El Comercio
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Autor: albertodelriolegazpi_62010
Seducción intelectual entre dos rías
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Alberto del Río Legazpi | 08-07-2018 | 11:13| 0

Me refiero a las de Avilés y del Nalón y a los territorios próximos a ellas.

       Es que es salir y besar el santo, oiga… Y ocurre al finalizar la visita a la extraordinaria exposición de más de medio centenar de cuadros -bastantes de ellos desconocidos para el público- que de la obra de Joaquín Sorolla ha montado la Fundación María Cristina Masaveu Peterson en la cúpula del Centro Cultural Niemeyer de Avilés.

'Puerto de Avilés'. Joaquín Sorolla, 1902.

‘Puerto de Avilés’. Joaquín Sorolla, 1902.

       Pues resulta que una vez vista la exposición y salir al exterior llegas, si quieres, en cuatro pasos hasta la barandilla que da al casco urbano y desde allí puedes ver enfrente (en el antiguo muelle de la otra margen de la Ría) lo que queda del motivo de un cuadro (‘Puerto de Avilés’) que Sorolla realizó en julio de 1902. Se trata de una escalera, medio tapada por la arteria de la Ría y muy cercana a la pasarela que une las dos márgenes del estuario.

       Falta el velero, el color y tal, pero la anécdota saca las neuronas a pacer. Y haces la digestión y piensas que lo mires por donde lo cojas los nombres de Avilés y Sorolla andan asociados desde entonces. Y es que tanto antes -con el artista trabajando sobre el lienzo en la margen izquierda del antiguo puerto de Avilés- como ahora, 116 años después, con sus cuadros expuestos enfrente, en un Centro Cultural atracado en la margen derecha, donde parecen flotar (se ven en tres dimensiones: cara, cruz y canto) porque no pudieron ser colgados debido a que la cúpula del Niemeyer no copula con los interiorismos de las galerías de arte…

        Decía que tanto antes como ahora, anda la Ría por medio. Quedémonos con esta copla y recordemos, también, que Sorolla vivía entonces a orillas de la ría del Nalón.

Sorolla (1863-1923) en un comida campestre en Muros de Nalón.

Sorolla (1863-1923) en un comida campestre en Muros de Nalón.

       En el concejo de Castrillón un mirador llamado Pulide, situado a una altura de 431 metros proporciona, aparte de una distraída visión de aterrizajes y despegues de aeronaves en el aeropuerto de Asturias, la contemplación de una gran franja de costa comprendida entre las rías del Nalón y de Avilés.

        El magnetismo industrial de ambos estuarios es histórico. Menos conocida es la seducción que algunos lugares de las costas generan en artistas plásticos y escritores, generalmente poetas.

        A grandes rasgos está la célebre Colonia Artística asentada en un caserón indiano llamado La Pumariega en Muros de Nalón, donde compartieron, hasta donde duró, un proyecto creativo una serie de artistas de talla nacional como García Sampedro, Benlliure, Perea o el mismo Sorolla que tanto se entusiasmó que se trajo a la familia.

Seamus Heaney (11939-2013)

Seamus Heaney  en la Biblioteca Pública de Salinas (Castrillón)

 

        También apareció por la zona -en los veranos de 1905, 1908 y 1909- el poeta americano Rubén Darío, padre del modernismo poético (ver LA VOZ DE AVILÉS del 19 de agosto de 2012, el episodio ‘Un poeta embarcado entre San Juan y San Esteban’). Y allí recibía el nicaragüense a amigos del calibre literario de Pérez de Ayala o Azorín hablándoles maravillas de aquellos lugares donde Rubén Darío encontró, como le tengo leído a Luis Arias Argüelles-Meres, magia y descanso.

        Hubo más poetas y pintores e incluso cineastas, pero hoy dedico todo el espacio que me queda al ciudadano Seamus Heaney, uno de los más grandes poetas irlandeses de todos los tiempos.

        Veraneó durante casi treinta años en Salinas, en casa de su cuñada Anne Devlin profesora de inglés en la localidad veraniega. Seamus, que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1995, quedó tan seducido que trasladó ese sentimiento a sus escritos.

Seamus Heaney (1939-2013) en Avilés.

Seamus Heaney (1939-2013) en Avilés.

        La última vez que lo vi por Avilés, a primeros de abril de 2013, fue participando en un acto en el Niemeyer donde resaltó la importancia de Asturias en su obra. Hablando de su versión de ‘Beowulf’ (héroe de un poema épico en lengua anglosajona) manifestó que buena parte de la misma la había hecho aquí.

        En su tríptico divino, ‘Pequeñas cantigas de Asturias’ (también conocido como ‘Cantares de Asturias’) y siguiendo el relato de la aventura de Dante (infierno, purgatorio y cielo) Seamus sitúa el infierno en un paisaje de fundiciones y hornos siderúrgicos (made in Ensidesa), el purgatorio en Piedras Blancas y el paraíso en San Juan de la Arena.

        Manuscritos de esta obra poética regaló en 1996, al responsable del restaurante La Escollera frecuentado por el poeta irlandés cuando iba a La Arena. Todavía hoy se pueden ver enmarcados y colgados en el comedor del local hostelero, donde sí que copulan cuadros y paredes.

Manuscrito de Heany, de su 'Cantares de Asturias'.

Manuscrito de ‘Cantares de Asturias’ del Premio Nobel de Literatura irlandés.

        Aquel paseante de cabellos blancos, trato sencillo y carácter cordial falleció repentinamente en Dublín en agosto de 2013, y aquí muchos se quedaron de piedra al ver que a su funeral asistieron, aparte del presidente de Irlanda y figuras sociales relevantes, ídolos musicales mundiales entre los que destacaban todos los integrantes del grupo U2.

        En Salinas, donde apadrinó entusiasmado un proyecto literario infantil (‘Salinas un pueblo de cuento’) descubrí un día en la Biblioteca Pública una placa colgada en honor de Seamus Heaney cuyo texto emociona, en ella escrito está que «En Castrillón no borrarán tu recuerdo ni la lluvia, ni el viento, ni el tiempo…».

        Consuela saber que en aguas y tierras fascinantes los seducidos siempre vuelven porque nunca se van.

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Juanes
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Alberto del Río Legazpi | 24-06-2018 | 10:30| 0

Hoy es la festividad religiosa de San Juan, nombre aplicado a topónimos, lugares, edificios, asociaciones y personas en Avilés a lo largo de su historia.

        Así a bote pronto el nombre de Juan remite en Avilés a San Juan de Nieva, pueblo partido en dos por la Ría y en tres por Castrillón, Gozón y Avilés. Y también a noche mágica con hoguera y danza prima en el parque del Muelle, a carretera que va en paralelo con la Ría, a una playa que en su día le hizo la competencia a Salinas, a ese faro que todo el mundo dice de San Juan aunque oficialmente sea faro de Avilés y también al castillo que vigilaba la entrada de la Ría -y hoy desaparecido- llamado de San Juan con toda propiedad porque ese era sí que era su nombre…  igualmente remite a dársena y muelles industriales… y también a una conocida y reconocida cofradía ‘semanasantera’, a panteón monumental de los marqueses de San Juan de Nieva,  a iglesia parroquial (San Juan de Ávila) en la avenida de la Constitución y hasta a un hospital que, durante siglos, estuvo en la hoy plaza de España o El Parche.

Juan Mastropí tomó esta foto desde el pueblo de San Juan de Nieva (el de la margen derecha de la Ría) donde se ve a un crucero haciendo la Curva Pachico.

Juan Mastropí tomó esta foto desde el pueblo de San Juan de Nieva (el de la margen derecha de la Ría) donde se ve a un crucero haciendo la Curva Pachico.

        También, y ya a secas, Juan es nombre que llevan o han llevado una serie de personas en Avilés, por ejemplo artistas como Juan de la Cruz Pérez Espolita… o Juan Carreño Miranda, pintor de Cámara del Rey de España en el siglo XVII… o Juanjo Novella autor de la escultura ‘Sol naciente’ obra instalada en el parque del poblado de pescadores… y también de un organista de San Nicolás de Bari llamado Juan González Cabrón que a sueldo estaba del Ayuntamiento quien le organizó sonadas cabronadas administrativas llegando a deberle dinero -asunto que reparó su viuda- incluso con el organista dando ortigas.

         También recuerdo el nombre de Juan asociado a arquitectos como Juan Miguel Cárdenas coautor del proyecto del famoso poblado de Ensidesa de Llaranes, de Juan Miguel de la Guardia que trazó los planos de la mansión de Eladio Muñiz situada en la esquina que forman las calles de La Cámara y Cuba… y también Juan Corominas arquitecto con diversas obras en la ciudad y en los barrios como es el caso del cine Patagonia de Miranda cuyo ilegal derribo (destapado una primaveral tarde desde la redacción de LA VOZ DE AVILÉS) originó un conflicto entre el Ayuntamiento y el Principado de Asturias.

Panteón de los marqueses de San Juan de Nieva en el cementerio municipal de Avilés.

Panteón de los marqueses de San Juan de Nieva en el cementerio municipal de Avilés.

         No faltan escritores como Juan Ochoa autor literario nacido en el palacio de Valdecarzana o periodistas como es el caso de Juan González-Wes Dintén y de su hijo Juan Wes López, ambos directores del periódico que tiene usted delante de las narices.

         En una de las familias más antiguas de Avilés, la de Llano-Ponte, llevan el nombre de Juan dos de sus más destacados miembros, uno que fue obispo de Oviedo (entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX) tuvo su residencia -a tiempo parcial- en el palacio avilesino con el que se inicia elegantemente la calle Rivero y que durante años fue cine y ahora es nada pero mañana puede ser un asador, así como suena. El otro Juan de Llano-Ponte, sobrino carnal del obispo, fue un polifacético personaje muy entendido en obras públicas (algo muy loable en una Asturias de caleyas medievales y caminos del Imperio Romano) y sobre las que escribía muy atinadamente, dicen que la carretera Avilés-Grado fue posible gracias a sus publicaciones en la prensa regional donde firmaba con el pseudónimo (no cabía otro) de Juan de las Carreteras.

         Juanes notorios en el mundo de la industria fueron, por ejemplo, Juan Sitges empresario de Castrillón y muy vinculado socialmente a Avilés… el general e ingeniero naval Juan Antonio Suanzes uno de los facedores de la gigantesca siderúrgica Ensidesa, donde luego trabajó otro Juan apellidado Muro de Zaro como alto cargo administrativo y también como impulsor de un excelente entramado deportivo ligado a la empresa, el complejo de La Toba, pionero como escuela futbolística en España (apunte que auxilió al Athletic de Bilbao para su célebre escuela de Lezama o al Sporting de Gijón para su celebrado Mareo). De La Toba avilesina salieron futbolistas que llegarían a jugar con la selección española, por lo que con sobrada razón el estadio de Llaranes lleva el nombre de Muro de Zaro.

Juan González-Wes Dintén (1905-1963). FOTO NOVEL.

Juan González-Wes Dintén (1905-1963). FOTO NOVEL.

        No quiero que se me escape otro Juan empresario, apellidado Galé, que fue pionero acompañando a su padre Jesús Teodoro (el mayor de los 13 hijos de un pastelero aragonés de ese apellido establecido en Avilés) por rutas comerciales asiáticas desconocidas en Europa hasta que llegaron a ellas estos Galé&Galé, establecidos en París.

         En el municipio de Avilés hay calles que llevan el nombre de Juan generalmente en masculino: Juan XXIII, Jorge Juan, Juan Ochoa, Juan de Grijalba, San Juan de Dios y ¡Oh dios mío! Sor Juana Inés de la Cruz.

         Y si hasta aquí he venido contando juanes concluyo ahora cantando, y no con piezas del colombiano Juanes, sino con zarzuela. Y es que el 10 de noviembre de 1903 fue estrenada en Avilés una obra del llamado género chico con letra de José Martín y música de Benjamín Orbón. Ninguno de ellos responde al nombre de Juan, lo sé, pero sí la zarzuela en cuestión cuyo título es ‘La víspera de San Juan’.

         Por cierto que si es usted persona bautizada o registrada como Juan o Juana dese por felicitada. Y nada más, oiga, que tabaco no llevo.

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Los hermanos Aznar, médicos e investigadores
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Alberto del Río Legazpi | 10-06-2018 | 11:04| 0

Claudio y Blas Aznar González fueron dos médicos avilesinos que están en la Historia de la Medicina por sus importantes investigaciones.

         Quiere ser este un episodio saludable pues está protagonizado por dos médicos avilesinos que han pasado a la Historia por sus investigaciones en el campo de la Medicina Legal: los hermanos Claudio y Blas Aznar.        

         De igual profesión médica fue su padre, Francisco Aznar, que ocupó durante un tiempo la plaza de Subdelegado de Sanidad Exterior del Puerto de Avilés. Se había casado con Mercedes González residiendo el matrimonio en el nº 8 de la calle Rui Pérez. Francisco, buena parte de los veranos se quedaba solo en Avilés porque el resto de la familia se trasladaba a Muros del Nalón.22-aznar-lva-a-100

         Precisamente en una de esas estancias familiares en Muros nació, el 10 de mayo de 1890, Claudio Aznar González. Estudió en el Colegio de La Merced que preparaba a los alumnos para el título de Bachiller (entonces no había Institutos en Avilés) a obtener en Oviedo. Claudio tenía 17 años cuando su padre, atendiendo a sus deseos, lo mandó a estudiar a Madrid a la Facultad de Medicina de San Carlos.

          En 1924 termina la carrera y al año siguiente es nombrado profesor del Instituto de Medicina Legal y Psiquiatría. Tiempos de juventud que fueron exprimidos hasta el límite por Claudio en muy destacadas labores de investigación, de las que dejó cuenta en multitud de escritos en revistas especializadas e informes médicos alguno de ellos en colaboración con Gregorio Marañón, en el Instituto de Medicina Legal y siempre bajo la supervisión de su maestro el gran científico murciano Tomás Maestre (1857–1936) catedrático de San Carlos.

        En los años 1919 y 1920, Claudio Aznar es pensionado oficial a Jena (Alemania) y a expensas de sus propios medios, visita centros especializados en Berlín, París y Karlovac (Yugoslavia). En representación del Gobierno Español, asiste en 1922 al Congreso del Cáncer y de la Lepra que se celebra en Estrasburgo… Pero en 1927 tuvo que echar el freno ante la declarada indiferencia oficial hacia la investigación profesional y no poder seguir pagando su trabajo de su bolsillo.

         «Claudio Aznar es un investigador genial que hemos perdido porque no podía vivir con la exigua cantidad que España pagaba a sus investigadores» manifestaba en una entrevista periodística el doctor Maestre que terminaba dolido señalando que «está en un pueblo de Asturias (Avilés) donde ejerce como oculista.»

         Efectivamente el doctor Aznar regresó a Avilés en 1927. En 1934 se casa con Carmen García de Castro con quien tuvo tres hijos: Marcelina, Mercedes y Álvaro Claudio.

         En la Guía Manual editada por el Ayuntamiento de Avilés en 1952 figura en la nómina de médicos locales (en la especialidad de oculista) Claudio Aznar Martínez con consulta en la calle Rui-Pérez, 8-1° y teléfono 210. Por entonces también pertenecía a la Asamblea Local de Cruz Roja.

         Melquiades Cabal en su libro ‘Un siglo de medicina asturiana’ dice que  «Vive primero en la calle Rui Pérez y posteriormente en Llano–Ponte para integrarse definitivamente a la casa patriarcal en Galiana, 5, en la finca del padre de su mujer Álvaro García de Castro».

         Falleció Claudio en 1957 pero sus investigaciones permanecen. Si usted se toma la molestia de acceder por ordenador a la página web de la Universidad Complutense de Madrid, y busca en el apartado de Médicos Históricos, leerá que Claudio Aznar está calificado por la institución universitaria como ‘gran investigador’ tanto en el campo de la espectografía como en estudios en relación con los aspectos legales de las manchas de sangre y que «Se le considera el iniciador de la ultramicroscopía (sistema óptico que sirve para ver objetos de dimensiones aún más pequeña que las que se perciben con el microscopio) de la sangre». Fue un hombre muy viajado, para aquellos tiempos tan limitados en medios de transporte y siempre estuvo al día en materias científicas internacionales. Muy culto, dicen que su biblioteca era impresionante y, por cierto, en el Museo de Bellas Artes de Oviedo se puede ver un retrato de Claudio Aznar obra del artista avilesino Luis Bayón.

