su ‘Topografía médica de Avilés’, editada en 1913, el gran José Villalaín tenía muy claro que «el aspecto, en conjunto, de Avilés es acubanado. Parece una población de Cuba salpicada de vetustas casas de hidalgos». Esto puede que sea discutible pero el médico de Salinas resulta casi incontestable cuando escribe que «en la música popular avilesina hay mucho de Cuba, y hasta existe una graciosa guajira adulterada y asturianizada que se toca con gaita. Hay muchas habaneras».22-cuba-img_5834

      Aparte del hecho de avilesinos que fueron gobernadores de la isla (caso de Pedro Menéndez) está la cuestión de la emigración. En Avilés, lo de ‘hacer las Américas’ consistía en emigrar a Cuba donde había muchos avilesinos que te podían allanar el camino. Y los muy pocos que regresaron ricos y poderosos (los indianos) tuvieron considerable presencia socio–económica en la vida local lo que está reflejado en el callejero local, donde aparecen calles con sus nombres y una  plaza, pero destaca sobre todos ellos la calle Cuba que naciendo en La Cámara moría en los confines de la ciudad.

      El primer gran edificio que le dio vida fue el Teatro–circo Somines (1877) también conocido como La Peña. Pero fue la construcción de la mansión, en 1903, del indiano Eladio Muñiz que había hecho fortuna, en Cuba por supuesto, la que le dio caché. El inmueble estaba rodeado de jardín y huerta y humildes casas de planta baja, un conjunto hoy sustituido por la manzana de edificios de exageradas alturas entre las calles Cuba, La Cámara y Pedregal.

Antiguas casas en calle Cuba. Al fondo el edificio del cine Clarín y la iglesia nueva de Sabugo.

Antiguas casas en calle Cuba. Al fondo el edificio del cine Clarín y la iglesia nueva de Sabugo.

      Luego se plantó el parque de Las Meanas; más tarde, y en tiempos republicanos del alcalde David Arias, se construyeron a la vera del parque nuevas instalaciones para la Exposición [hoy plaza exenta en el solar que ocupó] de Ganados y pocos años después el estadio deportivo.

      A partir de la mitad del siglo y con la llegada de miles de personas buscando trabajo en las grandes factorías algunos edificios comenzaron a crecer en altura y la calle vio, en 1965, como se le añadían las de Pedregal y López–Ocaña  que venían a morir en ella, excepto la de Francisco Orejas, que uniendo las hoy plazas del Vaticano y La Guitarra (hablo en serio) marcó el final de Cuba (me refiero a la calle que conste). Y así sigue.

Empiezan a crecer los edificios en la calle Cuba. Pero aún no había nacido El Atrio.

Empiezan a crecer los edificios en la calle Cuba. Pero aún no había nacido El Atrio.

      Pero fue la construcción en 1985 del llamado edificio El Atrio –en la manzana donde estuvo asentado el Somines junto con pequeños talleres– con un centro comercial en sus bajos lo que disparó la vitalidad de esta vía pública.

      Hoy es una calle de 250 metros de largo, muy activa en su primer tramo y el resto muy tranquila y agradable discurriendo en paralelo, hasta su final, con el parque de Las Meanas.

      Como dándole la razón a Villalaín, la calle Cuba es otra seña caribeña más en Avilés. Y no sé por qué coño, hoy, este episodio está tan preñado de ‘eñes’ de Cataluña y España.

 

A la derecha, nacimiento de la calle Cuba que finaliza a la izquierda de la foto. Enfrente la calle López-Ocaña.

A la derecha, nacimiento de la calle Cuba que finaliza a la izquierda de la foto. Enfrente la calle López-Ocaña.

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta