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Sonia Barbosa

Explorando el Paraíso en moto

El Museo Etnográfico de Grandas de Salime

Todo empezó cuando José María Naveiras Escanlar decidió hacer de su colección etnográfica algo público para que pudiésemos disfrutar de aquello que durante años llevaba recopilando.  Olvídense del concepto “tiempo” porque aquí no tiene cabida y siéntense cómodamente porque una visita al Museo Etnográfico de Grandas de Salime tiene que ser de lo más pausada posible. Sin prisas ni apurones. Una vuelta al estilo de vida tradicional del desconocido occidente astur al cual, personalmente, pienso acercarme más a través de mis sucesivas visitas en moto, e ir descubriendo poco a poco algunos de sus incalculables tesoros. Sin más demora, abramos sus puertas.

 

 

Acompañada de Jorge en esta ocasión, salimos de una gasolinera de Salinas rumbo a Grandas de Salime. Un cruce rápido de palabras para no perder más tiempo del necesario y ´Trailera´ y ´Blanca´ disfrutaron de esas carreteras solitarias de esta zona a lo que se unió el buen estado del asfalto y unos paisajes casi irreales.¡Qué más podíamos pedir!.

 

 

 

 

Llegamos algo más tarde de la hora prevista y Roberto Naveiras, hijo del fundador del Museo  y al que muchos moteros conoceréis por su ameno programa “Viajo en moto“, el cual recomiendo que sigáis, ya nos estaba esperando. Un viaje al pasado que aúna tradición y cultura. Una oportunidad al alcance de cualquiera para indagar en el modo de vida campesino tradicional y los oficios desarrollados en dicho medio en su gran mayoría del occidente asturiano pero abarcando además otras áreas del Principado e, incluso, europeas.

 

 

Fundado en 1.984, a la colección etnográfica de José María se han ido sumando posteriores adquisiciones y, sobre todo, muchas donaciones y depósito de particulares con lo que su superficie abarca algo más de 3.000m2. Exploraremos tres edificios que ejemplifican la arquitectura tradicional: la Casa Rectoral, A Casoa y la Casa del Molinero(aunque más bien ésta última la dejaremos a modo de incógnito para que el lector se decida a visitarla por su cuenta). Son muchos los utensilios y muchas las salas que visitamos durante nuestra estancia por lo que me ceñiré a algunos de ellos, dejando una puerta abierta a la imaginación y a la intriga.

 

 

 

En la Casa Rectoral nos encontramos con la cocina(A Lareira). Era el centro de reunión de los miembros de la familia y sus allegados, llegando a ser en ocasiones la única habitación.

 

 

En ella no podía faltar el horno donde se elaboraba el pan, el cual se introduce por una puerta a la cual se la colocaba una visera para que las chispas no provocasen un incendio. En cada hornada se cocían unas nueve hogazas y un bollo de chorizo o tocino.

 

 

Rodeados de “caldeiras”(calderas),”tallolos”(banquetas), ..encontramos curiosidades como el “paparote”, un rústico sistema de iluminación en el que la rama de brezo se apagará más o menos rápido según la inclinación que le demos.

 

 

Como curiosa es una de las primeras ollas a presión…

 

 

O esta prensa para hacer “spaguettis”, por ejemplo.

 

 

En la sala de industria textíl se exponen los procesos de transformación del lino y de la lana.

 

 

 

 

En la sala o cuarto, donde se celebraban bautizos, bodas,,.. alguna que otra curiosidad como este “atrapamoscas”.

 

 

O este utensilio para cortar el chocolate.

 

 

Aparte de otros muchos,..

 

 

 

En el dormitorio o “cuartin”, este andador.

 

 

Y ropa de la época colgada en el armario.

 

 

Continuando nuestra visita por la Casa Rectoral, en la planta baja nos encontramos con la recreación de un taller de zapatero.

 

 

Y ya que estamos en tierras de viñedos, no podía faltar la bodega. Solían situarse en los bajos del hórreo o en la planta baja de la casa para asegurar la conservación de los alimentos que en ella se guardaban.

 

 

Y junto a ella, la cantina.

 

 

En esta misma casa, encontraremos también la sala de la madera, donde veremos representados oficios que la tenían como materia prima(cuchareros,..).

 

 

La sala de la  forja, que en el mundo rural tendrá una gran importancia al ser necesaria para afilar y reparar herramientas agrícolas, entre otras muchas cosas.

 

 

Y la de la tornería…

 

 

En los espacios abiertos o de transición, encontramos hórreos y paneras, con esa cubierta típica de la zona con paja de centeno y ramas de brezo.

 

 

 

 

No podía faltar la presencia del molino, que toma el agua de un pequeño arroyo que discurre por el Museo. Fue construído en 1.994.

 

 

 

 

En el exterior, visitamos también la capilla, que tiene advocación a San Juan Bautista y como dato curioso citar que las vigas pertenecieron al puente de Salime, localidad anegada por las aguas del mismo nombre.

 

 

 

Si accedemos al interior de la casona(A Casoa), lo primero que nos encontramos es el comercio de ultramarinos y trastienda, en el cual os aseguro que no falta de nada.

 

 

No nos olvidamos de la medicina natural,..

 

 

Ni de la consulta del dentista..

 

 

 

Encontramos también un modelo de cómo eran las escuelas por aquél entonces,..

 

 

Y en la fábrica de gaseosas, algún comentario de cuando íbamos a la tienda de niños y encontrábamos este tipo de botellas. ¡Qué recuerdos!.

 

 

La verdad es que en “casa de mi madre aún sobrevive este modelo”..

 

 

Muy interesante fue el recorrido que hicimos por la sala de madreñas, galochas y zocas. El calzado de madera era el habitual del campesino. El núcleo principal de la exposición lo constituyen las procedentes de Asturias, León, Galicia y Cantabria y en menor medida de otras partes de la Península Ibérica y de Europa.

 

 

 

 

 

Este tipo(con raquetas para caminar sobre la nieve), le llamó peculiarmente la atención a Jorge. No me extraña nada…

 

 

Tan amplia es su variedad como su implantación geográfica…

 

 

Este ha sido un pequeño aperitivo del extenso muestrario que podréis visitar en el Museo Etnográfico de Grandas de Salime. Dejo como incógnita(aparte de algunas estancias), la Casa del Molinero, cuya visita dejo de la mano del lector el cual , seguramente a estas alturas ya haya anotado este lugar en su lista de “pendientes”. Como bien dije al inicio de esta crónica, olvídense del tiempo y tómense todo el que necesiten en este lugar. Si hay algo de lo que estoy segura, es que lo habrán aprovechado de una de las mejores maneras posibles: conociendo Asturias. Y es que, soy de la opinión de que antes de lanzarnos a conocer el mundo, deberíamos empezar a conocer nuestra propia casa. Espero que os haya gustado.V´SSSS.

Enlaces de interés: www.soniabarbosa.es

Encontrarán toda la información necesaria para su visita(horarios, tarifas,..) en la página del Museo Etnográfico de Grandas de Salime.

 

Temas

A Casoa, Capilla, Casa rectoral, explorando, José María Naveiras, molino, moto, museo etnográfico de Grandas de Salime, paraiso

Explorando el Paraíso en moto con Sonia Barbosa Silva

Sobre el autor

Si existe un lugar privilegiado por sus sinuosas carreteras y sus paisajes "de infarto"en el que rodar en moto se convierte casi en una 'necesidad', llama ASTURIAS, que bien merecido tiene que la llamen Paraíso Natural. Mi afición por este mundo ha hecho que me decida a escribir este blog en el que me gustaría enseñaros rincones curiosos, atípicos, poco conocidos, quizás pueblos 'colgado' en las montañas y sus peculiaridades contadas por los lugareños. Porque no hace falta viajar miles de kilómetros teniendo lo que tenemos en nuestra 'tierrina' (aunque puntualizo porque en el blog haré referencias también a nuestra vecinas Cantabria,Galicia o León, no se nos vayan a celar). Basta con tomar ese desvío de la carretera general por el que hemos pasado un montón de veces, que no sabemos muy bien a dónde va, pero que nos 'magnetiza'... Así que os invito a que cojáis vuestras motos y exploréis conmigo... ¿Me acompañáis?

abril 2016
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