         Su hermano Blas Aznar nació en Avilés en 1904 y siguió, casi por el libro, los pasos de Claudio. Estudió en La Merced (entonces también llamado colegio de los hermanos Casariego), se tituló Bachiller y en 1927 ya era médico después de cursar la carrera en la Universidad Complutense de Madrid.

         Al igual que Claudio se inclinó por la Medicina Legal donde tuvo más suerte que su hermano y logró continuidad en sus múltiples investigaciones, algunas tan notables que han llevado a  considerarlo como fundador de la actual Policía Científica Española.

         Fue brillante también su trayectoria en la enseñanza, pues en 1966 fue nombrado subdirector de la Escuela de Medicina Legal y en 1968 obtuvo la cátedra de Medicina Legal en la Universidad de Salamanca.

         Su labor profesional como forense coincidió a veces con destacados hechos históricos. Por ejemplo fue el encargado de hacer la autopsia al cadáver del líder derechista y diputado en el Congreso José Calvo Sotelo, cuyo asesinato fue la mecha que prendió la Guerra Civil de 1936. Curiosamente el doctor Blas Aznar hizo la autopsia al estar sustituyendo como secretario del Hospital San Carlos al doctor Juan Negrín, que había pedido excedencia para dedicarse a la política donde llegaría a ser Presidente del Gobierno de la II República en 1937.

         Otro caso que ocupó las portadas de medios nacionales e internacionales fue el asesinato del general portugués Humberto Delgado opositor declarado del dictador Oliveira Salazar; ahí también intervino Blas, llamado expresamente para identificar el cuerpo del militar y las circunstancias de su muerte a manos, como se descubrió luego, de la policía política portuguesa (PIDE).

         Fueron varios de los miles de casos en los que intervino el médico avilesino, examinando y emitiendo informes periciales ante los tribunales de justicia.

         Se casó en 1968 con la médico madrileña Paloma Castillo (hija del célebre radiólogo) que había sido alumna suya. No tuvieron descendencia. Blas Aznar falleció en 1987 en Muros del Nalón, donde –costumbre familiar como se ve– venían pasando los veranos.

         A la lista de antepasados avilesinos dedicados a la investigación y ya estudiados en estos Episodios –que por cierto estos días cumplen siete años de vida– como es el caso del farmacéutico Celestino Graiño Caubet, del naturalista Eduardo Carreño Valdés o el del astrónomo Francisco Graiño Obaño hay que añadir a los médicos Claudio y Blas Aznar.

         Por ser justo pero a lo mejor también porque Mario Benedetti dijo aquello de que el olvido está lleno de memoria, démonos por enterados –y ojalá no lo olvidemos como hasta ahora ha ocurrido– de la categoría científica que en la historia de la Medicina han alcanzado los hermanos Aznar González.

         He dicho.

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Capillas de luces y sombras
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Alberto del Río Legazpi | 13-05-2018 | 11:18| 0

No son todas las que eran algunas han sido gastadas, unas por el tiempo y otras por los tiempos que corren.

            Avilés ha sido pródiga en capillas y tomen el término en su más amplia acepción. Estos pequeños templos se prodigaron en el recinto urbano y en la zona rural. Me voy a referir a los que siguen plantadas en su sitio dibujando un arco de amplio espectro que abarca desde la predominante ermita de La Luz a la tan artística como encerrada, acosada y acorralada capilla de los de Las Alas (a la que el personal, por economía expresiva, sigue llamando ‘de Los Alas’).

Ermita de La Luz (Foto en Museo del Pueblo de Asturias)

Ermita de La Luz (Foto en Museo del Pueblo de Asturias)

            Y entre medias están las capillas encendidas o sea abiertas. Y también las apagadas, generalmente de uso privado, desaparecidas unas y clausuradas otras.

Las capillas encendidas están abiertas, aunque no continuadamente, al visitante. Es el caso de La Luz, un episodio aparte. Allí mismo, en Villalegre, unas ruinas en la calle principal nos remiten a Santa Apolonia, capilla tan apagada como arruinada.

Cerca, en el antiquísimo Llaranes, está San Lorenzo capilla histórica –un episodio aparte– como canta su ventana prerrománica.

