El Comercio
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Una Filarmónica en la ciudad ‘de los músicos’
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Alberto del Río Legazpi | 28-01-2018 | 10:06

     En Asturias, y hace bastante más un siglo, los de Avilés eran conocidos como ‘los músicos’, de igual manera que ‘carbayones’ eran los de Oviedo y los de Gijón ‘los del culo moyáu’.

     El gentilicio avilesino derivaba de la práctica musical que por entonces se llevaba en la villa donde se conjugaba de lo lindo el verbo solfear, algo que nos muestra Carmen Julia Gutiérrez González –Directora del Departamento de Musicología de la Universidad Complutense de Madrid entre 2006 y 2012–  en un magnífico trabajo titulado «La Atenas de Asturias: el asociacionismo musical en Avilés entre 1840 y 1936». En él está escrito que Avilés (refiriéndose al de 1868 cuando contaba con 7.500 habitantes, de los que un 13% eran pobres) tenía un centenar de músicos en agrupaciones culturales, número increíblemente alto para aquel tiempo. Y cita a la Academia Filarmónica de Avilés, más conocida como El Liceo que funcionó entre 1840 y 1891, como una de las primeras sociedades instructivo–recreativas musicales creadas en España, junto con las de Madrid, Valencia, Barcelona, Sevilla, Murcia, Alicante y Granada. Da que pensar.22-filarmonica-lva-a-300

     Y de que se cuidaba la cantera musical da fe el que a la Academia El Liceo (sociedad musical de carácter privado con piano propio, 50 socios y banda de música) el Ayuntamiento le concedió permiso para montar sus bolos en los locales del ex convento de San Francisco (hoy iglesia de San Nicolás de Bari) con la contrapartida de que «enseñase música a todos los niños pobres de la villa que quisieran aprender». Escrito quedó en un Libro de Actas municipal.

     Parece suficientemente justificado el que a los habitantes de Avilés se les conociese, en Asturias, como ‘los músicos’. Y si todavía queda algún escéptico añado la relación que hace Carmen Julia Gutiérrez de las asociaciones musicales avilesinas de entre siglos XIX y XX: Academia Filarmónica de Avilés (1840–1891). Academia de Sabugo (1861–1874). Sociedad Santa Cecilia (1875–1891), Banda de Música La Industrial (¿….?– 1897). Banda Municipal de Música de Avilés (1891– ….), Agrupación Musical Obrera (1904–¿1908?). Asociación Coral Avilesina (1904–1915 y 1983–….). Sociedad de Amigos del Arte (1923–1951). Orfeón de Avilés (1925–1934). Coro del Ampurdán (1931–1932). Coro Avilesino (1932–….).

Montserrat Caballé.

Montserrat Caballé.

     En aquel efervescente ambiente de ‘doremifasol’, teórico y práctico, nació el 27 de enero de 1918 con un concierto, en el desaparecido Pabellón Iris, la Sociedad Filarmónica Avilesina –popularmente conocida como La Filarmónica y que estos días cumple un siglo de existencia– con el fin de ofrecer conciertos musicales de calidad. Consiguió integrarse en el circuito de Filarmónicas que abarataba costes a la hora de ofrecer actuaciones de intérpretes de excelencia musical que, de otra forma, nunca habrían llega­do a la villa.

     Sin embargo en 1930 tuvo que cesar en sus actividades por falta de socios cuyas cuotas permitiesen seguir programando conciertos muchas veces ofrecidos por el adelanto monetario de los directivos, con dinero de su peculio, para que tuviesen lugar.

Artur Rubinstein, pianista de fama mundial.

Artur Rubinstein, pianista de fama mundial.

     Pasados unos años resucitó en 1957, cuando Avilés estaba dando el mayor estirón social de su historia con la instalación de grandes factorías industriales. En aquel año se inauguró el primer horno alto de Ensidesa (acto considerado como puesta en marcha oficial de la gigantesca siderúrgica), se comenzaron a construir  2.056 viviendas en una ladera del monte de La Luz, se inauguró el FEVE local con la línea Avilés–Pravia… En aquel ambiente de actividad frenética un grupo de aficionados locales reinauguró la Filarmónica con un concierto en el teatro Palacio Valdés, que estableció como sede de sus conciertos.

     Y volvieron las orquestas y los intérpretes de calidad. La actividad de la Filarmónica ha conseguido a lo largo de su historia la actuación en Avilés de excelentes artistas, algunos de fama internacional entre los que destaco por fervor escénico a Artur Rubinstein, Pau Casals, Joaquín Achúcarro, José Iturbi o Montserrat Caballé. 

El pianista José Iturbi, entre Gene Kelly y Frank Sinatra.

El pianista José Iturbi, entre Gene Kelly y Frank Sinatra.

     En 1972 con el cierre del teatro Palacio Valdés la sociedad musical comenzó un exilio –a cuestas con su piano Steinway & Sons Serie D– pasando a ofrecer sus conciertos en el salón de actos del Instituto Carreño Miranda donde no les fue muy bien, aparte de que se les inundó el piano gran cola (a Chopin le hubiera dado un panflús solo con ver aquel concierto de teclas naufragadas) y se fueron al salón del Colegio San Fernando mejor pero gélido, y aquello no era plan, porque no se puede levitar con Mozart teniendo hielo en los pies, ni escuchar a Bach con los dientes castañeándote. En 1990 estabilizaron su sede, volviendo al centro de la ciudad, en el auditorio de la nueva Casa Municipal de Cultura de la que no se han movido hasta la fecha.

     Y ahí tenemos a la Filarmónica resistiendo, haciendo encaje de bolillos con su limitadísima economía para seguir ofreciendo conciertos mensuales (de septiembre a mayo) dentro de un cliché musical: barroco, clasicismo y romanticismo, en una ciudad con abundantes actos musicales y un rival como la Casa Municipal de Cultura que programa en igual cliché pero con más dinero.

Pau Casals, uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos.

Pau Casals, uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos.

     Hace unos ocho años la Sociedad Filarmónica Avilesina tenía 435 socios de pago y hoy 315, sin tendencia al aumento a pesar de las esperanzas en una ‘cantera’ –que no se acaba de lograr– proveniente de un Conservatorio de Música local. Y no es consuelo que otras sociedades filarmónicas estén peor porque si el refrán dice que mal de muchos es consuelo de pocos, hay otros que creen que en realidad mal de muchos es epidemia.

     Respeto aparte merece la labor, gratis et amore, de aquellos directivos que de verdad trabajaron, y trabajan, en la larga trayectoria de la Filarmónica avilesina. Pienso en ellos y recuerdo al personaje encarnado por Dean Norris en ‘Breaking Bad’ intentando dar ánimos con un «siempre está más oscuro antes del amanecer».

     No haré más juicios y termino publicando este episodio el 28 de enero de 2018, cien años y un día después de la fundación de la Sociedad Filarmónica de Avilés.

     Carpe Diem en fa mayor.

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta