El Comercio
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Las caracolas de Teixeiras en Cudillero
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Sonia Barbosa | 03-11-2016 | 11:43

El inconfundible olor de la mar impregna cada rincón, cada esquina de esta villa marinera que atrae a miles de visitantes. Esta semana nos acercaremos hasta el museo que Tono ha conseguido rescatar de un inminente deterioro. Una obra iniciada por su padre, Virgilio González(Teixeiras) cuando, al jubilarse, comenzó a dar rienda suelta a su imaginación a través de su pasión, sus manos y su cabeza.

 

 

Esa tarde del, extrañamente soleado mes de octubre, una agradable temperatura impregnaba el cálido ambiente. Acompañada de Andrés, al que alguno recordaréis porque no es la primera vez que se anima a salir a explorar conmigo, salimos rumbo a Cudillero para encontrarnos con Tono con el que habíamos quedado a las 16:00horas (como no suele estar allí, recomienda que se le llame antes por teléfono para que pueda acercarse y atenderos personalmente: 686924541). Lejos de la muchedumbre y tumultos que nos encontramos en época veraniega, hoy la villa está relativamente tranquila.

 

 

 

Parejas paseando, ancianos conversando, algún que otro atrevido visitante….

 

 

Y nosotros que, con nuestra indumentaria motera, no podíamos pasar desapercibidos sino todo lo contrario.

 

 

Si el ´boca a boca´ es considerado uno de los mejores medios de comunicación, en este caso está claramente demostrado y es que fue, precisamente mi amiga Raquel la que me puso en conocimiento de este curioso lugar. Para llegar a él, nada más lejos que perdernos por las angostas y empinadas calles de Cudillero donde, en la parte alta del pueblo, podemos encontrarnos tesoros como este.

 

 

La plaza es el punto de encuentro. No tarda en localizarnos esbozando una sonrisa y su voz pausada y tranquila nos acompañará durante este viaje no sólo por la historia de su padre sino por la de la propia villa pixueta. Su fervor por la misma y por la mar están presentes en cada palabra y escucharle se convierte en todo una oda al mundo marinero en el cual él se inició cuando tenía 12 años y concluyó después de un naufragio en el que casi pierde la vida y del cual nos enseñó unas fotografías.

 

 

Poco a poco vamos ascendiendo por las empinadas cuestas intentando acaparar toda la información que con tanto entusiasmo nos transmite Tono.

 

 

Descubriendo rincones típicos como este..

 

 

 

Nuestro anfitrión nos habla del pintor Casaus, cuya casa, unos metros más arriba, se ha convertido en alojamiento rural. Casaus( de Barcelona) no pudo escapar a la magia de esta villa pixueta y desde que la pisó por primera vez en 1969 decidió quedarse en ella y fue su inspiración.

 

 

Desde este lugar las vistas son IMPRESIONANTES pero, quien quiera, puede seguir ascendiendo aún más…

 

 

Rincones pixuetos…

 

 

Y llegamos al lugar donde se encuentra este peculiar museo que, según dice Tono, mucha gente descubre por casualidad(contándonos la anécdota graciosa de cuando aparecieron por allí unos japoneses).

 

 

 

Las indicaciones son bien claras… Así que podemos entrar..

 

 

 

“Esto es para quien lo quiera ver”, nos comenta a Andrés y a mí. De hecho, no duda en decirnos que los niños disfrutan mucho con el rincón en el cual se encuentra el baúl de los piratas…

 

 

O, incluso, con el aspecto gracioso del pez globo..

 

 

Una de las obras a las que le tiene más cariño es la de la cruz de la victoria.

 

 

Y podemos encontrarnos creaciones tan curiosas como bellas..

 

 

 

Andrés no quería que se le escapase detalle alguno..

 

 

 

Y , por supuesto, yo tampoco..

 

 

En este lugar la imaginación no tiene límites y el material utilizado es todo un regalo de la  mar. Algunas de las conchas proceden de lugares como África. Una señora californiana que conoció el museo  le envió a Tono un libro en el que, por casualidad descubrió que se le hacía mención. ´Singular places´ se titula y nada más lejos de la realidad desde luego.

 

 

Dentro de estas paredes hay muchas horas de trabajo. Un trabajo que, como bien dice Tono, requiere mucho respeto. Y de eso, saben mucho los marineros, aquellos que ponen en peligro sus vidas cada vez que salen a faenar. Esta es la historia de un hijo que quiso continuar la obra de su padre, todo un imaginativo artesano. Esta ha sido la historia de las caracolas de Teixeiras. Y nadie mejor que Tono para contárosla. Así que no perdáis tiempo y conocerle. Os enamorará. V´ssssss.

Enlaces de interés: www.soniabarbosa.es

Agradecimientos a los colaboradores: BMW Motorrad Triocar, Motos Gijón, Dynamicline, Neumáticos Motoval Oviedo.

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