            Luego, en el centro urbano y formando parte del casco histórico, están las famosas de San Pedro en la calle Rivero, de Jesusín (cariñoso diminutivo con el que la población avilesina ha venido conociendo desde hace tiempo a Jesús de Nazaret) en la espectacular calle Galiana y la medieval de Las Alas situada a un costado de la iglesia de San Antonio en la calle La Ferrería. Las dos últimas ya han sido episodio aparte.

La entrada a la antigua capilla estaba por donde luego se instaló la taquilla del cine.

La entrada a la antigua capilla estaba por donde luego se instaló la taquilla del cine.

            Avilés también contó con capillas apagadas, las de propiedad privada hoy cerradas. Por ejemplo en el palacio Ferrera su capilla ha pasado a ser ‘La Capilla’ comedor de lujo del hotel. En el de Camposagrado sigue al aire, en la torre derecha, el arco que unía al palacio con su desaparecido oratorio. Más grotesca es la situación de la del antiguo palacio de Llano–Ponte que pues al ser reconvertido en salón de proyección cinematográfica (llamado Marta y María) hace cerca de 70 años fue lamentablemente destruido el interior del edificio y la taquilla incrustada justamente en la puerta de la capilla, que tenía acceso desde los soportales del exterior.

            También hay tres destacadas mansiones donde su capilla ha corrido distinta suerte. La casa de Eladio Muñiz (esquina de las calles Cuba y La Cámara) sigue conservándola, pero en la de Arias de la Noceda –calle Galiana– su pequeña capilla neogótica es hoy el archivo de los servicios municipales que hoy alberga el edificio. Y en La Lleda, camino de Miranda, en la antigua casona de los Carreño sigue existiendo una más que curiosa capilla con un pequeño y encantador retablo barroco.

            Pero volvamos al argumento inicial, o sea La Luz y Los Alas.

Arco que unía el palacio de Camposagrado con su desaparecida capilla.

Arco que unía el palacio de Camposagrado con su desaparecida capilla.

            La ermita de La Luz, a 107 metros sobre el nivel del mar, es la altura totémica (junto con el Gorfolí) del Avilés urbano. Desde ella se domina la ciudad, su zona industrial y la desembocadura de la ría en el océano Atlántico. Quizá hay mejores vistas desde otros lados, pero ninguno tan cargada de mitología como este monte de La Luz, donde se exhibe el pequeño templo construido en el siglo XVIII, parece que sobre otro más antiguo, dedicado a la Virgen de La Luz actual patrona de Avilés, cuya imagen, si es mirada con detalle, es de llamar la atención.

            Y sin embargo en la capilla de Las Alas la luz no acaba de entrar y eso que está en pleno centro del casco histórico de Avilés a un costado (pero independiente aunque no lo parezca) de la actual iglesia de San Antonio, que fue durante siglos la parroquial de San Nicolás de Bari, cuando la villa estaba amurallada, Avilés era la segunda población de Asturias después de Oviedo y además mandaba mucho –por vía marítima– en el norte atlántico peninsular. Hay gente que desconoce su ubicación, de tan escondido como está este monumento del siglo XIV alabado por historiadores en general y expertos del gótico en particular. Tan hermoso como humillado.

            -Sólo al diablo se le ocurre!… Convertir el espacio que hay delante de la capilla en patio de luces con tendales y todo ¿Dónde se vio?… Me comentó, Sofía Legazpi, una vez.

            En Los Alas debería hacerse la luz algún día. Ya tarda.

 

Aspecto del 'cerco' a la capilla de Las Alas

Aspecto del ‘cerco’ a la capilla de Las Alas

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Milagro en Avilés
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Alberto del Río Legazpi | 06-05-2018 | 1:35| 0

Una ciudad española donde los palacios se convierten en cines y los cines en iglesias.

             Usted puede confesar su perplejidad ante la reconversión en asador  -esa parece que ser la intención- de lo que antes fueron salas cinematográficas Marta y María y mucho antes palacio de Llano–Ponte. Me refiero al solar número 5 de la calle Rivero de Avilés.

Palacio de LLano-Ponte

Palacio LLano Ponte(Foto Museo Puebo Asturias)

            El deterioro de dicho palacio comenzó cuando lo vendieron Genaro de Llano–Ponte Prada y su esposa, la marquesa de Ferrera, para trasladar su residencia familiar a otro inmueble. Los que vinieron detrás no respetaron arte ni parte. Comenzaron en 1928 cuando fue reacondicionado como centro educativo al comprarlo el sacerdote Cándido Alonso Jorge (hermano del famoso arquitecto) que se llamaría Liceo Avilesino. Al comenzar la guerra civil de 1936 se clausura el colegio y el gobierno municipal –que había permanecido fiel a la República– lo destina a cuartel de milicianos republicanos, pero cuando las tropas de Franco entran en la ciudad le dan uso como convento provisional de las monjas Carmelitas de Oviedo a las que habían destruido el suyo.

            Más tarde, entre el regreso de las monjas a la capital de Asturias y la compra del palacio por una empresa particular, el patio del edificio fue usado por ejemplo como recinto de peleas de gallos y también combates de luche libre.

Iglesia donde fue cine Canciller.

Iglesia de Cristo Rey, antes cine Canciller.

            Hasta que la empresa Prafel que lo había adquirido, acometió la obra para convertirlo en una amplia sala cinematográfica que llevaría el nombre de Marta y María, destruyendo el interior del inmueble llevando por delante salas y salones que dejaran sitio a un gran patio de butacas. Desde entonces (1949) solo queda la fachada del palacio que durante 64 años se dedicaría mayormente al cine aunque había nacido también con vocación de ofrecer teatro. En 2013 se clausuran las proyecciones cinematográficas y el local se cierra al público; en los medios de comunicación salta la noticia de que sería reconvertido en un gigantesco asador. Hasta el momento el nuevo negocio está fuego lento.

            Tiene el lector todo el derecho a sentirse confundido o asombrado por tan drástico cambio de palacio (hoy solo de fachada) a cine para terminar, parece ser, asando chorizos criollos o costillas de cerdo. Pero ha de saber también que Avilés da mucho de sí en esto de las transmutaciones de edificios. Tanto que alguna de ellas fue considerada, por algunos pocos, en todo un milagro. Hablo del caso ocurrido en Versalles (el de Avilés, que no el de Paris) con el Canciller, magnífico local cinematográfico domiciliado en la calle Pelayo, que inaugurado en 1979 cerró sus puertas en 1986  convirtiéndose –en un visto y no visto– en la iglesia de Cristo Rey con la categoría de parroquia del barrio.

Antiguo hall de cine, hoy 'pórtico' de la iglesia.

Antiguo hall del cine, hoy ‘pórtico’ de la iglesia.

Los más pasaron del asunto como si nada, que es lo que suele acontecer. Pero los hubo que consideraron que aquello bien podía haber sido un efecto reflejo de la anunciada visita que tres años más tarde efectuaría a Covadonga el Papa Juan Pablo II.

Por el contrario, otros dieron en creer que el defecto/cine se había transformado instantáneamente (premisa fundamental del milagro) en efecto/divino. Una conjunción entre lo onírico y lo inquietante que para sí quisiera el cineasta Luis Buñuel que gustaba definirse como ‘ateo gracias a Dios’.

Y así lo que fue una fábrica de sueños intrascendentes pasó a serlo de transcendentales. El escenario mudó a altar mayor y feligresía ocupó espartanos bancos de madera en lo que había sido patio de cómodas butacas. Desaparecieron los haces de luz sobre la pantalla y volvieron los cirios al escenario.

Al fondo el antiguo cine, hoy iglesia de Versalles. Aún les queda Hollywood...

Al fondo el antiguo cine, hoy iglesia de Versalles. Aún les queda Hollywood…

La verdad es que aquello, seguían pensando algunos, podía ser considerado toda reconversión histórica y sociológica relacionada con la crisis del comunismo. Y añadían que como la reconversión industrial (con Ensidesa dando tumbos y el tembleque instalado en la población avilesina) estaba por venir pues mejor sería que, mientras llegaba, Dios nos cogiera a todos confesados y viendo en directo una aplicación práctica de ‘El Evangelio según San Mateo’ de Pasolini y no algún ‘ET. El extraterrestre’ de Spielberg. Máquina de cine y videoproyector fueron desmontados, pasando de la catódico a lo católico.

El caso aquí narrado puede sorprender a quienes no lo conocieron, pero fue algo sencillo, con mucho fondo eso sí, aquel hecho de transformar un cine en una iglesia. Tómenlo como un cambio de imagen, mejor dicho de imágenes.

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Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta